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A raíz del caso de Dominique Pelicot —la mujer francesa drogada durante diez años por su marido para ser agredida por decenas de hombres—, Marlasca y Rendueles repasan una galería de depredadores que cometieron sus crímenes más atroces dentro del hogar familiar. Del austriaco Josef Fritzl, que mantuvo a su hija encerrada en un sótano durante 24 años, al campesino brasileño que abusó de su hija durante 17 años en un islote sin acceso terrestre, pasando por un polaco que retuvo a una mujer cuatro años en un establo tras conocerla en una aplicación de citas. Los autores destacan que estos casos comparten un denominador común: personas sin antecedentes y con apariencia completamente normal que operaron durante años por debajo del radar. El programa cierra recomendando el libro _Felices como asesinos_, sobre la pareja inglesa Rose y Fred West, publicado por Anagrama.
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Manu Marlasca y Luis Rendueles repasan los casos más extremos de descuartizamiento en España para trazar la tipología de un crimen que, sorprendentemente, apenas añade pena al asesino. El más singular es el de José Juan Martín Montañés, estudiante de Medicina de 22 años que en 1989 mató a su amigo Javier en Cádiz, arrojó el cuerpo troceado a la bahía y guardó las manos en formol para enviar dedos como prueba de un secuestro que él mismo había fingido: la policía le detuvo en diez días al vigilar los cajeros donde cobraba el rescate. A ese caso suman el de Patrick Nogueira, condenado a varias prisiones permanentes revisables por asesinar a su familia en Guadalajara en 2016; el ritual del clan serbio Moon en Madrid, que en 2012 mató y descuartizó a uno de los suyos en un acto de violencia organizada con connotaciones caníbales; y el de Alberto Sánchez, que en 2019 mató a su madre en el barrio de La Guindalera y fue hallado con sus restos cocinados en más de doce túpers. Marlasca y Rendueles advierten de que la profanación de cadáver en España se sanciona con penas ridículas —equiparables a un insulto racista o a devolver tarde un coche de alquiler— y que algunos asesinos ya han aprendido que descuartizar no les cuesta prácticamente nada.
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