UCDM

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By Tania MoyaArtsBooks
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UCDM episodes

  • VI. Los votos secretos
    Atribuir la responsabilidad de lo que ves a aquello que no puede ver, y culparlo por los sonidos que te disgustan cuando no puede oír, es ciertamente una perspectiva absurda. El cuerpo no sufre el castigo que le impones porque no tiene sensaciones. Se comporta tal como tú deseas que lo haga, pero nunca toma decisiones. No nace ni muere. Lo único que puede hacer es vagar sin rumbo por el camino que se le haya indicado. Y si cambias de rumbo, camina con igual facilidad por esa otra dirección. No se pone de parte de nada, ni juzga el camino que recorre. No percibe brecha alguna porque no odia. Puede ponerse al servicio del odio, pero no puede por ello convertirse en algo odioso. Lo que odias y temes, deseas y detestas, el cuerpo no lo conoce.
    6 min
  • V. La alternativa a los sueños
    ¿Qué puede ser la sensación de estar enfermo, sino una sensación de estar limitado, o de estar desunido de algo y separado de ello? ¿O de una brecha que percibes entre tu hermano y tú y lo que ahora consideras la salud? Y de este modo, lo bueno se ve como si estuviese afuera, y lo malo adentro. Y así, la enfermedad aparta al ser de lo bueno, y conserva lo malo adentro.
    7 min
  • IV. La unión mayor
    Hay un modo de encontrar certeza aquí y ahora. Niégate a ser parte de ningún sueño de miedo, sea cual sea su forma, pues si lo haces perderás tu identidad en ellos. La manera de encontrarte a ti mismo es negándote a aceptar tales sueños como tu causa, o como que tienen efectos en ti. Tú no tienes nada que ver con ellos, pero sí con aquel que los sueña. De esta manera, separas al soñador del sueño, al unirte a uno y abandonar el otro. El sueño no es más que una ilusión de la mente. Y a ésta te puedes unir, pero jamás al sueño. Es del sueño de lo que tienes miedo, no de la mente. Sin embargo, los ves como si fuesen lo mismo porque crees que tú no eres más que un sueño. Y no sabes lo que es real acerca de ti o lo que es ilusorio, ni puedes distinguir entre lo uno y lo otro.
    10 min
  • III. El acuerdo a unirse
    Ninguna mente puede estar enferma a menos que otra mente esté de acuerdo en que están separadas. Por lo tanto, su decisión conjunta es estar enfermas. Si te niegas a dar tu conformidad y aceptas el papel que juegas en hacer que la enfermedad sea real, la otra mente no podrá proyectar su culpabilidad, ya que no has colaborado en dejar que se perciba a sí misma como separada y aparte de ti. De este modo, ninguna de las dos percibe el cuerpo como enfermo desde diferentes puntos de vista, Unirte a la mente de un hermano bloquea la causa de la enfermedad y sus percibidos efectos. La curación es el efecto de mentes que se unen, tal como la enfermedad es la consecuencia de mentes que se separan.
    8 min
  • II. La inversión de efecto y causa
    En realidad no ha ocurrido nada, excepto que te quedaste dormido y tuviste un sueño en el que eras un extraño para ti mismo y tan sólo una parte del sueño de otro. El milagro no te despierta, sino que simplemente te muestra quién es el soñador. Te enseña que mientras estés dormido puedes elegir entre diferentes sueños, dependiendo del propósito que le hayas adscrito a tu soñar. ¿Deseas sueños de curación o sueños de muerte? Un sueño es como una memoria, en el sentido de que te presenta las imágenes que quieres que se te muestren. Todos tus retazos de memorias y sueños se conservan en un almacén vacío, cuyas puertas están abiertas de par en par. Pero si tú eres el soñador, puedes percibir cuando menos de esto; que tú eres el causante del sueño, y, por lo tanto, que puedes aceptar otro sueño. Pero para que este cambio en el contenido del sueño tenga lugar, es esencial que te des cuenta que fuiste tú quien soñó el sueño que no te gusta.
    12 min
  • EL DES-HACIMIENTO DEL MIEDO cap28 I. El recuerdo del presente
    La memoria, al igual que la percepción, es una facultad que tú inventaste para que ocupase el lugar de lo que Dios te dio en tu creación. Y al igual que todas las cosas que inventaste, se puede emplear para otros fines y como un medio para obtener algo distinto. Se puede utilizar para sanar y no para herir, si ése es tu deseo. Nada que se utilice con el propósito de sanar conlleva esfuerzo alguno. Es el reconocimiento de que no tienes necesidades que requieran que hagas algo al respecto. No es una memoria selectiva ni se utiliza para obstruir la verdad. Todas las cosas de las que el Espíritu Santo puede valerse para sanar le han sido entregadas, sin el contenido ni los propósitos para las que fueron concebidas. Son sencillamente facultades que aún no tienen una aplicación concreta y que sólo esperan a que se haga uso de ellas. No han sido consagradas a nada en particular ni tienen objetivo.
    14 min
  • VIII. El "héroe" del sueño
    La salvación es un secreto que sólo tú has ocultado de ti mismo. Así lo proclama el universo. Pero haces caso omiso de sus testigos porque de lo que ellos dan testimonio es algo que prefieres no saber. Parecen mantenerla oculta de ti. Sin embargo, no necesitas sino darte cuenta que fuiste tú quien eligió no escuchar ni ver. ¡Qué diferente te parecerá el mundo cuando reconozcas esto! Cuando le perdones al mundo tu culpabilidad, te liberarás de ella. Su inocencia no exige que tú seas culpable, ni tú inocencia se basa en sus pecados. Esto es obvio, y es un secreto que no le has ocultado a nadie salvo a ti mismo. Y es esto lo que te ha mantenido separado del mundo y lo que ha mantenido a tu hermano separado de ti. Ahora sólo necesitas reconocer que los dos sois inocentes o culpables. Lo que es imposible es que seáis diferentes el uno del otro; o que seáis ambas cosas. Éste es el único secreto que aún te queda por aprender. Mas no será un secreto que has sanado.
    12 min
  • VII. El soñador del sueño
    El sueño de culpabilidad está desapareciendo de tu vista, aunque tus ojos están cerrados. Una sonrisa ha venido a iluminar tu rostro durmiente. Duermes apaciblemente ahora, pues éstos son sueños felices. Sueña dulcemente con tu hermano inocente, quién se une a ti en santa inocencia. Y el Mismo Señor de los Cielos despertará a Su Hijo bienamado de este sueño. Sueña con la bondad de tu hermano en vez de concentrarte en sus errores. Elige soñar con todas las atenciones que ha tenido contigo, en vez de contar todo el dolor que te ha ocasionado. Perdónale sus ilusiones y dale gracias por toda la ayuda que te ha prestado. Y no desprecies los muchos regalos que te ha hecho sólo porque en tus sueños él no sea perfecto. El representa a su Padre a Quien ves ofreciéndote tanto vida con muerte. Hermano, lo único que Él da es vida. Sin embargo, los regalos que crees que tu hermano te ofrece representan los regalos que sueñas que tu Padre te hace a ti.
    14 min
  • VI. Los testigos del pecado
    El dolor demuestra que el cuerpo no puede sino ser real. Es una voz estridente y ensordecedora, cuyos alaridos tratan de ahogar lo que el Espíritu Santo dice e impedir que Sus palabras lleguen hasta tu conciencia. El dolor exige atención, quitándosela así al Espíritu Santo y centrándola en sí mismo. Su propósito es el mismo que el del placer, pues ambos son medios de otorgar realidad al cuerpo. Lo que comparte un mismo propósito es lo mismo. Esto es lo que estipula la ley que rige todo propósito, el cual une dentro de sí a todos aquellos que lo comparten. El placer y el dolor son igualmente ilusorios, ya que su propósito es inalcanzable. Por lo tanto, son medios que no llevan a ninguna parte, pues su objetivo no tiene sentido. Y comparten la falta de sentido de que adolece su propósito. El pecado oscila entre el dolor y el placer, y de nuevo al dolor.
    8 min
  • V. El ejemplo de la curación
    Tu curación se extenderá y se aplicará a problemas que no creías eran tus problemas. Y resultará evidente también que todos tus diferentes problemas se resolverán tan pronto como te hayas librado de uno solo de ellos. No puede ser que sus diferencias sean las que hayan hecho que esto sea posible, pues el aprendizaje no puede saltar de una situación a su opuesto y obtener los mismos resultados. Toda curación debe proceder de manera ordenada, de acuerdo con leyes que han sido percibidas correctamente y que no sean violado. No dejes que la manera en que las percibes te haga sentir miedo. Estás equivocado, pero hay Alguien dentro de ti que está en lo cierto. Deja, pues, la transferencia de tu aprendizaje en manos de Aquel que realmente entiende sus leyes y que se asegurará de que permanezcan invioladas e ilimitadas. Tu papel consiste simplemente en aplicarte a ti mismo lo que Él te ha enseñado; el resto corre de Su cuenta.
    11 min

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