UCDM

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By Tania MoyaArtsBooks
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UCDM episodes

  • IV. La callada respuesta
    En la quietud todas las cosas reciben respuesta y todo problema queda resuelto serenamente. Pero en medio del conflicto no puede haber respuesta ni se puede resolver nada, pues su propósito es asegurarse de que no haya solución y de que ninguna respuesta sea simple. Ningún problema puede resolverse dentro del conflicto, pues se le ve de diferentes maneras. Y lo que sería una solución desde un punto de vista, no lo es desde otro. Tú estás en conflicto. Por lo tanto, es evidente que no puedes resolver nada en absoluto, pues los efectos del conflicto no son parciales. No obstante, si Dios dio una solución, de alguna manera tus problemas tienen que haberse resuelto, pues lo que Su Voluntad dispone ya se ha realizado. Por eso es por lo que el tiempo no tiene nada que ver con la solución de ningún problema, ya que cualquiera de ellos puede ser resuelto ahora mismo.
    8 min
  • III. Más allá de todo símbolo
    La imagen de tu hermano que se te ha dado para que ocupe el lugar que tan recientemente dejaste desocupado y vacante no necesitará defensa de ninguna clase. Pues le darás una preferencia abrumadora. No te demorarás ni un instante en decidir que ésa es la única imagen de él que quieres. No representa conceptos contradictorios, y aunque no es más que la mitad de la imagen y está incompleta, en sí misma es homogénea. La otra mitad de lo que representa sigue siendo desconocida, pero no se ha anulado. Y de este modo, Dios queda en libertad para dar el paso final. Para esto no necesitas imágenes ni recursos de enseñanza. Y lo que en última instancia habrá de ocupar el lugar de todo recurso de enseñanza, sencillamente será.
    7 min
  • II. El temor a sanar
    Corregir es la función que se os ha dado a ambos, pero no a ninguno de vosotros por separado. Y cuando la lleváis a cabo reconociendo que es una función que compartís, no puede sino corregir los errores de ambos. No puede dejar errores sin corregir en uno y liberar al otro. Eso sería un propósito dividido, que, por lo tanto, no se podría compartir. Y así, no puede ser el objetivo en el que el Espíritu Santo ve el Suyo Propio. Y puedes estar seguro de que Él no llevará a cabo una función que no vea y reconozca como Propia. Pues sólo así puede Él mantener la vuestra intacta, a pesar de vuestros diferentes puntos de vistas con respecto a lo que es vuestra función. Si Él apoyase una función dividida, estaríais ciertamente perdidos.
    16 min
  • cap#27 LA CURACIÓN DEL SUEÑO I. El cuadro de la crucifixión
    El deseo de ser tratado injustamente es un intento de querer transigir combinando el ataque con la inocencia. ¿Quién podría combinar lo que es totalmente incompatible y formar una unidad de lo que jamás puede unirse? Si recorres el camino de la bondad, no tendrás miedo del mal ni de las sombras de la noche. Mas no pongas símbolos de terror en tu senda, pues, de lo contrario, tejerás una corona de espinas de la que ni tu hermano ni tú os podréis escapar. No puedes crucificarte sólo a ti mismo. Y si eres tratado injustamente, tu hermano no puede sino pagar por la injusticia que tú percibes. No puedes sacrificarte sólo a ti mismo, pues el sacrificio es total. Si de alguna manera el sacrificio fuese posible, incluiría a toda la creación de Dios y al Padre junto con Su Hijo bienamado. En tu liberación del sacrificio se pone de manifiesto la de tu hermano, haciéndose así evidente que tu liberación es la suya.
    13 min
  • X. El fin de la injusticia
    La injusticia y el ataque son el mismo error, y están tan estrechamente vinculados que donde uno se percibe el otro se ve también. Tú no puedes ser tratado injustamente. La creencia de que puede serlo es sólo otra forma de la idea de que es otro, y no tú, quién te está privando de algo. La proyección de la causa del sacrificio es la raíz de todo lo que percibes como injusto y no como tujusto merecido. Sin embargo. eres tú quien se exige esto a sí mismo, cometiendo así una profunda injusticia contra el Hijo de Dios. Tú eres el único enemigo, y eres en verdad enemigo del Hijo de Dios porque no reconoces que él es lo que tú eres. ¿Qué podría ser más injusto que privarlo de lo que él es, negarle el derecho a ser él mismo y pedirle que sacrifique el Amor de su Padre y el tuyo por ser algo que no le corresponde?
    7 min
  • IX. Pues Ellos han llegado
    Los ángeles revolotean amorosamente a tu alrededor, a fin de mantener alejado de ti todo sombrío pensamiento de pecado y asegurarse de que la luz permanezca allí donde ha entrado. Las huellas de tus pasos iluminan al mundo, pues por donde tú caminas, el perdón te acompaña jubilosamente. No hay nadie en la tierra que deje de dar gracias a aquel que ha restaurado su hogar, protegiéndolo así del crudo invierno y del gélido frío. ¿y cómo podrían el Señor de los Cielos y Su Hijo dar menos como muestra de agradecimiento cuando han recibido mucho más?
    6 min
  • VIII. La inminencia de la salvación
    Ves la salvación como algo que tendrá lugar en el futuro, pero no ves resultados inmediatos. Sin embargo, la salvación es de inmediata. A no ser que la percibas así, tendrás miedo de ella, creyendo que, entre el momento en que aceptas su propósito como el tuyo propio y el momento en que sus efectos llegan hasta ti, el riesgo de pérdida es inmenso. De esta manera, el error que da lugar al miedo sigue oculto. La salvación eliminaría la brecha que todavía percibes entre vosotros y permitiría que os convirtieseis en uno instantáneamente. Y es ésto lo que crees que supondría una pérdida. No proyectes este temor en el tiempo, pues el tiempo no es el enemigo que tú percibes. El tiempo es tan neutral como el cuerpo, salvo en lo que respecta al propósito que le asignas. Mientras todavía quieras conservar un pequeño espacio entre vosotros, querrás tener un poco más de tiempo en el que aún puedas negar el perdón.
    8 min
  • VII. Las leyes de la curación
    Toda enfermedad tiene su origen en la separación. Cuando se niega la separación, la enfermedad desaparece. Pues desaparece tan pronto como la idea que la produjo esa nada y reemplazada por la cordura. Al pecado y a la enfermedad se les considera causa y consecuencia respectivamente, en una relación que se mantiene oculta de la conciencia a fin de mantenerla excluida de la luz de la razón. La culpabilidad clama por castigo, y se le concede su petición. No en la realidad, sino en el mundo de ilusiones y sombras que se erige sobre el pecado. El Hijo de Dios percibió lo que quería ver porque la percepción es un deseo colmado. La percepción cambia, pues fue concebida para substituir el conocimiento inmutable.
    17 min
  • VI. El Amigo que Dios te dio
    Cualquier cosa en este mundo que creas que es buena o valiosa, o que vale la pena luchar por ella, te puede hacer daño y lo hará. No porque tenga el poder de hacerlo, sino únicamente porque has negado que no es más que una ilusión, y le has otorgado realidad. Y así, es real para ti y no algo que no es nada. Y al percibirse como real se le abrieron las puertas al mundo de las ilusiones enfermizas. Toda creencia en el pecado, en el poder del ataque, en herir y hacer daño, en el sacrificio y en la muerte, ha llegado a ti de esa manera. Pues nadie puede otorgarle realidad a una sola ilusión y escaparse del resto. Pues ¿quién podría elegir quedarse sólo con aquellas ilusiones que prefiere y, al mismo tiempo, encontrar la seguridad que sólo la verdad puede conferir? ¿Quién podría creer que todas las ilusiones son iguales, y, al mismo tiempo, mantener que una de ellas es mejor que las demás?
    3 min
  • V. El pequeño obstáculo
    Un pequeño obstáculo les puede parecer muy grande a los que aún no comprenden que los milagros son todos el mismo milagro. Mas enseñar esto es la finalidad de este curso. Ése es su único propósito, pues es lo único que hay que aprender. Y lo puedes aprender de muchas maneras. Todo aprendizaje o bien es una ayuda para llegar a las puertas del Cielo o bien un obstáculo. No hay nada entremedias. Hay solamente dos maestros, y cada uno de ellos señala caminos diferentes. Y tú seguirás el camino que te señale el maestro que hayas elegido. Sólo hay dos direcciones que puede seguir, mientras perdure el tiempo y elegir tenga sentido. Pues jamás se podrá construir otro camino, salvo el que conduce al Cielo. Tú sólo eliges entre ir al Cielo o no ir a ninguna parte. No hay más alternativas que éstas.
    12 min

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El estudio de Un Curso de Milagros.