UCDM

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By Tania MoyaArtsBooks
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UCDM episodes

  • III. Percepción y elección
    ¿Cómo podría ser que una percepción errónea fuese un pecado? Deja que todos los errores de tus hermanos sean para ti únicamente una oportunidad más de ver las obras del Ayudante que se te dio para que vieses el mundo que Él construyó en vez del tuyo. ¿Qué puede estar entonces justificado? ¿Qué es lo que quieres? Pues estas dos preguntas son lo mismo. Y cuando hayas visto que son lo mismo, habrás tomado una decisión. Pues ver ambas preguntas como una sola es lo que te libera de la creencia de que hay dos maneras de ver. Este mundo tiene mucho que ofrecerle a tu paz y son muchas las oportunidades que te brinda para extender tu perdón. Tal es el propósito que encierra para aquellos que desean ver la paz y el perdón descender sobre ellos y ofrecerles la luz. El Hacedor del mundo de la mansedumbre tiene absoluto poder para contrarrestar el mundo de la violencia y del odio que parece interponerse entre Su mansedumbre y tú.
    9 min
  • II. El que te salva de las tinieblas
    ¿No es extraño que aún abrigues esperanzas de hallar satisfacción en el mundo que ves? Pues se mire como se mire, tu recompensa, en todo momento y situación, no ha sido sino miedo y culpabilidad. ¿Cuánto tiempo necesitas para darte cuenta de que la posibilidad de que esto cambie no justifica el que sigas posponiendo el cambio que puede dar lugar algo mejor? Pues una cosa es segura: la manera en que ya has estado viendo por largo tiempo, no te ofrece nada en que basar tus esperanzas acerca del futuro ni indicación alguna de que vayas a tener éxito. Poner tus esperanzas en algo que no te ofrecen ninguna esperanza no puede sino hacerte sentir desesperanzado. No obstante, esta desesperanza es tu elección, y persistirá mientras sigas buscando esperanzas allí donde jamás puede haber ninguna.
    11 min
  • I. El vínculo con la verdad
    La percepción es la elección de lo que quieres ser, del mundo en el que quieres vivir y del estado en el que crees que tu mente se encontrará contenta y satisfecha. La percepción elige donde crees que reside tu seguridad, de acuerdo con tu decisión. Te revela lo que eres tal como tú quieres ser. Y es siempre fiel a tu propósito, del que nunca se aparta, y no da el más mínimo testimonio de nada que no esté de acuerdo con el propósito de tu mente. Lo que percibes es parte de lo que tienes como propósito contemplar, pues los medios y el fin no está nunca separados. Y así aprendes que lo que parece tener una vida aparte en realidad no tiene vida en absoluto.
    7 min
  • cap25 LA JUSTICIA DE DIOS Introducción
    El cuerpo no tiene necesidad de curación. Pero la mente que cree ser un cuerpo, ciertamente está enferma. Y aquí es donde Cristo suministra el remedio. Su propósito envuelve el cuerpo en Su luz y lo llena con la santidad que irradia desde Él. Y nada que el cuerpo diga o haga deja de ponerlo a Él de manifiesto. De este modo, el cuerpo lleva a Cristo, dulce y amorosamente, ante aquellos que lo conocen, para así sanar sus mentes. Tal es la misión que tu hermano tiene con respecto a ti. Y tú misión con respecto a él no puede sino ser la misma.
    3 min
  • VII. El punto de encuentro
    La prueba a la que puedes someter todas las cosas en esta tierra es simplemente esta: ¿"Para qué es"? La contestación a esta pregunta es lo que le confiere el significado que ello tiene para ti. De por sí, no tiene ninguno; sin embargo, tú le puedes otorgar realidad, según el propósito al que sirvas. En esto no eres más que un medio, al igual que ello. Dios es a la vez Medio y Fin. En el Cielo, los medios y el fin son uno y lo mismo, y son uno con Él. Éste es el estado de verdadera creación, el cual no se encuentra en el tiempo, sino en la eternidad. Es algo indescriptible para cualquiera aquí. No hay modo de aprender lo que ese estado significa. No se comprenderá hasta que vayas más allá de lo Dado y vuelvas a construir un santo hogar para tus creaciones.
    12 min
  • VI. Cómo escaparse del miedo
    Su impecabilidad es lo que los ojos que ven pueden contemplar. Su hermosura, lo que ven en todo. Y es a Él a Quien buscan por todas partes, y no hay panorama, tiempo o lugar donde Él no esté. En la santidad de tu hermano---el marco perfecto para tu salvación y para la salvación del mundo---se encuentra el radiante recuerdo de Aquel en Quien tu hermano vive y en Quien tú vives junto con él. No te dejes cegar por el velo del deseo de ser especial que oculta la faz de Cristo de los ojos de tu hermano, así como de los tuyos. No permitas tampoco que el temor a Dios te siga privando de la visión que Dios dispuso que tuvieses.
    12 min
  • V. El Cristo en ti
    No hay ningún sueño de querer ser especial que no suponga tu propia condenación, por muy oculta o disfrazada que se encuentre la forma en que éste se manifiesta, por muy hermoso que pueda parecer o por muy delicadamente que ofrezca la esperanza de paz y la escapatoria del dolor. En los sueños, causa y efecto se intercambian, pues en ellos el hacedor del sueño cree que lo que hizo le está sucediendo a él. No se da cuenta de que tomó una hebra de aquí, un retazo de allá y tejió un cuadro de la nada. Mas las partes no casan, y el todo no les aporta nada que haga que tengan sentido.
    8 min
  • IV. Ser especial en contraposición a ser impecable*
    Ser especial implica una falta de confianza en todo el mundo excepto en ti mismo. Depositas tu fe exclusivamente en ti. Todo lo demás se convierte en tu enemigo: temido y atacado, mortal y peligroso, detestable y merecedor únicamente de ser destruido. Cualquier gentileza que este enemigo te ofrezca no es más que un engaño, pero su odio real. Al estar en peligro de destrucción tiene que matar, y tú te sientes atraído hacia él para matarlo primero. Tal es la atracción de la culpabilidad. Ahí se entrona a la muerte como el salvador; la crucifixión se convierte ahora en la redención, y la salvación no puede significar otra cosa que la destrucción del mundo con excepción de ti mismo. ¿Qué otro propósito podría tener el cuerpo sin hacer especial?
    6 min
  • III. Cómo perdonar el deseo de ser especial
    Cualquier forma de especialismo que aún valores, la has convertido en un pecado. Se alza inviolable, y la defiendes acérrimamente con toda tu endeble fuerza contra la Voluntad de Dios. Y así, se alza contra ti, como enemiga tuya, no de Dios. De este modo, parece escindirte de Dios y hacer que estés separado de Él en cuanto que defensor de ella. Prefiere proteger lo que Dios no creó. Sin embargo, este ídolo que parece conferirte poder, en realidad te lo ha arrebatado. Pues le has dado el patrimonio de tu hermano, dejando a éste solo y condenado, y quedando tú hundido en el pecado y en el sufrimiento junto con él ante el ídolo que no puede salvaros.
    8 min
  • II. La perfidia de creerse especial
    Hacer comparaciones es necesariamente un mecanismo del ego, pues el amor nunca las hace. Creerse especial siempre conlleva hacer comparaciones. Pues se establece al ver una falta en otro, y se perpetúa al buscar y mantener claramente a la vista cuánta falta se pueda encontrar. Esto es lo que persigue el especialismo, y esto es lo que contempla. Y aquel a quien tu deseo de ser especial así rebaja, habría sido tu salvador si tú no hubieses elegido usarlo como un triste ejemplo de cuán especial eres tú. Frente a la pequeñez que ves en él, tú te yergues alto y señero, irreprochable y honesto, puro e inmaculado. No entiendes que al hacer eso es a ti mismo quién rebajas.
    13 min

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