UCDM

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By Tania MoyaArtsBooks
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UCDM episodes

  • IV. El lugar que el pecado dejó vacante
    El perdón convierte el mundo del pecado en un mundo de gloria, maravilloso de ver. Cada flor brilla en la luz, y en el canto de todos los pájaros se ve reflejado el júbilo del Cielo. No hay tristeza ni divisiones, pues todo se ha perdonado completamente. Y los que han sido perdonados no pueden sino unirse, pues nada se interpone entre ellos para mantenerlos separados y aparte. Los que son incapaces de pecar no pueden sino percibir su unidad, pues no hay nada que se interponga entre ellos para alejar a unos de otros. Se funden en el espacio que el pecado dejó vacante, en jubiloso reconocimiento de que lo que es parte de ellos no se ha mantenido aparte y separado.
    6 min
  • III. La zona fronteriza
    Este mundo complejo y super-complicado no te ofrece ninguna base sobre la que elegir. Pues nadie comprende lo que es lo mismo, y todo el mundo parece estar eligiendo entre alternativas que realmente no existen. El mundo real es la esfera de la elección hecha realidad, no en el resultado final, sino en la percepción de las alternativas entre las que se puede elegir. La idea de que hay alternativas entre las que elegir es una ilusión. Aún así, dentro de esta ilusión yace el des-hacimiento de todas las ilusiones, incluida ella. ¿No se parece esto a tu función especial, en la que la separación se subsana al pasar de lo que antes era el propósito de ser especial a lo que ahora es el de estar unido? Todas las ilusiones son una.
    7 min
  • II. Muchas clases de error; una sola corrección
    Para este único error, en cualquiera de sus formas, sólo hay una corrección. Es imposible perder, y creer lo contrario es un error. Tú no tienes problemas, aunque pienses que los tienes. No podrías pensar que los tienes si los vieses desaparecer uno por uno, independientemente de la magnitud, de la complejidad, de lugar, del tiempo o de cualquier otro atributo que percibas que haga que cada uno de ellos parezca diferente del resto. No pienses que las limitaciones que impones sobre todo lo que ves pueden limitar a Dios en modo alguno.
    8 min
  • Cap.26 LA TRANSICIÓN I. El "sacrificio" de la unicidad*
    El sacrificio es una idea clave en la "dinámica" del ataque. Es el eje sobre el que toda transigencia, todo desesperado intento de cerrar un trato y todo conflicto alcanza un aparente equilibrio. Es el símbolo del tema central según el cual alguien siempre tiene que perder. El hincapié que hace en el cuerpo es evidente, pues el sacrificio es siempre un intento de minimizar la pérdida. El cuerpo en sí es un sacrificio, una renuncia al poder a cambio de quedarte con una pequeña porción de él para ti solo. Ver a un hermano en otro cuerpo, separado del tuyo, es la expresión del deseo de ver únicamente una pequeña parte de él y de sacrificar el resto. Contempla el mundo y verás que nada está unido a nada más allá de sí mismo. Todas los aparentes entidades pueden acercarse o alejarse un poco, pero no pueden unirse. El mundo que ves está basado en el "sacrificio" de la unicidad.
    8 min
  • IX. La justicia del Cielo
    Nadie merece perder. Y es imposible que lo que supone una injusticia para alguien pueda ocurrir. La curación tiene que ser para todo el mundo, pues nadie merece ninguna clase de ataque. ¿Qué orden podría haber en los milagros, si algunas personas mereciesen sufrir más y otras menos? ¿Y sería esto justo para aquellos que son totalmente inocentes? Todo milagro es justo. No es un regalo especial que se les concede a algunos y se les niega a otros, por ser éstos menos dignos o estar más condenados, y hallarse, por lo tanto, excluidos de la curación. ¿Quién puede estar excluido de la salvación, si el propósito de ésta es precisamente acabar con el especialismo? ¿Dónde se encontraría la justicia de la salvación, si algunos errores fuesen imperdonables y justificasen la venganza en lugar de la curación y el retorno a la paz?
    10 min
  • VIII. La restitución de la justicia al amor
    Tú que no sabes lo que es la justicia puedes todavía inquirir lo que es y así aprenderlo. La justicia contempla a todos de la misma manera. No es justo que a alguien le falte lo que otro tiene. Pues eso es venganza, sea cual sea la forma que adopte. La justicia no exige ningún sacrificio, pues todo sacrificio se hace a fin de perpetuar y conservar el pecado. El sacrificio es el pago que se ofrece por el costo del pecado, pero no es el costo total. El resto se toma de otro y se deposita al lado de tu pequeño pago, para así "expiar" por todo lo que quieres conservar y no estás dispuesto a abandonar. De esta forma consideras que tú eres en parte la víctima, pero que alguien más lo es en mayor medida. Y en el costo total, cuanto más grande sea la parte que el otro pague, menor será la que pagues tú. Y la justicia, al ser ciega, queda satisfecha cuando se recibe su pago, sin que le importe quién es el que paga ¿Cómo iba a ser esto justicia?
    14 min
  • VII. La roca de la salvación
    Tú función especial es aquella forma en particular que a ti te parece más significativa y sensata para demostrar el hecho de que Dios no es demente. El contenido es el mismo. La forma se adapta a tus necesidades particulares, y al tiempo y lugar concretos en los que crees encontrarte, y donde puedes ser liberado de dichos conceptos, así como de todo lo que crees que te limita. El Hijo de Dios no puede estar limitado por el tiempo, por el espacio ni por ninguna cosa que la Voluntad de Dios no haya dispuesto. No obstante, si se cree que lo que Su Voluntad dispone es una locura, entonces la forma de cordura que la hace más aceptable para los que son demente requiere una decisión especial. Esta decisión no la pueden tomar los que son dementes, cuyo problema es que sus decisiones no son libres, ni las toman guiados por la razón a la luz del sentido común.
    13 min
  • VI. Tu función especial
    Tu deseo de ver hace que la gracia de Dios descienda sobre tus ojos, trayendo consigo el regalo de luz que hace que la visión sea posible. ¿Quieres realmente contemplar a tu hermano? A Dios le complacería que lo hicieses. No es Su Voluntad que no reconozcas a tu salvador. Tampoco es Su Voluntad que tu salvador no desempeñe la función que Él le encomendó. No dejes que se siga sintiendo solo por más tiempo, pues los que se sienten solos son aquellos que no ven ninguna función en el mundo que ellos puedan desempeñar, ningún lugar en el que se les necesite, ni ningún objetivo que sólo ellos puedan alcanzar perfectamente. Ésta es la percepción benévola que el Espíritu Santo tiene del deseo de ser especial: valerse de lo que tú hiciste para sanar en vez de para hacer daño.
    7 min
  • V. El estado de impecabilidad
    Su salvación no supone ningún sacrificio para ti, pues mediante su libertad tú obtienes la tuya. Permitir que su función se realice es lo que permite que se realice la tuya. Y así, caminas en dirección al Cielo o al infierno, pero no solo. ¡Cuán bella será su impecabilidad cuando la percibas! ¡ Y cuán grande tu alegría cuando el sea libre para ofrecerte el don de la visión que Dios le dio para ti! Él no tiene otra necesidad que ésta: que le permitas completar la tarea que Dios le encomendó. Recuerda únicamente esto: que lo que él hace tú lo haces junto con él. Y tal como lo consideres, así definirás su función con respecto a ti hasta que lo veas de otra manera y dejes que él sea para ti lo que Dios dispuso que fuese.
    6 min
  • IV. La luz que traes contigo
    Tú que eres del hacedor de un mundo que no es cierto, descansa y halla solaz en otro mundo donde mora la paz. Ése es el mundo que le llevas a todos los ojos fatigados y a todos los corazones desfallecidos que contemplan el pecado y entona su triste estribillo. De ti puede proceder su descanso. De ti puede surgir un mundo cuya contemplacion los hará felices y donde sus corazones estarán rebosantes de dicha. De ti procede una visión que se extiende hasta todos ellos, y los envuelve con dulzura y luz. Y en este creciente mundo de luz, las tinieblas que ellos pensaban que estaban ahí se desplazan hasta convertirse en sombras lejanas y distantes, que no se recordarán por mucho tiempo una vez que el sol las haya desvanecido. Y todos sus pensamientos "malvados" y todas sus esperanzas "pecaminosas", sus sueños de culpabilidad y venganza despiadada, y todo deseo de herir, matar y morir, desaparecerán ante el sol que tú traes contigo.
    6 min

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