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Axios recoge que la nueva versión del documento aborda alguna de las preocupaciones de Ucrania. Así, el artículo que estipulaba que el acuerdo estuviese bajo la jurisdicción de un tribunal de Nueva York, fue retirado, según una fuente. En este sentido, otra fuente señala que "hubo una mejora significativa en el reciente proyecto y está en conformidad con la legislación ucraniana".
"La necesidad aprieta. En otras ocasiones hemos hablado de la enorme deuda pública que ha heredado Donald Trump. Y Trump, como buen negociante, encubre una propuesta de paz para buscar dinero a través de Ucrania", subraya el Dr. Sergio Fernández Riquelme, profesor, historiador y escritor.
Pero aquí viene lo interesante, o dicho de otra forma, los problemas. Y es que pese a las promesas de Zelenski de dar a EEUU barra libre sobre 'sus' tierras raras para que el flujo de armas y dinero del país norteamericano a su país no se detenga, la realidad es que Ucrania no posee dichos minerales que Trump quiere como forma de pago por la ayuda militar proporcionada por Washington a Kiev, de acuerdo al columnista de Bloomberg Javier Blas, especializado en temas de energía y materias primas.
El periodista señaló que "la fiebre por las tierras raras ucranianas comenzó con los propios ucranianos". "Desesperados por encontrar una forma de atraer a Trump, calcularon mal al presentar el pasado noviembre al entonces presidente entrante un 'plan de victoria' que hablaba —muy, muy por encima— del potencial de los recursos minerales del país. Pronto perdieron el control de la narrativa", detalló.
Añadió que, sin embargo, Ucrania no tiene yacimientos importantes de metales de tierras raras, salvo pequeños depósitos de escandio, y que incluso el Servicio Geológico de EEUU [USGS, por sus siglas en inglés] no indica en su informe que el país posea reservas, "tampoco ninguna otra base de datos utilizada habitualmente en el sector minero". Asimismo, informa que China, Vietnam, Brasil, Rusia y Groenlandia tienen mayores reservas de tierras raras.
Fernández Riquelme califica al 'sainete' de las tierras raras de Ucrania que Zelenski le ha prometido a Trump como "una ceremonia de la confusión". "No sabemos si han engañado a Donald Trump, o si Donald Trump está engañando. ¿Por qué ahora este interés por las tierras raras? Los diferentes estudios señalan que hay muy pocas, y que las que pueda haber están ahora mismo en territorio bajo soberanía rusa. O Donald Trump está muy desesperado por llevarse algo a cambio de los miles de millones de dólares que han invertido en Ucrania, o el régimen de Kiev ha lanzado 'un farol' para intentar atraer a un negociante, a un comerciante, más que político, como Donald Trump a su causa. Y le va a salir mal", sentencia Fernández Riquelme.
En este contexto, al dirigirse a la Asociación de Gobernadores Republicanos en Washington, el presidente de EEUU, Donald Trump, ha prometido aplicar unos aranceles del 150% a los países BRICS si renuncian al dólar para crear su propia moneda.
"Ya saben, los países BRICS […] intentaron destruir nuestro dólar. Querían crear una nueva moneda. Cuando llegué, lo primero que dije fue que cualquier Estado BRICS que siquiera mencionara la destrucción del dólar estaría sujeto a aranceles del 150%" y que "EEUU dejaría de comercializar con él", aseguró Trump. Ironizó que tras sus advertencias, no sabe "qué diablos les pasó". "Últimamente, no hemos tenido noticias de los Estados BRICS", concluyó.
Por su parte, al ser consultado por la periodista canadiense Catherine Herridge sobre la seriedad de las intenciones de Trump de convertir a Canadá en su estado número 51, el secretario de Estado, Marco Rubio, describió cómo surgió la idea. Para ello, se valió de una frase que el primer ministro canadiense pronunció durante su reunión con el mismísimo inquilino de la Casa Blanca: "Si igualan nuestra relación comercial, entonces dejaremos de existir como país", habría dicho Justin Trudeau. Ante ello, según Rubio, Trump respondió que "si no pueden existir sin hacer trampas en el comercio, deberían convertirse en un estado".
En un hilo en su cuenta de X, David Sacks expresó que "con los estadounidenses cada vez más hartos de las guerras eternas en Oriente Medio, los estafadores de la USAID, la NED y el resto de las ONG que se dedican a la 'promoción de la democracia' necesitaban una nueva causa". En este sentido, sentencia que "Ucrania era perfecta. Como el país más corrupto de Europa, les permitiría expropiar miles de millones de dólares".
"No es coincidencia que los indultos masivos a la familia Biden se remonten a 2014. Fue entonces cuando Biden autorizó el golpe de Maidán y Hunter Biden fue recompensado con un asiento falso en la junta directiva de Burisma". Añade que cuando Putin advirtió sobre consecuencias en respuesta a la insistencia de Biden en que el país se uniera a la OTAN, "fue un sueño hecho realidad". "La guerra permitiría una expropiación a una escala sin precedentes. Incluso Zelenski admitió recientemente que faltan cien mil millones de dólares", apunta.
Sacks concluye que "no es extraño que las ONG y los centros de estudios de ambos lados del Atlántico estén tan preocupados por la posibilidad de que esta guerra, que se podría haber evitado fácilmente, pueda terminar. Nunca volverán a ver un tren de la riqueza como este".
Por su parte, el jefe del Departamento de Eficiencia Gubernamental de EEUU [DOGE], Elon Musk, se mostró de acuerdo con la opinión de que Volodímir Zelenski no está interesado en poner fin al conflicto con Rusia. Así, el usuario Gunther Eagleman escribió en X: "Zelenski no quiere la paz, quiere dinero y poder". En los comentarios, Musk estampó el emoji '100%', subrayando que estaba completamente de acuerdo.
"La circunstancia de que Elon Musk esté diciendo que Zelenski no quiere la paz es perfectamente cierto. […] En este caso, lo que está diciendo del señor Zelenski es que está en el cargo por la fuerza, porque realmente su mandato acabó hace casi un año. Entonces está como un dictador, aprovechándose de que supuestamente la guerra no permite que haya elecciones. Pero la verdad, el fondo del asunto es que él sabe que si se termina la guerra, se acaba su negocio", afirma Lerín.
La agencia liderada por Musk y encargada de supervisar y mejorar la eficiencia y efectividad del gasto público federal, sigue con su misión de garantizar que el dinero de los contribuyentes de EEUU se utilice de manera responsable y eficaz en los diferentes programas del Gobierno. Así, DOGE ha descubierto un código de identificación que vincula los pagos del Tesoro de EEUU a una línea presupuestaria que representa casi 4,7 billones de dólares en pagos que a menudo se dejaban en blanco.
"El símbolo de acceso al Tesoro [TAS, por sus siglas en inglés] es un código de identificación que vincula un pago del Tesoro a una partida presupuestaria [proceso financiero estándar]", ha explicado DOGE en una publicación en X. "En el gobierno federal, el campo TAS era opcional para pagos de aproximadamente $4,7 billones y a menudo se dejaba en blanco, lo que hacía que la trazabilidad fuera casi imposible. A partir del sábado, este campo ahora es obligatorio, lo que aumenta la información sobre a dónde va realmente el dinero".
El director del Centro de Investigaciones en Política Económica [CIEPE], Walter Formento, afirma que "Elon Musk logra transparentar toda una línea de financiamiento que utilizó EEUU, particularmente el Partido Demócrata, para financiar permanente y estructuralmente a la OTAN. Es decir, no solamente la financiaba, sino que de ese modo constituía su capacidad de manejarla, controlarla y conducirla".
"Entonces, Elon Musk, expresando la nueva posición estratégica que [el presidente de EEUU, Donald] Trump le da a EEUU en el mundo, ataca directamente la línea de flotación de Davos y de la OTAN, que es atacar directamente a su principal fuente de financiamiento que es el [Departamento del] Tesoro estadounidense", destaca el analista.
Mientras, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propone congelar las reglas fiscales para que la UE invierta "cientos de miles de millones" en Defensa. En su intervención durante la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich ha explicado que entiende las necesidades de un mayor gasto en Defensa y que para facilitar esa inversión en los distintos Estados miembros del bloque comunitario ha instado a activar la cláusula de excepción del Pacto de Estabilidad para las finanzas públicas de la zona euro.
Esto permitiría invertir "cientos de miles de millones" en Defensa, por lo que los gobiernos tendrían un mayor margen de maniobra y podrían aumentar sustancialmente su gasto en defensa sin violar las normas presupuestarias de la UE. El gasto militar no aparecería en los límites del déficit presupuestario, que están estrictamente controlados.
"Lo de Von der Leyen, que guarda relación con la última reunión que [el presidente galo, Emmanuel] Macron convoca en Francia, muestra el grado de debilidad que tiene la OTAN. Porque lo que nos están diciendo, y lo que sale a la luz, es que la OTAN tiene, como última fuente de financiamiento real y concreto, la caja y la capacidad de financiamiento que tiene que ver con la Unión Europea", señala Formento.
Los términos del acuerdo son más difíciles para Kiev que las reparaciones que Alemania se vio obligada a pagar tras su derrota en la Primera Guerra Mundial, advierte el medio. "No solo supone la transferencia de la mitad de las reservas de tierras raras de Ucrania a EEUU, sino que también permitiría a Washington establecer el control sobre la mayoría de los recursos fósiles de Ucrania, incluidos el petróleo y el gas, así como la infraestructura logística", parece lamentarse el medio británico.
Previamente, el presidente de EEUU, Donald Trump, al promover las negociaciones de paz para poner fin al conflicto, afirmó que Ucrania debería reembolsar a su país los fondos invertidos en su apoyo. "Quiero tener nuestro dinero asegurado, porque estamos gastando cientos de miles de millones de dólares", declaró, el inquilino de la Casa Blanca, al indicar que le ha dicho a Kiev que quiere "el equivalente, como 500.000 millones de dólares en tierras raras".
En este sentido, hay que recordar que, según The Washington Post, Volodímir Zelenski, solo tuvo unos minutos para leer la propuesta estadounidense sobre recursos naturales con el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent. Zelenski se negó a firmar este acuerdo que, según un medio de EEUU era más un breve memorando de entendimiento "regido por la ley de Nueva York" que un gran acuerdo internacional, dijo.
"Parece que Zelenski se olvida que ya vendió a su país, vendió la sangre de sus compatriotas, y merced a su desaforada hambre de corrupción, de bienes mal habidos, como se sabe que lo ha hecho, nunca pensó en el futuro de su país, y parece que empieza a hacerlo ahora, tarde y mal", remarca el analista internacional y escritor Christian Lamesa.
"Trump, como empresario, no quiere ni más ni menos que minimizar las pérdidas de EEUU y, por supuesto, sabe que acá el camarero que trae la cuenta, se la lleva al señor Zelenski y le dice: '¿cómo va a pagar, caballero?'", ironiza Lamesa.
La declaración del presidente de EEUU, Donald Trump, tras su conversación telefónica con su par de Rusia, Vladímir Putin, de que las partes acordaron iniciar "de inmediato" las negociaciones para poner fin al conflicto ucraniano, sorprendió a los líderes de la UE por no haber sido incluidos en las conversaciones, apunta el medio.
"Los europeos ahora se han despertado de una noche de borrachera en la que creían ser parte importante de todo un sistema imperial anglosajón, o de la anglosfera, en la que fueron simplemente un partenaire, no han sido socios directos, no han sido partícipes importantes en ninguna de las tomas de decisiones", explica el Dr. Carlos Pereyra Mele, director de Dossier Geopolítico. El analista recuerda sus propios conceptos sobre que la Unión Europea era un gigante económico – algo que ya no es – y "un enano en política internacional", algo que ahora queda de manifiesto.
Y ahora en las capitales europeas creen que Trump obligaría a Europa a pagar por mantener el futuro acuerdo de paz, porque no quiere que EEUU desempeñe ningún papel en la seguridad de Ucrania después del conflicto. Así, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, afirmó que Europa "debe proporcionar la parte abrumadora de la futura ayuda letal y no letal a Ucrania". "La salvaguardia de la seguridad europea debe ser un imperativo para los miembros europeos de la OTAN", aseveró.
En este sentido, Bloomberg advierte que "proteger a Ucrania y ampliar sus propios ejércitos podría costar a las principales potencias del continente 3,1 billones de dólares adicionales en los próximos 10 años". El medio precisa que reconstruir las Fuerzas Armadas de Ucrania, al punto que necesitarían para usarlas como futura disuasión contra Rusia en su flanco oriental, podría costar unos 175.000 millones de dólares a lo largo de esa década.
"No quisiera estar en los zapatos de los dirigentes de la Unión Europea y de la OTAN. Este baño helado de realidad, un regalo que Donald Trump le ha hecho a Europa en el 'Día de los enamorados' – San Valentín – es realmente terrible para sus aspiraciones", concluye Pereyra Mele.
El 14.º paquete de sanciones contra Rusia que aprobó la UE a finales de junio de 2024 prohíbe realizar el trasbordo del gas natural licuado (GNL) de origen ruso en puertos comunitarios a partir de marzo de 2025, así como la asistencia tecnológica, prestación de servicios y nueva inversión en proyectos rusos de gas natural licuado.
Studénnikov incidió en que la prohibición aprobada por la UE "es estrictamente política y difícilmente se corresponde con el interés en garantizar la seguridad energética de los países europeos, en algunos de los cuales el GNL ruso todavía ocupa un lugar importante en la matriz energética". "Pasaremos a utilizar rutas alternativas. No faltan socios dispuestos a comprar nuestro GNL", aseveró.
Añadió que la renuncia por parte de Europa a los recursos energéticos rusos "para acomodarse a la coyuntura política, y bajo presión de EEUU, ya ha repercutido negativamente en el sector manufacturero, competitividad de empresas, capacidades de exportación y poder adquisitivo de la población en la UE". "Nada indica que esa tendencia vaya a revertirse. Los europeos tienen que suplir con el GNL estadounidense, más caro, las cantidades de gas que han dejado de recibir desde Rusia por tuberías", concluyó Studénnikov.
El Dr. Miguel Jaimes, director del Diplomado Internacional de Geopolítica del Petróleo, afirma que "en este momento se demuestra que Europa se queda sola". "No digo con esto que Europa esté destruida. […] Pero en relaciones internacionales, en diplomacia, en negociación, en el tema de la adquisición de gas por parte de Europa, pudiese estar a las puertas, producto del orgullo político, de tener que buscar energía y combustible por otro lado", señala el analista.
"Rusia ha sido generosa, […] pero la mayoría de Europa es gobernada por una clase política soberbia, prepotente. Y la prepotencia en política se paga muy caro, tiene consecuencias muy graves", concluye el Dr. Jaimes.
En una reciente entrevista, Zelenski declaró que "si tuviera la certeza de que EEUU y Europa no nos abandonarán y nos apoyarán y nos darán garantías de seguridad, estaría dispuesto a cualquier forma de negociación". Así respondió a la pregunta de la cadena británica ITV News sobre si se reuniría con el presidente de Rusia, Vladímir Putin, para buscar una solución al conflicto.
Zelenski dijo que quiere poner fin a la guerra este año y considera que ahora existen posibilidades para hacerlo, al indicar que el presidente de EEUU, Donald Trump, quiere una "conclusión rápida" del conflicto.
Envalentonado, el 'mendigo de Kiev' intentó bajar las pretensiones de Trump, que son las de quedarse con todas sus tierras raras sin concesiones ni condiciones. "Si estamos hablando de un acuerdo, entonces hagamos un acuerdo, solo estamos por ello. Es una tierra muy rica. Esto no significa que se la regalemos a nadie, ni siquiera a socios estratégicos. Estamos hablando de asociación... Desarrollémoslo juntos, ganemos dinero y, lo más importante, se trata de la seguridad del mundo occidental", dijo.
Ante estos delirios de Zelenski de creer que puede imponer condiciones a Trump sobre la explotación de las tierras raras de Ucrania, el periódico de New York Post ha informado que el inquilino de la Casa Blanca quiere ofrecer la irrisoria suma de 500 millones de dólares por el acceso a las tierras raras y al gas ucranianos, valorados en miles de millones de dólares, en el marco de cualquier posible acuerdo de paz en el conflicto de Kiev con Moscú.
El analista internacional Carlos Martínez observa que Zelenski es muy fantasioso. "Como hemos visto, es una fantasía suya querer ganar una guerra militar y económica a Rusia, y la fantasía la acompaña con querer imponer, o cerrar unas condiciones, con EEUU sobre esto. Eso le valdría como cómico, pero las fantasías no sirven para ser jefe de Gobierno cuando este cargo lo que requiere es tener un conocimiento exacto de la realidad, saber qué terreno se pisa. Zelenski vive en otro mundo, no sabemos por qué. Hay muchas teorías al respecto, no voy a ratificar ni a desmentir ninguna de ellas, pero no tiene ni pies ni cabeza lo que le está diciendo a su propio pueblo", concluye el experto.
"El producto interior bruto de Rusia creció un 4,1%, es decir, un 0,2% más de lo previsto oficialmente. Esto es más de lo esperado. La economía del país ha hecho frente con éxito a la presión sin precedentes de las sanciones, a diferencia de muchos países que a su vez nos las impusieron. En algunos casos, allí la situación está próxima al estancamiento", enfatizó Mishustin a Putin.
Para el analista internacional Manuel Monereo, las sanciones de Occidente han sido un incentivo para que Rusia se superara. "Siempre hay un poso de racismo en los occidentales frente a Rusia, sobre todo después de la caída de la Unión Soviética. Hay como una especie de visión de superioridad de Occidente. […] Yo creo que hoy lo que se pone muy de manifiesto es que una vez más se ha subestimado al pueblo ruso, a las reservas estratégicas de Rusia, y sobre todo a la dirección política rusa", subraya el experto.
En su reunión con Mishustin, Putin también alabó los índices de crecimiento económico de Rusia. "Nuestras tasas de crecimiento económico han resultado ser, no solo superiores a nuestras propias previsiones, sino también superiores a las del mundo, y superiores a indicadores similares de las llamadas economías desarrolladas", aseguró Putin, al cotejar a Rusia con EEUU, Francia y Alemania. La razón le asiste al mandatario ruso: según datos de Eurostat, en 2024 la zona euro creció apenas un 0,7%.
Monereo describe esta realidad europea como un efecto boomerang. "Todas las sanciones de Europa contra Rusia se han vuelto contra la Unión Europea, contra Alemania, contra Francia, contra Italia, contra España, es decir, contra las grandes economías. ¿Y a quién ha beneficiado? En primer lugar, a Rusia, y en segundo lugar, a EEUU", destaca el analista.
Mientras, la economía de EEUU se enfila a sufrir un "ataque cardíaco" económico si las autoridades no la sacan de una "espiral de muerte" de la deuda, recortándola, afirmó en un reciente pódcast el multimillonario estadounidense Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates, el mayor fondo de cobertura del mundo.
Luego de que el anfitrión del pódcast e inversor estadounidense David Friedberg, recordara que la deuda de EEUU desde la pandemia aumentara un 80%, Dalio expresó: "Cuando hay mucho endeudamiento para pagar la deuda, se produce lo que se denomina la espiral de la muerte, [...] en la que hay demasiada deuda y hay que pedir prestado para pagarla".
Hay que recordar que actualmente la deuda nacional de EEUU asciende a 36,2 billones de dólares, según el Departamento del Tesoro. Con ello, el PIB de 29,1 billones refleja la incapacidad del país de reducir sus deudas.
Monereo apunta que mientras el dólar "siga siendo la moneda de reserva mundial, EEUU no tiene problema de seguir inundando el mundo con su moneda porque es tomada como si fuera oro por los países occidentales, los del tercer mundo, y países que de una u otra manera se mueven en el área del dólar".
"El problema es cuando [el dólar] deje de ser la moneda de reserva. El día que deje de serlo, EEUU tendrá que comportarse como un país normal. Y cuando un país normal tiene las características de un país como EEUU, se encuentra con un problema, porque tiene un déficit comercial recurrente, y tiene un déficit fiscal recurrente al que financia emitiendo dólares, es decir, emitiendo bonos del Tesoro como si fuera oro en cualquier país del mundo. El día que eso deje de existir, EEUU tendrá que hacer lo que no hace: ajustes estructurales", concluye el analista.
El medio señala que en una disputa comercial normal, la UE respondería simplemente con aranceles de represalia, con la confianza que le da ser uno de los tres principales mercados del mundo. Cita el diferendo con Trump en 2018 como ejemplo, cuando invocó preocupaciones de seguridad nacional para imponer aranceles al acero y al aluminio. La UE respondió del mismo modo. En este sentido, The Economist afirma que "desde entonces, la UE ha reforzado su arsenal de defensa comercial para adaptarse a una era más confrontativa, incluido un instrumento anticoerción que permite una rápida represalia arancelaria si terceros países intentan ejercer presión económica sobre un solo Estado miembro".
Entonces, llegan los 'peros'. El medio avisa que existen problemas sobre esas iniciativas que invoca. "Un arancel generalizado del 10–20%, como Trump ha dicho que apoya, requeriría probablemente una respuesta que quedaría fuera del instrumento anticoerción y que la UE tendría que pasar por largos procesos de la Organización Mundial del Comercio [OMC], o adoptar una legislación ad hoc sin precedentes", según David Kleimann, del grupo de expertos ODI Europe.
Otro problema es que las represalias pueden provocar una mayor escalada. Ngozi Okonjo-Iweala, directora general de la OMC, instó recientemente a los miembros de la OMC a considerar otras vías distintas de las represalias arancelarias.
Entonces, la realidad emerge como un jarro de agua fría sobre las cabecitas 'pensantes' del bloque comunitario. La UE espera que las negociaciones al menos hagan que los aranceles de Trump sean efímeros. En este sentido, el medio 'descubre' que hay tres formas principales en las que la UE intentará satisfacer al inquilino de la Casa Blanca, para lanzar una gran receta de 'contraataque' a los aranceles de EEUU.
Atención con los 'contraataques' que dice The Economist que la 'valiente' y llena de 'coraje' UE puede lanzar contra Trump.
"La primera es comprar más energía y armas de EEUU, bienes lo suficientemente importantes como para que Trump pueda cantar victoria. Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, ha sugerido que Europa podría comprar mucho más gas natural licuado [GNL] de EEUU. A la mezcla se podría añadir el endurecimiento de las sanciones energéticas a Rusia, a la que Europa todavía compra una cantidad inquietantemente alta de GNL. Gastar más en defensa, otra de las demandas de Trump, podría combinarse con un compromiso de comprar más equipos estadounidenses [por ejemplo, para Ucrania] para lograr buena voluntad en materia de aranceles".
Pero hay más ideas 'brillantes' sobre, como dice The Economist, ese contraataque de la UE a los aranceles de EEUU, a los que califica como una "combinación de mano dura, cesiones y cierto grado de dramatismo".
"La UE también podría intentar su suerte con un argumento macroeconómico. Los grandes superávits comerciales que algunos Estados de la UE tienen con EEUU son una obsesión conocida de Trump. The Economist ha corregido las cifras alemanas y holandesas para tener en cuenta el efecto Róterdam, ya que el puerto holandés es un importante centro de tránsito para los productos alemanes, algunos de los cuales se contabilizan como comercio holandés. Incluso así, el superávit de Alemania se destaca. Una idea es que la UE podría llegar a un acuerdo con la Administración Trump que obligue a sus Estados miembros a trabajar para reducir sus superávits comerciales generales a través de una mayor demanda interna, incluso si eso no necesariamente ayudará mucho a solucionar el superávit comercial bilateral con EEUU, que podría ampliarse por otras razones", apunta The Economist.
Para el analista internacional Marcelo Ramírez, esto es una rendición en toda la línea de la UE ante Trump. "El problema de eso es otro. El problema de eso es que Europa no es viable en esas condiciones. Si siguen comprando gas cada vez más caro, si va a comprar más productos estadounidenses, y además EEUU le va a cerrar el mercado a otros productos, porque básicamente eso es prioritario para Trump, ¿de qué va a vivir Europa? ¿Cómo va a poder competir? Porque sus costos se van a disparar. Planteada en esos términos es una política que no tiene solución. Lo único que va a generar es cada vez más dependencia de Europa hacia EEUU y cada vez más empobrecimiento de su ciudadanía", concluye Ramírez.
Trump se ha declarado abiertamente a favor de cobrarse todo el dinero que le debe Ucrania a su país con la concesión de las tierras raras, pero esta iniciativa presenta algunos inconvenientes.
En abril de 2023, la edición ucraniana de Forbes estimó que los recursos minerales de Ucrania ascendían a 111.000 millones de toneladas, por un valor de 14,8 billones de dólares. Pero más del 70% de estos recursos estaban en Donetsk y Lugansk —regiones que han pasado a formar parte de la Federación de Rusia— y Dnepropetrovsk, hacia donde se acercan la línea del frente, según el medio.
Para agosto de 2022, el valor de los recursos energéticos, metálicos y minerales de Ucrania que habían pasado a control ruso era de 12,4 billones de dólares, incluido el 63% de los depósitos de carbón de Ucrania, el 11% de sus reservas de petróleo, el 20% de gas natural, el 42% de metales y el 33% de tierras raras y otros minerales críticos, incluido el litio.
El medio advirtió que para 2025, la situación había cambiado drásticamente, y no precisamente a favor de Ucrania, mencionando como ejemplo que desde el inicio de la operación militar especial, dos de los cuatro depósitos de litio de Ucrania en particular pasaron a control ruso.
Para el exdiplomático y profesor de la UNAM Héctor Lerín, la idea de Trump "es una forma de cobrarle a Ucrania el dinero y las armas que les han estado enviando los estadounidenses, pero 'a las malas'".
La aceptación por parte del inquilino de la Casa Blanca de esta forma de pago "podría ser una especie de componenda, como que internamente Trump no quiere que los señores del complejo militar industrial y tecnológico, sientan que no van a tener ya ningún negocio, sino que simplemente van a poder seguir fabricando armas y seguir enviándolas a Ucrania". "Es decir, tiene un contenido [de 'consumo'] interno que tiene que ver con los arreglos internos del propio Trump con el resto de la clase dominante de ese país", explica el analista.
"En el caso de su relación [de Trump] con Rusia, no deja de ser una forma de que no parezca que le está entregando Ucrania en bandeja de plata, porque también tiene adentro sectores radicales antirrusos que esperarían doblegar a Rusia de cualquier manera", concluye Lerín.
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