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Este año fiscal, EEUU registrará un déficit presupuestario de 1,9 billones de dólares, según nuevos cálculos, y los déficits anuales previstos para la próxima década, hasta el año 2035, totalizarán más de 21 billones de dólares. Si a esta suma se le añade la actual deuda del país norteamericano, que ya ha superado los 36 billones de dólares, no es difícil calcular el estado catastrófico que enfrentará su economía.
El Dr. Sergio Fernández Riquelme apunta que EEUU se encuentra "en una situación desesperada, que implica, en buena medida, que ciudadanos y empresarios eligieran [como presidente] a este señor [Donald Trump] para intentar revertir una situación que parece asfixiante".
"Las medidas y anuncios de Donald Trump muestran la desesperación por encontrar mucho dinero para pagar esa enorme deuda pública y por eso exige recortar fondos de la OTAN. Es decir, que los países de la Unión Europea, por ejemplo, descarguen a EEUU del gasto militar tan excesivo que se ha producido con la Administración demócrata", señala el analista.
"[Asimismo, Trump] pide a Arabia Saudita que baje el precio del petróleo y que invierta directamente un montón de millones en empresas estadounidenses, o intenta también exigir a China que fabrique sus productos en EEUU y no en su país. La situación parece bastante desesperada y Trump está buscando dinero hasta debajo de las alfombras, para intentar sostener un edificio que a veces parece derruirse por ese gasto militar ideológico tan enorme que ha desplegado en los últimos años la Administración demócrata", observa Fernández Riquelme.
En este contexto, para 2035 el déficit ajustado equivaldría a 6,1% del PIB, una cifra que es significativamente superior al 3,8% de promedio de los últimos 50 años, de acuerdo a otros cálculos.
Así las cosas, de 2025 a 2035, la deuda se incrementará a medida que el crecimiento del gasto obligatorio y los costos por intereses superen la expansión de los ingresos. Desde la SVO detallan que la deuda pública federal aumentará del actual 100% del PIB, este año, al 118% en 2035, superando su máximo anterior del 106% del PIB registrado en 1946.
De acuerdo con los cálculos de Bloomberg, basados en los datos del Ministerio de Finanzas publicados recientemente, los ingresos totales en diciembre ascendieron a más de 4 billones de rublos [40.000 millones de dólares], un 28% más que en el mismo mes del año anterior. Se trata del nivel más alto registrado en los datos del Ministerio a partir de enero de 2011.
El informe de la agencia detalla que EEUU y sus aliados han tratado de limitar los ingresos por exportaciones e imponiendo más sanciones a la industria energética rusa y a los bancos que la atienden a fines del año pasado. Aun así, los ingresos por petróleo y gas aumentaron un tercio en diciembre respecto del año anterior y aumentaron un 26% para 2024, mientras que otras fuentes de ingresos registraron un avance similar para todo el año debido a los impuestos y dividendos en medio de un sólido crecimiento económico.
"El volumen de ingresos no petroleros ni gasíferos en 2024 superó significativamente las estimaciones de la ley de presupuesto 2025-2027, incluso de las mayores fuentes tributarias", señaló el Ministerio de Finanzas en un comunicado.
"Bueno, ¡qué sorpresa! ¡Nadie lo hubiera imaginado!", ironiza al respecto el analista internacional Marcelo Ramírez. "Realmente [las sanciones] son una cosa que no tenía sentido desde el inicio. La única explicación de eso era una decisión política en EEUU de dañar a Rusia a través de dañar a Europa. Porque en realidad lo que estaban haciendo era hundir el marcado europeo separándolo de Rusia, y eso debería perjudicar negocios rusos", explica el experto.
"Finalmente lo que terminó pasando es: sí, realmente dañó muchísimo la estructura europea, hasta tal punto que hoy se están planteando que el 31 de enero vence el paquete de sanciones, que son por un período determinado, y los europeos tienen que renovarlas. Y [el primer ministro de Hungría, Víktor] Orban está diciendo: 'van 15 rondas de sanciones. ¿Hasta cuándo? Esto evidentemente no funciona y nos perjudica a nosotros'", señala Ramírez.
El analista añade que respecto a la "desconexión [de Rusia] del SWIFT [por parte de Occidente], el sistema de pagos internacionales, el sistema bancario de intercambio, simplemente tampoco fue lo que imaginaron". "Yo recuerdo cuando se habló de desconectar a Rusia del SWIFT, que se hablaba de una bomba atómica financiera, y la realidad fue un 'chaski–boom', fue un petardo", sentencia Marcelo Ramírez.
Aún se está por saber, o tal vez nunca se sepa, cuál fue el motivo o disparador que intervino en el fuero interno de Ursula von der Leyen que causó este ataque de sinceridad. La misma señora que hace menos de dos años y medio gritaba a los cuatro vientos que la industria armamentística de Rusia estaba utilizando chips de lavadoras y neveras, ahora reconoce que el sablazo se lo está llevando la propia Unión Europea [UE] a causa de sus propias sanciones antirrusas.
"Nuestras importaciones de gas procedente de Rusia se redujeron en un 75%. Ahora importamos de Rusia solo el 3% del petróleo y no importamos carbón. Pero todo esto tuvo un costo. Los hogares y las empresas se enfrentaron a gastos exorbitantes en energía y las facturas siguen siendo elevadas para muchos", proclamó quien ostenta el poder del brazo ejecutivo de la UE.
De esta manera, von der Leyen deja constancia de que la crisis energética que vive la UE es resultado de las decisiones de la propia Comisión Europea y no de Rusia, como ella misma afirmaba anteriormente.
"En primer lugar, hay que decir que no se necesita ser un experto para darse cuenta de la locura que fue esta decisión que tomó la UE. Una decisión que cambió el hecho de tener un gasoducto que le llevaba gas directo desde la fuente en Rusia, […] a pasar a la situación de comprar un gas de esquisto de los EEUU que es más caro –porque de por sí la extracción es más cara–, y que es trasportado en barco a través del [océano] Atlántico. Bueno, ahí están los costos por seguir un mandato imperial de parte de los EEUU", sentencia el Dr. en Ciencias Políticas Mariano Ciafardini.
Las palabras textuales de Kostin fueron: "Al SWIFT, hay que matarlo, simplemente, rechazarlo y no trabajar con él nunca más, porque es una filtración directa de información a nuestros enemigos".
El director del Centro de Investigaciones en Política Económica [CIEPE], Walter Formento, explica que el SWIFT es históricamente el sistema de comunicación interbancaria que permite que puedan realizarse todas las transacciones financieras entre distintos países.
"Pero el SWIFT es un sistema desarrollado y controlado por EEUU y en momentos de crisis como la actual, que es financiera, pero también es militar, se vuelve un arma en manos de la OTAN. Y tanto Rusia, como Irán, han avanzado de manera sólida y positiva y desarrollaron un sistema alternativo que vienen probando desde 2018. Ya está en condiciones de funcionar muy bien y de resolver el tema de estar prisioneros del sistema financiero dominado por el complejo de la oligarquía financiera británico–estadounidense", explica Formento.
"Considerando las perspectivas que se abren con el inicio del corredor norte–sur […] la cuestión más importante son las transferencias internacionales. Sin duda, habrá un sistema de intercambio de mensajes financieros", aseguró el banquero, en referencia a una alternativa al SWIFT, cuya sede resida en Bélgica y está controlada por EEUU.
En este sentido, Kostin opina que se trata de un requerimiento "fácil de solucionar", al indicar que solo se necesitaría "la decisión administrativa", algunos acuerdos bilaterales y "un poco de soluciones tecnológicas".
De acuerdo a Formento, "hoy EEUU –la OTAN– no puede ya usar al SWIFT y a todo el sistema de comunicación interbancaria para golpear sobre distintos países del mundo". "No lo puede hacer porque sencillamente Rusia ha podido avanzar y reemplazarlo por un sistema propio", sentencia el analista.
El presidente de EEUU, Donald Trump, hizo sus descargos en su cuenta de su propia red social Truth Social. "Durante demasiado tiempo, hemos dependido de la imposición de impuestos a nuestra Gran Gente a través del Servicio de Impuestos Internos [IRS]. A través de acuerdos comerciales blandos y patéticamente débiles, la economía estadounidense ha generado crecimiento y prosperidad para el mundo, mientras nos gravamos a nosotros mismos", se indignó el mandatario.
"Es hora de que eso cambie", lanzó desafiante, incluso contra sus propios socios. "Anuncio que crearé el Servicio de Ingresos Externos para recaudar nuestros aranceles, obligaciones y todos los ingresos que provienen de fuentes extranjeras. Comenzaremos a cobrarles a quienes ganan dinero a costa de nosotros con el comercio", espetó el jefe de Estado del único país al que el resto del mundo le paga su impagable deuda mediante el uso del dólar como arma en diferentes formatos, entre ellos, las transacciones comerciales a nivel global.
"EEUU nos ha exportado su inflación interna a través del modelo dólar único como moneda de cambio mundial y eso […] ha afectado al resto de la economía del mundo. Y otro detalle que no es menor, es que pareciese ser que la gigantesca acumulación de su deuda pública, que realmente es infernal, que es impagable para la actual economía norteamericana, evidentemente, requiere que haya mayores ingresos en un Estado que sigue siendo voraz", apunta el doctor Carlos Pereyra Mele, director de Dossier Geopolítico.
En este sentido, advierte que EEUU "destina ingentes esfuerzos de su presupuesto para conflictos externos, para apoyar grupos que está bien demostrado que son terroristas". "Están manteniendo a un tirano en Europa del Este que se llama [Volodímir] Zelenski, que todos sabemos que ya no es más presidente, a quien le han insuflado gigantescas cifras multimillonarias de dinero. Y parece ser que ahora toca el momento de recaudar para tratar de bajar un poco ese déficit increíble que han logrado desarrollar y que hasta ahora se lo subvencionaban los países del tercer mundo, los saqueos neocoloniales", advierte Pereyra Mele.
Según funcionarios de la Administración saliente, la Casa Blanca fracasó en su "último esfuerzo desesperado" para confiscar los 300.000 millones de dólares en activos rusos congelados para utilizarlos "como herramienta de negociación futura para Ucrania", de acuerdo a la cadena CNN.
De acuerdo al analista internacional Nicola Hadwa, la idea de esta iniciativa fracasada es, primero que nada, "alargar la guerra estúpidamente, porque el pueblo ucraniano está sufriendo la insensatez de EEUU y la OTAN".
Pero la situación desesperada de Occidente no se detiene en EEUU. Y es que en Japón más de 10.000 empresas se declararon en quiebra en 2024, el máximo histórico desde 2013, según un estudio realizado por Tokyo Shoko Research (TSR).
"El número de quiebras con pasivos de 10 millones de yenes [unos 63.400 dólares al cambio actual] o más, superó las 10.000 por primera vez en 11 años, mientras que el número de quiebras con pasivos de menos de 10 millones de yenes también superó las 500 por primera vez en cuatro años", anunció TSR el pasado 14 de enero.
Así las cosas, en Japón los casos de insolvencia crecieron, por tercer año consecutivo, hasta 10.006 en 2024, un 15,1% más que en 2023. Es el segundo resultado más alto desde 2013, cuando se registraron 10.855 quiebras.
Mientras, Alemania no para de desangrarse. El número de quiebras de empresas en la exlocomotora europea ha aumentado un tercio en 2024 respecto al año anterior, informa el medio local 'Handelsblatt'. Añade que la crisis económica que azota al país proyecta un nuevo aumento de entre el 25% y el 30% de las insolvencias en 2025, según expertos.
El comunicado de la Cancillería rusa advierte: "El futuro presidente, que no tiene derecho a levantar esas sanciones sin la aprobación del Congreso, se quedará con una 'tierra arrasada', en sentido literal y figurado".
Desde Exteriores de Rusia también indicaron que la introducción de nuevas sanciones es un intento del presidente Joe Biden, que acaba su mandato "sin gloria alguna", de dañar de alguna manera la economía rusa, incluso a costa del riesgo de desestabilizar los mercados mundiales.
"Las acciones hostiles de Washington no quedarán sin respuesta y serán tomadas en cuenta a la hora de construir nuestra estrategia económica exterior. (...) A pesar de las convulsiones en la Casa Blanca y las maquinaciones del lobby rusófobo en Occidente, que intenta que el sector energético mundial se sume a la guerra híbrida desatada por EEUU contra Rusia, nuestro país ha sido y sigue siendo un actor clave y fiable en el mercado mundial de combustibles", apunta el mensaje de la Cancillería rusa.
"El señor Biden y los demócratas son capaces de seguir complicando la situación, de llevar las cosas hasta el extremo, y verdaderamente da vergüenza. Son capaces de dañar hasta a su propia población con tal de golpear. Es algo verdaderamente asombroso, por un lado, y deleznable por otro. Ya se ve hasta altamente antidemocrático que los demócratas no acepten que fueron arrasados electoralmente. Ya ni es política, es más bien una venganza lo que se ve", subraya el exdiplomático y profesor de la UNAM Héctor Lerín.
Con un pie y medio fuera de la Casa Blanca, Biden actúa entre una mezcla de tierra quemada, y el instinto del escorpión que no pudo evitar picar a la rana en medio del río, con las consabidas consecuencias.
En este sentido, el mandatario estadounidense reconoció que las nuevas sanciones que Washington impuso a la industria petrolera rusa, probablemente elevarían los precios de la gasolina en su país. "Es probable que los precios de la gasolina aumenten hasta 3 o 4 céntimos por galón", explicó Biden.
El analista internacional Iñaki Gil de San Vicente afirma que estas medidas van en beneficio de una minoría, sobre todo estadounidense, y va en detrimento de la inmensa mayoría de la población que será la que tendrá que pagar por todo esto. "Eso no solamente va dentro de un plan que concierne exclusivamente a la cuestión energética, sino que es un empobrecimiento global general de todo el entramado de la vida social", subraya el experto.
Mientras, desde Budapest, se anticipó un alarmante aumento en los precios de los combustibles y sus consecuencias económicas. El Gobierno húngaro anunció consultas urgentes con sus socios europeos para tratar de mitigar el impacto de estas medidas.
En este contexto, la candidata a canciller alemana Sahra Wagenknecht arremetió contra las sanciones antirrusas en una reunión de su partido, Alianza Sahra Wagenknecht–Por la Razón y la Justicia. "Las sanciones no tienen nada que ver con la moralidad, no tienen nada que ver con los derechos humanos, no tienen nada que ver con el amor a la paz, son simplemente un programa de estímulo económico para la economía estadounidense y un programa asesino para las empresas alemanas y europeas", declaró Wagenknecht.
Pero en este punto, la derecha alemana coincide con la izquierda. Y es que Alice Weidel, la candidata a canciller de Alemania por el partido Alternativa para Alemania [AfD], pronunció un discurso encendido en el que describió el "sombrío panorama" del país bajo la Administración del actual canciller socialdemócrata, Olaf Scholz. Al comentar la política energética, afirmó: "Volveremos a poner en funcionamiento el Nord Stream".
“Si hiciéramos un análisis de cómo está EEUU, o cómo está la economía europea, EEUU necesita sobrevivir, y está sobreviviendo en base a varias consideraciones. Pero una de ellas es el saqueo sistemático del mundo: la llegada de fondos europeos, y mundiales [en general], aunque sea capital ficticio, capital financiero, etcétera, mientras la economía productiva de EEUU sigue bajando”, señala Gil de San Vicente.
En este contexto, Mike Waltz, congresista republicano y futuro asesor de Seguridad Nacional del Gobierno de Trump, ha desvelado qué subyace realmente en este interés sobre la isla: "No se trata solo de Groenlandia, se trata del Ártico. Rusia trata de convertirse en el rey del Ártico, con más de 60 rompehielos, algunos de ellos propulsados por energía nuclear", mientras que EEUU tiene "dos, y uno acaba de incendiarse", declaró a la cadena Fox News.
“Se trata de minerales críticos. Se trata de recursos naturales. Se trata de que, a medida que las capas de hielo polar retroceden, los chinos están fabricando rompehielos y empujando hacia allí también. Así que es petróleo y gas”, afirmó.
En este sentido, el doctor en Relaciones Internacionales, Alberto Hutschenreuter, advirtió que es necesario ver el contexto internacional. “Si nosotros tuviéramos un contexto internacional, basados en un orden internacional, estas cosas difícilmente ocurrirían. Lo que viene ocurriendo hace muchos años en el mundo es que tenemos algo peor que un desorden internacional. Y si hay algo peor que un desorden internacional, es la pugna entre aquellos que deberían estar pensando en un orden […] están en una situación de guerra latente”, señala el analista.
“Lo que dice Trump no solamente es peligroso, sino que contribuye a lo que yo denomino el post–desorden internacional, señala el también autor del libro El descenso de la política mundial en el siglo XXI.
Estos movimientos que está realizando Trump, mientras da señales de no seguir asistiendo militarmente a Ucrania al nivel que lo ha estado haciendo Washington hasta el momento bajo la Administración Biden, podrían tener otra finalidad oculta: dejar lo más tapada posible una hipotética desbandada del país norteamericano de territorio ucraniano para licuar su ‘derrota’ en dicho conflicto.
“Es interesante la relación entre el posible final de la guerra en Ucrania y esta ampulosidad que muestra Trump en materia de política exterior cuando habla de Canadá, de Groenlandia y de Panamá”, expresa Hutschenreuter.
En su cuenta de su plataforma Truth Social, Trump publicó: "La historia en el Washington Post, citando las llamadas fuentes anónimas, que no existen, afirma incorrectamente que mi política arancelaria será reducida. Eso está mal". Además, calificó el informe del medio como "otro ejemplo de noticias falsas".
El equipo de Trump explora aplicar planes arancelarios a todos los países en sectores considerados críticos para la seguridad nacional o económica. En los últimos meses, el futuro inquilino de la Casa Blanca anunció que impondrá aranceles del 10% a las importaciones globales en EEUU y del 60% sobre los productos chinos, una medida que podría causar grandes cambios en los flujos comerciales, un aumento de los costos y represalias contra las exportaciones estadounidenses.
En este sentido, Trump no discrimina: estas duras medidas también podría aplicarlas a las importaciones canadienses y mexicanas, a las que prometió cargarlas con aranceles del 25%.
Según el exdiplomático y profesor de la UNAM Héctor Lerín, "esto revela que hay una lucha política y económica interna en EEUU donde el Washington Post no está del lado de Trump y le quiere crear uno de los enésimos problemas con que se enfrenta".
"Independientemente de todo, es claro que el Gobierno de Donald Trump entra, desde el punto de vista del mundo, y no desde su punto de vista, en un verdadero avispero. De Trump se puede esperar cualquier locura. Como exdiplomático [que soy], yo diría 'cómo es posible que empieces tu mandato presidencial golpeando a medio planeta, incluso a tus propios amigos, a tus propios cercanos. […] Es algo verdaderamente increíble e insostenible'", concluye Lerín.
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