El hombre de 55 años estaba manifestándose en la Plaza Ñuñoa, en Santiago, cuando fue atacado por un piquete de Fuerzas Especiales. Las consecuencias para su salud fueron graves: tres meses después aún no recupera la vista. Además quedó con un pulmón perforado, cinco costillas fracturadas, un hombro dislocado, un diente menos, dos astillados y su nariz rota. Los 12 policías involucrados entregaron a la justicia una versión falsa, la que fue desestimada por una investigación interna de Carabineros, por la PDI y por testigos. Hace unos días una jueza liberó a todos los involucrados de la prisión preventiva. La familia, el INDH y la Fiscalía ya presentaron una apelación. Los uniformados eran investigados por el delito de torturas.