Como y por qué caer simpático sirve para persuadir.
Bienvenid@ al capítulo 41 de «Créeme lo que te digo», el podcast en el que tratamos todas aquellas cuestiones relativas al mundo de la persuasión, el hablar en público y, en general, las habilidades comunicativas necesarias para influir e impactar en los demás.
Cuarta semana de mayo, capítulo que vamos a dedicar a la persuasión irracional, en concreto a la ley de la simpatía, del gusto, de la conectividad, que de todas estas maneras se le puede llamar.
En definitiva, dedicamos el episodio a la importancia de caer bien a otras personas a la hora de persuadir que, créeme, es de los ingredientes más importantes para convencer.
Sé que me salto el guión porque esta semana tocaba hablar de la persuasión aplicada pero por motivos de organización interna, hoy os hablo de persuasión irracional y dejo para la semana que viene el capítulo previsto de persuasión aplicada. Así que, os pido que me disculpéis por este pequeño cambio de planes.
De todas maneras, ya veréis como el episodio te va a valer la pena.A
Impulsa tu capacidad de persuadir.
Antes de entrar en materia ya sabes que me gusta recordarte que si quieres mejorar tus habilidades comunicativas en Interacción Humana realizamos formaciones y asesoramientos para empresas o de forma individual.
Si tienes alguna necesidad en este sentido y quieres que hablemos, envíame un correo a través del formulario de contacto de la web interaccionhumana.es/contacto y enseguida me pongo en contacto contigo.
Dicho lo cual, ahora sí, vamos con el tema de hoy.
Invierte en cómo caer bien a los demás.
Decía Roosvelt, uno de los presidentes más carismáticos de EUA, que el ingrediente más importante en la fórmula del éxito es saber cómo llevarse bien con los demás y, por supuesto, no seré yo quien le lleve la contraria a todo un presidente de los EUA.
Pero no es necesario irnos a tan altas instancias para entender la importancia de caer bien a otras personas como ingrediente fundamental de la persuasión.
Te hago una pregunta. Si dos personas te piden un favor en el trabajo, ¿cuál de ellas tiene más posibilidades de que le hagas caso, la que te cae bien o la que no tanto? Clarísimamente la que te cae bien, ¿verdad?
Y es que sentirnos bien con otra persona hace que estemos más a gusto y seamos más receptivos a lo que nos dice.
De hecho, por ejemplo, no sería la primera vez que escoges ir a un restaurante o a una cafetería porque la atención es mejor y los camareros son simpáticos y atentos.
Por tanto, la ley de la conectividad afirma que cuanto más conectados nos sentimos con alguien o cuanto más nos gusta o nos atrae alguien, más persuasivo nos resulta porque la conexión que se establece con la persona, hace que nos sintamos más cómodos y confiados y ya sabes que sin generar confianza es imposible convencer.
A conectar con otras personas se aprende.
Hay personas que piensan que tener química con alguien es algo que se da o no se da y que si no se da, no hay nada que hacer pero nada más lejos de la realidad.
Cualquier persona puede aprender a caer bien a los demás, aunque lo que está claro es que, si se hace, se tiene que hacer de manera honesta.
¿Qué quiero decir? Pues que aplicar una técnica o dos para caer bien, forzando la situación y sin la voluntad real de ser simpático no te va a servir de mucho.
Primero tienes que tener la actitud necesaria y luego, en todo caso, aplicar la técnica. Ya sabes que en persuasión, si no huele a honestidad, todo es mucho más complicado.
En la Ley de la conectividad, existen 4 factores principales a tener en cuenta:
1. El efecto halo.
El efecto halo consiste en el hecho de que una característica positiva de una persona afecta a la percepción general que tenemos de ella.
Especialmente ocurre con el atractivo físico. Si una persona nos parece atractiva físicamente, también nos parece amable, inteligente,