Créeme lo que te digo

Créeme lo que te digo

By Óscar Fernández OrellanaBusinessEducation
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Créeme lo que te digo episodes

  • Episodio 52 – La cuestión valorativa.
    Cómo defender o refutar que algo es bueno, positivo, deseable o conveniente.
    Bienvenid@ al capítulo 52 de «Créeme lo que te digo», el podcast en el que tratamos todas aquellas cuestiones relativas al mundo de  la persuasión, el hablar en público y, en general, las habilidades comunicativas necesarias para influir e impactar en los demás.
    En el capítulo de hoy retomamos el mundo de la argumentación con un tema, muy a tener en cuenta si lo que quieres es mejorar tus dotes de espadachín dialéctico: vamos a hablar de la cuestión valorativa, o sea, cómo argumentar que estás a favor de un hecho o de un acontecimiento. 
    Si recuerdas éste, es el tercer motivo por los cuáles dos personas pueden entrar en conflicto, según indicó Cicerón. Y si no te acuerdas, cosa que es lógica por otra parte, porque ya han pasado muchas semanas, puedes escuchar los capítulos 40, 44 y 48, y así te puedes poner un poco al día.
    Mejora tu talento social con Interacción Humana.
    De todas maneras, antes déjame contarte que en mi consultora, en Interacción Humana nos dedicamos al entrenamiento de habilidades sociales, esas competencias tan necesarias hoy en día y, que van a serlo mucho más en el futuro. 
    Estas formaciones las hacemos para empresas o de forma individual, tanto presencialmente, como online.
    Así que si tienes alguna necesidad en este sentido y quieres que hablemos, solo tienes que enviarme un correo a través del formulario de contacto que encontrarás en interaccionhumana.es/contacto y enseguida te respondo.
    Además, si eres alguien que dirige equipos, sea del tipo que sea, tanto en empresas, como en cualquier otro tipo de organización, tienes a tu disposición «Así persuaden los líderes», el libro en el que explico, no sólo por qué la persuasión es el único camino para liderar, sino cómo hacerlo. 
    Puedes encontrar el libro en las librerías habituales, Fnac, Casa del libro, en Amazon, por supuesto o, si quieres, en la web de la editorial Libros de Cabecera, donde además, tienes a tu disposición un buen fondo de libros dedicados al mundo de las organizaciones. 
    Te dejo todos los enlaces en las notas del programa que, no sé si lo sabes, puedes verlas en el propio capítulo del podcast pero en la web de Interacción Humana.
    Venga, ahora sí vamos con el tema de hoy.
    Los 3 motivos por los cuales discutimos.
    discutimos sobre si un acontecimiento ha ocurrido o no.discutimos sobre el nombre que le damos a un hecho.y, en tercer lugar, discutimos sobre si el hecho es positivo o no, es conveniente o no, nos interesa o no nos interesa, es necesario o no es necesario, etc.
    Para ponernos mínimamente en antecedentes, recuerda que, según Cicerón, –al que no me atrevo a contradecir–, las personas podemos discutir por tres motivos: 
    Así que lo que te voy a explicar en este capítulo del podcast es qué criterios tienes que utilizar para defender, de la mejor manera posible, que un suceso, que un hecho, que un acontecimiento, conviene o es positivo.
    Dado que estamos hablando de valorar un hecho, a este tipo de discusión se le llama cuestión valorativa. 
    El caso es que, a poco que pensemos sobre esto, te vas a dar cuenta de que argumentar correctamente cómo valorar un hecho, es muy importante porque se puede aplicar a aspectos tan relevantes como la defensa de una propuesta comercial o, por ejemplo, en una reunión en donde quieres  demostrar que que tu idea es una buena idea y quieres que tire adelante.
    En primer lugar, lo que tienes que tener muy claro es que cuando valoras un hecho, cuando dices que algo es bueno o malo, no estás poniendo sobre la mesa un certeza, sino un juicio. 
    Es decir, que aunque te parezca lo contrario, cualquier valoración que hagas de un hecho la harás utilizando criterios subjetivos, lo que quiere decir que seguro que hay otras personas que piensan lo contrario de lo que piensas tú.
    Es por eso que tenemos que ser muy hábiles a la hora de esc
    23 min
  • Episodio 51 – Cómo generar poder personal encima de un escenario.
    Practica esta técnica y gana presencia y poder personal cuando hables en público.
    Bienvenid@ al capítulo 51 de «Créeme lo que te digo», el podcast en el que tratamos todas aquellas cuestiones relativas al mundo de la persuasión, el hablar en público y, en general, las habilidades comunicativas necesarias para influir e impactar en los demás.
    ¡Estamos en el primer episodio de la nueva temporada! ¿Qué tal, cómo han ido las vacaciones? Espero que hayas desconectado, que hayas descansado y que estés impaciente por conocer muchas más cosas sobre el arte de hacer que los demás piensen como tú.
    Yo he descansado mucho, la verdad; por primera vez en mucho tiempo he estado 3 semanas sin tocar una sola tecla del portátil. Tanto es así que me siento incluso torpe a la hora de teclear.
    En realidad, estos 50 episodios del podcast que llevamos son de mentira. Simplemente era el calentamiento para lo que va a venir, que es mucho y, espero que bueno.
    Hoy por ejemplo, vamos a hablar de un aspecto trascendente para toda aquella persona que hable en público y es del poder personal, cómo llenar el escenario con tu presencia.
    Voy a explicarte cómo conseguir trasladar al público empaque, consistencia y dominio del escenario.
    Novedades en «Créeme lo que te digo».
    Pero antes, deja que te comente una pequeña novedad en el podcast. 
    Como sabes, hasta ahora he estado publicando un episodio semanal, más un artículo también semanal en el blog. Pues bien, a partir de esta temporada tanto el podcast como el blog pasarán a tener una periodicidad quincenal. 
    De hecho, alternaré ambas publicaciones, con lo cual, una semana tendrás a tu disposición un episodio de «Créeme lo que te digo» y la semana siguiente, un artículo del blog, de tal manera que no vas a quedarte sin tu ración semanal de persuasión pero sí que de una forma más pausada.
    El motivo es puramente profesional y de gestión de mi tiempo. El próximo mes de octubre comienzo un máster que me va a requerir bastante dedicación, así que me veo obligado a repartir mi tiempo de otra manera.
    Yo sé que a lo mejor no lo parece, pero la verdad es que realizar un podcast como éste requiere de bastante trabajo porque, aunque yo me dedico profesionalmente a la formación de estos temas, le echo bastantes horas al diseño de los capítulos y bastante tiempo también a la redacción de los artículos del blog.
    Para que te hagas una idea, un capítulo del podcast me puede llevar alrededor de 5 horas entre el diseño del capítulo, la grabación, la edición y la publicación. 
    Además, ya sabes que en interaccionhumana.es/podcast tienes la transcripción literal del capítulo, que también es un trabajazo considerable.
    Así que, entre unas cosas y otras casi una jornada de trabajo se me va entre el podcast y el blog. Hasta ahora lo he podido asumir con cierta tranquilidad, pero con el máster no creo que pueda ser así. 
    Por otro lado, hay que tener en cuenta que estas cosas las hago por amor al arte, las hagos porque me gusta pero no recibo ningún tipo de ingreso por esta actividad, por lo tanto, también es un tiempo que quito de mi actividad profesional, entre ellas, buscar clientes para la consultora.
    Bueno, dejo de darte la tabarra. El caso es que la ración de «Créeme lo que te digo» va a ser menos atosigante pero igual de suculenta, eso te lo prometo. 
    Por cierto, no te he dicho de qué es el máster que voy a hacer. En cierta manera tú también te vas a beneficiar  de él porque va sobre ¡comportamiento no verbal y detección de la mentira, ahí es nada! 
    ¡No me digas que no suena bien eso de poder detectar cuando una persona te miente a partir de su comunicación no verbal! 
    Digo que tú también te vas a beneficiar porque, por supuesto, voy a ir contándote cosas suculentas del contenido del máster y me apetece mucho porque, la verdad es que sobre CNV se llevan diciendo muchas tonterías carentes de base científica, así que, no hay mal que
    25 min
  • Episodio 50 – 11 principios básicos para entender la persuasión.
    Porque no hay nada más práctico que una buena teoría, aquí tienes lo que, sí o sí, debes conocer sobre la persuasión.
    Bienvenid@ al capítulo 50 de «Créeme lo que te digo», el podcast en el que tratamos todas aquellas cuestiones relativas al mundo de la persuasión, el hablar en público y, en general, las habilidades comunicativas necesarias para influir e impactar en los demás.
    Estamos en la cuarta semana de julio de 2019 y vamos a dedicar el capítulo a la persuasión aplicada, esas ideas y cuestiones básicas e inmediatamente aplicables.
    Esta vez voy a presentarte 11 principios básicos que te van a ayudar a entender y situar el fenómeno de la persuasión.
    Mejora tu capacidad de comunicación.
    Pero eso será de aquí a un instante porque, como siempre, antes te quiero decir que en Interacción Humana te ayudamos a mejorar tu talento social y comunicativo con formaciones y asesoramientos tanto individuales como colectivos, de forma presencial o a distancia.
    Así que si quieres que hablemos, envíame un correo a través del formulario de contacto de la web interaccionhumana.es/contacto y enseguida me pondré en contacto contigo.
    Ahora sí, vamos allá con el tema de hoy.
    11 principios sobre la persuasión y los Jóvenes Juristas de Cataluña.
    Antes de nada, quiero dar las gracias a la asociación de Joves Juristes de Catalunya, los Jóvenes Juristas de Cataluña, por invitarme a dar un pequeño taller de oratoria a sus asociados.
    La verdad es que me lo pasé en grande. Hay veces que uno debería pagar en vez de cobrar por hacer su trabajo –Héctor, esto último bórralo de tu mente. Voy a pasarte la factura igualmente–.
    Bueno, el caso es que ha sido un placer trabajar con 63 jóvenes abogados y estudiantes de toda España. A ellos también les doy las gracias por participar como han participado y pasárselo tan bien como me lo he pasado yo.
    En fin que, como eran pocas horas de formación, quise entregrarles 11 principios para entender y situar lo que significa el fenómeno de la persuasión y aprovechar para desmontar ciertos mitos o errores entorno a esta disciplina.
    Así que he pensado que tal vez sean 11 principios básicos, útiles y aplicables para ti también.
    Pues bien, eso es lo que me dispongo a explicarte, los 11 principios básicos de la persuasión. Vamos con ellos.
    Principio 1: La mejor persuasión es la que no se nota.Principio 2: Persuadir no tiene nada que ver con la verdad. En persuasión, «la verdad» es un estado de opinión.Principio 3: No puedes obligar a nadie a darte la razón, tienes que ganarte el derecho.Principio 4: Tener la razón es casi intrascendente para convencer a otras personas.Principio 5: Las «verdades» de tu audiencia son más «verdades» que los hechos en sí.Principio 6: En la vida real, la chulería y la soberbia te hacen perder.Principio 7: En la vida real, si tratas de «ganar», pierdes.Principio 8: En la vida real, convence más quién cae mejor.Principio 9: En la vida real, quien pierde los nervios, pierde el debate.Principio 10: Nunca respondas a un ataque.Principio 11: Comienza siempre buscando los lugares comunes.
    ¡Nos vamos de vacaciones!
    Y esto es todo por hoy, hasta aquí ha llegado el capítulo 50 de «Créeme lo que te digo». Espero que te haya gustado y sobre todo, que te resulte útil.
    Como siempre te doy las gracias por tus valoraciones de 5 estrellas en ITunes y por tu «me gusta» en Ivoox, Spotify, Spreaker, Google Podcast, YouTube o en la plataforma en la que nos escuches. 
    Nos tomamos unos días de vacaciones. Espero que descanses y las disfrutes. Volvemos el 1 de septiembre con más «Créeme lo que te digo». Hasta entonces, te deseo que seas muy feliz y que convenzas a mucha, mucha gente.
    Hasta luego persuasores.
    Sobre el autor: Óscar Fernández Orellana  
     Es psicólogo-coach, formador y asesor en comunicación persuasiva. Dirige Interacción Humana, y es autor y editor del podcast sobre persuasión «Créeme lo que te digo». También es autor de Así persuaden los líderes.
    21 min
  • Episodio 49 – El efecto ancla o por qué el número de la lotería condiciona el precio que estás dispuesto a pagar.
    El efecto ancla hace que no sepas si lo que pagas por las cosas es justo o no.
    ¿Cuánto estarías dispuesto a pagar por una casa o un coche o cualquier otro objeto que te guste?
    ¿Y si te dijese que el precio que estás dispuesto a pagar podría variar en función del número de la lotería que haya salido esta semana? 
    Es este capítulo te cuento el porqué.
    Esto es «Créeme lo que te digo», episodio, 49.
    El efecto ancla te va a sorprender.
    Bienvenid@ al capítulo 49 de «Créeme lo que te digo», el podcast en el que tratamos todas aquellas cuestiones relativas al mundo de la persuasión, el hablar en público y, en general, las habilidades comunicativas necesarias para influir e impactar en los demás.
    Tercera semana de julio de 2019 así que vamos el capítulo a la persuasión irracional, ya sabes, aquellos fenómenos de la persuasión que ocurren porque nuestro cerebro no es tan racional como creemos.
    En concreto, vamos a hablar del efecto ancla, un sesgo cognitivo que, entre otros, desarrollaron los psicólogos sociales Daniel Kanhneman – que además es premio Nobel de economía –y su amigo y compañero de fatigas, Amos Tvesky y que consiste en la idea de que la percepción o la estimación que hacemos del valor de algo, por ejemplo, del precio de un coche, varía en función de otra cifra que no tienen ningún tipo de relación con el objeto que valoramos, en este caso, del coche.
    Ya verás como descubres cosas interesantísimas acerca de cómo nuestras decisiones no son nada, pero nada racionales.
    Mejora tu poder de comunicación.
    Pero eso será de aquí a un instante porque, como siempre, antes te quiero decir que en Interacción Humana te ayudamos a mejorar tu talento social y comunicativo con formaciones y asesoramientos tanto individuales como colectivos, de forma presencial o a distancia.
    Así que si quieres que hablemos, envíame un correo a través del formulario de contacto de la web interaccionhumana.es/contacto y enseguida me pondré en contacto contigo.
    Ahora sí, vamos allá con el tema de hoy.
    El mundo de los sesgos cognitivos o los errores que comete nuestro cerebro.
    Antes de nada y para los que todavía no estéis familiarizados con esto de la persuasión irracional y los sesgos cognitivos, recordemos que entendemos por sesgo cognitivo a la desviación psicológica que hace que tomemos decisiones basadas en errores apreciativos o de procesamiento de la información de nuestro cerebro y que provoca que éste no sea tan analítico y racional como pensamos.
    A lo largo de este podcast ya nos hemos ocupado de varios de estos sesgos. Te sugiero que escuches el capítulo 23 o el 34, o el 38 o el 46. En fin, todos aquellos dedicados a la persuasión irracional, que hay muchos.
    En este caso nos vamos a ocupar de uno de los sesgos más curiosos y de los que más nos influye a la hora de tomar decisiones, por ejemplo, de compra: el efecto ancla.
    ¿Cuánto valen las cosas?
    Para empezar, partamos de un hecho: no sabemos el coste real de las cosas. No sabemos lo que cuesta nuestro coche, nuestra casa, nuestros pantalones o cualquier otra cosa en la que pensemos.
    Sabemos lo que hemos pagado por ellos o sabemos el precio que marca quien lo vende, pero no podemos establecer si el precio es apropiado o justo a no ser que lo comparemos con una referencia.
    Por ejemplo, si tuvieses que vender tu casa, ¿cómo establecerías el precio?
    Pues, seguramente, lo que harías sería mirar cómo están los precios por la zona y te guiarías por ellos.
    Dirías algo así como «si éste piso que es similar al mío vale tanto, el mío, que está mejor, vale tanto más x».
    ¿Y si eres el comprador?
    ¿Pero qué pasa si eres el comprador, cómo determinas que el precio que te piden por el piso es el adecuado?
    Pues seguramente harías lo mismo que en el caso del vendedor. Mirarías los precios de la zona y decidirías si lo que te piden es caro o barato.
    El caso es que, si lo piensas, tanto los precios del piso de compra como el de vent
    21 min
  • Episodio 48 – La cuestión nominal: quien impone el nombre, gana la discusión.
    Si las palabras crean realidad, utilízalas para crear el marco que más te interese.
    Bienvenid@ al capítulo 48 de «Créeme lo que te digo», el podcast en el que tratamos todas aquellas cuestiones relativas al mundo de la persuasión, el hablar en público y, en general, las habilidades comunicativas necesarias para influir e impactar en los demás.
    Segunda semana de julio de 2019 que vamos a dedicar a la argumentación y a la oratoria. 
    En concreto, vamos a hablar de la cuestión nominal o cómo defender o refutar el nombre que le damos a un hecho, aspecto que vas a descubrir que es muy pero que muy importante en una discusión.
    Mejora tu capacidad de comunicación.
    Pero eso será de aquí a 20’’, porque antes déjame recordarte que en Interacción Humana te ayudamos con formaciones y asesoramientos para que puedas mejorar tus habilidades comunicativas. No importa si es de forma individual o colectiva, presencial o a distancia.
    Si quieres que hablemos, envíame un correo a través del formulario de contacto de la web interaccionhumana.es/contacto y enseguida me pongo en contacto contigo.
    Ahora sí, vamos allá con el tema de hoy.
    El lenguaje crea la realidad.
    Si recuerdas, dedicamos el episodio 40 a hablar acerca de la importancia de saber identificar de qué estamos discutiendo porque si no, careceremos de control sobre el debate y nos podríamos encontrar discutiendo acerca de algo de lo que no tenemos que discutir.
    Dijimos que, fundamentalmente nuestras discusiones pertenecen a 3 categorías:
    Si una cosa ha pasado, pasa o pasará.Acerca del nombre que le damos a la cosa.Y acerca de si la cosa es buena o mala.
    Asimismo, dediqué el episodio 44 al primer punto, a determinar si una cosa, un hecho, ha pasado, pasa o pasará. 
    Te recomiendo que escuches estos dos episodios porque te va a ayudar mucho a entender éste. 
    Y es que lo vamos a dedicar al segundo motivo por el cual discutimos: el nombre que le damos a un hecho, la etiqueta que le ponemos a un suceso.
    Este aspecto es vital porque, como veremos, el cómo nombramos un hecho, el nombre que le damos, hace que la realidad adopte un punto de vista u otro.
    En el fondo, discutimos acerca del nombre que le damos a un hecho porque queremos determinar si el hecho es aceptable o reprobable, es decir, si entra dentro de aquello que apoyamos o rechazamos. 
    Por ejemplo, cuando un ministro de economía dice el PIB tiene un crecimiento negativo del 1%, lo que pretende es dar a entender que no es un hecho necesariamente malo o, por lo menos, no tan grave como parece.
    Por lo tanto, las discusiones nominales, que así es como se llaman este tipo de debates, tienen sentido en aquellos casos en los que una u otra definición tiene consecuencias para la postura y las actitudes que adoptamos ante el hecho.
    Y es que, el lenguaje crea realidad, no solo sirve para describirla. Cuando, por ejemplo, una persona que lleva a un niño de la mano ve un perro y le dice al niño, «ten cuidado con el perro que te va a morder», está creando una realidad determinada, que es independiente del hecho de que exista un perro, un niño y un adulto.
    En realidad, las personas reaccionamos ante la realidad que creamos, no ante los hechos en sí y como la realidad la creamos a partir del lenguaje, el cómo describamos los hechos y qué etiquetas pongamos a las cosas será fundamental a la hora de poner de nuestro lado a la audiencia. 
    Discutimos sobre el nombre que le damos a un hecho solo después de asegurarnos de que el hecho existe.
    Por ejemplo, es un hecho que existe un partido político en España que se llama Podemos. Ante eso no hay discusión. Sería absurdo discutir acerca de si existe o no. 
    Pero si podríamos discutir sobre si Podemos es un partido populista de extrema izquierda o no lo es. En este caso, si te fijas, no discutiríamos del hecho en sí, si no del nombre que le damos al hecho, en este caso a la ideología de Podemos.
    La cuestión es que al def
    22 min
  • Episodio 47 – Los 10 Mandamientos de Big Fish Experience para realizar presentaciones memorables.
    Los 10 mandamientos que te servirán de guía para tus presentaciones profesionales.
    En los últimos años se ha producido un auténtico boom en el interés que suscita el mundo de las presentaciones en público. 
    Se han publicado cientos de libros al respecto, aunque no todos de la misma calidad e interés.
    Hace algún tiempo cayó en mis manos uno de esos libros que sí que me aportaron ideas valiosas. Se llama Presentaciones memorables y los autores son los rectores de la empresa The Big Fish Experience.
    En este capítulo te explico los 10 mandamientos que esta empresa emplea para el diseño y la realización de sus presentaciones en público.
    Bienvenid@ al capítulo 47 de «Créeme lo que te digo», el podcast en el que tratamos todas aquellas cuestiones relativas al mundo de la persuasión, el hablar en público y, en general, las habilidades comunicativas necesarias para influir e impactar en los demás.
    Estrenamos mes. Estamos en la primera semana de julio de 2019, así que toca dedicar el capítulo al mundo de hablar en público. 
    En concreto, como te decía en la intro, voy a presentarte los 10 Mandamientos para hablar en público que la empresa norteamericana, The Big Fish Experience emplea cuando tienen que diseñar y realizar sus presentaciones, unas normas rectoras que yo encuentro muy útiles y que también sigo en mis presentaciones.
    Mejora tu capacidad de comunicación.
    Eso será en un momentito. Antes déjame recordarte que en Interacción Humana te ayudamos con formaciones y asesoramientos para que puedas mejorar tus habilidades comunicativas. No importa si es de forma individual o colectiva, presencial o a distancia.
    Si quieres que hablemos, envíame un correo a través del formulario de contacto de la web interaccionhumana.es/contacto y enseguida me pongo en contacto contigo.
    Ahora sí, vamos allá con el tema de hoy.
    La importancia de las ideas básicas.
    Te decía hace un momento que vamos a hablar de los 10 Mandamientos para hablar en público que emplea la empresa Big Fish y tengo que decirte que yo soy muy partidario de éste tipo de ideas básicas porque no dejan de ser principios rectores que me ayudan muchísimo a la hora de enfocar mis presentaciones en público.
    Hay veces que nos preocupamos más de una técnica en concreto que del motivo por el cuál esa técnica encaja y los principios rectores dan sentido a las técnicas que aplicamos.
    Cuando decimos que el diseño de las ayudas visuales tienen que ser de una u otra manera no es porque sí, sino porque sigue unos principios determinados, unos porqués que le dan sentido.
    Así que, con objeto de que estos principios te sirvan a ti también, voy a explicarte los que propone Big Fish en su  libro «Presentaciones Memorables», libro de 2016 que puedes encontrar en la editorial Empresa Activa. 
    Por cierto, 2016, el mismo año en el que se publicó el mío, «Así persuaden los líderes» del que no hablo mucho en este podcast para desgracia de mi editora, a la que desde aquí le envío un beso. «Petons, Virtuts».
    Habrá que dedicarle un capítulo al libro, ¿no? Al fin y al cabo es un libro que tiene que ver con nuestra temática y que va ya por la tercera edición.
    Venga que me lío, volvamos al tema.
    Los 10 mandamientos para las presentaciones memorables de Big Fish.
    Vamos con los consejos de Big Fish para que tus presentaciones sean memorables.
    El primero dice «presenta los beneficios para el mundo, no para ti».El segundo consejo dice que «respetes el tiempo, que recuerdes que no es un recurso renovable».El tercero es que «nunca des una presentación a la que no te gustaría asistir».La cuarta idea es que «tengas en cuenta que la gente siempre recuerda más a la persona que presenta que a la presentación en sí».La quinta idea es «apasiónate por el tema».El sexto principio es «cuenta historias».El séptimo consejo es que «ofrezcas una progresión en tu presentación que culmine en una llamada a la acción».Vamos con la octava idea. «Si cre
    23 min
  • Episodio 46 – El efecto de primado o cómo prepararse mentalmente para los momentos de la verdad.
    Bienvenid@ al capítulo 46 de «Créeme lo que te digo», el podcast en el que tratamos todas aquellas cuestiones relativas al mundo de la persuasión, el hablar en público y, en general, las habilidades comunicativas necesarias para influir e impactar en los demás.
    Cuarta semana de junio de 2019 y como quien no quiere la cosa, ya nos hemos cargado otro mes. 
    Vamos a dedicar el capítulo a la persuasión aplicada, en concreto voy a explicarte un conjunto de recursos fantásticos para encarar los momentos de la verdad de la mejor manera posible y, además, influir en el pensamiento de los demás de una forma absolutamente sutil.
    Mejora tu capacidad de comunicación.
    Eso será en 30’’. Antes, recuerda que en Interacción Humana te ayudamos con formaciones y asesoramientos para que puedas mejorar tus habilidades comunicativas. No importa si es de forma individual o colectiva, presencial o a distancia.
    Si quieres que hablemos, envíame un correo a través del formulario de contacto de la web interaccionhumana.es/contacto y enseguida me pongo en contacto contigo.
    Ahora sí, vamos allá con el tema de hoy.
    El pensamiento enfoca nuestra atención.
    Te decía en la intro que todos tenemos claro que nuestra forma de pensar condiciona nuestra conducta pero realmente, no somos conscientes de hasta qué punto eso es así y no solo eso, sino de las consecuencias que puede acarrear en todas aquellas situaciones profesionales o personales que vivimos.
    Lo que pretendo con este capítulo es, por un lado, que sepas cómo funciona la conexión entre pensamiento y conducta y, por otro lado, que puedas poner en práctica algunas estrategias para que, en los momentos de la verdad, puedas acceder a todos tus recursos mentales.
    Primero de todo, ¿qué es esto de los momentos de la verdad? 
    Los momentos de la verdad, simplemente, son aquellas situaciones importantes para ti, en las que tienes que estar pleno de recursos mentales para dar lo mejor, para ofrecer tu mejor versión.
    Por ejemplo, una visita a un cliente, una reunión comercial, una presentación en público o cualquier situación en la que debes demostrar tu valía personal o profesional.
    Estarás de acuerdo conmigo en que en todas estas situaciones necesitas estar pleno de recursos; lo que ocurre es que no siempre es así y lo peor es que muchas veces somos nosotros mismos los causantes de que ello.
    ¿A qué me refiero? Pues que nuestra manera de pensar previa al momento de la verdad puede afectar a nuestro rendimiento intelectual.
    Vamos con los ejemplos.
    Déjame ponerte un ejemplo. Imagina que eres vendedor o vendedora y que llevas varios días sin cerrar una venta y, claro, eso te preocupa porque estás lejos de los objetivos mensuales.
    Hoy tienes una entrevista con un cliente que has perseguido desde hace mucho tiempo. Es un cliente antiguo pero que hace un par de años que no te compra.
    Es la segunda entrevista del día y la primera no ha ido como a ti te gustaría.
    El caso es que mientras vas a la reunión vas pensando en que la reunión previa no ha ido bien, que no te has sentido cómodo y que seguramente ha sido otra oportunidad de venta perdida.
    ¿Cómo crees que afrontarás mentalmente la nueva reunión y cómo crees que eso se reflejará en la manera como te mueves, en cómo te sientas en la silla, en el tipo de palabras que dices y, en definitiva, en la sensación que transmites al cliente?
    Pues créeme que el cliente lo nota y que, además, reacciona a la manera como te comunicas. 
    Déjame ponerte otro ejemplo de cómo nuestros estados mentales condicionan nuestro desempeño: no sé si te ha podido pasar a ti o si conoces a alguien al que le haya pasado lo siguiente: estás en varios procesos de selección de personal y en uno de ellos digamos que la empresa no te interesa demasiado, no tienes mucho interés por el proceso.
    Vas a la entrevista casi por compromiso, por no hacer un feo y resulta que, a diferencia de las otras entrevistas, ésta la bordas. Ta
    23 min
  • Episodio 45 – La ley de la autoridad.
    Por qué nos volvemos acríticos con las personas a las que atribuimos prestigio.
    Bienvenid@ al capítulo 45 de «Créeme lo que te digo», el podcast en el que tratamos todas aquellas cuestiones relativas al mundo de la persuasión, el hablar en público y, en general, las habilidades comunicativas necesarias para influir e impactar en los demás.
    Estamos en la tercera semana de junio de 2019 así que toca dedicar el programa a la persuasión irracional.
    Vamos a hablar de una nueva ley de la persuasión; una de las leyes más fáciles de entender intuitivamente pero de la que, sin embargo, creo que no percibimos su verdadero alcance. 
    Me refiero a la ley de la autoridad o lo que es lo mismo, la tendencia que tenemos a vernos influidos por las personas con autoridad.
    Mejora tu capacidad de comunicación.
    Ahora vamos con la cuestión pero antes, recuerda que si quieres mejorar tus habilidades comunicativas en Interacción Humana te ayudamos con formaciones y asesoramientos para empresas o de forma individual.
    Si quieres que hablemos, envíame un correo a través del formulario de contacto de la web interaccionhumana.es/contacto y enseguida me pongo en contacto contigo.
    Ahora sí, vamos allá con la cuestión.
    Stanley Milgram y sus estudios sobre la obediencia a la autoridad.
    En 1963 el psicólogo estadounidense Stanley Milgram publicó los resultados de una serie de experimentos que marcarían un hito en la psicología social.
    Pidió una serie de voluntarios para participar en lo que pensaban que era un estudio sobre la memoria y aprendizaje, cosa que era falsa. En realidad era un estudio sobre la obediencia a la autoridad. 
    Cuando los voluntarios llegaban al lugar de la investigación encontraban al investigador con su bata blanca y a otro supuesto voluntario que, en realidad, era un compinche del investigador.
    El investigador hacía creer al voluntario que echaría a suertes cuál de los dos sería el «maestro» y cual el «aprendiz». En realidad, el voluntario real siempre adoptaba el papel de «maestro».
    ¿En qué consistía la tarea? Pues en que el aprendiz se colocaba en una habitación separada del resto por un cristal, sentado en una silla, atado con correas y conectado a electrodos que administraban descargas eléctricas.
    Por su parte, el «maestro» estaba en otra habitación junto con el investigador. Ellos podían ver y escuchar al aprendiz, pero el aprendiz no podía ver al maestro y el investigador. 
    La tarea consistía en que el investigador hacía preguntas al aprendiz sobre unos ejercicios de memoria. Si el aprendiz fallaba, el maestro debía bajar una palanca que administraba descargas eléctricas al aprendiz.
    A medida que el aprendiz fallaba, la intensidad de las descargas eléctricas iba siendo mayor. 
    Al principio las descargas eran simplemente molestas, pero la intensidad podía llegar hasta hasta los 650 voltios, una descarga que podía llegar a ser peligrosa para el aprendiz, si bien el investigador se encargó de reiterar al maestro que los daños en el tejido no eran permanentes.
    En realidad, recordemos que el aprendiz estaba compinchado con el investigador y en realidad era un actor que simulaba que las descargas eran reales. En realidad no lo eran.
    Cómo discurrió el experimento.
    Al principio, cuando las descargas eran pequeñas, los maestros no tenían mucho problemas en administrarlas, pero a medida que el aprendiz fallaba, las descargas iban en aumento.
    Paulatinamente, los maestros iban viendo y escuchando que el daño que infringían al aprendiz eran mayores. Estos cada vez gritaban y se retorcían más, llegando incluso a simular desmayos.
    A pesar de lo que pueda parecer y por mucho que los maestros miraban angustiados al investigador, no dejaron de aplicar las descargas al aprendiz. 
    Intentaban convencer al investigador de que parasen el experimento pero estos insistían en que todo estaba controlado y que continuasen. 
    Y los maestros, continuaban. De
    29 min
  • Episodio 44 – Cómo demostrar que un hecho pasó, pasa o pasará.
    Bienvenid@ al capítulo 44 de «Créeme lo que te digo», el podcast en el que tratamos todas aquellas cuestiones relativas al mundo de la persuasión, el hablar en público y, en general, las habilidades comunicativas necesarias para influir e impactar en los demás.
    Segunda semana de junio de 2019 así que toca dedicar el programa a cómo argumentar, en concreto, vamos a ver cómo demostrar que un hecho pasó, cómo las cosas son como decimos que son, cómo fueron como decimos que fueron o cómo serán como decimos que serán, que en cualquiera de los tiempos nos vale.
    Ya dijimos en el capítulo 40 que cuando discutimos, en un debate, es primordial tener claro cuál es la cuestión por la que discrepamos y dijimos que estas cuestiones pueden ser de tres tipos: 
    determinar si una cosas ha pasado o no.determinar el nombre que le damos a la cosa.y determinar si la cosa es buena o mala.
    Cada una de estas cuestiones requiere de un tipo concreto de argumentación. Así que hoy nos vamos a centrar en la primera categoría, en cómo argumentar para demostrar que un hecho pasó.
    Mejora tu capacidad de comunicación.
    Pero como siempre, antes de entrar en materia, te recuerdo que si quieres mejorar tus habilidades comunicativas en Interacción Humana te ayudamos con formaciones y asesoramientos para empresas o de forma individual.
    Si quieres que hablemos, envíame un correo a través del formulario de contacto de la web interaccionhumana.es/contacto y enseguida me pongo en contacto contigo.
    Ahora sí, vamos allá con la cuestión.
    Cómo demostrar que un hecho pasó: esta es la cuestión.
    Vuelvo a insistir en la idea de que antes de hacer acopio de argumentos o antes de pensar en todo lo que vas a exponer en un debate o en una discusión, lo principal es saber de qué discutes, cosa que no es tan evidente como parece. 
    Así que lo primero que tienes que hacer es responder a a preguntas como éstas: ¿en qué consiste el desacuerdo? ¿dónde radica la discrepancia? ¿qué me niegan, qué me dicen que no es cierto? ¿qué pretendo concretamente rechazar? U otras preguntas similares.
    Como te he dicho, la primera categoría de causas de debate o de discusión es determinar si un hecho ocurrió o no; esto es lo primero que debe quedar claro para las dos partes ya que sería absurdo y confuso debatir acerca de la conveniencia o no de algo sin haber determinado primero si el hecho se produjo o no. 
    Por lo tanto, antes de entrar en otras circunstancias, las partes deberían tener claro que el hecho del que se quiere discutir realmente pasó, pasa o pasará.
    Ahora imaginemos que, efectivamente, quieres demostrar la existencia de un hecho, quieres demostrar que un hecho pasó. Vamos a ver cómo hacerlo.
    Discutimos sobre lo no evidente.
    Antes de nada, déjame recordar algo que, aunque evidente, vale la pena constatar y es que no discutimos sobre acontecimientos ante los que existen certezas como si es de día o de noche, sobre si alguien habla o calla, sobre si ha subido la bolsa o ha bajado, etc. Todas estas cuestiones son directamente demostrables y no deberías perder ni medio segundo en debatirlas con nadie.
    Cualquier disputa se centra en aquellos hechos que no son evidentes y ante los que solo podemos hacer conjeturas; por ejemplo, si Fulanito mintió o no, sobre si Menganito tiene cuentas en Suiza o no o sobre si Zutanita se escapó en su coche o no cuando la policía le dio el alto, etc.
    Por eso, a este tipo de debates se les llama conjeturales, porque, al no tener hechos evidentes, nos basamos en conjeturas, en juicios probables.
    Algunos ejemplos.
    Por poner ejemplos reales y de actualidad de estas cuestiones podemos mencionar por ejemplo, éstas:
    ¿Tuvieron los Mossos de Escuadra un comportamiento pasivo durante la votación del 1–O en Cataluña?¿Estuvo Rusia detrás de la victoria de Trump en las elecciones americanas?¿Será sostenible es sistema público de pensiones dentro de 20 años?, etc.
    Como ves, lo que nos ocupa en es
    21 min
  • Episodio 43 – 10 elementos a comprobar para evitar contratiempos de última hora en una presentación en público.
    Tienes una presentación en público importante y la has preparado a conciencia; tienes claras las ideas a transmitir, has definido una buena estructura, has diseñado un soporte visual minimalista e impactante, conoces el público que va a asistir, has ensayado varias veces… ¿Qué puede fallar?
    Pues, en realidad, varias cosas. Te las cuento en este capítulo.
    Esto es «Créeme lo que te digo», episodio, 43.
    Bienvenid@ al capítulo 43 de «Créeme lo que te digo», el podcast en el que tratamos todas aquellas cuestiones relativas al mundo de la persuasión, el hablar en público y, en general, las habilidades comunicativas necesarias para influir e impactar en los demás.
    Primera semana de junio de 2019, esto es imparable, ya tenemos casi el verano encima, ¡qué barbaridad! 
    Vamos a dedicar el programa a hablar de las presentaciones en público, en concreto, vamos a hablar de todo lo que tienes que tener controlado… después de tenerlo todo controlado. 
    Sí, no me he vuelto loco. Vamos a hablar de los 10 elementos más importantes que tienes que cuidar para que no surjan problemas de última hora en tu presentación en público. Vamos a ver una de lista de comprobación para que no te lleves ningún susto el día de la presentación.
    ¿Quieres mejorar tu capacidad de persuasión?
    Antes déjame recordarte que si quieres mejorar tus habilidades comunicativas en Interacción Humana te ayudamos con formaciones y asesoramientos para empresas o de forma individual.
    Si quieres que hablemos, envíame un correo a través del formulario de contacto de la web interaccionhumana.es/contacto y enseguida me pongo en contacto contigo.
    Vamos con el tema.
    Por experiencia, los imprevistos existen.
    A pesar de todos los años que llevo hablando en público, hay veces que uno comete errores de principiante y os voy a contar el último que cometí.
    Me invitaron a dar una conferencia para personal sanitario: médicos, enfermeras y enfermeros, etc. Mi charla iba sobre la relación personal sanitario – paciente y antes de mí presentaban dos persona más.
    Como preparo el soporte de mi presentación en keynote y quienes organizan las conferencias no suelen tener un Mac, siempre voy con el mío.
    El caso es que, cuando me toca, conecto el Mac al cañón de proyección, pongo todos los adaptadores del mundo… menos el del sonido.
    Resulta que yo había preparado fragmentos de vídeo y los vídeos no se escuchaban. 
    Miré todas las configuraciones posibles del Mac y no hubo manera. Vino el técnico de la sala y no hubo manera. 
    Yo me comenzaba a impacientar porque la gente estaba esperando más de la cuenta y eso es un horror porque el clima se enfría y volverlo a remontar es complicado. 
    Así que no tuve más remedio que comenzar y realizar la presentación sin los vídeos que tenía preparados. 
    Por suerte para mí, las tablas ayudan a salir del trance y la presentación en público salió bastante bien, aunque yo me fui bastante cabreado conmigo mismo por no prever esta circunstancia. 
    Así que para que no te pase lo mismo que a mí, te voy a contar una serie de elementos que tienes que comprobar para evitar o como mínimo, minimizar, los posibles contratiempos de última hora.
    Esta es la lista de comprobación de tu presentación en público.
    A veces no los podrás comprobar todos pero, en la medida de lo posible, sí que es conveniente que los tengas en cuenta.
    Conoce el lugar de la presentación.Revisa la disposición de los asistentes.Comprueba la presentación con antelación.Comprueba el cañón de proyección.Comprueba el micro.Lleva copia de la presentación en USB y papel.Sube tu presentación a Google Drive o Dropbox.Lleva todos los conectores precisos de tu portátil.Lleva altavoces portátiles por si acaso.Ten a mano: agua, pañuelos… y un costurero.
    Abrir y consumir.
    Vamos con el abrir y consumir de hoy, vamos con las ideas y trucos de inmediata aplicación.
    Quiero hablarte de qué hacer si en una conf
    20 min

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