Un saludo amigos. Nos encontramos embarcados ya en alta mar en nuestro crucero a través de la Fenomenología del Espíritu; uno de los libros de filosofía más oscuros y apasionantes.
Vimos en el anterior audio que percepción e inteligencia se escinden en dos con sus respectivos objetos: pluralidad para la percepción sensible y unidad en el entendimiento. Sin embargo, Hegel da un paso más, y ambos se enlazan en el momento especulativo de una síntesis superior mediante la autoconciencia donde la cosa se percibe como plenamente sujeto; cosa inserta en la vida infinita, en la propia biografía del yo realizada en la vida de la reflexión dialéctica. Esta es ya la Razón. Pero la Razón, el yo con su autoconciencia se extraña en un tú, o mejor en un vosotros; volvemos a tener otra escisión. Esta se resuelve de nuevo dialécticamente en otro momento especulativo: un Nosotros realizado en el Espíritu. La razón se transforma en Espíritu. Es el Espíritu de un Pueblo con su cultura, su lengua y sus logros. El Espíritu del Pueblo alemán no es sentimiento emocional, es el devenir del Espíritu Absoluto tomando conciencia de sí en la historia. Sin embargo esta conciencia no es sólo observar y reflexionar, sino también hacer. Alemania tiene una responsabilidad en la Historia, y tiene esta responsabilidad en la medida en que esté unida por el amor y el perdón, y en la medida en que encarne la Autoconciencia Universal y cada individuo se identifique con el Todo del Pueblo.
He aquí Idealismo en estado puro. Una maquinaria racional que aspira a comprender todo el universo y la historia y que estalló en la fragmentación del saber como nunca la historia había conocido: sentimentalismo, positivismo, nihilismo, socialismo...y la más destructiva de todas: el marxismo.
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Música: Sinfonía nº 8 de Schubert.
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