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La ofensiva israelí contra Irán tiene dos objetivos, según Tel Aviv: Frenar las ambiciones nucleares de Teherán y provocar una caída del régimen. RFI habló con un experto sobre la dificultad que entraña este segundo aspecto, además de la posibilidad de que los ataques, en lugar de acabar con el programa nuclear iraní, convenzan al régimen de que necesitan un arma nuclear como elemento disuasorio más que nunca.
Israel e Irán siguen intercambiando ataques aéreos tras la ofensiva actual iniciada por Tel Aviv el viernes 13 de junio. El objetivo israelí, según el primer ministro Netanyahu, es doble: Acabar con el programa nuclear de Irán y derrocar al régimen teocrático instaurado en la república islámica.
Sin embargo, lo segundo no es fácil. Jesús Manuel Pérez Triana, analista de seguridad y defensa, explicó a RFI cómo los ataques israelíes posiblemente sirvan para que Teherán claudique en sus aspiraciones nucleares, pero es difícil que lleguen a algo más: "Yo creo que siempre se sobreestima la capacidad de la caída de los regímenes. Cuando hay algún bombardeo, siempre hay, alguien que sale a las ventanas con un cartel, con una bandera, se graba con el móvil y da la sensación de que hay una enorme efervescencia social, pero no".
"Las bases del régimen son muchísimo más sólidas. Una serie de bombardeos que además están solamente destruyendo, de momento, de forma más o menos quirúrgica, instalaciones militares y nucleares, eso no tiene capacidad por sí mismo de hacer caer al régimen", prosigue.
El objetivo último será forzar a Irán a firmar un papel en el que se compromete a no desarrollar una bomba atómica.
Pérez Triana sí reconoce, no obstante, que la ofensiva no se está centrando únicamente en esos objetivos militares y nucleares: "Lo que sí da la impresión es que una vez que las Fuerzas de Defensa israelíes han alcanzado la supremacía sobre los cielos, ahora se están dando cuenta de que es el momento para aprovechar. Es una ventana de oportunidad para destruir otras muchas cosas. Ya hemos visto ataques a la aviación, hemos visto a refinerías, instalaciones... Pero el objetivo último, en todo caso, será forzar a Irán a firmar un papel en el que se compromete a no desarrollar una bomba atómica".
Sin embargo, la ofensiva de Israel puede tener otra consecuencia: que el régimen de los Ayatolás llegue a la conclusión de que contar con un arma nuclear como elemento disuasorio sea más necesario que nunca para garantizar su estabilidad: "En el caso de Irán, donde hemos visto un ataque masivo de Israel, la lección que habrán sacado los líderes de Irán es 'o bien nos sentamos en una mesa y libramos a Israel de la amenaza de holocausto nuclear, o sentimos que esto nos da aún más argumentos para tener un escudo nuclear'".
Leer tambiénIsrael-Irán: testimonios cruzados, entre miedo e incomprensión
El experto explica además que otros gobiernos autoritarios también pueden tomar nota: "Hemos visto la caída de Bashar al-Ásad, hemos visto la caída de Muhammad Gadafi. Esto, más que una advertencia para democracias y países en general, suele ser para los dictadores. Es decir, 'necesito un recurso que me permita enrocarme y que nadie me pueda atacar'".
"Esa creo que es la lección que ha sacado Kim Jong-un en Corea del Norte. La diferencia entre Kim Jong-un y Gadafi, Sadam Huseín y Bashar al-Ásad es que él sí tenía armamento nuclear. Entonces veremos por ahí a gobiernos autoritarios, veremos por ahí a dictaduras, veremos ahí a gobiernos atroces, que ven que el último recurso que dicta diferencia de sufrir una intervención militar extranjera y simplemente entrar en escaramuzas en la frontera es tener el arma nuclear", concluye.
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La ofensiva israelí contra Irán tiene dos objetivos, según Tel Aviv: Frenar las ambiciones nucleares de Teherán y provocar una caída del régimen. RFI habló con un experto sobre la dificultad que entraña este segundo aspecto, además de la posibilidad de que los ataques, en lugar de acabar con el programa nuclear iraní, convenzan al régimen de que necesitan un arma nuclear como elemento disuasorio más que nunca.
Israel e Irán siguen intercambiando ataques aéreos tras la ofensiva actual iniciada por Tel Aviv el viernes 13 de junio. El objetivo israelí, según el primer ministro Netanyahu, es doble: Acabar con el programa nuclear de Irán y derrocar al régimen teocrático instaurado en la república islámica.
Sin embargo, lo segundo no es fácil. Jesús Manuel Pérez Triana, analista de seguridad y defensa, explicó a RFI cómo los ataques israelíes posiblemente sirvan para que Teherán claudique en sus aspiraciones nucleares, pero es difícil que lleguen a algo más: "Yo creo que siempre se sobreestima la capacidad de la caída de los regímenes. Cuando hay algún bombardeo, siempre hay, alguien que sale a las ventanas con un cartel, con una bandera, se graba con el móvil y da la sensación de que hay una enorme efervescencia social, pero no".
"Las bases del régimen son muchísimo más sólidas. Una serie de bombardeos que además están solamente destruyendo, de momento, de forma más o menos quirúrgica, instalaciones militares y nucleares, eso no tiene capacidad por sí mismo de hacer caer al régimen", prosigue.
El objetivo último será forzar a Irán a firmar un papel en el que se compromete a no desarrollar una bomba atómica.
Pérez Triana sí reconoce, no obstante, que la ofensiva no se está centrando únicamente en esos objetivos militares y nucleares: "Lo que sí da la impresión es que una vez que las Fuerzas de Defensa israelíes han alcanzado la supremacía sobre los cielos, ahora se están dando cuenta de que es el momento para aprovechar. Es una ventana de oportunidad para destruir otras muchas cosas. Ya hemos visto ataques a la aviación, hemos visto a refinerías, instalaciones... Pero el objetivo último, en todo caso, será forzar a Irán a firmar un papel en el que se compromete a no desarrollar una bomba atómica".
Sin embargo, la ofensiva de Israel puede tener otra consecuencia: que el régimen de los Ayatolás llegue a la conclusión de que contar con un arma nuclear como elemento disuasorio sea más necesario que nunca para garantizar su estabilidad: "En el caso de Irán, donde hemos visto un ataque masivo de Israel, la lección que habrán sacado los líderes de Irán es 'o bien nos sentamos en una mesa y libramos a Israel de la amenaza de holocausto nuclear, o sentimos que esto nos da aún más argumentos para tener un escudo nuclear'".
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El experto explica además que otros gobiernos autoritarios también pueden tomar nota: "Hemos visto la caída de Bashar al-Ásad, hemos visto la caída de Muhammad Gadafi. Esto, más que una advertencia para democracias y países en general, suele ser para los dictadores. Es decir, 'necesito un recurso que me permita enrocarme y que nadie me pueda atacar'".
"Esa creo que es la lección que ha sacado Kim Jong-un en Corea del Norte. La diferencia entre Kim Jong-un y Gadafi, Sadam Huseín y Bashar al-Ásad es que él sí tenía armamento nuclear. Entonces veremos por ahí a gobiernos autoritarios, veremos por ahí a dictaduras, veremos ahí a gobiernos atroces, que ven que el último recurso que dicta diferencia de sufrir una intervención militar extranjera y simplemente entrar en escaramuzas en la frontera es tener el arma nuclear", concluye.
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