En enero de 1945, en medio de una nevada implacable en los Vosgos franceses, un
teniente estadounidense de 20 años, herido, exhausto y con menos de treinta kilos de
peso, hizo algo que parecería impensable incluso en el teatro más dramático de la guerra:
solo, montado sobre un tanque en llamas, disparó una ametralladora enemiga contra una
compañía alemana que lo superaba en número diez a uno. Durante casi una hora, repelió
oleadas de atacantes, organizó la retirada de sus hombres y, cuando por fin llegó apoyo,
rechazó ser evacuado hasta que su compañía estuvo a salvo. Por ese acto, Audie Leon
Murphy recibiría la Medal of Honor, la condecoración militar más alta de Estados Unidos.
Al finalizar la guerra, contaba con 33 condecoraciones, incluidas las de Francia y Bélgica,
convirtiéndose en el soldado estadounidense más condecorado de la Segunda Guerra
Mundial.