Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

Download on the App Store

Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda episodes

  • 470. El sustituto (leyenda Islandia)

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Juan David Betancur

    Había una vez en un granja en Islandia una pareja que tenia un hijo de tres años. Ese día el granjero se encontraba segando el cultivo y la esposa se dedicaba a los quehaceres del hogar mientras cuidaba de si niño. El niño era un niño normal que había crecido adecuadamente y que se comportaba como todo niño de esa edad. Tenía un habla fluida y demostraba una inteligencia superior, lo que alegraba profundamente a sus padres. 

     

    La mujer había terminado de limpiar el piso de la casa y tenia que sacar algunas prendas para lavarlas en el riachuelo que corría junto a la casa, salió de la casa dejando a su hijo jugando en el jardín de entrada de la casa como usualmente lo hacia. El niño estaba entretenido reuniendo pequeñas piedras y juntándolas en pequeños montículos. Cuando terminó de lavar la ropa la mujer regreso a la casa y encontró a su hijo sentado en el portón. Lo quiso acariciar como siempre lo hacia pero el niño esta vez aulló de forma extraña. El niño produjo un sonido que nunca le había oído. Trato de hablar con el y el niño comenzó a gritarle. Nunca el niño había mostrado tal comportamiento. Anteriormente el niño se había caracterizado por su temperamento afable y equilibrado y siempre obediente. Ahora parecía totalmente diferente. Cuando se acercaba a el todo lo que obtenía eran gritos y aullidos. 

     

    Cuando regreso el marido la mujer le contó lo sucedido pero el estaba tan absorto con las labores de labrantía que poco atención le presto y solo le dijo que eso eran cosas de niños. Sin embargo aquella mujer sabía que algo más podría estar sucediendo. Conocía muy bien a sus hijo y sabía que ya no era el mismo. 

     

    Vivia relativamente cerca una mujer que era reconocida por su experiencia y sabiduría. Todos en las zona recurrían a ella cuando algo grave les había pasado o cuando requerían algún consejo, La mujer vivía cerca de una peña volcánica que se erigia junto a una cascada majestuosa. Se decía que esta mujer había vivido cientos de años y que conocía todas los misterios de la isla. 

     

    Cuando la granjera le narro los que había sucedido con su hijo, la vieja vecina le dijo. No se te ha ocurrido que ese ser que parece a tu hijo sea un sustituto. 

     

    La cara de la granjera cambio de repente. Su semblante se puso pálido como la nieve y sus ojos casi se salían de sus orbitas. Sabía muy bien a que se referia la vieja consejera. Los sustitutos eran seres que se intercambiaban por los niños. Había oído leyendas de pequeños elfos que aprovechaban cualquier descuido de los seres humanos para llevarse a los niños, dejando en cambio otro ser que se transfiguraba en una copia exacta del niño raptado. 

     

    La sola mención de la palabra sustitutos llevaba al terror en las personas de las soledades de los campos. Muchas historias se habían tejido alrededor. 

     

    La joven mujer desesperada le pregunto a aquella anciana. Dime como puedo saber con certeza aquello. Como puedo identificar si mi hijo es hoy un sustituto. 

     

    La vieja le dijo. 

     

    La única manera es sorprender en el acto el elfo y escuchar lo que dice y ver lo que hace en un momento donde el piense que no estas cerca. Te doy esta idea. 

     

    Deja al chico solo en alguna ocasión, pero antes prepara un escenario que sea extraño para el, tan extraño que el quiera opinar sobre aquello que esta presenciando. Mientras tanto tu estarás escondida escuchando y viendo su comportamiento. Si ves que tu hijo dice algo que tu no entiendas o dice algo que no tiene lógica para un niño de tres años, toma inmediatamente una correa y dale una zurra con toda energía. No te detengas hasta que el ser que lo reemplazo reconozca su verdadera naturaleza. 

     

    La joven granjera salió de la casa de la vieja consejera pensando que podría crear para

    10 min
  • 468. Los cinco encapuchados

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez un reino que vivía una de sus peores crisis. Los habitantes del reino habían perdido la razón y todos los elementos básicos de convivencia se habían perdido. Ya nadie se atrevía a salir de sus casas y solo lo hacían cuando era estrictamente necesario. El temor era el pan de cada día. Pronto todos se vieron afectados y preocupados veían como las historias trágicas se sucedían una a la otra. Ya todos vivían angustiados de ser ellos las próximas víctimas de la violencia. El rey que realmente veía como su reino se empobrecía más y más y como sus súbditos vivían una vida miserable encerrados en sus casas, ordeno que se cerraran las puertas de reino y que nadie, absolutamente nadie pudiera salir o entrar. Para ello coloco un ser enorme y fiero en el portón y le dio poder extraordinario para seleccionar quien podría entrar. 

     

    En los otros reinos rápidamente se rego la voz de que aquel reino estaba cerrado debido a la falta de civismo y a la falta de respeto de unos con otros. El decaimiento de aquella sociedad había ido sucediendo paulatinamente y de una falta se pasaba a otra y luego a otra hasta que todos dejaron de creer en los valores mínimos y todos comenzaron a vivir bajo la premisa de que había que aprovecharse de las debilidades de los otros. Pronto la palabra empeñada no tenia valor, repetían el dicho de que el vivo vive del bobo, creían que había que engañar para sacar ventaja, no se respetaba a la edad ni el conocimiento y nadie creía en nada que no fuera lo inmediato. Era pues un pueblo abandonado a sus más básicas pasiones. 

     

    Un día sin embargo a las puertas de aquel pueblo se presentaron 5 seres con las caras cubiertas con una capucha.  Tocaron al portón y cuando el guardián de la entrada abrió la puerta menor simplemente les dijo. 

     

    Retírense… ningún ser es permitido entrar en este reino. Tomen el camino. El primer ser retiro su capucha y le dijo.

     

    Yo soy la fe Y he venido a este pueblo para que los habitantes recuperen su camino con Dios. El guardia gruño como solo un guardia puede hacerlo y le dijo. Y como me puedes demostrar que eres la fe. Entonces la fe se arrodillo, rezo y desde el cielo se oyó una voz diciendo. Ese es mi mensajero. Déjalo entrar. El guardia sorprendido dejo entrar a la fe y pronto en cada una de las casas se empezaron a oír plegarias y rezos a cada Dios. 

     

    Luego el segundo dijo. Yo soy la paciencia. He venido para ofrecer la capacidad de aguantar y esperar mejores momentos a todos los habitantes del reino. El guardia de nuevo gruño y le dijo. Y como demuestras que eres la paciencia. La paciencia simplemente se sentó, quito lentamente su capucha y miro de frente al guardián amenazante. Sin pestañear siquiera espero hasta que el guardián bajara sus armas y la dejara entrar. Con el tiempo el guardián se cansó y bajando sus armas le dejo entrar. La paciencia entro y al entrar a todas las casas del reino se empezaron a escuchar menos y menos discusiones entre los habitantes de cada casa. 

     

    Luego el tercero dijo. Yo soy la justicia. He venido a traer una balanza que le enseñe a todos a ser justos en su vida y sus negocios. Nadie deberá tomar ventaja de las debilidades de los otros y aquellos que lo hagan deberán recibir un castigo por sus obrar. Déjame entrar y todo comenzara a ser más justo en cada casa y en la plaza de negocios. El guardián miro a el viajero y le pregunto como podría estar seguro de quien era. La justicia saco su balanza y tomando una espiga de trigo la coloco en la balanza y al otro lado coloco su corazón. Cuando la balanza se equilibro dijo. Todo corazón deberá ser liviano como una espiga de trigo . El guardián comprendió que la justicia estaba frente a él y le dejo entrar. Inmediatamente las personas que trataban de sacar ventaja de los otros comprendieron que debían aligerar su corazón y comenzaron a hacer tratos justos con lo

    9 min
  • 467. Esperanza y Feliz (infantil)

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

     

     

    Bienvenidos a había una vez. Hoy comenzamos la sexta temporada. Después de varios meses de reflexión sobre el papel de los cuentos en nuestra sociedad y mi papel como narrador de cuentos he regresado con más animos de continuar con esta jornada que no se hasta donde nos llevara en el futuro. He recibido los comentarios de algunos de ustedes y su voz de apoyo y agradecimiento renueva mi compromiso de llevar un pequeño rayo de fantasia a sus oídos. Tengo muchos planes hacia el futuro, incluyendo un canal de youtube, pero el podcast seguirá siempre presente. Recuerden siempre que los cuentos siempre estarán vivos si se cuentan y se recuentan. Cada cuento que preparo para ustedes no es más que una semilla que ojala pueda ser plantada en sus hogares y contada por ustedes mismos. 

    Basado en este concepto tengo hoy un cuento que espero los llene de esperanza y alegría. Bienvenidos de nuevo a había una vez. Espero que lo disfruten 

     

    Había una vez en un reino lejano un pequeño pueblo llamado Alegría. Sus habitantes eran conocidos por ser alegres, amables y siempre encontrar la lo bueno en los momentos más oscuros. Sin embargo, un día, una tristeza inexplicable comenzó a apoderarse de aquel pueblo de gente simpática y optimistas. Las sonrisas de los habitantes de alegría se fueron desvaneciendo poco a poco como si una cortina oscura fuera cubriendo las almas de todos sus habitantes. Después de algunos días las primeras señales de aquel estado de ánimo se hicieron presentes.  Ya no había risas de niños en el parque central del pueblo, los niños simplemente caminaban sin saber que jugar o como disfrutar. En los adultos una mirada triste se fue apoderando de los rostros y la sombra de desesperanza corría por todas y cada una de las callejuelas de aquel pueblo. Los pájaros abandonaron el pueblo y nunca se volvió a escuchar su alegre cantar. Alegría era pues todo lo contrario a lo que era su nombre

    En
    medio de esta tristeza, una niña llamada Esperanza decidió emprender un viaje
    en busca de la felicidad perdida. Para lograr este objetivo llamo al único pájaro
    que aún quedaba en el pueblo. Un canario llamado feliz. Este canario generalmente
    saltaba de árbol en árbol y era bastante juguetón y siempre estaba dispuesto a
    cualquier aventura. Feliz el canario voló rápidamente a los hombros de la niña
    y juntos emprendieron el viaje al bosque que había más allá de el pueblo Alegría.
    Así que Esperanza y su fiel amigo Feliz se aventuraron a internarse en el
    bosque más allá de las fronteras del pueblo. Su misión era restaurar la alegría
    y la esperanza en Alegría. 

    Apenas
    comenzaron su travesía se dieron cuenta que al igual que en el pueblo de
    Alegria los habitantes de más allá de las fronteras estaban viviendo el mismo
    estado de animo. Encontraron un viejo que vivía en el bosque y que se encontraba
    sentado en la puerta de su cabaña mirando tristemente sus cultivos que se veían
    quemados y desolados. El viejo les comento que desde hacia un buen tiempo no había
    lluvias y que poco a poco sus cultivos empezaron a morir. Y que hoy lo único que
    podía hacer era llorar en la puerta de su casa añorando la lluvia. Esperanza
    que era todo corazón se acercó a el y le dijo mientras sacaba una pequeña
    semilla de su bolso de viaje. Mira lo único que puedo ofrecerte es esta semilla,
    es una semilla de esperanza y quiero que la plantes en tu corazón y la cuides
    con amor. Con el tiempo esta crecerá y te traerá felicidad de nuevo. Confia en
    ella que ella te hará regresar a las buenas épocas. 

    Luego siguiendo el camino encontraron a un joven artista que se encontraba sentado frente a un lienzo. En el lienzo había una pintura oscura y triste. El joven les explico a Esperanza y al canario que su alma estaba tan triste que solo podía pintar escenas tristes. Feliz que sabía que su canto podía transformar el alma de los que

    11 min
  • 466. Último de la temporada 5

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había un vez un proyecto que comenzó como un cuento. Un proyecto que hace casi 4 años era solamente una ilusión. Yo tenia la idea de hacer una pequeña recopilación de cuentos y contarlos y abrir un podcast sin ningún esfuerzo en publicidad o económico. 

     

    Lo sorprendente fue que rápidamente el podcast fue ganando vuelo y mágicamente personas de otras partes del mundo fueron oyendo los cuentos y esto cambio el proyecto. Debido a que mucha gente encontró en este podcast un sitio para salir un poco de la rutina, mi compromiso fue creciendo y hoy no se hasta cuando seguire contando cuentos. Por ahora llevamos más de 460 cuentos y hay más de 50 mil personas oyendo los cuentos. Honestamente esto no lo esperaba y simplemente es un aliciente para continuar.

     

    Aquellos que me han enviado sus comentarios en Spotify, plataforma que habilito una opción de comentarios, me han tocado el corazón. Un comentario de un oyente diciendo que su hijo tiene el podcast entre sus favoritos y el también, o un compañero de universidad que me dice que su nieto oye los cuentos es la razón de ser de este proyecto. Regresar a los niños los cuentos fantásticos y a los adultos la imaginación. 

     

    Hoy muchos padres tienen en estos cuentos material para tomar el cuento y escucharlo con sus hijos, antes de dormir. O mejor aún tomar el cuento y ellos mismo contárselo a su hijo o nieto. De mi propia experiencia he de decir que mirar de frente la carita de un niño cuando oye ensimismado el cuento que uno preparo para ellos es tocar el cielo. Sus ojos y su expresión es absolutamente maravillosa. Es un recuerdo que nunca se olvida.

     

    Invito pues a todos los oyentes que se apropien de los cuentos y los cuenten. El narrarlo a viva voz es 100 veces mejor que oírlo. Y oírlo es 100 veces mejor que leerlo. 

     

    Los cuentos nacieron para ser contados. 

     

    Hoy termino la temporada quinta y volvere con nuevos cuentos, mitos y leyendas el treinta y uno de Julio. Los que no han oído todos los cuento pueden navegar por el podcast o el sitio web habiaunavez.org y allí des atrasarse. Disfrutenlos están allí para usted. 

     

    Ahora que Spotify tiene la opción de comentar en los cuentos, los invito a que me envíen sus comentarios, sus historias, sus reflexiones,  yo agradezco esto y lo atesoro humildemente. La razón de ser los cuentos son ustedes y la relación con las historias. 

     

    Y hoy voy a contar el último cuento de la temporada. Un cuento que le contaba a mis hijos y mis sobrinos para engancharlos. 

     

    El cuento dice asi

     

    Había una vez… había una vez trus.

     

    Obviamente ellos saltaban y gritaban y decían después de la segunda vez . Noooo no más trus. Obviamente luego les contaba otros cuentos. 

     

    Así que Había una vez trus. 

     

    Muchas gracias por acompañarme y por sus palabras motivantes. Y nos oiremos en Julio 31. 

     

     

     

     

     

    5 min
  • 465. Elara y Erik (Islandia - infantil)

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.


     Había una vez, en lo profundo de los bosques de Islandia, un grupo de elfos encantadores que vivían en armonía con la naturaleza. Eran conocidos como los "Lumos", y se decía que poseían una belleza mágica y una sabiduría ancestral.

    Los Lumos eran seres diminutos, apenas del tamaño de un niño, pero su presencia iluminaba los rincones más oscuros del bosque. Vivían en pequeñas casas hechas de musgo y piedra, cuidadosamente ocultas entre los árboles del bosque.

    Este bosque era diferente a cualquier otro, ya que estaba lleno de magia y misterio en cada rincón. Sus árboles altos y majestuosos susurraban secretos antiguos y sus hojas brillaban con tonalidades brillantes y vibrantes.

    En el corazón de este bosque encantado vivían seres mágicos de todo tipo. Había hadas que bailaban en los rayos de luz filtrados por el dosel del bosque, y sus risas cristalinas llenaban el aire. Los duendes traviesos escondían tesoros y jugaban bromas alegres a cualquier visitante incauto. Y los lumos sabios y serenos, con sus vestiduras brillantes, protegían el equilibrio y la armonía del bosque.

     

    Entre los Lumos había una joven elfa llamada Elara, conocida por su dulzura y curiosidad. Elara  tenia su cabello plateado y sus ojos que brillaban como las estrellas en el cielo nocturno. Elara tenía la capacidad de comunicarse con todos los seres del bosque y su voz resonaba dulcemente en el aire.   Siempre anhelaba explorar más allá de los límites del bosque, pero los otros elfos le advertían que había peligros ocultos en el mundo humano.

    Un día, mientras Elara estaba explorando, tropezó con un joven humano llamado Erik. A pesar de ser muy diferentes, sus ojos se encontraron y sintieron una conexión instantánea. Erik quedó asombrado por la belleza y la gracia de Elara, mientras que ella encontró en él una amabilidad y un espíritu aventurero.

    A lo largo de las estaciones, Erik y Elara se encontraban en secreto, compartiendo historias y aventuras. Erik contaba cuentos de su mundo humano, mientras que Elara le enseñaba sobre la magia oculta en los bosques y la importancia de respetar la naturaleza.

    Pero un día, las noticias de su amistad llegaron a los oídos de los demás elfos. Temiendo que la relación entre un elfo y un humano perturbara el equilibrio entre ambos mundos, se llevaron a Elara de vuelta a su hogar y prohibieron cualquier contacto con los humanos. Sin embargo ella se había enamorado de Erik y desoyendo las advertencias de los ancianos elfos escapaba de las rocas y cuevas que les servían de refugio y salía a encontrarse con el humano Erik.

     

     

     

    Una noche, mientras la luna llena iluminaba el bosque, Elara y Erik  descubrieron  que algo extraño estaba sucediendo. Los animales del bosque se comportaban de manera inusual y los árboles emitían suspiros de tristeza. Pronto descubrió que una malvada bruja había lanzado un hechizo oscuro sobre el bosque, robando su magia y sumiendo todo en la oscuridad ya que miles de enredaderas comenzaron a subir por los arboles formando un tejido que ensombrecía el bosque y amenazaba con hacer morir los arboles y la vegetación.

    Erik  sabía que tenía que hacer algo para salvar el bosque encantado. Con valentía y determinación, se adentró en lo profundo del bosque, siguiendo el rastro de la malvada bruja. En su camino, se encontró con las hadas, duendes y elfos que habían perdido su brillo y esperanza. Decidido a recuperar el bosque, se paró en uno de los pocos claros que aún quedaba y tomando un cuerno de cabrero que siempre llevaba consigo, lo toco tan fuerte que su sonido retumbo por cada rincón del bosque. El sonido atrajo a todos los seres mágicos del bosque. 

    Una vez reunidos los encomendó a una labor titánica. Deberían entre todos limpiar el bosque y las aguas del rio que lo cruzaba, para asi deshacer el hechizo de la bruja y devolver la luz al bosque. Los Elfos, los

    9 min
  • 464. La Aurora Boreal

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez, en las frías tierras del norte, un pequeño pueblo llamado Aurora. Este lugar se encontraba justo en el corazón de la región donde la naturaleza baila con colores y luces mágicas en el cielo: la aurora boreal.

    Los habitantes de Aurora vivían
    maravillados por este fenómeno celestial. Cada noche, salían de sus hogares con
    los ojos llenos de asombro y esperanza, observando cómo las luces danzantes
    pintaban el firmamento con tonalidades de verde, azul y púrpura. La aurora
    boreal era el alma del pueblo, un regalo que los conectaba con la belleza y la
    magia del universo.

    Entre los habitantes de Aurora, había una
    joven llamada Freya. Ella era una soñadora empedernida que siempre anhelaba
    descubrir los secretos detrás de la aurora boreal. Por años los científicos habían
    visitado aurora y habían estudiado con cuidado como se formaba las luces del
    norte que tanto maravillaban a los habitantes de aurora. Los científicos habían
    llenado páginas y páginas de estudios y habían llegado a la conclusión de que esas
    luces mágicas eran el resultado de la danza entre el viento solar y la
    magnetósfera de la Tierra. Las partículas cargadas del sol interactuaban con
    los polos magnéticos, creando un espectáculo de luces en el cielo nocturno.

    A diferencia de los demás, que se conformaban con contemplarla desde la distancia y aceptar la explicación de los eruditos que describían la fuente de las luces, Freya deseaba adentrarse en el misterio de esas luces danzantes.

    Un día, mientras exploraba los alrededores
    del pueblo, Freya se encontró con un anciano sabio que había vivido allí
    durante muchas décadas. El anciano, cuyos ojos parecían reflejar los colores de
    la aurora, reconoció el anhelo en los ojos de Freya y decidió ayudarla a
    encontrar lo que buscaba.

    Guiada por el anciano, Freya emprendió un
    viaje hacia las regiones más remotas del norte. Juntos, atravesaron bosques
    nevados, montañas majestuosas y ríos helados más allá de los confines de su
    pueblo. Freya se enfrentó a desafíos y superó obstáculos con valentía y
    determinación, impulsada por su deseo de acercarse a la aurora boreal.

    Finalmente, llegaron a un lugar sagrado,
    donde el anciano reveló a Freya el mayor secreto de la aurora boreal. En el
    centro mismo de las montañas había un valle mágico, un valle que pese a
    encontrarse bien al norte tenia siempre una misma temperatura. Las montañas a
    su alrededor lo protegían de los vientos y nunca se cubría con nieve. Por el
    medio del valle discurría un rio multicolor que servia de fuente de vida a especies
    de animales que habían desaparecido de otros lugares de la tierra, pero que en
    aquel valle encontraban refugio. 

    En este valle de verdes pastos, aguas multicolores y animales mitológicos existía un fenómeno aún más maravilloso. De las montañas bajaba durante las horas de la tarde, cuando ya casi el sol se iba a ocultar,  una manada de unicornios que se reunian en el centro mismo del valle junto a las aguas del rio. Allí comenzaban a beber de las aguas multicolores  y mientras bebían sus cuernos tocaban las aguas y estos se teñian del color de las aguas,. Luego, ante el asombro de Freya, los unicornios formaron un circulo y juntando las puntas de sus cuernos empapadas en agua colorida se frotaban unos a otros formando una densa bruma multicolor. Luego de las alturas bajaban una bandada de ave fénix que con sus plumas de fuego rodeaban la neblina multicolor encendiéndola y formando un torbellino de lenguas de luces que ascendían vertiginosamente sobre las montañas y así siempre dirigidas por la bandada de ave fénix  danzaban triunfantes y maravillosas debajo de las estrellas del firmamento. 

    El anciano  pues le enseñó a Freya que la aurora boreal era mucho más que un fenómeno científico. Era un recordatorio de la belleza y la armonía del universo, una conexión entre la Tierra, l

    8 min
  • 463. El agua de la locura

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    había una vez en los tiempos antiguos un misterioso profeta y santo llamado Khadar, que se decía que hacia milagros.. Dicen que el mar y el cielo se rendían a su voluntad y que podía aparecer en cualquier lugar y en todo lugar al mismo tiempo, y cuentan que su inmortalidad provenía del Agua de la Vida, que encontraba usando una joya luminosa que había caído del Paraíso. Cuando la hallaba, se sumergía en el agua y su cuerpo y su vestimenta se volvían verdes, y donde quiera que hollaban sus pies la tierra reverdecía.

    Un día Khadar fue al pueblo con una advertencia. Se presentó ante el consejo y les dijo que toda el agua del mundo desaparecería y sería renovada con otras aguas. “Esas aguas los enloquecerán”, vaticinó. “Para salvarse, deben almacenar el agua aquí en la Tierra. Si la salvan, serán salvos”.

    Pero solo un hombre le hizo caso. Fue a los ríos y a los arroyos, a los lagos y a las cascadas, a los pozos y a las albercas, y llenó botellas, jarros, baldes y barriles, que escondió en una cueva. A nadie le mencionó esa cueva ni dónde se encontraba.

    Un día, tal como predijo Khadr, las vertientes, los lagos y las cascadas se secaron. El hombre que había escuchado a Khadr permaneció oculto en la cueva y bebió solo del agua que había guardado, mientras esperaba la llegada de las nuevas aguas. Estas no tardaron en llegar. Los ríos volvieron a fluir hacia los lagos y las cascadas de nuevo retumbaron contra las rocas. El agua volvió a todos los lugares de donde se había ido. La gente del pueblo se llenó de alegría y todos bebieron hasta hartarse.

    El hombre de la cueva, creyendo que había pasado el peligro, salió de su escondite y volvió al pueblo. Pero cuando vio a la gente bebiendo alegremente en la plaza y los saludó, todos se quedaban mirándolo sin contestar. Trató de hablar con algunos y descubrió que habían enloquecido. Hablaban un idioma diferente y no tenían memoria de los tiempos de antes de la sequía.

    “¿No recuerdan que se secaron los ríos, los lagos y los pozos? ¿No recuerdan la profecía de Khadr?”, les decía. Pero ellos lo miraban como si él fuera el loco.

    “¿Qué está diciendo?”, preguntaban ellos, pero él no entendía qué querían. Entonces comenzaron a mostrarle los puños y a gritarle. Él comprendió que no podría explicarles lo que había ocurrido, así que volvió a esconderse en su cueva y a beber el agua de la cordura.

    Al cabo de un tiempo, sin embargo, comenzó a sentirse muy solo. Una noche se acercó al pueblo y escuchó de lejos las conversaciones y las risas de los hombres, y deseó poder volver a ellos, aunque para ello debiera perder la cordura.

    Al día siguiente fue al pozo que estaba en medio de la plaza y bebió del agua nueva, para poder ser tan loco como los demás. Al instante se olvidó de la advertencia de Khadr y comenzó a entender el lenguaje de los demás. Cuando se volvió a hablar con los que habían sido sus amigos, estos le dijeron: “Te habías vuelto loco, pero has recuperado tu cordura”.

     

    5 min
  • 462. Glamur y Glompa (Infantil - Islandia)

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez debajo de el glaciar  de snefellness en Islandia una cueva calientita donde vivían dos monstruos. Estos monstruos se llamaban Glamur y glompa. Ambos vivían ocultos en su cueva y comían rocas y bebían lava caliente. Glamur y Glompa se sentían muy felices por vivir en un volcán ya que tenían rocas y lava a su gusto. 

     

    Pero un día mientras Glamur y Glompa se encontraba plácidamente durmiendo en su cueva, oyeron un ruido extraño. Era un ruido que nunca habían oído anteriormente. Curiosos se asomaron a la entrada de su cueva y vieron como por el túnel que bajaba de la boca del volcán un grupo de seres que ellos no habían visto anteriormente bajaban colgados de una cuerda. Estos Hombres habían decidido explorar las entrañas del volcal y obviamente no sabían que allí en el interior oscuro vivían dos monstruos llamados Glamur y Glompa. 

     

    Glamur y Glompa los esperaron hasta que entraron a su cueva y allí mismo abrieron sus boca y se comieron a los Hombres. Glamur y Glompa nunca habían comido algo tan delicioso. Acostumbrados a comer rocas y tomar lava caliente sintieron que los cuerpos de aquellos Hombres eran realmente deliciosos. De tal manera que cuando terminaron de masticar al ultimo de los Hombres decidieron ir a buscar otros más. Un platillo tan delicioso debía ser repetido. 

     

    Así que ambos Glamur y Glompa decidieron salir de su caverna en el interior del volcán y subiendo por el volcán llegaron a la boca del volcán. Allí se sorprendieron de ver y sentir que algo cubria el volcán, era algo blanco y resbaloso. Los dos monstruos nunca habían visto la nieve y más se sorprendieron cuando al llegar a lo alto del volcán comenzaron a caer por la ladera del volcan debido a lo resbaloso de la nieve. 

     

    Para Glamur y Glompa esto era un gran aventura, Felices rodaban hacia la base de la montaña y felices. Apenas llegaron a la base vieron frente a ellos un gran campo lleno de piedras cubiertas por musgo. Estas eran las piedras de lava que el volcán había expulsado mucho tiempo atrás y ahora tenían algo verde y suave que las cubría. 

     

    Como buenos conocedores de la lava y rocas y grandes degustadores, ambos monstruos comenzaron a engullir grandes cantidades de lava. A diferencia de las la lava que comían en su cueva en el centro del volcán, estas piedras de lava eran duras y frías. La que comían anteriormente era fluida y caliente y esta era totalmente diferente para su gusto. 

     

    Después de comer lava vieron a lo lejos una playa negra y un mar azul, esto era totalmente diferente. Corrieron allí y probaron aquel liquido. Su sabor era diferente. Solo sabía a Sal y la arena de la playa era negra.

     

    Siguieron caminando por la playa negra cuando vieron algo más sorprendente. A lo lejos se veía alquien parecido a uno de los Hombres que se habían comido, pero este era muchas veces más grande. Llevados por su apetito se acercaron pensando que se podían comer este científico gigante. 

     

    Pero cuando llegaron a el se dieron cuenta que algo extraño sucedia con aquel científico. Este era duro y frio como las rocas y no era suave como los otros que se habían comido anteriormente. Realmente este enorme ser no era un ser humano, era un troll llamado Bardur que había vivido en aquella región y había tenido muchas aventuras, pero que desafortunadamente se había convertido en piedra cuando el sol lo había tocado. 

     

    Así los dos monstruos decepcionados por no encontrar más Hombres decidieron volverse a las entrañas del volcán y más bien seguir comiendo rocas calidas y tomando lava caliente. 

     

    Y dicen los que saben que hasta el día de hoy en la península de snelfellness, de vez en cuando la tierra se extrémese cuando algunos de los dos monstruos Glamur o glompa que viven en lo profundo de la tierra arranca una piedra volcánic

    7 min
  • 461. El juego

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez dos pueblos que habían tenido una rivalidad de años y años. Los habitantes de los pueblos había crecido con el odio propio de pensar que los habitantes del otro pueblo eran malos seres humanos. Ellos por su parte creían que eran buenas personas. 

     

    Durante los años esta animosidad se había vuelto realmente violenta y de tiempo en tiempo uno de los pueblos atacaba al otro y el otro pueblo se defendia y asi en el fragor de las luchas y las batallas muchos habitantes morían. 

     

    Los reyes de cada una de los pueblos veían como la riqueza de su pueblo se perdia debido al costo de la guerra y como ellos eran directamente afectados decidieron encontrar una solución y evitar las guerras permanentes entre los dos pueblos. 

     

    Un día paso por allí un hombre inteligente de mirada extraña que  venia de oriente se instalo a vivir en una tienda situada equidistantemente de la entrada de ambos pueblos. Se instalo allí para que ninguno de los pueblos pensara que el estaba a favor del otro pueblo. Cuando los reyes oyeron de este sabio fueron a verlo para plantearle la necesidad de consejo sobre como evitar las guerras constantes. 

     

    El Sabio después de oírlos les dijo. 

     

    He traído conmigo un juego inventado en tierras lejanas. El juego simula la guerra entre dos ejércitos y ustedes pueden llegar a jugarlo para asi evitar que sus pueblos se desangren en guerra. Les puede enseñar a jugar y cuando tengan un problema simplemente pueden jugar y asi resolver las diferencias. 

     

    Los reyes después de escuchar las instrucciones de como jugar se sintieron muy complacidos y decidieron que este juego llamada ajedrez podría darles el escenario apropiado para dirimir sus diferencias sin necesidad de poner a luchar a sus hombres. Por su parte el sabio abandono aquellas tierras con una sonrisa extraña. 

     

    Los reyes establecieron un campo de juego allí donde había vivido el sabio y  para darle mayor realismo crearon un pequeño ejercito que repetia cada una de las jugadas. Así se prepararon para la primera partida. En  campo se dibujaron 64 cuadrados, se colocaron 2 caballos por cada equipo, dos representantes de la iglesia, dos guardias de las torres del pueblo, una persona simulando la reina y otro simulando el rey y 8 soldados por bando. 

     

    Y comenzaron a jugar. 

     

    Los habitantes de ambos pueblos se hicieron presentes para ver la representación en vivo de aquella batalla simulada del juego y con cada una de las jugadas que podrían demorar varias horas cada una, los habitantes coreaban a su equipo. Cuando una pieza derrotaba a otra todos los habitantes coreaban el nombre del pueblo. 

     

    La lucha en el tablero de ajedrez se fue volviendo feroz e intensa y cada movimiento era dramático. Nadie quería abandonar aquella partida. Todos sus temores, odios y pasiones se reflejaban en aquel juego. 

     

    Finalmente cayo la noche y todos prendieron antorchas para continuar con el juego. El honor de cada pueblo estaba en juego y nadie quería abandonar su puesto. Durante horas y horas se oian voces vociferando de furia y gritando de alegría. 

     

    Ambos reyes se jugaban su honor y su orgullo en aquel juego. Pero sabían que todo era simulado y nada se estaba perdiendo. No se estaban destruyendo torres reales, No se morían jinetes y sus caballos, no se sacrificaban sacerdotes y no morían soldados. Valia la pena aquella lucha. 

     

    Sin embargo, durante la noche una luz extraña se veía a lo lejos en direcciones contrarias. Pero nadie le hizo caso y continuaron con el juego. 

     

    Al amanecer el juego quedo en tablas y exhaustos ambos reyes se dieron la mano y cada habitante de ambos pueblos se dirigió de regreso.  Cuando llegaron comprendieron que er

    6 min

About Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

From the publisher's feed

Este podcast está dedicado a los cuentos, mitos y leyendas del mundo.

More shows like Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

Radio Ambulante by My Cultura, Radio Ambulante and iHeartPodcasts

Radio Ambulante

4,433 Listeners

DianaUribe.fm by Diana Uribe

DianaUribe.fm

1,543 Listeners