Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

Download on the App Store

Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda episodes

  • 450. Brand el Generoso (Saga Islandia)

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez un hombre en Islandia que era conocido como Brand el Generoso. Brand era hijo de Vermund  y vivia en el noroeste de la isla en una región conocida como el Fiordo de la laguna. Durante un verano que era la única epoca posible para hacerlo, Brand se enbarco hacia noruega, llegando hasta Nidarós en lo que hoy se conoce como Trondheim. Allí vivia un amigo suyo llamado Tiodolf que era un escaldo o poeta cortesano muy conocido y gran amigo del rey Harald I, primer rey noruego. 

     

    Tiodolf durante meses le había hablado al Rey Harald de las características personales de su amigo Brand resaltando que era llamado el generoso ya que se decía que el que era un gran guerrero nunca tomaba para sí ningún botín y por el contrario repartía todo lo obtenido entre sus seguidores, por lo cual lo apodaban El generoso. 

     

    El rey Harald intrigado por las historias que le había oído a Tiodolf, decidió poner a prueba la generosidad de aquel hombre que acababa de llegar de Islandia. Asi que llamo a Tiodolf y le dijo. 

    Voy a poner a prueba a tu amigo. Ve a verlo y dile que me de su manto. 

     

    Tiodolf se  dirigió hacia donde se encontraba Brand y lo encontró junto a una mesa donde estaba midiendo algunos paños que deseaba comprar. Brand vestido a la usanza de los guerreros inslandeses tenía sobre si un sayo y un manto escarlata que se había abrochado en la cabeza. Colgando de su brazo tenia un hacha con bellos apliques de oro. 

     

    Tiodolf se acerco a el y después de saludarlo le dijo. El rey Harald quiere que le des tu manto. 

     

    Brand simplemente siguió haciendo lo que estaba haciendo y sin decir una sola palabra simplemente dejo caer el manto que tenia en su cuerpo. Tiodolf lo recogío presuroso y se lo llevo a rey. El rey complacido le pregunto como había respondido Brand ante aquella petición por su parte. Tiodolf se encogio de hombros y le contó al rey como estaba vestido Brand, luego le contó que no había dicho nada, ni una sola palabra que continuo haciendo lo que estaba realizando y que luego dejo caer su manto. 

     

    El rey sorprendijo dijo. Ciertamente tu amigo Brand debe ser un gran hombre con la capacidad de ver más allá de lo cotidiano al considerar que un asunto como este no merece ni una sola palabra. Ve de nuevo y dile que quiero que me de su hacha con apliques de oro. 

     

    Tiodolf sorprendido le respondio al rey. No creo mi señor que quiera yo ir a molestar a mi amigo esta vez con esa petición. No se como el tomará que yo le quiera quitar el hacha para traérsela a usted

     

    El rey le dijo de nuevo. Me has estado hablando de las virtudes de Brand y has hecho especial énfasis en lo generoso que es. No lo tomare como tal si se niega a dármela. Ve y cumple con tu cometido. 

     

    Tiodolf salió dudando pero dispuesto a cumplir con lo ordenado por el rey y regresando donde estaba su amigo Brand le dijo. 

     

    Mi rey Harald dice que le des tu hacha. Brand de nuevo continuo con sus tareas y llevando su mano al hacha que colgaba de su cintura la tomo y de un movimiento rápido y certero la deposito en las manos de su amigo Tiodolf. 

     

    Este se dio media vuelta y presuroso corrio hasta los aposentos reales y allí entrego el hacha de apliques dorados a un rey Harald aún más sorprendido. 

     

    El rey le pregunto como había sucedido y Tiodolf le contó como sin mediar palabra simplemente le entrego el hacha. 

     

    El rey ahora dijo. Este hombre ha demostrado hasta ahora una gran generosidad. Vuelve allá y le dices que me mande el sayo que tiene puesto. 

     

    Tiodolf que ya pensaba que había abusado demasiado de la amistad con su amigo el guerrero islandes titubeo aún más y dijo. 

     

    Señor esto puede ser peligroso, no esta bi

    9 min
  • 449. Aetheria (infantil)

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez un mundo mágico llamado Aetheria, gobernado por una poderosa reina llamada Elenia. Elenia era una elfa  de ojos verdes y cabello dorado que parecía tener vida propia ya que desprendia un brillo de fantasia cuando ella se movia. 

    En Aetheria, la magia fluía a través de cada rincón del
    mundo. Los bosques tenían arboles que eran capaces de cantar hermosas melodías
    y cuando elenia o cualquiera de los habitantes de Aetheria caminaba entre ellos
    los arboles sincronizaban sus voces y todos cantaban una misma tonada. , los
    ríos brillaban con luces parpadeantes y las aguas que transportaban cambiaban
    de color a medida que el día pasaba, los prados tenían igualmente multiples
    colores y brillos que hacían relucir como si fueran joyas esparcidas en la
    pradera,  y las noches eran tan oscuras
    que las estrellas en el cielo se veían más brillantes que en cualquier otro
    lugar. 

    Pero Aetheria era un lugar secreto. Era un lugar mágico oculto dentro de un mundo de seres humanos. Para llegar a Aetheria era necesario cruzar un desierto que ningún humano había cruzado anteriormente. 

    Un día, un joven humano llamado Aidan que era un
    comerciarte que recorria lo que en ese momento se conocía como la ruta de la
    seda, perdió el camino debido a una tormenta de arena. Sus camellos se
    apartaron de el  y huyeron. Aidan solo y
    abandonado por sus camellos se adentro en el desierto y después de cruzar una montaña
    rocosa vio ante si un paisaje que creyó era un espejismo. Sus ojos no lo podían
    creer. Hasta donde alcanzaba su vista había un paraíso de multiples colores,
    con bosques, ríos, prados y animales que jamás había visto anteriormente. Aidan
    pensó que estaba soñando ya que jamás había oído de un paraje como este en el
    medio de un desierto de cientos de kilometros. Elenia que todo lo sabía y conocía,
    sintió que alguien desconocido había entrado en su reino secreto y envió un
    grupo de pájaros a que encontraran y trajeran al intruso a su presencia. Los pájaros
    volaron y allí en el borde del reino encontraron a Aidan. Con sus alas lo
    rodearon y haciendo un torbellino en el aire llamaron la atención del humano
    que finalmente los siguió hasta el centro mismo de aquel bosque, donde vio una
    hermosa Elfa que lo esperaba sonriente. Elenia le pregunto que lo traía por
    aquellos lugares y Aidan le comento que estaba simplemente perdido. 

    Aidan estaba impresionado por todo lo que veía, pero
    estaba más intrigado por la magia que rodeaba Aetheria. Elenia, reconociendo la
    curiosidad de Aidan, decidió mostrarle la fuente de magia de su mundo: un árbol
    mágico llamado "El árbol de la vida".

    El árbol de la vida era el corazón de Aetheria y
    proporcionaba la energía que mantenía vivo el mundo mágico. Elenia le explicó a
    Aidan que, si el árbol de la vida moria, todo Aetheria moriría lentamente con
    el. 

    Aidan noto que algo extraño sucedia ya que los ojos verdes de aquella elfa se veían tristes. Con mucha cuidado le pregunto que le pasaba que notaba cierta tristeza. Y una lagrima salto de los ojos verdes. Elenia le contó a Aidan que en la montaña al final del bosque se estaban oyendo ruidos que presagiaban un terrible suceso. Era el despertar de el dragón que llevaba 1000 años dormido. Según la leyenda este dragón se alimentaba de las hojas del árbol de la vida. Y si salia de su cueva en la montaña iría directo hacia el árbol de la vida y lo devoraría. Y Aetheria moriría. Le dijo además que había una sola solución. Volver a dormir al dragón. 

    Aidan que llevaba muchos años recorriendo reinos, desiertos y toda clase de lugares había cultivado un alma aventurera y sin dudarlo le dijo a Elenia que como podrían dormir de nuevo al dragón. Ella le dijo que la única forma era esparcir sobre el el polvo mágico de las hadas que vivían en el bosque. Pero que ellas no tenían la fortaleza para hacerlo.

    12 min
  • 448. El instrumento del deseo

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez un pequeño pueblo en la India, ubicado en el valle de los Himalayas. Los habitantes de este pueblo eran conocidos por su amor por la música, y cada noche se reunían alrededor de una hoguera para tocar y cantar.

    Entre los habitantes del pueblo había una joven llamada
    Rahda, quien tenía una voz angelical y una gran pasión por la música. Ella
    soñaba con viajar a la gran ciudad y ser una gran cantante, pero su padre, un
    estricto sacerdote local, siguiendo las tradiciones locales se oponía a su
    sueño y la obligaba a dedicarse solo a las tareas del hogar.

    Un día, mientras paseaba por el bosque, Rahda se encontró
    con un extraño anciano que tocaba un instrumento desconocido. Ella se acercó a
    él y le preguntó qué estaba tocando, a lo que el anciano respondió que era un
    instrumento mágico capaz de conceder un solo deseo a quien lo tocara correctamente.

    Radha le preguntó al anciano si podía enseñarle a tocar
    el instrumento, y él estuvo de acuerdo, siempre y cuando lo siguiera a su
    monasterio donde le podría ensenar como tocar aquel extraño instrumento, el
    cual se decía que podía cumplir un único deseo a quien lo dominara pero solo
    uno no importaba cuantas veces se tocara. 

    Durante semanas, Rahda estudió con el anciano,
    aprendiendo a tocar el instrumento y descubriendo sus melodías  mágicas. Al final, se convirtió en una
    excelente intérprete, capaz de hacer que el instrumento cantara como nunca
    antes lo había hecho con ningún otro interprete

    Cuando sintió que ya era capaz de tocar el instrumento
    sin ayuda de su maestro decidió volver a su casa. El anciano de nuevo le advirtió
    que tenía que ser muy cuidadosa cuando pidiera el deseo ya que no tendría una
    segunda oportunidad. Radha simplemente tomo el instrumento y se marcho a su
    pueblo. ‘

    De camino a su pueblo Radha comenzó a hacer una lista de sus deseos, y a medida que caminaba más y más deseos se iban acumulando en su lista. Quería viajar por el mundo, quería ser una concertista reconocida, quería conocer a un musico, amarlo y vivir con el , quería que su música se escuchara el el mundo entero, quería fama y fortuna, quería que todos la reconociera. 

    De pronto cuando cruzaba la portada de su pueblo, encontró que todos salían a recibirla. Ella extrañada pregunto que era lo que sucedía, porque todos la recibían. 

    De pronto uno de aquellos que la recibieron le dijo. Que su padre estaba seriamente enfermo y que solo la esperanza de que ella regresara lo mantenía con vida. 

    Rahda corrió a la casa de su padre y al entrar lo encontró postrado en su cama y con el dolor que el causaba verlo así solo atino a comenzar a tocar su instrumento para su padre. Y aquel instrumento, junto al lecho de muerte de su padre sonó como nunca antes había sonado. Las melodías llenaron aquel aposento y subieron por la chimenea y pronto todos en el pueblo podían oír la música más bella que se hubiera tocado y al mismo tiempo la más triste. 

    De pronto algo mágico sucedió entre las notas de aquel instrumento una luz de esperanza comenzó a surgir, el padre que llevaba varios días sin abrir los ojos pudo abrirlos de nuevo y mientras Rahda tocaba su instrumento una sonrisa comenzó a formarse en su cara. La sonrisa que solo un padre puede tener al ver a su hija. 

    Rahda había pedido que su único deseo fuera que su padre se recuperara y poderlo abrazar una vez más. 

    A partir de ese momento, Rahda se convirtió en la cantante más famosa del pueblo y su padre se convirtió en su mayor admirador. El pueblo entero la celebró como una heroína, y su música se convirtió en la banda sonora de la vida diaria de todos. Y así, la música de Radha se convirtió en un símbolo de esperanza y curación para todos aquellos que la escuchaban. Y solo mucho tiempo después, cuando su padre ya había partido del mundo, la fama y el reconocimiento le llegó a aquella artis

    7 min
  • 447. Julio Cesar y Pompeyo

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez un primer triunvirato conformado por Pompeyo mago, Julio cesar y Licinio Craso. Los tres personajes decidieron unir ejércitos y voluntades para dirigir los destinos de aquella creciente nación llamada roma. 

     

    Siendo los 3 generales de gran renombre formaron un alianza que presagiaba un éxito fabuloso ya que cada uno de ellos estaría a cargo de diferentes regiones. Julio Cesar dominaría las Galias, Craso el oriente desde la provincia de Siria y Pompeyo la Italia incluyendo la ciudad de roma y la península española. Los tres si bien en apariencia socios en la empresa eran igualmente fieros rivales. Aún asi en apariencia todo era armonía incluso en señal de aprecio Julio Cesar hizo casar a su hija Julia con Pompeyo como muestra de su aprecio. Tiempo después Licinio craso fue muerto frente a los partos en el frente oriental del imperio y de los 3 solo quedaban 2. Julio Cesar y Pompeyo. 

     

    Se cuenta que mientras Julio Cesar desarrollaba su campaña de conquista y dominación de lo que hoy es Francia y Alemania, Pompeyo desde la ciudad de roma compraba voluntades en el senado para que quitarle los soldados que que acompañaban a Julio Cesar así quedar el como el único.

     

    Enterado de las intenciones de su Socio Pompeyo y del senado que pretendía despojarlo de todo honor y rango militar y hacerlo regresar como un ciudadano común,  decidió volverse en contra de Pompeyo y la ciudad de Roma. Tomando una de sus  legiones cruzo el rio  Rubicon  que era considerado la frontera norte de la ciudad de roma  decidido a enfrentar a Pompeyo en batalla y pronuncio la famosa frase… La suerte esta echada.

     

    Ante  la noticia de que Cesar se acercaba a Roma con sus huestes, Pompeyo que hasta ese momento era considerado el más grande de los generales de Roma ya que  que años antes había sido el encargado de limpiar el mar egeo de piratas , decidió huir de roma acompañado de sus legiones y de algunos cuantos senadores.  Julio Cesar entro a una Roma sin oposición y al tratar de ubicar a Pompeyo se sintió defraudado. Quería enfrentarlo personalmente y este ya no estaba allí. Pompeyo se atrinchero en la ciudad costera de Brindisi en el extremo sur oriental de la bota italiana y hasta allí viajo Cesar para enfrentarlo personal y militarmente. Cesar sitio la ciudad pero Pompeyo y los senadores afines a el huyeron por mar. Y Cesar perdió el rastro. 

     

    Algunos asesores lo convencieron que viajara a la que hoy es la península española ya que esta era una fortaleza de Pompeyo. Cesar sin pensarlo dos veces partió con sus legiones a Hispania  atravesando de nuevo Italia y la costa sur de lo que hoy es Francia y en España vio como los legionarios de Pompeyo se rindieron a el en Ilerda. Pero Pompeyo no estaba allí  Recorrió la Hispania tratando de ubicarlo hasta que alguien le dijo que este se encontraba en Macedonia en el extremo norte de Grecia. 

     

    Julio cesar se embarco con sus legiones hasta lo que hoy es Albania y allí en Durres enfrento a Pompeyo y sus tropas y después de días de escaramuzas y asedios Pompeyo movió sus tropas al suroriente  hacia el centro de Grecia.  

     

    Y hasta allí lo siguió Julio Cesar. En la región de Farsalus Julio Cesar y sus soldados alcanzaron a las tropas de Pompeyo y después de una batalla decisiva las tropas de Pompeyo fueron duramente derrotadas. Pese a esto Pompeyo huyo de nuevo y se dirigió a Egipto, donde buscaría la protección de Tolomeo  XIII el hermano de Cleopatra. 

     

    Tolomeo  XIII que estaba enterado de todas las batallas y persecuciones de Julio Cesar contra Pompeyo, y queriendo ganarse los buenos favores de Julio Cesar recibió a Pompeyo en tierra por uno de sus oficiales quien inmediatamente lo mato y le corto la cabeza. 

     

    Julio Cesar llego en persecución de

    8 min
  • 446. La tortuga y el zorro (Infantil)

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez una tortuga de agua que vivía en un pequeño rio, el tortuga había decidido explorar la playa para ver si allí había algunas plantas que ella no hubiera probado antes. Y efectivamente la tortuga encontró una enredadera que había salido desde el bosque y se había desplegado por toda la playa. La tortuga que no había salido nunca del agua se sorprendió de ver que esa enredadera era tan sabrosa. Así que se decidió a ir a comerla toda, siguiendo la enredadera llego hasta el bosque y allí se internó. El bosque ofrecía toda clase de hojas deliciosas y la tortuga se quedó allí probando cada hoja extraña. 

     

    Obviamente siendo una tortuga de agua no podía vivir mucho tiempo fuera del agua así que cuando el sol del medio día comenzó a calentar el bosque la tortuga se sintió acalorada y deshidratada, y cuando decidió regresar vio que efectivamente estaba perdida. No encontraba el camino por donde había ingresado y su cuerpo comenzaba a sentirse más y más reseco. 

     

    Mientras la tortuga daba vueltas y vueltas por el bosque buscando por donde salir, apareció por allí un Zorro. El zorro andaba buscando algo que comer. No había casado nada y sentía la boca del estomago doliéndole. De pronto vio el zorro a la tortuga de agua y el estómago le salto de alegría. Ágil como era, el Zorro salto y cayó al lado de la tortuga de agua. Y luego le dijo 

    Hola tortuga, que alegría verte por aquí en el bosque. Tu vas a tener el placer hoy de ser mi almuerzo. Ya mismo te capturo y te voy a poner en el fuego para cocinarte y para comerte. 

    La tortuga que pese a estar perdida era muy inteligente le dijo;

    En el fuego…. Jajaja. Que zorro tan ignorante eres tu. No sabes acaso que nosotras las tortugas tenemos este caparazón que es diseñado para resistir cualquier fuego. Solo tengo que meterme en mi caparazón y por mucho que tu trates de colocarme en el fuego yo podre resistir dentro de mi caparazón hasta que el fuego se agote. Y tu no podrás comerme y solo conseguirás ensuciarme un poco con la ceniza del fuego. 

     

    El zorro le dijo. Ok entonces simplemente te pondré boca arriba y el sol se encargará de cocinarte lentamente. Es de todos sabidos que la parte más deliciosa y blanda de las tortugas en el la parte inferior … Eso voy a hacer. Te pondré con la pansa hacia arriba y cuando mueras me comeré todo de ti. 

     

    La tortuga, que sabía que esto sería fatal para ella dijo sin mostrar ningún nervio. 

     

    Delicioso. Se ve que sigues siendo un ignorante. Si lo que siempre hemos soñado las tortugas es encontrar a alguien que nos permita mostrar la panza al sol y asi broncearnos un poco. Te agradecería mucho que lo hicieras lo antes posible. Un zorro adulto como tú, y no sabes que el sol me hace bien y mi caparazón no se abre si yo no quiero.

     

     

    El zorro que no se esperaba esa respuesta se sintió de nuevo humillado y con vos altanera dijo. 

     

     

     

    -Entonces  te tomare entre mis fauces y te llevare a lo alto de la colina y desde allí te dejare caer por un precipicio hasta que te golpees con las piedras y así tu caparazón se partirá y yo podre comerte. 

    La tortuga que sabía que esto sería terrible para ella simplemente estalló en carcajadas, como si el zorro le estuviera diciendo la mayor broma de la vida. Y con vos sarcástica le dijo

    -Eres el ser más más tonto que yo haya visto en este mundo. Si haces algo así solo conseguirá que las piedras sobre las que caiga se conviertan en polvo. No sabea acaso que el caparazón de las tortugas es tan fuerte y resistente que nada nos pasa si caemos de muchos metros de altura definitivamente eres muy tonto

     

    Le zorro que ya estaba furioso por la insolencia de aquella tortuga solo atinó a decir… Está bien si el fuego, el sol o las alturas no pueden contra tu caparazón, se de algo

    9 min
  • 445. El secreto

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez un hombre que vivía plácidamente en su casa con su esposa. Después de más de cuarenta años casados ya tenía una rutina bien definida. Se despertaba a la misma hora, se bañaba a la misma hora, desayunaba a la misma hora y salía para su tienda de antigüedades a la misma hora. El hombre en sus sesenta y pico conocía muy bien el poder de la rutina y estaba a gusto con ella. 

     

    Cuando llego a su tienda de antigüedades comenzó a revisar una cajonera de madera fina bellamente adornada con otras maderas de bello color. Era una reliquia sin duda alguna. Alguien se la había vendido el día anterior y él sabía que tenía un gran valor. Con cuidado comenzó a revisarla, abriendo con cuidado sus cajones. La anticipación de ver si todos los cajones abrían debidamente le hacía saltar el corazón. Todos los cajones parecían funcionar correctamente pero un pequeño cajón de la parte superior se negaba a ser abierto. Conocedor de el funcionamiento de las cajoneras comenzó a mover lentamente el cajón mientras le hacía presión hacia afuera. Súbitamente el pequeño cajón salto hacia el al ser liberado por la fuerza y el dueño de la tienda de antigüedades cayo de espaldas con el cajón en sus manos. 

     

    Asombrado y asustado reviso el cajón y para su sorpresa vio que pegado a la parte inferior del cajón había un sobre lacrado. Curioso abrió el sobre después de quebrar el sello y encontró unas cuantas hojas de papel amarillento escritas con una bella caligrafía. Debía ser ciertamente muy antiguo esta cajonera ya que todo parecía escrito en español antiguo. Maravillado se sentó a leer las cuartillas, básicamente era un relato hecho por un dueño anterior de la cajonera sobre sus más íntimos secretos. La que escribía esto era sin duda una mujer que narraba en primera persona como durante años le había sido infiel a su marido con el sacerdote del pueblo. Era sin duda un gran secreto que no podía siquiera confesar en la iglesia y posiblemente por ello había escrito esto como una confesión a su propia alma.

     

    El hombre leyó con avidez lo escrito y de pronto sintió un gran remordimiento. Había conocido el más profundo secreto de una persona que había vivido hacía muchos años y él era ahora poseedor de dicho secreto. Podía darlo a conocer o simplemente ocultarlo y no comentarlo a nadie. 

     

    Pero en ese mismo momento su mente trajo a el otro secreto. El tenía un hijo secreto que nunca le había revelado a su esposa. Hacía muchos años el había tenido un romance con una mujer que había trabajado en su tienda de antigüedades y con ella había tenido un hijo. El mantenía su secreto oculto pero el mantenía una copia del registro de nacimiento en la buhardilla de su casa, en una caja que se encontraba oculta dentro de una pared. Casi nunca recordaba su secreto, pero ese día si. El temor se apodero de el, no sabía que hacer. No podía eliminar ese certificado ya que era su vínculo con un hijo que no conocía, pero al mismo tiempo temia que su esposa lo encontrara o que alguien cuando el muriera comprara su casa y encontrara aquella pequeña caja con su más oscuro secreto. 

     

    Atormentado por este secreto que regresaba de su pasado, cerro el almacén antes de la hora en que siempre cerraba y se dirigió hacia su casa. La idea de que su secreto pudiera ser develado en un futuro le creaba un vértigo mental que no era capaz de superar. Se veía víctima del escarnio público. El que siempre había seguido las reglas había incumplido una de las más fundamentales. Tenía un hijo que había crecido sin padre y su esposa no lo sabía.  No podría resistir la tristeza que le causaría a su esposa y lo más seguro es que ahora que era viejo y después de 40 años de matrimonio su vida se arruinaría. Nada volvería a ser como antes. 

     

    Con estas ideas llego a su casa. No podía mirar a los ojos a su esposa. No sabía si podría mantener más tiempo el secreto, no&

    7 min
  • 444. Fuerza Superior

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez un hombre que estaba viajando de pueblo en pueblo. El hombre era reconocido por su mirada buena y sus modales dulces, sin embargo todos aquellos que lo veían pasar reconocían en el un aura que inspiraba profundo respeto. Era tal su imagen que pocos se resistían a su presencia. Durante los últimos meses este hombre había ido recogiendo más y más admiradores. Con su clara elocuencia y su mensaje diáfano, muchos habían decidido seguirlo. Y el con un corazón bueno y puro adoptaba a todos aquellos que le profesaban admiración. 

     

    Su mensaje era claro. Debemos amarnos los unos a los otros. Aquellos que lo iban conociendo iban poco a poco comprendiendo su mensaje y este mensaje  poco a poco se había ido diseminando por la región. 

     

    Era un hombre carismático, de mirada serena pero recia al mismo tiempo que mostraba que no habría poder humano que lo doblegara. Y así fue recorriendo la tierra de lo que hoy llamamos Israel y palestina. 

     

    Siendo un Hombre que apreciaba la amistad genuina y desinteresada había adoptado no más de una docena de fieles seguidores y con todos ellos viajaba a cada población.

     

    Estando este hombre en Jerusalén le llegó la noticia que un gran amigo suyo que vivía en Betania y que era hermano de dos de sus más entrañables amigas, María y Marta estaba enfermo.

     

    El hombre sintió gran pesar y sabiendo que Betania no estaba a más de 3 kilómetros de distancia pensó que en algún momento debía viajar a ver a su amigo Lázaro. Pero en ese momento su presencia era más esencial en jerosalen y se quedó varios días allí predicando.  Finalmente, recogió sus pocas pertenencias y acompañado de sus discípulos emprendió el camino a Betania. 

     

    Al ser interrogado por sus acompañantes sobre la decisión de ir hasta allí, el hombre respondió que el bien sabía que lázaro ya habría muerto pero que él lo visitaría de todas maneras. Y así comenzó a caminar con sus seguidores. 

     

    Cuando Marta una de las hermanas escucho que el Hombre que tanto admiraba venia hacia su casa salió presurosa a recibirlo en el camino. Y cuando lo encontró se postro ante el y con voz recriminatoria de dolor le dijo. Maestro, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. El hombre solamente le dijo. Lo siento, pero sabras que tu hermano resucitara. Marta le contesto  Yo se a qué te refieres, que todos resucitaremos en el último día. Pero es que mi hermano no hubiera muerto si tu hubieras estado aquí. El hombre la miro con ojos bondadosos y le dijo. Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mi aunque hubiera muerto vivirá y el que cree en mí no morirá para siempre. Crees eso.  Marta solo pudo decir … Si Señor. 

     

    Momentos después llego Maria, la otra hermana, que era una mujer muy querida por el hombre bueno. Ella entre lagrimas se acerco a aquel hombre justo y le dijo con la voz que solo una mujer puede poner. Señor si hubieras estado aquí cuando te mandamos a llamar mi hermano no hubiera muerto, pero se que dios te concederá todo lo que le pidas.  El hombre se sintió muy perturbado por aquel reclamo ya que quería de manera especial a María y sus palabras le llegaban muy hondo. Los acompañantes vieron que aquel semblante pacifico y sereno se había desdibujado como nunca antes. 

     

    Finalmente después de unos cuantos minutos, el hombre miro al cielo llorando y finalmente pregunto. Donde lo habéis puesto. 

     

    Marta y Maria lo acompañaron al sepulcro donde lo habían depositado cuatro días antes y el hombre ordeno que retiraran la piedra que cubría la entrada. Marta le dijo… Pero maestro si ya lleva cuatro días…. Ya debe oler muy mal. El hombre perdiendo un poco la paciencia que tanto lo caracterizaba dijo. No te he dicho que si crees veras la gloria de dios. Y cuando retiraron la piedra, respiro profundam

    9 min
  • 443. El dios del viento (infantil - Canada)

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez en las regiones del norte de lo que hoy es canada una tribu de habitantes que vivían en sus tierras apaciblemente. Todos en la tribu sabían que el mundo se dividia en dos. El pais donde vivía la noche y el pais donde vivía el día. En el pais de la noche había una cueva en la que vivía un monstruo malvado y terrible. Esta cueva guardaba las fuerzas más potentes que pudieran existir. Las fuerzas de los grandes vientos. 

     

    Generalmente la vida allí era muy placentera. Las olas del mar movían dulcemente las canoas, las gaviotas volaban sobre el mar y las playas, y los niños corrian felicies entre el bosque y aquellas playas. Había ciervos, osos, patos y muchos otros animales que disfrutaban del sol que venia todos cada mañana del pais del día. 

     

    Sin embargo de tiempo en tiempo, desde la cueva de los grandes vientos en el mundo de la noche salia el monstruoso rey de los vientos llevando consigo todo el poder de los vientos y comenzaba a azotar el mar creando grandes olas que devoraban las canoas y llevaba su fuerza playa adentro, algunas veces hasta el bosque. 

     

    Cuando el monstruo de los vientos llegaba los arboles comenzaban a crujir y las flores perdían su corona de pétalos. Los hombres y los niños corrian a sus casas y hasta allí llegaba el monstruo de los vientos a tocar sus puertas, golpear su ventanas y muchas veces a sacudir las paredes de cuero que formaban las viviendas. 

     

    Un día el rey de los vientos salió de su cueva furioso y decidió arrasar con todo a su alrededor, tomando la capa de vientos y colocándose su corona de ciclones comenzó a recorrer aquellas tierras haciendo que los vendavales azotaran las costas y haciendo que grandes rocas se desprendieran de los montes. Todo era un caos y los hombres tuvieron que huir de sus casas ya que el mar había penetrado en su pueblo, desafortunadamente sin que los adultos lo supieran un grupo de niños que estaban en la playa jugando se habían escondido entre las rocas para protegerse. Y asi cuando el rey de los vientos se retiraba estos salieron y siguieron jugando. Furioso el rey de los vientos lanzo con fuerza un vendaval de viento, pero de nuevo los niños se escondieron entre las rocas y taparon la entrada con una enorme roca. El viento soplo y soplo pero no pudo mover la roca y los niños se sintieron a salvo. 

     

    A la mañana siguiente cuando ya el rey de los vientos se había retirado, los niños salieron de su escondite pero todo a su alrededor estaba destruido, su pueblo no tenia ni una sola choza en pie y las canoas todas se las había llevado el mar. Desesperados se ocultaron en el bosque para asi evitar que el rey del viento los encontrara de nuevo. 

     

    Y el rey del viento regreso a buscarlos y por todas partes miro, pero no vio rastros de aquellos niños que lo habían desafiado, asi que se envió su capa que estaba hecha de ráfagas de viento a que entrara en el bosque y los buscara. La capa de vientos entro y recorriendo lentamente el bosque y mirando detrás de cada árbol, arbusto y roca busco a los niños y finalmente los encontró detrás de una ramas. Pero ya su fuerza de tanto recorrer el bosque se había debilitado y solo tuvo fuerzas para regresar donde el rey de los vientos a informarle donde estaban estos niños. 

     

    Asi que el rey de los vientos comenzó a soplar derribando uno a uno cada árbol del bosque, pero cuando los arboles del bosque vieron que el rey iba por los niños dejaron caer millones de ramas y hojas escondiendo a los niños. Y cuando el rey de los vientos pasaba entre ellos los arboles lo golpeaban con sus ramas. Fue tal el empeño de los arboles de proteger a los niños que el monstruoso rey del viento se retiro frustrado hacia la cueva de los vientos. Allí encontró al rey del frio y de los hielos y le contó la humillación que había recibido por parte del bosque y los niños. 

    &

    9 min
  • 442. La hormiga trabajadora (empresarial)

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez una hormiguita que se levantaba temprano para salir a trabajar como todos los días, la hormiguita consciente de lo importante de su trabajo para mantener a su familia y para ayudar al sostenimiento de su hogar se levantaba de muy buen humor ya que se sentía al mismo tiempo productiva y feliz. 

    Tan feliz era la hormiguita que siempre que salía de su casa cantando y durante todo el día pese a lo difícil del trabajo cargando terrones de hasta 10 veces más pesados que su peso corporal, cantaba de la felicidad. 

     

    Pero un día paso por allí un abejorro que se dice era el gerente general de todo el ecosistema de la zona vio a aquella hormiguita feliz cantando. Esto le pareció extraño, el abejorro no entendía porque aquella hormiguita tenía tan buena actitud y sospecho que algo estaba ocultando aquella. Así que llamo un escarabajo y lo contrato para que hiciera de supervisor laboral de la hormiguita. Lo primero que hizo el escarabajo fue establecer una hoja de control de entrada y salida y así poder elaborar un informe para el Abejorro reportando a que hora entraba y salía la hormiguita. 

     

    Obviamente el escarabajo necesitaba alguien que le ayudara a preparar el informe a partir de la hoja de entrada y salida e inmediatamente pidió que le asignaran una secretaria. El abejorro autorizo la contratación de una arañita muy bonita y eficiente que tomaba las hojas de entrada y salida y las colocaba en carpetas de variados colores y los archivaba en un hueco que había en un árbol. 

     

    Mientras todo esto sucedía, la hormiga que resintió un poco que desconfiaran de ella, simplemente siguió trabajando y trabajando, y mientras trabajaba cantaba de la felicidad de ser productiva. 

     

    Pero el abejorro gerente general todavía seguía desconfiando de la producción de la hormiguita y decidió contratar un subgerente para que mirara la forma como esta hormiguita hacia su trabajo, por lo tanto, contrato una cigarra que era paciente suya y la encargo. Esta Cigarra desarrollo un plan de supervisión laboral y creo unos formatos que la hormiga tenía que llenar cada hora para así explicar que estaba haciendo durante el día.

     

    La cigarra llamo a una reunión a la hormiguita y le asigno sus nuevas funciones para registrar su trabajo. La hormiga que no entendía porque tenía que hacer eso, acepto a regañadientes y cada hora paraba para llenar un formulario que tenía 20 preguntas y que demoraba más de 15 minutos. Obviamente la productividad diaria de la hormiguita bajo en un 25 porciento y su ambiente laboral se había deteriorado. Ya a la hormiguita le costaba trabajo encontrar el animo para cantar mientras trabajaba, pero aún seguía trabajando porque sabía que tenia un deber por cumplir. 

     

    La cigarra comenzó a recibir los formularios y obviamente contrato una mantis como secretaria para que le organizara los informes que llenaba la hormiguita. La mantis religiosamente tomaba los formularios y los almacenaba y luego los transcribía a una hoja que luego utilizaba para hacer graficos y finalmente preparaba un informe gerencial que entregaba a la cigarra y esta cigarra la llevaba a un comité de gerencia con el abejorro y el escarabajo. Reunidos vieron que la productividad había bajado en casi un 30%. De aquella reunión llegaron a la conclusión de que era necesario contratar un consultor externo para que hiciera el análisis de las funciones que estaba desempeñando la hormiguita. Como había un buho que estaba bien conectado políticamente y necesitaba trabajo lo contrataron. Además el buho tenía pinta de ser muy inteligente. Este buho se paró en una rama cerca donde trabajaba la hormiguita y con sus grandes ojos observaba cada movimiento de la hormiga y cuando ella hacia un movimiento el registraba el movimiento en una hoja y si la hormiguita hacia algo que el no entendía o consideraba errado, la llamaba a una reunión q

    8 min
  • 441. La novia cadaver (adultos)

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había vez  un joven que vivía en un pueblecito en Rusia . Este joven Se iba a casar, y él y un amigo suyo se prepararon para ir al pueblo donde vivía la que iba a ser su esposa, que estaba a dos días de camino.

    La primera noche los dos amigos decidieron acampar junto al río. El joven que se iba a casar descubrió un palo de aspecto extraño en el suelo, que apuntaba hacia él como si fuera un dedo huesudo. Él y su amigo comenzaron a hacer bromas sobre el palo que parecía un dedo huesudo sobresaliendo del suelo, y el joven que se iba a casar tomó el anillo de oro de casamiento de su bolsillo y se lo puso en el extraño palo. Luego empezaron a hacer la danza ceremonial alrededor del palo; él dio tres vueltas entorno al palo anillado y cantó la canción judía de casamiento, y recitó los sacramentos mientras bailaba. Él y su amigo no dejaron de reír en todo momento.

    Fotogramas de la película de Tim Burton.

    Su diversión se detuvo repentinamente cuando la tierra comenzó a temblar y a agitarse bajo sus pies. El sitio donde se clavaba el palo se abrió de repente y un cadáver manchado de barro emergió, vivo, con el aspecto de haber sido una novia, pero ahora más semejante a un esqueleto sustentado por tiras de piel, todavía ataviado con un viejo vestido de boda de seda blanca. Gusanos y telas de araña se habían aferrado a un corpiño de perlas y cuentas viejo y un velo hecho jirones.

    Los dos jóvenes estaban espantados.

    —¡Ah! —dijo ella—. Has hecho la danza matrimonial y pronunciado los votos, y has puesto un aniño en mi dedo. Ahora somos marido y mujer, y demando mis derechos como novia.

    Estremecidos de terror por las palabras de la novia cadáver, los dos jóvenes huyeron hacia el pueblo donde estaba la joven novia esperando a casarse. Se dirigieron directamente al rabino.

    Anuncios

    INFORMA SOBRE ESTE ANUNCIO

    —Rabino —preguntó el joven sin aliento—, tengo una pregunta muy importante que hacerte. Si por alguna razón alguien caminara por el bosque y de repente viera un palo con la forma de un largo dedo huesudo saliendo del suelo y se le ocurriera poner un aniño de oro de boda en él y hacer la danza ceremonial y pronunciar los votos de casamiento, ¿será un matrimonio real?

    Mirando con evidente sorpresa, el rabino pregunto:

    —¿Conoces una situación semejante?

    En la película se trata de un pueblecito católico.

    —Oh, no. No, por supuesto que no. Es solo una cuestión hipotética.

    Acariciándose la larga barba, pensativo, el rabino dijo:

    —Déjame pensar sobre esto.

    Y justo entonces una gran ventisca abrió la puerta de golpe, y caminó hacia el interior la novia cadáver.

    —Reivindico a este hombre como mi marido, pues ha colocado su aniño en mi dedo y pronunciado con solemnidad los votos matrimoniales —dijo ella, y mostró su dedo huesudo, aquel en el que llevaba el anillo de oro, al destinado a ser su marido.

    —Esto es, en verdad, algo muy serio. Tendré que consultar con los otros rabinos —dijo el rabino.

    Tan pronto como llegaron los rabinos de los pueblos circundantes se reunieron. Mientras tanto, los dos jóvenes esperaban ansiosos el veredicto final.

    La novia cadáver esperó en el porche dando golpecitos con el pie, declarando:

    —Quiero celebrar mi noche de bodas con mi marido.

    Aquellas escalofriantes palabras hicieron que se erizara todo el cuerpo del joven, aunque fuera un cálido día de verano.

    Mientras los rabinos se reunían, la verdadera novia, la humana, llegó queriendo saber qué era todo ese escándalo. Cuando su prometido le explicó lo que había sucedido ella comenzó a llorar.

    —Oh, mi vida está arruinada. Todas mis esperanzas y sueños están destrozados; nunca me casaré, nunca tendré una familia.

    Justo entonces los rabinos salieron diciendo:

    —¿Pusiste de verdad el anillo de oro en el dedo, y bailaste a su alrededor tres veces, y pronunciaste los votos matrimoniales de principio a fin?

    10 min

About Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

From the publisher's feed

Este podcast está dedicado a los cuentos, mitos y leyendas del mundo.

More shows like Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

Radio Ambulante by My Cultura, Radio Ambulante and iHeartPodcasts

Radio Ambulante

4,433 Listeners

DianaUribe.fm by Diana Uribe

DianaUribe.fm

1,543 Listeners