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Había una vez en la antigua Grecia una joven llamada Aracne nacida en la ciudad de Colofon. Su padre llamado. Idmon era ampliamente conocido ya que era considerado un de los mejores tintoreros de Grecia debió a su habilidad para teñir prendas de lana con el color purpura de tiro. Su hija Aracne siguiendo las costumbres familiares había desarrollado una habilidad excepcional para tejer y bordar. Y en su taller Aracne era capaz de realizar las más bellas escenas en tapices y su perfeccion era tal que de todas partes de Grecia la visitaban para hacerle encargos. Aracne era pues una mujer conocida y valorada.
Sin embargo Aracne con el tiempo había desarrollado una característica que la hacia particularmente odiosa. Aracne era soberbia y engreída. Así llena de si misma, Aracne un día se jacto en el mercado para que todos la oyeran, que ella era tan buena tejiendo y bordando que ni la misma diosa Atenea podía superarla.
Atenea que era la diosa de la sabiduría, la guerra y las artes escucho estas necias palabras y decidio darle una lección a la mortal. Disfrazada de mujer vieja, Atenea llego hasta el taller donde trabajaba Aracne y haciéndose pasar como una mortal mal entrada en años le recomendó a Aracne que no siguiera repitiendo que ella era mejor que Atenea en las artes del tejido. Le recomendaba además que fuera más humilde y que en vez de provocar la ira divina de los dioses dedicara su tiempo y su arte a crear bellas obras de arte.
La joven Aracne que había ganado fama y admiración entre sus congéneres, se hecho a reir y desafiando con arrogancia las palabras de la vieja que la visitaba, no solo redoble sus comentarios sino que reto directamente a los dioses y en especial a atenea.
Liberandose de su disfraz de Vieja, atenea se hizo presente ante la joven en su figura de diosa y aceptando el desafio propuso un concurso en la que cada una de ellas debía tener y bordar el más bello de los tapices. Luego deberían evaluar el resultado y coronar a la que mejor se hubiera desempeñado.
Aracne, orgullosa y soberbia acepto inmediatamente y se dedico a la labor. Después de un tiempo Aracne convoco a atenea de nuevo a su taller y le desvelo su trabajo. Por su parte Atenea trajo consigo igualmente su obra.
La obra de Atenea pulcramente producida presentaba los dioses griegos en toda su magnificencia mostrando en detalle el poder y la gloria de los dioses que habitaban el olimpo.
Por su parte la obra de Aracne era totalmente diferente. Esta representaba a los dioses en su peor faceta. Los mostraba engañando, siendo infieles, y abusando de su poder sobre los humanos. La obra sin embargo estaba hecha con una perfección técnica sin rival.
Atenea observo cuidadosamente el tapiz de Aracne y efectivamente no encontró ningún error, pero su temática era una insulto directo a los dioses. Además el hecho mismo que el tejido fuera tan perfecto era en si mismo un insulto a ella misma.
Así que en un arrebato de colera atenea tomo el tapiz y lo rasgo, luego tomo el telar utilizado por la mortal y lo destruyo golpeando con la lanzadera la cabeza de la joven. Aracne al sentir la ira de la diosa quiso huir y en su carrera tomo un cordel de los que utilizaba para tejer y lanzándolo sobre una viga se colgó tratando de quitarse la vida.
Atenea que reconocía el arte asombroso de su rival, pero que al mismo tiempo sentía que debía castigarla por su soberbia, decidio convertir a Aracne en un ser hábil tejiendo pero horrible en apariencia. El cuerpo de Aracne comenzó a deformarse, comenzaron a salirle 8 patas velludas, su abdomen se abulto y en su cara sus ojos se multiplicaron. Aracne se convirtió así en la primera de las arañas, pero Atenea, en reconocimiento a su arte para tejer le dio la habil
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Había una vez un ejecutivo que en una de sus vacaciones había alquilado una bella casa en una playa. El hombre que siempre había vivido en una ciudad se maravilló de la belleza de la playa y había tomado la resolución de salir a caminar junto al mar todas las mañanas.
Con placer se levantaba temprano y camina unas cuantas millas para luego regresar y descansar en el balcón que daba a la playa. Estas si que eran vacaciones, aunque el en su interior debía confesar que en algunos momentos extrañaba el ruido y el trajín de la ciudad. No en vano había vivido tantos años allí.
Después de estar varios días en la casa de la playa, vio que una tormenta se acercaba y efectivamente durante la noche los vientos y la lluvia cayeron sobre aquella región y el mar enfurecido retumbaba cuando las olas morían en la playa. El resguardado en su casa simplemente se encerró a leer sin preocuparse y a revisar algunos correos electrónicos que le habían llegado a su cuenta empresarial.
Al día siguiente, tal y como se lo había propuesto, se levantó temprano y vio que habiendo pasado la tormenta de la noche, aquel mal enfurecido estaba ahora totalmente calmado. No había ninguna ola y era casi un lago. Sin embargo, la tormenta que había levantado las olas había dejado la playa llena de toda clase de vida animal y vegetal. Había pedazos de madera, sargazos, pequeñas rocas, conchas marinas y en especial cientos o miles de estrellas de mar.
El ejecutivo en su caminar se cuidaba de pisar estos desechos de la tormenta y en especial evitando pisar las duras y espinosas estrellas de mar. Contrariado de ver su bella playa tan sucia simplemente maldecía la tormenta.
En su recorrido matinal vio como un hombre corría en la playa, se agachaba recogía algo y luego acercándose al mar arrojaba lo recogido en el mar.
Intrigado apuro el paso para ver de cerca que recogía el hombre, y al acercarse vio que el hombre recogía una estrella de mar y llevándola cuidadosamente en sus manos, entraba un poco en el mar adentro y la depositaba con cuidado.
Luego sin prestarle atención siguiera a el que lo observaba, tomaba otra de las miles y miles de estrellas que habían sido expulsadas por el mar durante la tormenta y repetía las mismas acciones una y otra vez.
El ejecutivo parado allí, simplemente no podía creen lo que hacia aquel hombre. Simplemente pensaba que debía estar loco.
Pero por simple curiosidad se acercó y le dijo.
Hombre cuénteme que hace usted.
El hombre sin detenerse mientras llevaba en su mano otra estrella de mar en sus manos le contesto.
Acaso no es claro lo que hago, estoy recogiendo las estrellas de mar que están varadas en la playa y las regreso al mar para que no mueran al sol del medio día.
El ejecutivo simplemente sonrió y dijo.
Ciertamente, pero no se da cuenta usted que lo que esta haciendo usted es inútil. No ve que alrededor suyo y mío hay miles y miles de estrellas. Le puedo decir que lo que esta haciendo no tiene mayor impacto en la vida en las miles de estrellas de mar que hay hoy en la playa
El hombre miro de arriba abajo a su interlocutor y mientras daba unos pasos adicionales dentro del mar y se agachaba le dijo.
Yo no se si no tendré impacto en las otras miles de estrellas, pero en la vida de esta estrella en particular si.
Y aquel ejecutivo cuando regreso a su empresa contó como en uno de los días de vacaciones paso horas y horas recogiendo estrellas de mar y depositándolas en el mar.
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Había una vez dos amigos que habían crecido juntos y habían compartido gran parte de su vida juntos. Juntos habían creado una empresa de transporte en el desierto del Sahara. Con dedicación viajaban incontables días y noches llevando un gran numero de camellos cargados de valiosos objetos. Durante esos interminables días cada uno confiaba en el otro como lo exigía el desierto.
Sin embargo un día mientras estaban aún lejos de el próximo oasis, por alguna razón ambos comenzaron a discutir y a medida que caminaban bajo el inclemente sol del desierto, los ánimos se fueron alterando y en determinado momento la discusión fue volviéndose más y más aguda y de pronto uno de ellos, irritado hasta el extremo levanto su brazo y le propino una profunda bofetada a su amigo y socio.
El otro al recibir en su cara el golpe cayo sobre la arena y confundido comenzó a pararse. Su amigo que había perdido el control y lo había golpeado, comprendió su falta pero orgulloso no dijo nada. El ofendido se irguió y tomando su cayado escribio sobre la arena.
Hoy mi mejor amigo me pego una bofetada en el rostro y me hizo caer en la arena.
Sin decir palabra continuo el camino junto a su socio y amigo esperando llegar al oasis lo antes posible. Cuando el sol del medio día ya quemaba con toda su energía las dunas del desierto ambos vieron la presencia verde del oasis que destacaba sobre el amarillo del interminable desierto y debajo del azul infinito del cielo.
Cada uno, calladamente apresuro el paso de sus camellos y con alegría se sumaron a las delicias que el oasis les ofrecia. Especialmente la pequeña laguna de aguas claras y refrescantes que eran un bálsamo para el sediento y seco cuerpo.
Aquel amigo que había sido abofeteado y lastimado entro primero en la laguna y comenzó a nadar y relajarse en medio de las cristalinas aguas, en cambio su amigo que lo había golpeado, permanecia en la orilla dándole de tomar a los camellos. De pronto el amigo que estaba nadando sintió un dolor en sus piernas y un calambre lo inhabilitaba de nadar, con desesperación comenzó a hundirse mientras con sus manos trataba de llamar la atención de su socio. El socio vio el desespero de su amigo y saltando en el agua alcanzo a su amigo y lo llevo hasta la orilla.
Ambos se sentaron cansados en la orilla y el amigo que casi se ahogo se levanto y sin decir palabra tomo una roca y dirigiéndose hacia una roca cercana gravo la siguiente frase.
“Hoy mi mejor amigo me salvó la vida”.
Su compañero de viaje, Intrigado, le dijo:
Amigo mio…. Porque cuando irritado te golpee en las dunas del desierto escribiste en la arena que yo te había abofeteado y en cambio aquí en el oasis cuando salte a salvarte gravas en una roca que te salve la vida.
El ofendido y luego salvado sonrio con máximo agradecimiento y le dijo.
-Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.
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Había una vez un hombre llamado Jesus Martinez. Era un hombre como pocos. Chuso, como todos los llamaban, había nacido y crecido y vivido en Asturias, España. Durante sus años productivos Chuso un hombre humilde y servicial, había trabajado cargando bultos en la estación del ferrocarril de Moreda y luego en las minas de carbón de moreda. Después de muchos años chuso se retiro con su esposa a una vida siempre en su pueblo.
Como muchos en España chuso tenia una afición de toda la vida. Chuso era un ávido jugador de lotería. Casi que todas las semanas chuso compraba la lotería y luego se iba a comer en el centro social de la moreda. Sus amigos siempre le cuestionaban esta afición y el simplemente les decía que lo hacia porque estaba en sus destino ser millonario. Obviamente todos simplemente se reian y seguían con otro tema.
Chuso, sin embargo, si creía en su destino. Todos aquellos que le interrogaban sobre su creencia en su destino, recibían la siguiente historia.
Chuso les decía que hace muchos años el creyente ferviente de Santa Gema estaba entrando a la iglesia para pedir por el y su esposa. A la entrada de la iglesia vio una madre que cargaba en sus brazos un niña que lloraba incesantemente, Chuso con su alma caritativa, se acercó a la mujer y le pregunto que le pasaba a su hija, y la madre entre lagrimas le dijo que la niña tenia hambre y no tenia nada para darle de cenar. Chuso inmediatamente regreso sus pasos a la tienda más cercana y comprando pan, leche y galletas se la llevo a aquella mujer. La mujer sorprendida por el gesto simplemente le pidió que le dejara leer la mano.
Chuso que poco creía en las artes adivinatorias de los gitanos accedió como una cortesia hacia la mujer. Ella tomo la mano y después de algunos minutos le dijo. Su mano indica que usted se ganara la lotería, pero morira poco después.
La fuerza de la predicción fue sin duda una revelación en la vida de Chuso. Durante años Chuso se lleno de ilusión y prosiguió con la idea de comprar la lotería. Creía firmemente en las palabras de aquella mujer.
El tiempo paso y los años fueron cubriendo la vida y el rostro de Chuso, pero el continuaba manteniendo la ilusión. La ilusión de ganar la lotería. La ilusión era todo lo que contaba. Después de la muerte de su esposa, a la que cuido durante muchos años durante su enfermedad, chuso mantenía el ideal de ganarse la lotería e incluso viajaba a Oviedo algunas veces para presenciar en vivo el sorteo. Siempre con sus decimos de lotería en su chaqueta raida y vieja. Sin embargo la suerte nunca lo había acompañado, un amigo de el alguna vez gano un pequeño premio de la primitiva y esto fue para chuso una gran molestia porque el que había jugado a la lotería por más tiempo y frecuencia nunca había ganado nada.
Un día de 2022, cuando Chuso tenia ya 87 años, llegaron los decimos de la lotería de la navidad para ser vendidos y entre los distribuidos en aquella región estaba el numero 5490. El numero no estaba mal. Era un numero que tenia potencial. Chuso compro 3 decimos de aquel numero y como siempre los guardo en el bolsillo de su chaqueta azul.
Y cuando llego el sorteo, el día las voces de los niños que cantan el numero ganador de la loteria de navidad anunciaron por televisión el numero afortunado. El 5490 había sido el ganador. El mismo numero que Chuso había comprado. Cada decimo era acreedor a 400.000 euros, y chuso tenia en su poder 3 de ellos. Chuso había ganado un millón doscientos mil euros.
De la noche a la mañana Chuso, el jugador permanente que nunca había ganado nada, había obtenido más de un millón de euros. Y todos comenzaron a recordar la profecía que chuso les había narrado desde hacia muchos pero muchos años. Que el algún día ganaría la lotería. Pero pocos recordaban la tota
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Había una vez un hombre que vivía desde joven del hurto y el engaño. Este hombre desde muy niño se dedicaba al robo de transeúntes en la plaza del pueblo. Todos los días desde que tenía memoria se dirigía a la plaza y sigilosamente se acercaba a aquellos que iban a la plaza a comprar alimentos o prendas de vestir y con habilidad metía su pequeña mano en los bolsillos de los hombres o en los bolsos de las mujeres y les robaba sus pertenencias o su dinero.
Habiendo vivido así desde muy joven, había desarrollado una habilidad especial para engañar y robar. Pero cuando llego a la edad adulta sus necesidades fueron cambiando y ya no solo era un hábil ladrón de pueblo sino que además se dedicaba a otras múltiples fechorías tales como estafas, robo de ganado, asalto a mano armada, extorsiones y uno que otro asesinato.
En su vida criminal múltiples delitos se iban acumulando y las autoridades del pueblo, llevaban varios años acumulando pruebas para finalmente capturarlo, enjuiciarlo y castigarlo.
El inspector general finalmente estaba listo para detenerlo y dio la orden de su arresto. Lo guardias salieron presurosos y al verlo cruzar la calle principal, lo rodearon y lo capturaron.
Todos se regocijaron en el pueblo ya que este maleante por fin podría pagar por sus delitos y posiblemente le esperaría la pena de muerte.
Efectivamente en poco tiempo un fiscal se hizo del caso y reuniendo las pruebas, lo acuso ante un juez y después de varios meses donde se llevaron cientos de testigos el hombre fue encontrado culpable.
Como era costumbre en el pueblo los reos encarcelados por múltiples delitos eran condenados a la pena de muerte. Pero era costumbre que la forma como seria ejecutado no se revelara sino hasta el día señalado por el juez. Pero por misericordia o posiblemente por crueldad al reo se le informaba los detalles de su ejecución. Era pues él el único que sabría como seria su muerte.
Aquel reo que había pasado años y años delinquiendo, no se perturbo con la noticia de como moriría e inmediatamente soltó una carcajada. Los guardias extrañados le preguntaron la razón por la que se reía y el solo atino a pedir que contactaran al decano de medicina.
Extrañados los guardias obedecieron a aquel deseo final del reo y trajeron a su presencia al decano y este intrigado se presentó ante el reo.
El reo se sentó frente al científico y le dijo.
Estimado doctor. Como usted sabrá yo he sido condenado a morir, pero soy consciente de que en su institución académica es muy importante contar con cuerpos humanos para que sus estudiantes practiquen disecciones y procedimientos quirúrgicos. Se además que debido a las costumbres conservadoras les es muy difícil conseguir cuerpos para ser utilizados. Le tengo pues un trato que dudo que quiera rechazar.
El decano le pregunto de que se trataba y el reo le contesto. He decidio venderle mi cuerpo. Estoy dispuesto a firmar un contrato aceptando que mis restos le sean entregados a usted una vez haya sido ejecutado y usted a cambio deberá entregar cien monedas de oro a mi madre para que ella no pase trabajos en el futuro.
El decano acepto encantado. Sabía que encontrar un cuerpo disponible para sus clases de anatomía era casi un imposible y que si este hombre les dejaba sus restos podría utilizarlo de forma efectiva en su escuela de medicina.
Presuroso redacto el contrato donde la justicia le entregaría los restos de criminal después de ser ejecutado y el entregaría las monedas a la madre de aquel desgraciado. Y el decano salió sonriendo de aquella prisión. Mientras tanto aquel maleante soltaba una carcajada sonora.
Y llego el momento de la ejecución, el aboga
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Había una vez un mundo en que la tribu Osage vivia en el cielo pero no tenian memoria de donde venian En los mundos superiores, los Osages existieron primero como seres espirituales y en su humildad se llamaban a sí mismos los Pequeños.
Con el tiempo quisieron saber sus origenes y fueron donde el sol y le preguntaron. .
Dinos, tu que todo lo ves y todo los sabes, de donde venimos.
Él sol le dijo: "Ustedes son mis hijos, pero ya deben vivir en la tierra". , ellos en la busqueda de su origen siguieron caminado y llegaron donde la luna y le preguntaron los mismo. De donde venimos, la luna les dijo.: "yo Soy Su madre y El sol es Su padre.
Luego le preguntaron a la estrella masculina y a la estrella femenina que debian hacer y estas le confirmaron que era hora de bajar a la tierra para vivir allí.
Así que los pequeños como se llamaban ellos a si mismo, decidieron buscar ayuda en el aguila real para que les ayudara a bajar. , El aguila que conocia todos los rincones del cielo los tomo y los llevo ayudandoles a pasar las cuatro divisiones del cielo. Cuando por fin llegaron a la tierra vieron que esta estaba totalmente cubierta por agua, de las que solo sobresalian las copas de 7 robles rojos, El aguila les mostro a los Osage como bajar a la superficie estirando los brazos y las piernas como las alas de del aguila para que asi flotaran hacia abajo hasta llegar a las copas de los arboles.
Cuando llegaron allí vieron que todo realmente estaba cubierto de agua y desesperados le pidieron a la estrella radiante que les ayudara. La estrella radiante les trago un gran alce que era el más majestuoso y capaz de los animales.
El alce se dejo caer sobre el agua cuatro veces para que el agua comenzara a bajar. Y con cada una de las veces invitaba a uno de los vientos para que ayudaran a remover el agua. Así el viento del norte, el viento del sur, el viento del este y el viento del oeste, soplaron y soplaron hasta que en conjunto pudieron levantar las aguas hacia el cielo formando una gran neblina y la tierra firme comenzara a surgir.
Los Osage pudieron finalmente bajar de las copas de los arboles, pero la tsuperficie que surgio estaba compuesta solamente de rocas, sin ningun asomo de vegetación o comida. El alce cuando vio que los Osage no tenian comida, se tendio sobre la superficie rocosa y comenzo a rodar por toda la tierra.
A medida que rodaba sus pelos se fueron pegando a la superficie y de cada uno de ellos fue surgiendo un arbol, la hierva, y plantas. Así pronto el mundo se fue llenando de judias, maiz, patatas y nabos silvestres que ellos podrían comer.
Ahora si los Osage podian caminar por la tierra recien formada y se fueron distribuyendo para formar su pueblo.
Cuenta la leyenda que tiempo después los Osage se dividieron en 3 grupos y aprendieron a sobrevivir y a distinguirse unos de otros. El primer grupo se llamo a si mismo la gente del agua, el segundo se llamaron la gente de la tierra y el tercero se llamaron la gente del cielo. Y juntos formaron la tribu que hoy se conoce como los osage que viven en las planicies de Oklahoma.
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Había una vez en el mundo nahua en que hoy conocemos como México un aldea de humanos que no conocían el fuego. Como no tenían el fuego todo lo que querían comer lo tenían que comer crudo y muchos de los alimentos les hacían daño. Además, en las noches de invierno, cuando el frio entraba a sus casa desde todos los confines de la tierra, todos los habitantes sufrían mucho ya que no tenían ninguna protección. Cuando esto sucedia, hombres, mujeres, viejos y niños esperaban con ansia la salida del sol como único remedio contra el frio que les calaba el cuerpo y que les hacia estremecer los huesos.
Era pues un tiempo sin fuego y muchas penurias.
Pero una noche estrellada algo maravilloso sucedió. Desde lo lejos una estrella paso por el firmamento de los nahua una estrella que ilumino la noche y después dejo una llamarada que incendio varios arboles en el bosque cercano.
Los Nahua vieron esto como un regalo de los dioses y se aprestaron a entrar al bosque para recuperar el fuego, pero los quinamentzin que eran unos gigantes que vivían en la montaña cercana y que eran enemigos acérrimos de los nahua, corrieron con sus grandes piernas y llegaron primero al lugar donde se encontraba el fuego y se lo robaron para sí.
Los nahua vieron con tristeza como el fuego comenzó a brillar en la montaña de los gigantes y que ellos en cambio seguían sufriendo el frio. Los gigantes comenzaron a talar los árboles del bosque para mantener vivo el fuego y los nahua veían que poco a poco los bosques iban desapareciendo y miles de animales habitantes del bosque se estaban quedando sin hogar. Acompañando a los gigantes estaba el tigre.
Los nahua convocaron entonces a una reunión invitando a todos los demás animales del bosque a que participaran en la búsqueda de una solución. Entre los humanos nahuas y los animales hicieron un ejercito con el fin de enfrentar a los gigantes y al tigre y asi recuperar el fuego. Armaron un ejercito compuesto por diversos animales y humanos. Pero al enfrentarse a los gigantes, estos lanzaron desde lo alto de la montaña flechas y piedras que causaron muchas muertes en las huestes de los humanos y los animales.
Después del fracaso los animales decidieron cambiar de estrategia. Debian utilizar la inteligencia antes que la fuerza, asi que los animales comenzaron a buscar una manera para robar el fuego. Entonces, la zarigueya o Tlacuache como se le conoce en mexico que es un pequeño marsupial dijo
– Yo, el tlacuache, me comprometo a traer el fuego.
Todos los animales allí presentes, incluyendo el armadillo y el venado soltaron la risa y comenzaron a burlarse de la zarigüeya y su intención de ir ella a buscar el fuego de manos de los gigantes.
Si tu eres muy pequeño, decía uno. Si no tienes ninguna fortaleza, decía otro, si eres muy poco ágil, decía uno más, como te atreves a pensar que puedes enfrentar a los gigantes.
La zarigueya simplemente les dijo. No se burlen de mi… Yo se como hacerlo y recuerden que puede más la maña que la fuerza. Ya verán como traeré el fuego y cumpliré con mi promesa. Pero los humanos deberán prometer que cuando traiga el fuego, ellos deberán mantenerlo y alimentarlo.
Al atardecer, la zarigüeya subió la montaña y se acercó cuidadosamente al campamento donde los gigantes tenían resguardado el fuego, pero alguno de ellos la sintió y todos se alertaron, pero la zarigüeya hizo un truco que solo ella sabe hacer, formó con su cuerpo una bola y se quedo quieta, como si estuviera muerta. El guardia de los gigantes la vio pero pensó que simplemente era una animal muerto así que siguió vigilando, la zarigüeya siguió haciéndose la muerta y paso el tiempo y los guardias gigantes se a
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Habia una vez en lo que hoy conocemos como Nigeria un mundo donde vivían el sol, su esposa la luna y el agua. Los tres eran grandes amigos y compartían el espacio que hoy conocemos como la tierra. El sol que era muy alegre y conversador, le gustaba ir a visitar con su esposa la luna al agua y el agua los recibía muy amablemente. Un día el sol le pregunto al agua, porque ella no iba a visitarlos a ellos en su morada.
El agua muy cortésmente le respondió que a ella si le gustaría visitarlos, pero consideraba que la casa del sol y la luna no era lo suficientemente grande para recibir el agua. Que si algún día pasaba por allí, seguramente lo haría acompañada de todos aquellos que vivían en el agua. Y que le daba pena llegar con tanta gente. Pero de todas maneras le prometía que si algún día el sol construía una casa más grande, ella lo iría a visitar. Pero te advierto que debe ser muy muy grande porque nosotros somos muchos en el agua.
El sol se sintió tocado en su orgullo y decidió construir una casa más grande para la luna y el. Así que dedico mucho tiempo hasta que construyó un palacio muy grande. Una mansión que sobresalía por sus dimensiones. Dignas de un se esplendido como es el sol. Una vez acabada la mansión envió una invitación al agua para que lo visitara como había prometido anteriormente.
El sol y la luna se dedicaron un buen tiempo a arreglar la entrada, los salones y los jardines para recibir el agua. Y se llego el día, el agua anuncio su llegada con una tormenta con rayos y centellas y entre el sonar de los truenos se apareció el agua por la entrada, y todo comenzó a llenarse de agua.
El agua acompañada de tolos los peses y criaturas marinas que iban montadas en las olas, comenzaron a tomarse cada rincón de las entradas y pronto estaban en la puerta del palacio. Allí mientras le abrían la puerta iban rodeando la mansión hasta que finalmente el sol y la luna con una sonrisa le abrieron la puerta principal de su mansión.
El agua inmediatamente entro por la puerta y súbitamente el sol vio como el agua ya alcanzaba varios metros de altura dentro de su casa. El sol y la luna con una sonrisa agradecían al agua que los hubiera visitado y el agua les dijo.
Te molestaría si vengo totalmente, todavía hay mucha agua por venir y muchos seres marinos están curiosos por entrar y conocer este maravilloso palacio.
El sol y la luna que ya tenían el agua hasta la rodilla, sonrieron tímidamente y aceptaron. E inmediatamente se vio venir una gran ola de una altura superior a las nubes, esta ola comenzó a entrar por todas partes, llenando cada vez más el palacio, sus entradas y sus jardines. El sol que ya vio como el agua realmente estaba llegándole al cuello tomó a la luna y se colgó del techo. Allí vio como el agua seguía llegando y subiendo apresuradamente.
Cuando el agua alcanzo el techo el sol tomo la decisión que cambiaría el mundo, El sol salto con su esposa la luna tan alto, tan alto que llegaron al cielo y desde allí podían ver como por mucho que subiera el agua nunca los alcanzaría. Y el el sol construyó su nuevo palacio más arriba de las nubes, donde el agua no pudiera llegar. Y dicen los que saben que el sol y el cielo se turnan cada día para vigilar desde lo alto del cielo que el agua no los alcance en las alturas. Por eso el sol y la luna habitan el cielo.
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Había una vez en el África del sur un mundo donde los animales y los hombres vivían confortablemente. En aquellas lejanas épocas los hombres no conocían el fuego y por esta razón todo lo que cazaban o cosechaban lo comían crudo.
Los hombres cuando salían a la sabana a cazar veían como los leones cazaban y luego observaban como estos mismo leones abrían el cuerpo del animal que hubieran cazado y se comían sus carnes inmediatamente.
Por esta razón los hombres que vivían allí en las planicies del África cuando cazaban algún antílope o algún otro animal, simplemente lo arrastraban a su aldea y allí con unos cuchillos hechos de piedra abrían el animal y tomando la carne fresca se alimentaban.
Es de decir que esta practica solía causarles muchos dolores estomacales ya que el estomago del hombre no estaba diseñado como el del león que le permitía comer cualquier cantidad de carne cruda. El hombre pues debía soportar los dolores ya que no había otra alternativa.
Pero un día una mantis, que era un ser bueno y protector de los seres humanos pese a su apariencia de insecto, paso por aquellas regiones y observo que los hombres tenían dolores después de comer. Como la mantis había viajado tanto y era muy observadora sabía que había un animal que no tenia el estomago del león y que también comía carne pero nunca le daba dolor de estomago. El avestruz
Curioso el mantis camino hasta un lugar de la llanura, donde sabía que vivía el avestruz y con mucho cuidado se escondió para ver como comía. No tuvo que esperar mucho ya que apareció frente a el el avestruz con un pedazo de carne en su boca. El avestruz posiblemente lo había tomado de algún animal que había cazado el león y lo llevaba para comérselo a solas.
Cuando el avestruz se aseguro que nadie lo veía, hizo algo asombroso, levanto el ala y de allí extrajo una pequeña llama que utilizo para encender un pequeño grupo de leños de madera y hojas y con su pico soplo y soplo hasta que se formo una pequeña fogata. Luego tomando el pedazo de carne lo puso sobre la braza. Y aquella mantis pudo ver como ese pedazo rosado de carne se iba volviendo color marrón y como después de retirarlo del fuego el avestruz se comía con gran apetito la carne.
Cuando ya había terminado, el avestruz apagaba la pequeña fogata empujando tierra sobre los leños y el carbón que se había formado y se aseguraba de que este estuviera bien, pero bien apagado. Sabía que no podía dejar ningún indicio de que había fuego allí.
La mantis comprendió inmediatamente que aquel avestruz tenia un gran secreto que no quería compartir con ninguno. Conocia y controlaba el fuego. El avestruz cargaba siempre con un poco de fuego bajo el ala.
La mantis que era muy ingeniosa se sentó a pensar como hacer para que el avestruz le cediera un poco de fuego. Sabía que no seria fácil ya que por el comportamiento del este enorme pájaro se veía que no estaba dispuesto a ceder ni la más pequeña parte del fuego.
Asi que debía diseñar algún truco. En el camino había visto un ciruelo y sabía que a los pájaros grandes como el avestruz les encantaba las ciruelas. Así que se acercó a donde estaba el avestruz haciendo como si estaba pasando por allí por casualidad. Y El avestruz que era muy desconfiado, cuando lo vio pasar le dijo.
Disculpeme, usted…. Si usted el que es verde y tiene patas largas… Que esta haciendo por aqu. Cuénteme.
La Mantis simplemente se hizo la sorprendida y le respondio. Ahhh no pues yo por aquí estoy buscando algo que me sirva para recoger unas ciruelas que vi en un árbol allí cerca…. No ha visto usted un cuenco que me pueda servir.
El avestruz cuando oyo la palabra ciruelas se emocio
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Había una vez un gallo que vivía con dios en el paraíso. Allí vivían pájaros de todos los colores y tamaños, pero entre todos se destacaba el Gallo con sus colores rojo fuego y amarillo. Este gallo tenía adema una voz que era la envidia de todos los demás pájaros
Siendo el paraíso, los pájaros Volaban por el aire felices y además tenían toda la comida que necesitaban ya que los árboles les ofrecían todo tipo de alimentos. Además tenían grandes fuentes de agua cristalina que encontraban en arroyos que cruzaban aquellos parajes. Era ciertamente el paraíso.
Pero como algunos seres no saben disfrutar de los que tienen, el gallo empezó a sentirse descontento con esta vida demasiado cómoda y empezó a pensar en tener más aventuras en su vida.
Así que un día salió directo donde el ángel que estaba encargado del bienestar de los pájaros y le dijo con voz altanera.
Discúlpeme, estoy aburrido. -¿Dígame usted Dónde podría ir yo a buscar algunas aventuras que le den significado a mi vida. Porque de estar aquí todo el día de la eternidad simplemente disfrutando del paraíso no me deja hacer nada de importancia
Y el ángel sonriendo le contestó:
-Paciencia, valiente gallo, Recuerda que Dios es Misericordioso y compasivo. Ya el debe estar definiendo como resolver tu dilema. El debe tener alguna función importante para ti.
Entonces el gallo reunió todas sus fuerzas y después de arreglar sus plumas grito como solo un gallo lo sabe hacer. Si oyen ustedes pronto me asignaran un puesto importante. Presten mucha atención porque Dios mismo me va a mandar a hacer que realmente valga la pena.
Los otros pájaros que se sintieron sorprendidos por lo que acababan de oír dijeron:
-Gallo, ¿qué es esta noticia., ¿no estás satisfecho con la vida placentera aquí en el paraíso. Mira que tenemos todo lo que queramos para comer y además vivimos muy tranquilos.
Pero el gallo hinchado de orgullo grito más fuerte que pronto se iría y que nadie podría detenerlo y con sus alas que eran tan fuertes como las del águila se elevó por el cielo del paraíso para que todos lo admiraran.
Y entonces el ángel que lo cuidaba se acercó al gallo y le dijo:
Mira Gallo, me ha dicho Dios que deberás viajar a la tierra que el acaba de crear y que deberás informarle a todos los que allí viven que Dios es grande y que a partir del día de mañana el sol saldrá por primera vez.
El gallo al oír esto dijo.
-¿Entonces Dios mismo me ha nombrado su heraldo, su mensajero Real, su ser de confianza. Deberé ser el intermediario entre Dios y los hombres de la tierra.
-No, no -dijo el ángel, realmente lo único que debes hacer es volar hasta allí, decirles que dios les ha regalado la luz para que haya un amanecer y volver enseguida,
Debes proclamar la grandeza de Dios usando tu voz con toda su fuerza y volver directamente aquí. Este es el mensaje que debes transmitir. No es nada más.
Entonces el gallo hinchado de orgullo voló a la tierra. Ya iba a comenzar El primer día Y el gallo, voceando con toda su fuerza gritó a los seres recién creados:
-¡Oh hombres, animales y pájaros! Bienaventurados, Dios me ha enviado a darles la bienvenida a este mundo recién creado. Y deben saber que yo, el Heraldo de los días de Dios, el pájaro de la voz más fuerte en el Paraíso, he sido elegido entre todos los otros seres para esta tarea tan importante.
Los habitantes de la tierra se sintieron agradecidos con Dios ya que el sol salía por primera vez y el día había sido creado se arrodillaron.
El gallo que vio como todos se arrodillaron pensó que era por el, levantó el vuelo y volando por el cielo canto para anunciar la salida del sol. Y su corazón se llenó de orgullo
Cuando llegó la noche después del primer día de sol de la humanidad, el gallo
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