Dios merece toda la gloria y la honra, por quien es Él, creador, sustentador, misericordioso, lleno de gracia y amor hacia nosotros, bondadoso, magnificente, soberano, el dueño de todas las cosas, también merece la alabanza por todo lo que ha hecho, por sus maravillosas obras en nuestra vida, por su fidelidad constante con seres imperfectos como nosotros, porque nunca nos ha dejado a pesar de lo que somos y siempre obra en el tiempo y en la manera perfecta y merece toda adoración por lo que hará, Dios es el mismo ayer hoy y siempre, Él no cambia y su misericordia no tiene final, así como estuvo en el pasado estará en el futuro.