Dios por su gran amor, nos dio a su unigénito hijo Jesucristo para que todo aquel que en Él cree no se pierda mas tenga vida eterna, todo lo tenemos por Él, por su sacrificio en la cruz, donde pagó por nuestros pecados, ahora por su gracia tenemos una vida nueva, somos nuevas criaturas, transformados y con un nuevo corazón, que tiene el deseo de honrar y glorificar a Dios. Aunque somo salvos por gracia y no por obras, debemos entender, que todo lo que somos y hacemos está delante de Dios, que Él conoce hasta lo más profundo de nuestro corazón, así que por amor a Él estamos llamados a vivir en santidad, separados del pecado y de este mundo para su gloria, guardando en obediencia todos sus mandamientos.