El matrimonio es una institución establecida por Dios desde la creación, que refleja su sabiduría, su pacto y su propósito para la humanidad. La unión entre un hombre y una mujer no surge de una decisión humana, sino del diseño soberano del Creador. Debido a la dureza del corazón causada por el pecado, el matrimonio enfrenta dificultades y conflictos; sin embargo, Dios llama a los esposos a permanecer fieles al matrimonio, dependiendo de su gracia para vivir conforme a su voluntad. Tanto el matrimonio como la soltería encuentran su propósito último en la gloria de Dios.