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Mucha gente me dice cuando me ve con mi hijo que pocas veces ha visto un niño demostrando tanto amor por su papá. Y obviamente me siento súper bendecido por tener un niño tan amoroso. Pero déjame decirte, a nivel psicológico, dónde está mi secreto. Cada vez que estoy con él, le dedico el 100% de mi atención. Me dedico a jugar lo que él quiere jugar, y mi celular sólo está ahí para capturar cualquier momento divertido. Y este es un principio básico para todas las relaciones personales y profesionales. ¿Qué tanto te agrada conversar con alguien que se la pasa mirando su celular cada dos minutos? ¿Qué tanto te agrada conversar con alguien que sólo habla de sí mismo, y que no muestra interés por ti? Practica enfocar toda tu atención y todo tu interés en la persona con la que estás interactuando, y recibirás a cambio mucha gratitud y aprecio.
Siempre le digo a mis clientes de coaching: ten urgencia, pero no desesperación. Ponte una meta exigente, para que te veas obligado a trabajar duro por alcanzarla, pero no dependas emocionalmente, ni económicamente, del alcance de esa meta. De otro modo, tu expectativa frente a cada posible oportunidad será más alta, y como consecuencia, de forma automática, estarás proyectando necesidad, aunque la quieras ocultar. Y siempre, tu posible cliente, o tu posible empleador, o tu posible inversionista, o tu posible asociado va a percibirlo, y no va a querer hacer negocios contigo. A nadie le gusta hacer negocios con alguien que se muestra necesitado. Da lo mejor en cada cosa que haces, pero fórzate a mantener un estado emocional estable con cada resultado, incluso cuando las cosas resultan a tu favor. Por eso, me gusta recomendar que asegures tu economía básica, y que luego entonces persigas tus metas más ambiciosas de forma paralela.
Esta es buena. Presta atención. Esta es la era de la motivación y del pensamiento positivo, por eso esta generación está acostumbrada a escuchar frases motivacionales como: “tú puedes lograr lo que te propongas si tienes un sueño y perseveras por el tiempo que sea necesario”. Y yo respondo a eso “Lo siento, pero no necesariamente”. Te pregunto: ¿Dónde crees que termina la perseverancia y comienza la estupidez? Es importante que no te dejes cegar por los discursos motivacionales, y que aprendas a evaluar hasta dónde realmente te puedes permitir perseguir un sueño que tienes años persiguiendo, y que ni siquiera puedes mostrar un mínimo de resultados. Es válido escuchar la opinión de quien está más adelantado que tú, y sabe más que tú del tema. Y procura siempre ponerte un tiempo límite para cada escalón de tu meta. Si han pasado años, y estás en el mismo lugar, considera desistir, y fijarte una meta distinta.
Evita pensar todo el tiempo en encontrar el mejor atajo, en tomar el camino más fácil, y en sacar el mayor provecho posible de cada cosa. Los que tienen esta mentalidad se mantienen en un fracaso constante y permanente en todo lo que hacen, y no tienen idea por qué no pueden salir de ahí. O peor aún, terminan cruzando la línea de lo que ya no es moral, ético o legal. El trabajo inteligente, pero sin dejar de ser trabajo duro, en algo que realmente disfrutas, siempre será el camino más efectivo y placentero para una vida profesional exitosa, y una vida personal llena de felicidad, paz mental y una conciencia tranquila. Así que no te dejes tentar por lo que sabes que no está bien. Hacer lo que es correcto, y no necesariamente lo que es conveniente en el momento, siempre será tu mejor opción.
¿Qué tan frecuente te ves envuelto en una conversación que no tienes ningún interés en participar? Puede sonar un poco crudo, pero es increíble la cantidad de personas con tan poca conciencia social, que no se da cuenta de que está hablando demasiado, y de que el otro simplemente no está interesado en lo que está escuchando. En este momento seguro estás pensando en alguien, pero cuidado si eres tú quien de vez en cuando habla de más. Para prevenir caer en este terrible hábito que puede robarte más oportunidades de las que imaginas, personal y profesionalmente, simplemente sigue esta regla básica de comunicación y relaciones interpersonales: observa atentamente con quien estás conversando, sus gestos, su lenguaje corporal, y aprende a determinar cuándo realmente está interesado en lo que dices y cuándo no. Si ves que en verdad lo está, sigue hablando. Si ves que no, es tiempo de cerrar la boca.
¿Por qué es que hay gente que cree que cada diferencia de opinión significa el inicio de una discusión? Si conoces a alguien que necesita tener siempre la razón, y que parece necesitar corregir a todo el mundo en base a sus propios estándares, esa persona tiene un serio problema de falta de conciencia social. Debería reconocer que cada persona es diferente, y que al no prestar atención a nuevos puntos de vista, está limitando su conocimiento y dejando de crecer como persona. Además, cuando corriges o discutes sin necesidad, aunque tengas la razón, la persona corregida no te lo agradece, y lo más probable es que ni siquiera se lleve de tu consejo. Por el contrario, esa persona muchas veces resiente tu atrevimiento de hablar cuando no te han pedido tu opinión. Si alguien que te importa está haciendo eso, no tengas miedo de hacérselo saber. Para el resto de gente sabelotodo, lo mejor es evitarla.
😁 ¿Qué tal si te digo que has visto la felicidad al revés durante toda tu vida? ¿Y que todo lo que has hecho con la intención de llegar a ser feliz probablemente ha tenido el efecto contrario? Déjame explicarte. A pesar de los grandes avances en todos los aspectos de la humanidad, esta sigue siendo la generación más infeliz de la historia. Pero no nos estamos quedando de brazos cruzados. Estamos luchando contra este problema. Por eso es que la frase “cómo ser feliz” es una de las más buscadas en internet, y de las que más resultados arroja. Pero tengo para decirte que justamente esa lucha contra la infelicidad es la causa de la infelicidad.
Una de las habilidades más importantes que puedes desarrollar es la capacidad de discernimiento. ¿Qué cosas son importantes? ¿Qué cosas son urgentes? ¿Qué cosas son pasajeras? ¿Qué cosas son banales? ¿Qué cosas son problemas de otros? Piénsalo como un colador. Debes dedicar la mayor parte de tu tiempo, energía y enfoque a las áreas gruesas de tu vida. Y todo lo que es fino, pequeño, insignificante, deja que se cuele por los agujeros, y dedícale sólo el tiempo que te sobra.
¿Qué tan difícil se te hace decir NO? ¿Sientes la necesidad de complacer a la gente, de servir, de hacer favores, de cumplir con expectativas? Pues déjame recordarte que cada vez que dices SÍ a una cosa, estás diciendo NO a otra. Por eso es tan importante tener tus prioridades muy claras y en el orden correcto. La próxima vez que vayas a decir SÍ a algo, y tengas esa sensación molesta en el estómago, pregúntate ¿Qué es lo que realmente busco diciendo que sí? ¿Validación? ¿Agradecimiento? ¿Admiración? ¿Aceptación? ¿Previr críticas, reclamos, represalias? Y luego pregúntate ¿A qué le estaría diciendo NO, al decir SÍ a esto? ¿A tiempo con mi familia, a enfoque en mi proyecto más importante, a una actividad más productiva o más gratificante? Y luego entonces toma tu decisión.
Cuando le hago la pregunta a mis clientes de coaching “¿De qué depende tu felicidad?”, muchos me responden “De la felicidad de mis seres queridos”. Y aunque esto suena muy bonito y noble, es una filosofía muy peligrosa. Esto, en su defecto, implica que si ellos están tristes, tú también lo estarás. Y “buena suerte” intentando hacer feliz a alguien más, mientras tú no lo eres. No puedes dar de lo que no tienes, y por eso estarían todos estancados en una tristeza permanente. Tu felicidad no puede depender de la felicidad de otros. Por el contrario, debes decidir ser feliz, para que los demás se nutran de tu felicidad. Que otros se inspiren al ver tu alegría y tu optimismo es un método mucho más efectivo que intentar complacerlos en todo para que ellos sean felices. Ponte tu máscara de oxígeno primero, y luego ayuda a tus seres queridos con la suya.
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