Te echo de menos.
Como el que escribe sin amor,
ni dolor,
sintiendo que ha perdido el tiempo,
que nadie va a sonreír,
ni a llorar al terminar de leerlo.
Como al verano en invierno,
y al revés,
cuando deseas salir a la calle con tu chaqueta de cuero.
Como quien necesita un abrazo a 10 grados bajo cero.
Te echo de menos porque me había acostumbrado a no hacerlo.
Porque carajo, yo no necesitaba decir: te quiero,
porque no esperaba una sonrisa al otro lado,
porque yo nunca me había ilusionado,
porque antes me gustaba verte de espaldas,
de lejos,
sin que te dieras cuenta de que estaba sonriendo.
Te echo de menos.
Yo, que había creado tras mi coraza un imperio,
que había dejado tan sólo para escribir los sentimientos,
que me había secado con el daño,
con el tiempo,
que la vida me había vestido de negro,
guardando luto al amor en cada texto,
y mírame,
Carajo,
te echo de menos.
Como las vacaciones la segunda semana de colegio,
o las clases a mitad de verano.
Tus manos.
El haberlas rozado.
Te echo de menos como si no me diera miedo.
Como si fuera el momento de echarte de menos,
de soñar contigo sin decírtelo,
guardando anécdotas para cuando vuelvas,
y no tenga que echarte de menos.
Como si de verdad creyera que vas a hacerlo,
creyéndolo.
Como quien ha introducido un beso en medio de todas nuestras conversaciones,
como quien da motivo a las canciones.
Te echo de menos
y he trucado todos los tulipanes para que digas que sí,
no sé si te metiste en mi corazón,
o a mi corazón se le ha metido en los huevos,
pero te echo de menos,
y carajo...te jodes.
---
Send in a voice message: https://anchor.fm/kristoff-salmaz/message