Desde la separación de los reinos: Israel con 10 tribus y Judá con 2 tribus.
Se generó un desprecio de los judíos hacia sus mismos hermanos Israelitas.
Por un lado habitaba Judá con su tribu sacerdotal y su capital Jerusalen;
y por otro Israel con su ciudad capital, que era Samaria.
Los Judíos odiaban a los samaritanos porque creían que les habían robado su identidad.
Samaria se estableció como capital del reino de Israel y se dedicó principalmente a adorar ídolos y a participar de cultos paganos.
Samaria se había corrompido mucho desde que Jeroboam decidió elaborar 2 becerros y un altar para evitar que el pueblo tuviera que ir a Jerusalen a adorar a Dios.
En parte los judíos tenían razón en odiar a sus hermanos samaritanos, aunque en realidad ellos no eran mucho mejor que aquellos, pues ellos mismos habían participado muchas veces de la religiosidad pagana que tanto criticaban.
De cualquier modo, cualquier judío desde pequeño se le enseñaba a odiar y aborrecer a los samaritanos.
Es por eso tan maravillosa la enseñanza que el Señor Jesús les da a sus discípulos, cuando usa como ejemplo de bondad y compasión a un “despreciable” samaritano.
Y es que solo Dios sabe cómo usar las cosas inservibles e inútiles para darnos lecciones de amor, bondad o misericordia.
LA BIBLIA COMPRENDIDA DESDE OTRO ANGULO... IMPRESIONANTE !!