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Hoy en día hablamos mucho sobre el cambio climático, sobre la crisis ambiental y los recursos que se agotan. Y claro, es urgente. Pero... ¿y si la raíz de esta crisis estuviera también dentro de nosotros? ¿No crees?
Quizás no lo pensemos mucho, pero hay una "crisis interna", una crisis del alma. Es una crisis de valores, de dirección y de sentido, tal vez estimulada por vivir en un mundo con exceso de información y escasez de introspección, y reflexión. Con tantas opiniones, hay poca conexión...
No hay mucha concentración, nos dispersamos y con esto, no solucionamos la crisis interior.
Y así como debemos cuidar los árboles, el aire y el agua, también necesitamos cuidar el estado de nuestra mente y nuestras emociones, del ser interior, el alma.
La "ecología del alma" tiene que ver con eso: crear un entorno limpio, sano y armonioso en nuestro mundo interior. Este entorno se compone de pensamientos, sentimientos y emociones diversos.
Mira, lo que pasa dentro... se refleja fuera. Si hay paz dentro, habrá paz en nuestras palabras, acciones, decisiones y relaciones. Si internamente hay confusión, miedo o ruido, eso también lo proyectamos al mundo.
Entonces, ¿cómo se cultiva esa "ecología del alma"?
Primero, haz una pausa... Observa, contempla, reflexiona, medita, respira... A menudo estamos tan ocupados en el HACER, que olvidamos SER... Sugiero la meditación por ser la técnica que utilizo; funciona y es poderosa.
Para mí, esta conexión interna no es para desconectarnos del mundo, sino para reconectarnos con lo esencial.
También es importante elegir bien lo que "consumimos"; videos, audios, textos, palabras, lo que alguien más comparta... Así como el cuerpo necesita alimento sano, la mente también y son pensamientos puros, sentimientos elevados y palabras que construyen. Si alimentamos el alma con belleza, verdad y silencio, esta florece.
Por último, recordemos quiénes realmente somos. No solo un nombre, profesión o rol. Somos almas, seres de luz, de paz y de energía. Volver a ese recuerdo es como volver al hogar, relajándose y empoderándose.
Al realizar esto, es más fácil actuar con sentido, equilibrio y compasión.
Así como hay activistas que cuidan los bosques, podemos ser también "jardineros del alma". Sembremos virtudes, reguemos el agua del amor y limpiar la contaminación que a veces entra.
#CrisisClimática #ecología #alma #EcologíadelAlma
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El minimalismo es un estilo de vida que me llama mucho la atención. Básicamente, consiste en vivir de manera intencional, solo con lo que se necesita o se valora de verdad. Se enfoca en la sencillez: remover lo que sobra - posesiones, distracciones, compromisos que no aportan - y así crear más espacio, más tiempo, más calma... para lo que realmente importa.
Obviamente, no es tan fácil de seguir, y no son muchas las personas que lo practican... pero tampoco son pocas. En Estados Unidos, por ejemplo, alrededor del 10% de las personas se consideran minimalistas. Y en otros lugares, como en Colombia, Chile, Belo Horizonte (Brasil), o en muchos pueblos y rincones del mundo, hay quienes viven así sin siquiera llamarlo "minimalismo".
Mi propuesta es esta: ¿por qué no aplicar esa filosofía a nuestra vida digital? Ser algo así como minimalistas digitales.
¿Qué significa eso? Algunas ideas:
* Tener solo los equipos necesarios, tanto en cantidad como en calidad y costos. ¿De verdad necesitamos dos o tres celulares? (El otro día tomé un vehículo en el que la persona tenía tres). ¿O una tablet y dos computadores, uno para la casa y otro para la oficina? Muchas veces, un buen computador basta, adaptado a tu realidad. Recuerdo a alguien que tenía el celular más avanzado del momento... y apenas podía hacer llamadas con él.
* Establecer horarios de conexión y propósitos claros. Por ejemplo: entre 10 am y 12 pm, revisar emails. Luego, de 12 a 4 pm con nada de conexión; en cambio, caminar, compartir, vivir. Con intención.
* Tener espacios de desconexión total. Días, tardes, mañanas sin prender ningún equipo, sin responder mensajes, sin mirar nada. Hay quienes incluso se desconectan de la red... para no caer en la "tentación" de buscar respuestas a dudas urgentes como "¿por qué el brócoli es realmente tan malo?" o "¿en qué año empezaron a comer pan en el desayuno brasileño?".
* Aceptar el FOMO. Sí, el famoso "Fear of Missing Out"... porque al ser minimalista (digital o no), uno "pierde cosas"... o eso cree. Pero en realidad, no se pierde nada o casi nada. Yo viví un minimalismo obligado cuando estudié en la Fuerza Aérea: tres años sin novelas, música, ni televisión. Pensé que estaba perdiéndome el mundo... y al final, no me perdí nada. Solo la sensación momentánea de estar "fuera de la conversación".
* Reemplazar lo digital por algo saludable y delicioso. No, no hablo de ensalada de brócoli; me refiero a actividades que realmente te nutren, que disfrutas, que compensan lo que parece que estás dejando. Lectura, caminatas, silencio, amigos, arte... lo que tú elijas.
* Y una más, que no es menor, es que te rodees de personas que no vivan pegadas a la pantalla. Que no te estén contando todo lo que vieron en tal red, o lo que publicó la vecina. Busca buena compañía, es decir, personas más interesadas en vivir el mundo que en verlo desde una pantalla.
Espero que esto te ayude. Y si no te motiva a convertirte en un "minimalista digital", al menos que te inspire a desapegarte un poco más... y vivir mucho mejor.
#SaludMental #hiperconectividad #SaludDigital #minimalismo #detox #consciencia
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Inteligencia Humana (IH)... Podríamos estar hablando más de esto, ¿no te parece? Pero hoy no se trata de nosotros...
No, el tema es la inteligencia de las máquinas...
Es decir, las máquinas ya son consideradas, de una cierta manera, superiores a los seres humanos... Así creo que empieza una película...
Bueno, vayamos por pasos y entendamos la situación, así podremos recuperar el poder que estamos perdiendo.
1. La IA ya existe, es funcional y está siendo asimilada por más y más compañías y personas. Ya está impactando el mercado de trabajo, con miles de personas perdiendo su empleo y otras personas siendo contratadas en nuevas áreas profesionales, aunque no necesariamente en la misma proporción...
2. La IA ya ha penetrado la sociedad, ya es herramienta obligatoria para muchos profesionales independientes, organizaciones sin ánimo de lucro y con mucho ánimo de lucro, está presente en la atención médica remota, en la forma como nos comunicamos, incluso en este guion...
3. Esto significa que no podrá simplemente ser "cerrada" esta puerta que se abrió a la IA, pues su adopción ya es global y parte de nuestra cotidianidad.
4. Es hora que aceptemos y nos adaptemos mejor, capacitándonos y aprendiendo a convivir con esta nueva herramienta, porque esto es: una herramienta.
5. Pero también es hora que nos recordemos que la inteligencia humana fue la que creó la inteligencia artificial; por principio, es superior.
6. Esto significa que necesitamos reafirmar su superioridad... ¿Cómo?
7. Podemos empezar a hacerlo en nuestra vida diaria, con decisiones más conscientes y relaciones más humanas, cambiando viejos comportamientos tóxicos y desarrollando un entorno más saludable, una sociedad más armónica. Esto comprobará la superioridad de la IH.
8. Es hora de aceptar que las inteligencias son múltiples y personas distintas no son inteligentes de la misma manera. En pocas palabras, TODOS SOMOS INTELIGENTES, cada uno a su manera.
9. Ir más allá de la inteligencia humana, tal vez más profundamente. Por ejemplo, está la IE, la inteligencia espiritual, que se enfoca en lo intangible y, por lo tanto, fuera del alcance de la IA...
10. ... porque, siendo honestos y realistas, la IA en muchos casos supera la velocidad y precisión humanas. Tal vez en la mayoría de los casos...
11. No lo consideremos una "competencia"; no lo es, así como un matemático y una bailarina no pueden competir entre sí, porque su inteligencia se expresa de forma distinta.
12. Pero, para reforzar nuestra superioridad - no por arrogancia, sino para que no perdamos nuestra humanidad - el diferencial de la IE es fundamental. ¿Cómo desarrollarla?
13. Toda inteligencia existe para satisfacer 3 aspectos prácticos: soluciona problemas, toma decisiones y aprende.
14. Un matemático soluciona problemas, incluso de su vida, con base en la lógica, y así toma decisiones y logra aprender, mientras la bailarina mira las situaciones en una dimensión más espacial antes de solucionar el problema, toma decisiones con base en sus capacidades y aprende de esta manera... ¿Cuál es tu tipo de inteligencia?
15. La inteligencia espiritual es similar y se desarrollará a través de solucionar problemas con base en el camino escogido y la espiritualidad interior; las decisiones se tomarán involucrando una energía invisible espiritual y todo aprendizaje será algo más allá de la lógica o el entorno, pues no alimentará el conocimiento, sino la sabiduría.
16. Por causa de la sabiduría, al trabajar en la IE, naturalmente esta complementará la inteligencia de una persona.
17. Entonces, la IA será lo que realmente es: una colección de plataformas muy avanzadas y útiles, que facilitan la vida y el trabajo, permitiendo que el ser se enfoque en aspectos más valiosos.
#IA #IE #InteligenciaArtificial #InteligenciaEspiritual #IH #InteligenciaHumana #MúltiplesInteligencias #aprendizaje #TomadeDecisiones #SolucióndeProblemas #aceptación #tecnología
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¿Existiría algo como una "salud digital"?
Sí. Aunque el término suele referirse al uso de tecnologías para mejorar el cuidado de la salud física y mental, hoy quiero hablarte de algo distinto: salud de la persona en el mundo digital.
Pensemos en la analogía con la "salud financiera". Este concepto describe el estado en el que alguien puede cubrir sus gastos, vivir con comodidad y ahorrar para el futuro. Entonces, ¿cómo sería una persona digitalmente saludable?
Propongo tres indicadores:
1. Satisfacción funcional. Las herramientas tecnológicas sirven efectivamente para trabajar, estudiar o gestionar la vida cotidiana.
2. Valor agregado. Lo digital aporta conocimiento, entretenimiento o información que enriquece la vida.
3. Actualización constante. Los equipos y plataformas son utilizados para seguir aprendiendo, adaptándose mejor a los cambios personales, profesionales y sociales.
Así que, sin necesidad de inventar un nuevo término, utilizaré este: la "salud digital". Como ejemplo, evaluaré la mía...
1. En el primer punto, me siento bastante bien: lo digital es la base de mi trabajo y voluntariado, aunque a veces tengo una pequeña "gripe digital", motivada por la inteligencia artificial...
2. En el segundo, definitivamente estoy bien: he logrado filtrar "gérmenes digitales" como la desinformación o el contenido vacío.
3. Pero en el tercero, reconozco que tengo mucho por mejorar. Aunque soy autodidacta, sé que podría aprovechar mucho más si me capacitara de forma estructurada.
Ahora bien, también existen "síntomas", o señales de alerta, que podrían indicar una "enfermedad digital". Hago una pequeña lista que puede ser útil:
* Exceso de tiempo de pantalla, especialmente en redes sociales, puede afectar la salud mental y la concentración.
* El "efecto IA"; todavía en estudio, se teme que el uso excesivo de inteligencia artificial reduzca el desarrollo de capacidades humanas esenciales.
* Hiperconectividad... ¿tengo que explicar? Vivir conectados 24/7 elimina espacios de introspección, descanso y limita los movimientos físicos. También afecta el bienestar emocional.
* Relaciones virtuales vs. reales... tener muchos seguidores no significa tener verdaderos amigos. Y en momentos de emergencia o soledad profunda, eso puede doler un poco...
Creo que la "salud digital" es una nueva dimensión que estamos apenas aprendiendo a explorar. No se trata solo de cuánto usamos la tecnología, sino de cómo la usamos, para qué y si nos está haciendo realmente bien.
Así como cuidamos nuestro cuerpo, nuestras finanzas o emociones, también podemos cultivar una relación más consciente, equilibrada y saludable con el universo digital, una de las claves del bienestar en estos tiempos.
¿Y tú? ¿Cómo anda tu "salud digital"?
#salud #SaludDigital #SaludFinanciera #AdicciónInternet #SatisfacciónPersonal #IA #HiperConectividad #InteligenciaEmocional #RedesSociales
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Imagina que estás en un barco y, de repente, te das cuenta de que el agua está entrando. Tratarás de detener su avance, pero si no lo logras, buscarás salir del barco.
Pero... ¿y si no puedes? ¿Y si el barco es tu propia vida?
La crisis económica personal muchas veces se parece a este escenario: intentamos, en diferentes fases y maneras, sanar lo que está ocurriendo, hasta que nos damos cuenta de que tendremos que salir de un barco del cual no siempre es posible bajarse.
Primero, comprendamos una crisis - especialmente financiera - desde dos perspectivas. Una persona está en crisis cuando no cuenta con recursos suficientes para cubrir sus compromisos: gastos básicos o inversiones. Sí, la crisis de una persona pobre es muy distinta de la de alguien de clase media o alta; aunque la ausencia de recursos pueda ser real, no siempre afecta lo más básico.
Hay básicamente tres salidas, tres formas de impedir que el barco se hunda:
1. Conseguir más recursos a través de un mejor empleo, abrir un negocio, vender cosas.
2. Cortar gastos innecesarios, ajustarse al nuevo estatus.
3. Acceder a recursos temporales, como préstamos, una herramienta que se debe usar con mucho cuidado y sabiduría.
La segunda perspectiva es interna: ¿qué es realmente una crisis?
Hace un tiempo escribí sobre el fenómeno de las ballenas, tiburones y truchas (el link está abajo). Complementando aquella historia, podríamos pensar que una crisis representa un cambio profundo en el ecosistema financiero.
Esto significa que, sin importar nuestra posición, todos nos veremos afectados por ese cambio; sin embargo, algunos se recuperarán más rápido que otros. De este análisis podemos extraer tres lecciones:
* La crisis es pasajera, pero sus efectos son reales.
* No todos seremos afectados o nos recuperaremos de la misma manera.
* Un buen liderazgo puede manejar el ecosistema para que todos puedan recuperarse, aunque a ritmos distintos.
Si estás experimentando una crisis económica y unimos ambas perspectivas, se pueden aplicar tres tácticas personales:
* Primero, es hora de buscar más recursos. Tal vez implique cambiar de carrera o abrir una pequeña empresa. Considera una posible mudanza, adaptándote a la nueva realidad, pero evitando - si es posible - una migración internacional que podría, al menos a corto plazo, complicar aún más las cosas.
* Segundo, al reducir gastos, evita "cortarte los pies". Muchas personas dejan de pagar su seguro de salud o comienzan a comer mal. Ajustarse requiere nuevas tácticas que valgan la pena. En tu red de contactos, quizá haya alguna ballena que podría cooperar contigo.
* Tercero, si necesitas inyectar recursos temporales, hazlo con prudencia. Si aparece un liderazgo (gobierno, empresa, ONG) adecuado, algunos fondos o ayudas pueden estar disponibles, pero hay que investigar. Ten cuidado con préstamos y tarjetas de crédito. Quizás en tu red haya una persona experta en finanzas que pueda ayudarte a descifrar opciones viables.
Además de estas dos perspectivas, hay dos ideas que podrían marcar una diferencia crucial:
* Si aún no estás en crisis, o no la sientes, empieza a ahorrar. Ese ahorro puede ser bancario, en moneda extranjera, propiedades o bienes valiosos. En esta línea, vale la pena capacitarse; no es exactamente un ahorro, pero si llega la crisis, tener más herramientas puede marcar la diferencia.
* Y por último, ya lo has escuchado que la crisis es peligro y oportunidad. Comprende bien el peligro que enfrentas; no lo ignores, pero tampoco lo temas. Esta es la hora de la valentía, y estoy seguro de que esa cualidad te sobra. La crisis puede ser el inicio de un cambio profundo. Una oportunidad de abandonar viejas costumbres y viejos métodos... de reinventarte. Pues, ¡reinvéntate!
Espero que, con este mensaje, puedas seguir con tu viaje, esta bella navegación por la vida.
(Link al podcast sobre ballenas, tiburones y truchas: https://creators.spotify.com/pod/show/marcelo-bulk/episodes/Podemos-solucionar-el-tema-de-la-Economa-e2tjli7)
Aprender es una cosa… tener que volver a aprender, es otra muy distinta.
Eso me ha pasado más de una vez. Y sigue pasando. Reaprender, adaptarse, incluso desaprender para poder entender algo nuevo. Pasa con celulares, con sistemas de transporte en aeropuertos, con plataformas digitales...
¿Y qué tal el pago "touchless" con tarjeta?
¿Y esta nueva plataforma de IA? ¡QUÉ FANTÁSTICA!
¿Y esta nueva generación? ¡QUÉ FANTÁSTICOS SON!
¿Y esta nueva forma de hablar con tu pareja?
Desde cosas tangibles hasta lo más personal o profesional, hoy vivimos en un mundo que es, literalmente, de aprendizaje constante. TODOS somos aprendices. Y LA MAYORÍA está enseñándole algo a alguien.
No es una escuela - es más bien un gran experimento. Y ya no importa qué tan empinada sea la curva de aprendizaje, simplemente hay que aprender. Porque si no lo hacemos, esta nueva versión de la "selección natural" nos irá dejando fuera. El término "analfabetos digitales" no es una exageración: es una realidad creciente.
Y sí, incluso yo reconozco que soy "analfabeto" en algunos aspectos. Entonces, ¿qué hacer?
Una opción es "matarse aprendiendo": consumir toda tu energía tratando de estar al día con todo. En algunos campos eso será inevitable - como si eres madre o padre, o trabajas en sectores que cambian cada semana. Pero no siempre es sano. He conocido personas que se forzaron tanto a estudiar cada noche que terminaron con secuelas. Una de ellas, de hecho, nunca se recuperó del insomnio.
Otra opción es ignorar los cambios. Y sí, hay personas que lo hacen. De manera educada, rebelde o inconsciente... A veces les funciona, porque son simpáticos, saben relacionarse y consiguen ayuda fácilmente. Pero otros quedan rezagados, se estancan en lo personal o en lo profesional.
Lo que yo he elegido hacer - y lo que recomiendo a muchos - es lo que aplico con el TIC (Tecnología de Informática y Comunicación). No intento aprenderlo todo. En realidad, evito muchas novedades: nuevos lenguajes de programación, nuevas plataformas de IA... Pero sí selecciono cuidadosamente lo que debo aprender. Y lo que no estudio, al menos trato de "asomarme", obteniendo una idea general. Eso me permite formar criterio, anticiparme a posibles cambios y seguir sirviendo a los demás de la mejor forma.
En otras palabras, el aprendizaje más importante hoy es: "aprender a aprender".
Por supuesto, hay otras posibilidades y dependerá del estilo de vida de cada persona, de sus motivaciones, su voluntad y del entorno en que vive.
Pero te propongo algo: que a partir de ahora, el APRENDIZAJE aparezca siempre en tu lista de prioridades. Ya es parte esencial de cómo vivirás la aventura de tu vida.
#aprendizaje #AprenderaAprender #EstilodeVida #AnalfabetismoDigital #reaprendizaje #ActualizacióndeAprendizaje
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Hay mucha discusión - y bastante lamentación - sobre las diferencias generacionales. Y no es novedad. Todavía recuerdo el comentario perforante que hizo mi padrastro sobre mis gustos musicales de adolescente...
Sí, esto siempre ha pasado. Cada generación ha mirado con sospecha o nostalgia a la otra. Pero… ¿por qué hoy parece distinto?
Voy a hablar desde mi experiencia. Cuando la generación X - la mía, según el estándar estadounidense - era la "nueva generación", también había contrastes marcados:
* Tuve más oportunidades para estudiar que mi madre, mis tías o mis abuelos. Eso me hizo parecer "inteligente" comparado con ellos… pero lo que lograron sin tantas herramientas, sin tanto acceso, fue realmente impresionante.
* Era más soñador. Mi madre también soñaba, pero lo mío era distinto: tenía una visión de futuro que hoy estoy viviendo. Aun así, las generaciones anteriores transformaron su realidad con menos recursos. Hicieron mucho y no pude reconocer en ese momento.
* Hablaba mejor. En mi entorno se notaba una mejora en la manera que nos comunicamos. Sin embargo, sus relaciones eran más duraderas, más profundas, tal vez había menos sonido y más sentido.
También tengo que admitir ciertas cosas:
* No me gustaba ayudar en la casa. Eso era un problema para los demás... Mientras tanto, ellos crecieron de otra forma: contribuir en el hogar era natural, casi inevitable.
* Yo quería estudiar más y más… algo que no entendían. Para muchos de ellos, el estudio no era esencial: lograron comprar casas, criar familias, levantar negocios… sin títulos.
* Me costaba adaptarme, era un "principito"... Tal vez por eso muchos de mi generación - y aunque no fui, sí lo quise hacerlo - se fueron del país. A diferencia de nuestros padres, que se quedaron y construyeron vida con poco, queríamos buscar algo mejor en otros lugares. Tal vez fuimos la primera generación que migró en masa, por elección.
Visto así, me doy cuenta: mi generación no fue perfecta, y las anteriores no fueron tan anticuadas. Cada una tuvo su historia, sus desafíos y sus luces.
Y hoy, al ver el conflicto generacional que llega a los medios laborales, algo novedoso, podemos elegir entre criticar las demás generaciones… o comprenderlas.
Nos necesitamos mutuamente. Hay sabiduría en cada etapa de la vida y si logramos compartir lo mejor de nuestra generación, sin imponerlo o competir podemos construir algo más completo. Más humano. Más verdadero.
#sueño #generaciones #DiferenciasGeneraciones #ConflictosGeneraciones #sabiduría #aprendizaje
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Muchos dicen que lo más importante en una conversación es ESCUCHAR al@ otr@.
Y aunque eso es cierto… sé que a ti - sí, a ti - probablemente te gusta HABLAR más.
Claro, hay excepciones, pero con estas dos afirmaciones, tenemos una paradoja relacional bastante común.
Por un lado, todos dicen que lo mejor es ESCUCHAR. Por el otro… lo que más queremos es HABLAR.
Entonces… ¿cómo se resuelve esto?
En una conversación sana y madura - en mi experiencia, y en la de muchos - ambos HABLAN, ambos ESCUCHAN.
A veces tienes más ganas de HABLAR, otras veces estás más disponible para ESCUCHAR. Y eso es lo normal.
Recuerdo una vez, hace muchos años, que una persona me pidió conversar. Acepté, por supuesto y ella empezó a HABLAR. Y siguió HABLANDO. Y siguió… HABLANDO.
Intenté, una o dos veces, participar, aportar algo… convertir ese monólogo en un diálogo.
Y a la tercera vez, me dijo:
- ¡Tú no sabes ESCUCHAR!
Lo que le respondí, lo admito, de forma nada amable:
- Yo no soy un armario.
ESCUCHAR no es desaparecer y volverse invisible.
Claro, hay espacios terapéuticos donde el foco está completamente en la otra persona, y está bien.
Pero en la vida cotidiana, ESCUCHAR no es quedarse mud@ ni hacerse a un lado.
ESCUCHAR de verdad es algo dinámico.
Es estar presente, procesar lo que el@ otr@ expresa, devolver algo - una palabra, una mirada, una pregunta - que ayude a avanzar, y luego volver a ESCUCHAR.
ESCUCHAR significa que, por un momento, no soy el protagonista de mi propia historia… pero no significa que sea menos que un mueble.
Y HABLAR, por otro lado, no se trata de robarse el protagonismo o apagar al otro con el brillo propio. HABLAR, cuando nace de lo profundo del ser, es compartir un tesoro interior, buscando la forma más clara, más honesta y más generosa de expresarnos… para que el@ otr@ se beneficie, nos comprenda o incluso nos ayude a encontrar una solución.
Conversaciones verdaderamente significativas no abundan en este mundo. Por eso, saber HABLAR con sentido, con consciencia, con corazón… y ESCUCHAR de forma dinámica, abierta, humana… es un arte. Mejora la calidad de tus conversaciones y verás cómo mejora la calidad de tus relaciones.
#comunicación #conversación #EscuchaActiva #RelacionesSaudables
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Me estoy quedando más...
¿Viejo? ¿Menos joven?
¿Más joven? Bueno, físicamente no, ¡esto está claro!
Hay retos propios de la edad y todos somos vulnerables a ellos.
Sin embargo, el envejecimiento ha cambiado. Dicen que alguien de 60 años hoy - como yo - se parece bastante a alguien de 45 en los años 80. Y es cierto. Algo cambió. Nos cuidamos más, lo que ha traído cosas nuevas como tener bisabuelos presentes, algo casi normal.
Para que te hagas una idea, en una conversación con un tío mío, me contó que él ni siquiera conoció a sus abuelos. Hoy eso ha cambiado.
Pero aunque estemos físicamente mejor que generaciones anteriores, las enfermedades asociadas con la edad siguen ahí. Por eso creo que es importante hablar del envejecimiento con honestidad. Sin miedo, pero tampoco evadiéndolo.
En mi caso, intento mantener una consciencia joven. Abierta al mundo, a lo que está pasando. Sigo aprendiendo y tengo la intención de no dejar de aprender hasta el final.
Para mí, la edad es como una cosecha: cada año trae experiencias que me hacen más sabio, más maduro. Y eso me parece profundamente positivo.
Claro, hay efectos que siento en mi salud. Sigo las recomendaciones médicas, pero sin caer en la obsesión que veo en muchos.
Entiendo los riesgos, sí… pero también reconozco el potencial que aún tengo. Porque sigo creciendo. Sigo viviendo.
La vida no es una fábrica de la que uno se jubila.
Sigue viviendo como si fueras joven.
Sigue viviendo con el cuidado que tu edad requiere.
Sigue viviendo… y conviértete en el@ sabi@ que puedes tornarte.
#juventud #edad #salud #motivación
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Desde que era niño, sentía un fuerte deseo de aprender otras lenguas. Y bueno… hoy puedo decir que me comunico bien en tres: el portugués (mi lengua materna, un poco "oxidada"), el español (mi idioma más activo) y el inglés (manejo con fluidez). Además, podría decir que "sobrevivo" en hindi y francés.
Cuando alguien quiere aprender un idioma nuevo, suele entrar en una de estas tres categorías:
* Probable… Es posible que aprendas, sí, con esfuerzo y dedicación. Pero como no hay una urgencia real, muchas veces te quedas en lo básico. A mí me pasa con el hindi: tengo cariño por el idioma, pero no una necesidad concreta, así que nunca pasé de un nivel de supervivencia.
* Necesario… Aquí la cosa cambia. Cuando tienes que convivir, trabajar o vivir en un país donde se habla otro idioma, esa necesidad se vuelve una especie de motor mágico. En mi caso, con el español, fue así: al mudarme a Colombia, el aprendizaje se aceleró. En pocos meses ya podía hacer compras sin problemas, y en unos años me sentí completamente funcional.
* Reencarnación (broma… o no)… Hay quienes, por más que se esfuercen, simplemente no logran avanzar. Tal vez por bloqueos personales, frustración o simplemente porque no es el momento. Lo digo con respeto. Yo, por ejemplo, traté de aprender alemán durante años… y fracasé. Hoy lo acepto. No todos los idiomas están destinados a ser parte de nuestro repertorio. A veces, en vez de luchar, es mejor enfocarse en usar bien las herramientas tecnológicas que nos ayudan a traducir y comunicarnos en esta "Torre de Babel" que es el mundo.
Ahora, si sientes que estás en una de las primeras dos categorías:
1. Rodéate del idioma. Busca ambientes donde se hable el idioma que quieres aprender, aunque al principio no entiendas todo. Créeme, estar expuest@ constantemente es oro puro.
2. Consume contenido en ese idioma. Al principio puede ser difícil, pero vale la pena. Hoy tengo una relación muy rica con el idioma y todo empezó por ahí. Gracias, queridos diccionarios…
3. Equivócate sin miedo… pero con discernimiento. Mi primer trabajo en Chile fue como vendedor… ¡y apenas hablaba español! Habla, aunque te equivoques, aunque se rían. Pero también reconoce tus límites; cuando se trataba de cerrar un gran negocio, yo pedía ayuda.
4. Déjate corregir... hasta cierto punto. He perdido la cuenta de cuántas veces me corrigieron, ¡y qué bueno! También aprendí que todas las correcciones son… correctas. Ten en cuenta que el vocabulario promedio de una persona en Colombia es de entre 300 y 500 palabras, y hay 93.000 palabras en español, así que las posibilidades de que usen una palabra que aprendieron mal o desconozcan una palabra correcta, son grandes. Acepta la corrección, pero verifica cuando algo no te suene del todo bien.
5. Déjate corregir... hasta cierto punto, segunda parte. Estuve del otro lado también: corregí a muchos extranjeros que intentaban hablar portugués o español. Y sí… a veces fui cruel, sin querer. Recuerdo haber corregido a un amigo como diez veces. ¡Terrible! Al final, entendí que no estaba ayudando, sino humillando... Aprendí la lección. Si alguien te hace sentirte mal mientras aprendes, habla con esa persona. A veces basta una conversación honesta para cambiar la dinámica, pues la intención suele ser positiva.
6. Comparte lo que sabes. En algún momento descubrí que no solo podía hablar en otro idioma, ¡también podía enseñar o compartir! Doy charlas, talleres, escribo artículos y grabo contenidos en los tres idiomas que manejo. Enseñar te lleva a otro nivel. No se trata de ser perfect@, sino de usar el idioma como un puente hacia los demás.
Así que... ¿te animas a aprender una nueva lengua?
#aprendizaje #idioma #TorredeBabel #enseñanza #extranjero #TipsparaAprenderunIdioma
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