“La salida de (Jens) Weidmann es uno de los anticipos del cambio de ciclo político en Alemania”. Estamos hablando de un cambio de era en las instituciones construidas en base al consenso democristiano y socialdemócrata ininterrumpido desde la reunificación de los años noventa.
Con este análisis, el profesor de mercados de IEG, Javier Santacruz, entronca la dimisión del presidente del Bundesbank con el momento político.
“Todos los que han protagonizado la construcción del euro a medida de Alemania, en la que se incluye a Weidmann, ya no tienen el hueco que tenían antes. Weidmann, además, ha tenido dos peleas durísimas –con (Mario) Draghi y con la propia justicia europea— por lo que, probablemente haya decidido irse antes de que sea invitado a hacerlo”, explica Santacruz en conversación con el director de publicaciones de Grupo ED –editor de finanzas.com—, Ismael García Villarejo.
Al margen del contexto político y del mar de fondo en el BCE, entre las motivaciones que habrían animado a que el presidente del Bundesbank presente su dimisión también destacaría el cambio de rol al que está obligado la institución. “El papel del Bundesbank tiene que cambiar en el nuevo ciclo”.
Ya no será el guardián de la ortodoxia monetaria, sino que deberá asumir el rol de “director de una entidad muy grande que persigue a sus deudores para que le paguen”, analiza Santacruz. Los países de la zona del euro deben a Alemania 1,5 billones de euros. “Se necesita un nuevo gobernador del Bundesbank dispuesto a desarrollar este papel y no de guardián de la política monetaria”.
En este nuevo papel, ¿qué ascendencia ejercerá el Bundesbank sobre el BCE? El peso de Alemania en el supervisor del euro está muy disminuido, pero puede encontrar su rol ejerciendo de protector de los pequeños países que asumen ahora la bandera de la ortodoxia. Los llamados socios “frugales” ya torcieron el brazo de la Comisión Europea durante el reparto de los fondos de recuperación.
“Servir de respaldo a estos países sigue siendo muy importante para Alemania”, asegura Santacruz durante este episodio de podcast. “La posición acreedora de Alemania ya debería interpretarse como un problema, no como motivo de orgullo, porque no para de crecer”.