José Vázquez, conocido artísticamente como Poli Marchoso, es un policía local de Oviedo ya jubilado que continúa impartiendo educación vial en infantil y primaria. Tras 37 años de servicio, mantiene una actividad docente intensa apoyada en actuaciones en colegios y teatros, con una puesta en escena que combina música original, narración y humor para fijar hábitos seguros desde edades tempranas.
Su metodología se basa en canciones propias con coreografías sencillas, cambios de voz, cuentos breves y el uso de títeres. “Tuca”, una perrita traviesa, y “Zapito”, un sapo que todo lo hace “al revés”, funcionan como detonantes para que el alumnado identifique errores y los corrija en voz alta. Esta dinámica convierte a los niños en agentes activos de la norma y consolida el aprendizaje por contraste, además de sostener la atención de grupos numerosos durante 30–40 minutos.
Los contenidos que trabaja de forma recurrente cubren pilares esenciales de la seguridad vial: uso universal del cinturón y de los sistemas de retención infantil, señalización con intermitentes, prioridad y cesión de paso en glorietas, control emocional y de las distracciones al volante, y mantenimiento básico con foco en neumáticos. Integra experiencias personales para hacer tangible el riesgo, como un reventón por desgaste interior no visible, y lo transforma en letra y gestos que el alumnado recuerda y repite.
En su repertorio destacan piezas temáticas como “La sillita y el cinturón”, centrada en retención infantil y cinturón en todas las plazas, “Intermitentes”, que refuerza la señalización previa a cualquier maniobra, y “Román el Caimán”, dedicada a la agresividad y las discusiones durante la conducción, con un estribillo que el propio menor puede usar como recordatorio amable a los adultos. El objetivo pedagógico explícito es que niñas y niños trasladen a casa mensajes de seguridad y actúen como recordatorio positivo en el vehículo familiar.
El enfoque de Poli Marchoso prioriza el “enganche” emocional para activar la memoria a largo plazo: música, baile y risa abren la puerta a conceptos técnicos que después se convierten en hábitos. Esta combinación de estímulo afectivo y precisión didáctica facilita que los menores interioricen conductas seguras y que cuestionen, con respeto, prácticas inseguras observadas en su entorno.
Su trabajo se difunde mediante sesiones escolares programadas y publicaciones audiovisuales. Mantiene un canal de YouTube bajo el nombre “El Poli Marchoso”, desde el que comparte piezas musicales y materiales didácticos que pueden reutilizar docentes y familias. La propuesta funciona como un puente entre educación formal, prevención y cultura popular, con un lenguaje accesible que no simplifica los mensajes críticos de seguridad.