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Los talentos de la vida
1) A cada uno su capacidad: En esta vida comprende que no todos somos iguales y cada uno tiene su propia riqueza. Sí, como te digo, vos también tenés riquezas y estás invitado a explorar y explotar estos dones y este modo de vida que tienes. Vos estás en este mundo para generar vida en los que te rodean desde lo que sos y desde lo que tenés. Porque vos tenés que hacer algo en este mundo, no podés pasar la vida a la espera de otros y de que otros con sus riquezas lleguen a saldar la deuda de tu vida.
2) Negociar: En esta vida tenés que enfrentar y asumir que todo implica riesgo. La vida es un arriesgarte, desde que venís a este mundo ya estás invitado a pasar riesgos. Para producir en la vida misma también te tenés que arriesgar, porque si escondes tu vida y te escondes de la vida no vas a generar nada ni producir nada en nadie. La vida tarde o temprano te pide que decidas y que te arriesgues, pero tarde o temprano te das cuenta que todo es arriesgar. Arriesga desde lo que sos y desde lo que tenés para dar. Nunca arriesgues algo si no lo tenés.
3) Cuenta: Dios te pide cuentas de lo que Él mismo te dio para vivir. Se te va a pedir cuenta de lo que generas en los demás y lo que podés producir en la vida de los otros. No dejes que tu vida se termine arruinando por arruinar la vida de otro y no cometas ese error que puede costarle la ganas de vivir al otro. Vos tenés la oportunidad de ayudar a la vida de muchos o de destruir la vida de muchos. Aprende a arriesgarte a vivir y ayudar para que otros tengan un mejor vivir. Algo bueno está por venir.
La oración y la insistencia
1) Sin desanimarse: La oración es fundamental en ti, pero el orar implica un hablar con Dios con tus palabras. Es esa relación amistosa que vos tenés con Dios y debe ser como el de una persona que habla con otra. Por eso el orar es lo esencial de tu vida porque te hace ver la vida de un modo diferente y distinto, llegando a ver que en todo hay un “algo” de Dios.
2) El juez: Es importante ver que también en la vida nos encontraremos con gente a quienes no le importa nada, hasta incluso viven la vida sin mirar a quien está a la par. Pero tu oración y tu forma de ser pueden incluso ayudar a cambiar a esa persona… Hoy no te quedes mirando aquello que te impide ser feliz ,más bien pide a Dios por aquello que te impide ver cómo ser feliz.
3) Fe: La fe es un don de Dios, pedí a Dios que te de fe para seguir adelante y no temas. Hay muchas cosas que podes hacer en la vida y tenés mucho por dar pero es la fe ese caparazón que te ayuda a que los golpes de la misma vida no te tiren ni te maten, sino más bien te ayuden a sostener ese golpe y puedas volverte a levantar como resorte. Pedí a Dios la fe para creer y entender. Entenderás que la vida es más linda cuando empiezas a creer. Algo bueno está por venir.
Como en tiempos…
1) Noé y Lot: En esta vida todos tienen un límite, pero en el sentido que también tienes que saber que en todo hay una justa medida. No podés ser un goloso de la vida que todo lo que quiere al toque lo obtiene, sin ponerse a pensar lo que puede provocar en el otro. Todos tenemos algo de egoísta y narcisista, pero la clave es no caer en un ritmo de vida donde uno no se ponga límites. Es difícil la vida incluso sin ponerse límites. Es en los límites donde uno madura y es en los límites donde uno aprende. Porque cuando no hay límites en vos y cuando nadie se animó a decirte un “no” pasas a ser una persona que busca como sea romper límites y terminas lastimando a tus cercanos y hasta incluso a los que te quieren. Aprende a aceptar el “no” y comprende que no podés tenerlo todo. Hay cosas en la vida que debes adquirir para vivir, cosas que son necesarias para construir tu vida y otras que son puro rollo de tu capricho personal.
2) No vuelva atrás: Para caminar en esta vida se exige sacrificio y también renuncia. Hay un punto en la vida que deberás darte cuenta que hay renuncias que tenés que asumir para seguir. Si estás dispuesto a trabajar por tu felicidad no tan solo tienes que mirar lo que vas a adquirir, sino también lo que vas a renunciar. Si vas a construir un matrimonio, deberás dejar la calma que te daban tu vivencia paternal. Si vas a vivir un sacerdocio deberás dejar tu seguridad personal. Si vas a arriesgarte a dejar un trabajo por lanzarte solo, tendrás que dejar cosas que te eran complacientes o tranquilidad económica. Todo lo que emprendas en tu vida y por tu vida implica un camino de renuncias.
3) Cadáver: Hay señales en tu vida y es necesario que sepas que hay gente que siempre mirará tus caídas, incluso personas que comenten de tu vida por el solo hecho de luchar por tu vivir. Siempre cuando caes sos noticia y hasta incluso cuando cometes errores para muchos terminas siendo el acierto de sus predicciones sobre tu persona. Pero debes aprender que es parte de la vida. Habrá a tu alrededor personas buitres: esas personas que viven de personas muertas, viven del habla de personas que terminan matándolas con sus comentarios y meten sus narices en sus vidas y les encanta averiguar la vida del otro. No te detengas en ellos y vuela por ti y por tu vivir. Algo bueno está por venir.
El Reino de Dios
1) Está entre ustedes: Hay veces que parece que te es más cómodo vivir a la espera y te olvidas de ser el protagonista de tu vida. En mis años duros pasé algo demasiado doloroso. Algo más doloroso que que te odien, incluso más doloroso que que te ignoren o difamen. Comprendí que lo más doloroso y lo que puede llegar a matarte es “la incertidumbre”. El estar a la espera de que otros decidan por tu vida es durisimo. El que pase el tiempo y no sepas qué deciden de ti y sobre ti puede destruirte tu identidad y toda tu personalidad. Por eso, no te pongas en la posición de estar a la espera. No dejes que otros decidan por vos de tu vida y de tu historia. Vos sos el que va haciendo camino y no es el otro quien hace camino con tu vida. A esto apunta el reino de los cielos. Es tu vida en Cristo lo que hace de vos un reino para vivir.
2) No corran a buscar: Aprende a ser paciente y también prudente. No busques soluciones mágicas a tu vida. Las cosas se logran con esfuerzo y sacrificio, pero por sobretodo con perseverancia. Aprende a soltar las soluciones fáciles y mágicas. Todo logro tiene su esfuerzo y todo éxito tiene su lucha por detrás. Claro que muchos miran tus logros y éxitos, pero pocos ven tus lágrimas y sacrificios. No te dejes llevar por la gente y sus soluciones mágicas. Mira tu sacrificio y tu esfuerzo para entender tu propio logro.
3) Rechazado: Creo que algo que voy aprendiendo en la vida: es que no puedo caerle bien a todo el mundo. Hay gente que me quiere y gente que no, pero más allá de los que hablan bien o hablen mal, no debe afectar mi personalidad. Porque mi vida no se hace por lo que hable uno o hable el otro, sino que mi vida se hace por lo que quiero y lo que busco y a donde quiero llegar. Ese cumplir su voluntad. Cuentan que un día, en uno de sus viajes, Alejandro Magno paró en una casa humilde y pidió a los campesinos que le dieran agua. Era un matrimonio joven. Ellos para darle agua sacaron de sus vasos y le dieron esa poca agua que tenían. Se sorprendió de la generosidad de ellos y el buen trato que le tenían. Él les preguntó si sabían quién era él, ellos le dijeron que no… entonces dijo “soy el dueño del mundo” y todo lo que vean les daré. Ellos le dijeron que lo que hicieron con él lo harían con cualquier persona, que no deseaban nada. Pero Magno les dijo “es que no puedo dar menos”. No actúes en la vida por lo que puedan darte o hacer por vos. Más bien actúa en la vida por la convicción de lo que eres y de lo que haces, sin esperar nada. Porque si actúas de corazón, todo llega. Algo bueno está por venir.
Leprosos de la vida
1) La lepra: Era una enfermedad que te excluía de la sociedad, de la religión y hasta de tu familia. Hoy también existe la lepra social e institucional, por la cual, cuando la gente te señala con el dedo por un error que cometiste te dejan solo y hasta te consideran el impuro. Cuántas veces te habrá pasado que mucha gente te dejo de hablar por comentarios que alguien hizo de ti. Hasta incluso amigos muy cercanos se alejaron de vos y ya ni se acercan porque alguna persona dijo que vos eras sospechoso de algo. Durante años yo también me sentí leproso en mi sociedad y hasta incluso en mi institución católica. Allá por el 2017, cuando tuve mi tiempo de crisis y dejaba de ser el cura exitoso o preferido o cercano al obispo, me llegaron a bloquear el celular. Incluso recuerdo un amigo que me dijo “por favor no me escribas más, solo trabajo con sacerdotes que son puros”. Ahí entendí que de un día al otro vos podés ser un leproso por lo que nadie se te acerca y ahí es donde sentís la soledad.
2) Curar: La cura empieza en la lepra, porque es ahí donde comprendes quién es quién, asumís quién te suelta la mano y quién trata de sanarte.
Querido amigo o amiga, para sanar las heridas es necesario dejarlas al descubierto. Como diría mi madre “para que la herida sane no hay que taparla”. No tapes tus heridas porque si no, nunca sanarás. El proceso de cura implica reconocerte enfermo. Es necesario aceptar que hay heridas por sanar y enfermedades que curar. Pedí a Jesús que te cure el enojo o la bronca que te deforman la mirada de la vida. Pedí al Señor que te ayude a sanar las heridas de las personas que te lastimaron y te generan tanto rencor. Para sanar es necesario aceptar y para aceptar es primordial asumir. Hoy el primer paso que debes hacer es reconocer que estás enfermo, pero lo lindo es que para esto sí hay cura.
3) Levántate: Hoy te animo a que te levantes. No sé lo que te hicieron ni cuántos se alejaron de vos y de tu vida. Levántate porque tienes vida y, mientras tu corazón late, tienes oportunidad y también futuro. No dejes de recordar que si estuviste siendo leproso para muchos esto ha llevado a purificar tu vida de los que son tus verdaderos amigos para los que no lo son. Pero levántate porque hay mucha gente que está por conocerte y para que vos lo ayudes desde el testimonio que tenés para dar. Aprendí que para ser un buen guía espiritual, para ser un sacerdote que pueda ayudar a otros, hoy necesita la humanidad de un sacerdote herido, que se reconoce sus pecados, que se reconoce lastimado y herido, pero con Cristo redimido y resucitado. ¡¡¡Levántate !!! Algo bueno está por venir.
Ser servidores
1) Un servidor: Jesús nos enseña estar donde debemos estar y hacer lo que debemos hacer. Hoy Jesús nos recuerda que en la vida no debemos llenarnos de actividades o hacer miles de cosas para salvarnos. Es solo hacer lo que debemos hacer y lo que nos corresponde. Hay veces que nos llenamos de cosas, de corazón y de buen ánimo… pero que no nos corresponden.
2) Quejas: No podemos ni quejarnos ni victimizarnos de lo que hacemos. Es necesario recordar que en esta vida todo implica esfuerzo, lucha y enfrentar lo que hay que enfrentar. No dejes que la victimización y la queja te tomen, pues eso hace que el trabajo y tus obligaciones se hagan más pesados y difíciles. Como genera más peso, arrastras tu vida en lugar de llevarla caminando.
3) En la humildad: No esperar nada a cambio es hacer como se debe hacer en la búsqueda de la perfección. Obrar y desaparecer. Hay veces que haciendo lo que tenemos que hacer buscamos estrellato. Hoy Jesús nos recuerda que ¡No! que solo hay que buscar su gloria, el cielo. Busquemos servir y, por sobre todo, con mucha humildad. Algo bueno está por venir.
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