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¡Apacienta mis ovejas!
1) Dijo a Simón: Según san Agustín, le pregunta Jesús a Pedro tres veces si lo amaba, porque tres veces lo había negado. Siempre Dios te da la oportunidad en esta vida de revertir las cosas, pero implica humildad de tu parte y aceptar que te equivocaste. Pedro capaz que le escapaba al encuentro personal con Jesús pero siempre Jesús primerea y acomoda las cosas. No escapes a los errores que cometiste, acéptalos. No tomes distancia de las personas que vos lastimaste, pediles perdón y repara lo dañado. No le escapes la mirada, sino mira a los ojos y sé agradecido. Todos fuimos o somos como Pedro, pero lo hermoso de esto es que Dios siempre da una oportunidad.
2) Sabes que te quiero: En este seguir a Jesús lo esencial es amarlo y es desde allí donde uno podrá hacer las cosas por los otros y ayudar a otros. Capaz que vos querés ayudar a mucha gente y hacer muchas obras de bien por y para los demás. La clave de esto es “amar a Dios”; porque es desde aquí donde vos podes hacer mucho bien a la gente, desde tu amor a Dios. El apacentar y ayudar no pasa por ayudas sociales en sí y por sí, sino que desde ese amor a Dios y esa espiritualidad es la que podré actuar en ayuda social e íntegra, en ayuda humanitaria y espiritual, es tu amor a Dios, el que te permitirá expresarlo en cada alma que te toque relacionar.
3) Viejo: Cuenta la historia que cuando Pedro era buscado por Nerón para matarlo, los cristianos lo escondían y lo ayudaban a escaparse. Hasta que en medio del jardín se le apareció Jesús a Pedro y le dijo “a dónde vas” y Pedro recordó este pasaje que meditamos hoy. Lo que nos enseña Jesús es que no hay que escaparse de la realidad, sino que hay que enfrentarla. No te escapes de lo que es la vida cristiana y asumila en totalidad. Por eso hoy nuestra fe sigue acentuándose en el Vaticano, porque el lugar donde sucedió esto es en la actual basílica de San Pedro. Esto recuerda a la Iglesia que por más que puedan perseguirnos o atacarnos, aquí estamos para enfrentar la situación, porque damos la cara y nos hacemos cargo. En tu vida poné la cara y hacete cargo porque Dios está con vos. Algo bueno está por venir.
Creerán en mí
1) Gracias a ellos: En esta vida vos podés hacer mucho bien en los que te rodean y entre los que te rodean. Creo que siendo una buena persona ya evangelizas mucho, ayudando en lo que puedas, siendo sincero con vos y con los que te rodean. No pasa tan solo con llevar la Biblia bajo el brazo. Pasa por ponerle actitud a la vida, enfrentar las cosas, asumir los errores y comprender que hay cosas que podés y cosas que no. Es desde allí y por allí que damos testimonio y ese testimonio lleva a que otros vean en vos a este Dios vivo que predicamos.
2) La unidad: Es uno de los puntos que siempre debemos pedir. Como dice el Martín Fierro “que los hermanos sean unidos, esa es la ley primera. Porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera”. Esto vale para tu familia, como para las instituciones o para la misma Iglesia. A los trapitos sucios se los limpia en casa, por lo que si tenés enojo con alguien de tu familia o en la institución o en la iglesia, háblalo de frente con esa persona o con esas personas, pero no andes tirando polvareda por todos lados y diciendo a todo el mundo lo que pasa, porque eso ya es difamar, y difamar significa quitarle su buena fama o hasta incluso aniquilar su forma de vivir al otro. Seamos más unidos entre nosotros y aprendamos a convivir. Jesús nos lo pide, los apóstoles eran súper distintos y sin embargo Jesús no los difamó al contrario, fue haciendo un proceso con cada uno para sacar lo mejor de ellos. Es así como debemos trabajar. Cuán triste es ver que entre curas nos liquidamos, entre feligreses nos matamos y entre familiares nos destruimos. Tenemos que buscar unidad.
3) Esté en ellos: Volvé a Jesús, no descuides tu vida espiritual. Volvé a recordar tu encuentro con Cristo, valora la vida. Viví este cachito del día a día y no te desanimes si las cosas no te salen. Hay un Dios vivo que camina a tu lado. Tienes mucho por dar, seguí adelante y valora cada día porque como decía Séneca “la suerte es aquella unión entre la preparación y la oportunidad”. Prepárate día a día por vivir mejor, porque las oportunidades siempre están cerca tuyo. Algo bueno está por venir.
Seamos uno
1) Cuídalos: El cuidado de Dios vuelve a aparecer, saber que pasamos momentos duros y tentadores. Por eso no dejes la oración y aférrate a Él porque siempre habrá gente de este mundo que buscará hacerte daño. El mismo Jesús lo dice, sé prudente pero también sé astuto porque la gente del mundo no juega con las mismas reglas que nosotros, que es el Evangelio. Levanta la mirada y seguí para adelante pero no te olvides que mientras estás en este caminar cristiano habrá muchas trampas ocultas para hacerte caer, pero Jesús va con vos. No aflojes. No bajes los brazos. Sé astuto y prudente.
2) Sean uno: Creo que este punto de la unidad es el tema en el cual seguimos flojos, tanto dentro de nuestra Iglesia, como en nuestra relación con otras iglesias. Es saber que Jesús nos invita a estar unidos y no uniformados. La uniformidad es buscar que todos seamos iguales, a eso no se refiere Jesús, sino que seamos unidos. Una tentación que tenemos es que queremos que todos sean iguales a mí o que exista la ley del césped “a aquel que sobresale un poquito se lo corta”. ¡No! Lo que propone Jesús es que aceptemos nuestras diferencias y aprendamos a caminar para adelante, sin competencia, porque caminamos todos hacia la eternidad. Todos queremos y tenemos que llegar al Cielo.
3) Consagrados en la verdad: Viví en la verdad y aprende a saber que las cosas en esta vida se presentan para aprender y que no podés mentirte de un pasado o de fantasías que no existen. La única verdad es la realidad, pero la tenés que aceptar como es y asumir como es. Desde esa realidad asumida y aceptada se puede lograr muchas cosas en tu vida y en la de los que te rodean. Viví en la verdad y pon a Dios en esa verdad, así ¡cambiará todo! Algo bueno está por venir.
Esperando la fuerza del Espíritu
1) Hablar claro: En la vida todo es claro, pero para entenderla se tiene que llevar un proceso. Todos pasamos momentos en la vida en los que parece que no entendemos cómo seguir. Hay que aprender a ser paciente, pues todo llega a su tiempo. No te aceleres ni arrebates. Mientras vos seas claro con lo que sentís, sos y pensás todo lo demás se puede acomodar. Pedí al Espíritu Santo fortaleza para ser claro, aunque muchos te digan que por conveniencia cambies tu esencia. Sé claro primero con vos y con Dios, lo demás se acomoda.
2) Por su lado: Capaz que es un poco triste de decir, pero la realidad es que en los momentos duros de tu vida no todos están. Hay gente que desaparece de tu vida en esos momentos duros, a Jesús le pasó. Cuando te condenan y te atacan, aparece otra herida que es la soledad. Es ahí donde tenés la opción de seguir sabiendo que la luchas con Dios solo o te desesperas y lloras, sin encontrar salida. Hoy vos podés y creo que sabés que la tenés que luchar muchísimo. Entonces, enfrenta las cosas, aunque sea solo. Porque nunca vas a estar solo. Dios está con vos y mucha gente que reza por vos.
3) Vencido: Qué lindo saber esto, que, ante la injuria, la injusticia y la mentira que te toque pasar, Dios está con vos y el norte se ve. Tené esperanza porque vas a salir. No aflojes porque de esta también vas a salir. Dios no te suelta de su mano, y vos tenés mucho por dar. Apostá por tu vida y seguí. No escuches a tantos profetas de calamidades que giran alrededor tuyo, diciendo siempre cosas negativas. Escúchalo a Dios que es tu esperanza, porque Él te asegura que Él venció. Vos seguí. Algo bueno está por venir.
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