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1) No juzguen: En esta vida parece que nos pasamos poniéndonos como jueces, observando las actitudes del otro. Incluso hay católicos que ejercen el buceo existencial, como los buzos que hasta están debajo del mar buscando cosas. Hay gente que anda buscando cosas en tu vida y se quiere meter en tu intimidad para saber y tratar de sacar algo sucio para mostrarle a los demás. Por favor, no te conviertas en una persona buceadora, porque hasta puede que vos mismo te termines asfixiando en ello y seas una persona asfixiante para los que te rodean.
2) Fijas: El tema pasa también por en qué te fijas y en quién te fijas. Hay personas que se terminan obsesionando por otras y lo único que buscan es complicarles la vida y hasta hacerles la vida un infierno. No trates de cambiar a personas obsesionadas con tu vida, porque tu vida terminará hundida en su obsesión. Aprende a darte cuenta que, si vos te obsesionas con alguien, no lograrás nada y solo obtendrás amarguras. Recuerda que quien se obsesiona está alimentado por la fantasía y quien está alimentado por la fantasía es porque antes ha buscado en otro lo que no tiene en sí. Aprende a fijar tu mirada más en ti que en el otro.
3) Viga: En psicología existe un término que se llama “proyección”, cuando veo en el otro mis propios errores y, al no querer reconocerlos en mí, lo aplico a los otros. Por eso hay personas a quienes lo peor que les puedes decir es “sos igual a tu papá o a tu mamá”, porque en el fondo les duele que les digan que son parecida a la persona a quien le ve todos los defectos, pero que son sus propios defectos. Es necesario verse uno mismo y aprender a no tener una mirada de franco tirador, sino una mirada de Jesús. Hay veces que no nos perdonamos cosas que ya el mismo Dios nos ha perdonado y hasta la misma gente que hemos herido nos ha perdonado. Algo bueno está por venir.
1) La multitud: Jesús tiene en claro que en sus inicios habla a la multitud, pero busca a la persona. Nosotros podemos caer en esa actitud de buscar la multitud por tener muchos seguidores, pero la clave es llegar a las personas concretas. Una multitud no es una persona, pero una persona hace a la multitud. Por tanto, no te detengas a tener muchos seguidores o tener siempre mucha gente a tu alrededor, más bien busca que las personas que están cerca tuyo hagan con vos el ruido de una multitud.
2) Curados: El único que sana y cura tu vida es Jesús, y es la eucaristía lo que puede aliviar tu alma. En mis inicios a la vida cristiana fui comprendiendo cuánto bien hace la eucaristía diaria. Es comprender que todo se va acomodando internamente y hace que todo lo de tu alrededor sea visto de otra manera. Aprendí también que la fuerza de la Iglesia no está en lo que hacemos por la sociedad desde lo sociológico o desde lo asistencial, sino más bien desde lo espiritual y desde lo eucarístico. Es por ello que la adoración eucarística fue surgiendo en estos tiempos y ayuda muchísimo a descubrir que ahí está la fuerza de nuestra fe y de nuestro ministerio.
3) Cinco panes: La eucaristía te recuerda que también necesita de tu aporte y de tu esfuerzo. En muchos lugares hoy se celebra la eucaristía en una plaza principal o en algún lugar multitudinario. Recordando que como Iglesia somos presencia en una sociedad, pero que el eje central de toda transformación no pasa por la cantidad que seamos, sino por la centralidad en la eucaristía donde se nos recuerda que Cristo ha resucitado. Algo bueno está por venir.
2) Dinero: Me ha tocado ver personas que hasta se quedaron sin familia, pero con dinero. Como siempre digo, hay gente tan pobre que solo tiene dinero. Incluso muchos creen que por tener dinero pueden tenerlo todo. En mis años de cura me tocó ver gente rica que era pobre y gente indigente que era rica. Porque la riqueza no pasa por la billetera o por lo que tengas materialmente, sino por la actitud que le pones a la vida y por la pasión que le pongas a todo lo que quieras enfrentar y recibir creces.
3) Inquietar: Aprende a confiar. Te comento que me tocó muy duro este año, pues me endeudé tremendamente con las obras de aulas y el templo de la parroquia. Hasta pensé en dejarlo todo y no construir más, pero el confiar y la providencia tarde o temprano aparecen. Aprendí que si haces las cosas con amor, tarde o temprano, todo se acomoda y comprendí que no todo se da de una sola vez, sino que con el tiempo todo se va formando. Hoy gozamos de las pirámides de Egipto, pero llevaron mucho tiempo para ser construidas, gozar de algo o de alguien es el resultado de mucho tiempo en haberse trabajado. Aprende a trabajar tu vida y, con el tiempo, tu vida dará fruto de mucho trabajo realizado. Algo bueno está por venir.
2) Polillas y herrumbre: En el transcurso del tiempo van apareciendo cosas, situaciones o personas que terminarán mostrándonos quién es. Pero también con el tiempo hay cosas que se irán perdiendo o personas que irán desapareciendo, incluso personas que quieres mucho, pero hay que respetarlos y, si se quieren ir de tu vida, hay que dejarlos que se vayan, porque posiblemente el retenerlos puede que se convierta en una bomba de tiempo. Soltar es sanar y con el tiempo las mismas cosas dirán.
3) Lámpara: Aprende a mirar lo que te lleva a ser luz. Todos tenemos un potencial y hay lindas cosas que vos podés generar, pero también tenés que conocerte y animarte. La clave aquí es que recuerdes que eres lámpara y no un reflector, porque la lámpara ilumina y sabe hasta dónde puede darse, en cambio, el reflector encandila y quiere mostrar más de lo que puede darse. Vos podés iluminar, pero no te podés convertir en el salvador de todos. Algo bueno está por venir.
2) Palabras: Hay veces que las palabras no terminan de expresar lo que uno siente o lo que a uno le pasa. En esta vida hay sucesos y situaciones que nos afectan y es el silencio la mejor expresión de lo que nos pasa. El sabio no es aquel que habla mucho, sino aquel que dice las cosas cuando tiene que decirlas. Quien habla mucho puede que diga cosas que desacrediten, pero quien habla lo justo puede que diga cosas que plenifiquen.
3) Padrenuestro: Hay una tradición en la Iglesia de que se rece 7 veces al día el Padrenuestro, algo iniciado por los monjes en el siglo IV que hasta ahora muchos mantienen. Pues es esta oración la expresión mayor de lo que una persona necesita, no es tan solo que la rezamos porque nos enseñó Jesús, sino también porque es la manera en que sabemos que ahí está todo lo que uno necesita para vivir la vida y saber ponerle actitud en lo que vive. Algo bueno está por venir.
2) Limosna: Esta palabra viene del término “compasión” o “dar por caridad”. Por tanto, el darte a los otros o ayudar al otro no pasa porque esperas algo del otro, sino porque tu ayuda puede generar algo en ese otro. La misma limosna es para ayudar a que esa otra persona salga adelante, no que sea un dependiente eternamente de alguien. Incluso en misa existe una parte que es “pasar la limosna”, en donde, con tu aporte, se ayuda a la caridad de la Iglesia en sus obras o en su mantenimiento. Eso nos diferencia de pedir el diezmo, ya que nosotros los católicos recibimos lo que sale desde vos y no desde una ley evangélica. Aunque siempre digo que aquí aparece la providencia, ya que con las limosnas de los domingos muchas veces no llegamos a pagar la luz, pero siempre aparece alguien a dar una mano para que se mantenga la Iglesia de Jesús.
3) Secreto: Que tu obrar siempre sea en lo secreto, porque Dios sabe lo que haces y por quién lo haces. Hay veces que en vez de ser agentes de la pastoral, en donde pastoreamos a nuestros hermanos para llevarlos a Dios, somos agentes del FBI en donde controlamos a los cristianos para ver si se los puede excluir o perseguir o simplemente destruir. Que tu vida no sea un reality, ni mucho menos un posteo diario, sino más bien un encuentro con aquellos que saben quién eres y con quién verdaderamente te has entregado. Algo bueno está por venir.
1) Odiar: Yo siempre creo que hay un proceso de la persona y que el odiar a alguien es el último paso que uno hace en la vida. Porque primero está el dolor y, cuando el dolor no lo trabajas internamente, te lleva a la angustia y, si no lo trabajas, te lleva a la ira y, si no lo trabajas, te lleva a la venganza y, si no lo trabajas, te lleva al rencor y por último se cae en el odio. Pero este último punto es el fin de un proceso en donde no trabajaste anteriormente tu interior. Por tanto, odiar no es producto de lo que hace el otro en tu vida, sino más bien de tu falta de trabajo por lo que otros hacen o ante lo que otros hacen.
2) Rueguen: Me tocó de cerca vivir la experiencia de saber que una persona me difamaba. Incluso hace unos años atrás me llamó mi obispo y me planteó una situación que ni siquiera yo sabía, y me dijo: “sabes que al estar expuesto hay gente que te quiere exportar”. Me quedó grabado eso y lo entendí claramente, que siempre habrá gente que hablará de uno y, cuanto más expuesto uno está, más expulsión surgirá, porque hay gente que te quiere sacar de la vida, de su vida o de lo que haces. Pero, sin embargo, la clave es rezar y pedir a Dios por esa gente, para que tenga paz. Porque, cuando hay gente atenta a atacarte, habla más de quien ataca, que de quien es atacado.
3) Perfecto: Ser perfectos, en el sentido hebreo, implica ser una persona abierta al aprendizaje. Es ser una persona que aprendió de los errores y de las lágrimas. La perfección no pasa por tener todo resuelto y sin haber caído nunca. La perfección en el cristianismo es aprender de lo que has cometido y evitar volver a hacerlo. Todos hemos caído, pero no todos nos hemos levantado. Todos nos hemos equivocado, pero no todos hemos aprendido. Todos hemos sido infieles, de una u otra manera, pero no todos hemos cortado. Todos tenemos pecados, pero no todos lo hemos aceptado. Algo bueno está por venir. Algo bueno está por venir.
Diente por dentista
1) Se dijo: La vida misma es un aprender y conocer desde lo vivido. Uno siempre debe ayudar hasta donde pueda, pero no podemos actuar con medidas. Porque medir a la gente hace que seamos desconfiados constantemente, incluso nos hace desconfiar hasta de nuestra forma de actuar. Hay personas que hasta tienen el VAR incluido, y eso que no juegan en la FIFA, pero constantemente están midiendo su acción o revisando el actuar del otro. No se puede vivir así, en el constante revisar lo que dijo o lo que hizo o lo que me imagino que podría hacer.
2) Frente: A las personas que nos golpean o nos es mejor decirles lo que nos dolió y distanciarse. A mí me pasó con un “amigo” que me terminó endeudando. Tuve que decirle: “te quiero mucho., pero mira lo que me hiciste”. “Por tanto, como persona contá con mis oraciones y consejos, pero con dinero nada, y menos con trabajos (ya que era carpintero)”. Eso sí era necesario, la distancia, pero hice un cierre luego de manifestarle mi postura. Porque si le inicio una guerra puede que termine como Napoleón, comienzo venciendo, pero terminó vencido. Vivir en guerra casi que es adictivo, por ello mejor evitarlo para no ser un adicto de vivir así.
3) Acompañar: En la vida tendremos que acompañar a mucha gente, pero con fecha de vencimiento. El acompañar eternamente a alguien solo le corresponde a Jesús, pero a nosotros no. Porque si no podés tomar una posición de pasar de acompañante a ser un Uber. Hoy pedí a Dios la fortaleza para acompañar y saber decir “hasta acá”. Algo bueno está por venir.
Santísima Trinidad
1) Muchas cosas: El conocer a Dios no pasa solo por lo intelectual, sino también por lo vivencial. Esto me recuerda a Santo Tomás de Aquino quien, una vez que vio a Jesús, mandó a quemar todos sus libros, porque no eran nada comparado con lo vivido. La vivencia de un encuentro con Cristo hace que tu vida cambie y que estés decidido a cumplir la voluntad de Dios. Solo desde allí se puede explicar mucho de lo que uno vive y enfrenta.
2) La verdad: Sinceramente lo que me hace seguir en este camino de Cristo es la experiencia vivida. Estos días meditaba muchas cosas que me tocó vivir dentro y fuera de la iglesia también, desilusiones, enojo y tristeza. Hasta incluso sentía miedo por si aparecía la calumnia, ya que en estos tiempos todos hablan muy sueltamente de la vida de todos. Pero, cuando lo hablaba con mi confesor, me recordaba que tenía que volver al Dios de la Vida, al por qué elegí esta vida, era recordar mi experiencia de encuentro con Cristo.
3) Glorificar: La gloria de esta vida no pasa por tener fortunas o seguridades materiales, ni mucho menos tener un cargo o una posición. La gloria es saber que con tu vida estás cumpliendo la voluntad de Dios, y hasta me animo a decirte que la gloria es dormir con un corazón lleno de paz y una conciencia tranquila. Algo bueno está por venir.
Jurar
1) Antepasados: Cada uno lleva su vida como puede, pero también como quiere. Porque son las decisiones las que van formando tu vida y afinando tu existir. El tema es ver el legado recibido por los tuyos. No es necesario que asumas el estilo de vida que llevaron tus padres y, mucho menos, asumir posiciones o posturas que tomaron tus abuelos. Los tiempos cambian y las personas también.
2) Modo: Es verdad que hay que tener cuidado con las personas, pero también con los modos como uno dice las cosas. El arte de decidir y saber decir no lo tenemos todos. Por eso aprende a saber que lo que digas es producto de lo pensado, más que de lo sentido. Por eso aprende a decidir y a decir desde lo que piensas, más que desde lo que sientes; porque los sentimientos son momentáneos.
3) Maligno: Las personas malas existen y están, pero también te pueden contagiar desde el desear el mal y hacer el mal. Por eso sé cauteloso y pedí a Dios el don de saber discernir. Porque no podemos dejar de lado a las personas que nos hicieron o hacen sufrir. La diferencia es que quien es bueno aprende de lo sucedido. El que es malo se venga de lo sucedido. Algo bueno está por venir.
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