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El anuncio es de todos
1) Nuestros: Parece que quien piensa distinto a mí es mi enemigo y que quien no pertenece a mi grupo es de menor categoría. Recuerdo cuando era seminarista. Si vos decías que venías de tal movimiento, te rotulaban, te marcaban. Por tanto, uno tenía que hacer de cuenta que no sabía nada de esa institución. Como, así también, ahora que soy cura cada movimiento o institución me presenta su grupo como que son los ¡wow!, los grandes evangelizadores, pero la clave es que cada movimiento o institución o cura evangeliza a quien puede y como puede. No todos somos para todos. Cada uno llega a un público.
2) Está con nosotros: Recuerdo una vez hablando con el Padre Horacio Brito (rector de Lourdes y superior de los padres lourdistas) me decía que la congregación estaba dispuesta a desaparecer. Le dije que era la primera vez que escuchaba que una congregación esté dispuesta a desaparecer, ya que todos buscan siempre sobrevivir como sea. Él, sabiamente, me dijo: “lo que pasa es que nuestra misión ya está cumplida, el mensaje de Lourdes ya lo conoce el mundo”. Hay veces que nos cuesta aceptar que todos tenemos un punto a cumplir y, luego de ello, a desaparecer, a hacerse a un lado y dejar que otros sigan… Hoy lo tomo también para mi vida. Cuando empecé la evangelización en la era digital hace 12 años atrás, a través de las redes, especialmente el whatsapp era todo novedoso, pero hoy gracias a Dios hay un montón de gente que evangeliza. Y capaz que ya llega el momento cuando yo tenga que desaparecer para que otros sigan y puedan hacerlo mejor que yo.
3) Córtala: En esta vida todos tenemos que hacer un corte, asumir que no podemos seguir con cosas que nos hacen mal y no nos dejan ser objetivos. Es aprender a cortar con cosas que no nos llevan a nada, es hacer un corte con personas que no nos hacen bien, es cortar con relaciones afectivas que solo afectan a tu psiquis y lastiman tu forma de vida y de vivir. A todos nos cuesta hacer un corte, pero los cortes son necesarios para vivir. Algo bueno está por venir.
No pierdas la cabeza
1) Lo admiraban a Jesús: En esta vida mucha gente te va a admirar a vos y tirar muchas flores. Te van a decir que eres lo más bello, lo más bueno, lo más lindo. Por favor, no te la creas porque eso te va a traer dificultades en algún momento, o puede ser que te las esté trayendo ya. Hay que tener cuidado porque los que te quieren no dimensionan hasta dónde pueden admirarte y hasta dónde pueden envenenarte. No me malinterpretes, pero hasta yo trato de cuidarme, de manera personal, para no creérmela. Mira que la soberbia está ahí, se pega rápido y es muy difícil sacarla. Cuando te alaben, no digas nada, anima, pero no dejes que te tome, sino que, al contrario, hacé las cosas para Dios y no para que te alaben.
2) Recordar: Jesús constantemente recuerda el camino por donde va la cosa. Eso es fundamental para no envenenarte de la vanagloria, recordar por dónde va caminando tu vida, tener bien los pies en la tierra, saber de dónde venís. De esto nunca te apartes. Vos tenés que recordar quién sos y cuáles son tus debilidades, tu historia y tu caminar y cuál es el objetivo de tu vida. Tenés que tener bien los pies en la tierra y recordar de dónde venís para no dejarte llevar por alabanzas que te pueden hacer subir los humos. Y mira… no hay nada más pedante que conversar con una persona creída, que en la conversación siempre te tira su currículum y encima todos los reflectores siempre apuntan a su persona. Por favor cuídate, porque vos también podés caer en ello.
3) Estrategias: Para no caer en ello, cuida la humildad. Trata de pasar desapercibido en cuanto puedas y no cuentes a todo el mundo lo que haces, que ellos lo descubran. Te comparto mi oración que hago diariamente, capaz que te pueda servir:
¡Oh, Jesús! Manso y humilde de corazón, escúchame:
del deseo de ser reconocido, líbrame Señor
del deseo de ser estimado, líbrame Señor
del deseo de ser amado, líbrame Señor
del deseo de ser ensalzado, ….
del deseo de ser alabado, …
del deseo de ser preferido, ….
del deseo de ser consultado, ...
del deseo de ser aprobado, …
del deseo de quedar bien, …
del deseo de recibir honores, …
del temor de ser criticado, …
del temor de ser juzgado, …
del temor de ser atacado, …
del temor de ser humillado, …
del temor de ser despreciado, …
del temor de ser señalado, …
del temor de perder la fama, …
del temor de ser reprendido, …
del temor de ser calumniado, …
del temor de ser olvidado, …
del temor de ser ridiculizado, …
del temor de la injusticia, …
del temor de ser sospechado, …
Jesús, concédeme la gracia de desear:
-que los demás sean más amados que yo,
-que los demás sean más estimados que yo,
-que, en la opinión del mundo, otros sean engrandecidos y yo humillado,
-que los demás sean preferidos y yo abandonado,
-que los demás sean alabados y yo menospreciado,
-que los demás sean elegidos en vez de mí en todo,
-que los demás sean más santos que yo, siendo que yo me santifique debidamente. Algo bueno está por venir.
La vida es un vivir
1) Identidad: El evangelio nos apunta a mirar esa identidad con Jesús, pero también a mirar tu identidad y tener en claro quién sos vos. No es tan solo entender quién es Jesús, sino que ello te lleva también a entender quién sos vos, aquello que claramente decía san Agustín: “Señor que me conozca, Señor que te conozca”.
2) Autenticidad: Es el proceso de ser vos y no lo que los otros quieren que seas. Aprende a no vivir para quedar bien con uno y con otro, porque llegará un momento en que no será sostenible. Busca esa capacidad de aceptarte como sos, sabiendo tus límites y fortaleciendo tus potenciales.
3) Autoestima: Jesús dio la vida por vos, por amor. No tengas miedo de valorarte y hacer valorar tu vida. Vos sos importante. Aprende a vivir sabiendo que de cada día se puede sacar algo valioso. No tengas miedo de buscar la verdad en vos y hacerte valer por lo que sos y no por lo que tenés. Algo bueno está por venir.
Querer ver a Jesús
1) El tetrarca: En él vemos la figura de la persona que todo lo quiere y todo lo busca. No conoce límites, no tiene límites. Es el poder que enceguece, no me refiero solo al dinero, a tener más plata. El poder no es tan solo eso. El poder es buscar información del otro para manipularlo, querer manejar la vida de los demás, es incluso creerte que sos más que el otro. Es la persona que no se pone límites y considera que quien trata de ponerle límites, lo quiere destruir. Todos tenemos un poco de eso, nos gusta sentirnos como el centro del mundo.
2) Lo que dicen: Podría remitir a los cristianos fríos, que solo escuchan de Dios, pero que no se penetran de Él. Que no la encaran a la Biblia, que no la buscan, que ni siquiera se animan a leer un párrafo; que no son capaces de llegar a visitarlo a Jesús en el Santísimo, o participar de una celebración eucarística. No te quedes con el: “me han dicho”.
3) Verlo: Es buscar, conocer más de Dios, meterte en Él. “Chusméalo” a Dios, investígalo, conócelo. Que te entren esas ganas de buscarlo para gozar de alegría y felicidad. Los problemas yo no te los voy a resolver, pero sí te muestro un pequeño caminito. Con Dios se hace todo más fácil. Confía y búscalo. Algo bueno está por venir.
Sanando
1) Convocó: La clave es no aislarse, es hablar lo que te pasa con alguien, dejarte ayudar y por sobre todo asumir que siempre vas a necesitar de alguien en esta vida. No caigas en ese egoísmo que te lleva a creerte que todo lo podés resolver vos. Hay cosas que sí y cosas que no. Te cuento algo que me pasó hace poco. Alguien vino y me dijo: “déjate ayudar,” y me resonó, porque era verdad. Me dí cuenta que todo lo quiero resolver yo y no sé delegar. Jesús no solo delega, sino que también da poder.
2) Envió: Esta es la función de la Iglesia, ser enviados para aliviar y sanar. No para controlar y condenar. Los católicos, y en especial los curas, las monjas, tenemos la fama de ser personas que más que aliviar imponemos, más que consolar culpamos y más que animar condenamos, pero nada más lejos de lo que Jesús nos propone. Somos, vos y yo, personas que tenemos que alentar y animar, consolar y acompañar, aliviar y corregir, para que seamos puentes más que muros en la vida de los demás con Dios.
3) Permanezcan: El permanecer en Dios es estar en oración, buscar ese diálogo fluido con Él y saber que si tu relación con Dios no está, es muy difícil que permanezca todo tu obrar en Dios. Recordá que lo que te permite y motiva cada día a seguir es tu permanencia en Dios y no los resultados desde Dios. Algo bueno está por venir.
Tus hermanos
1) Tu madre y tus hermanos: Capaz que esto al inicio te puede parecer medio chocante, hasta incluso te entre la duda ¿María, tuvo más hijos? Es bueno cuestionarse porque eso exige investigar. Veamos, en tiempos de Jesús, la parentela sanguínea se denominaba con el término hermano. Por eso no dice el evangelio: “María y sus hijos”, sino más bien dice: “tu Madre y tus hermanos”. Recordemos que no existía el término de primo hermano en esos tiempos.
2) La voluntad: Para hacer la voluntad, primero debes escuchar la voz de Dios en tu interior y mirarte vos con Dios en tu interior. Debe haber una familiaridad para luego cumplir. Encontrate con Jesús, Él es una persona que está más viva que nunca y te habla y te invita a hacer cosas grandes con Él. El hacer su voluntad te hace libre y alegre. Dios te va a dar felicidad. Un signo de que estás haciendo su voluntad es que te sentís siempre alegre y en paz. Esto guiado, por supuesto, desde la oración.
3) María: Este evangelio no cuestiona a María, al contrario, la halaga. ¿Quién como María?. Ella se declaró la esclava del Señor. Imagínate en algún momento del día de hoy a nuestra Madre amamantando a su hijo. Qué linda imagen. Imagínate en algún momento de hoy a Maria dándole de comer en la boca a Jesús o cocinando a José que llega cansado de trabajar o María al pie de la cruz. En fin, si te imaginas esto de ella, vos y yo
No hay nada oculto
1) Lámpara: En este mundo todos tenemos la tarea de iluminar. Los cristianos somos lámpara para este mundo. Vos sos lámpara y en tu interior hay luz. Estoy seguro de que en tu interior hay luz. No apagues esa luz que hay en vos, la cual Dios te puso para que ayudes e ilumines. Yo no voy a decir si hoy tus vidrios están sucios… pero una lámpara, aunque esté sucia, sigue iluminando; más o menos, pero ilumina. Tampoco dejes que los vientos te tiren abajo y apaguen la presencia de Dios en tu interior. Descubrí la presencia de Dios. Antes de enterrarte en este mundo tenés que dar luz.
2) Recipiente: Son aquellas cosas que te llevan a ocultar tu luz. Es aquello que te quita la subjetividad, que te hace olvidar quién sos. Hoy podríamos hablar de varios recipientes: el recipiente personal, que es la persona que no te deja crecer ni te deja ser, aquella persona que quiere apagar tu carisma. No porque estés haciendo algo mal, sino porque no le agrada lo que sos. Trata de tomar distancia de este tipo de gente, que lo único que hace es aniquilarte, destruirte. El recipiente ocasional, momentos en que parece que te enterrás y no aportas nada a este mundo. Sentís que todo se te viene abajo, si ha habido un accidente o alguna situación. Recipiente psíquico, cuando vos te crees que ya no iluminas, que ya no podés hacer nada. Tu mente es la que juega el partido de tu vida. Si vos crees que no tienes luz y no puedes hacer nada, tu vida se va a poner dura. Pero yo sé que vos podés iluminar.
3) Tener: En esta vida hay algo nuevo y vivo que sos vos. No te olvides quién sos y de dónde venís. Tenés el futuro en tus manos. Solo vos te conoces y sabes cuáles son tus límites y los errores que has cometido, y tienes que asumirlos. Estás en este mundo para aportar y seguir adelante. Tené fe porque vos sos luz. Algo bueno está por venir.
1) Nadie supiera: En esta vida estamos llamados a hacer las cosas callado, no porque no haya que hacerlas, pero no por vos se tienen que dar a conocer, sino más bien deja que otros conozcan de tus obras y, por sobre todo, deja que los otros hagan conocer de tu vida. La vida es muy corta para que se convierta en un puro marketing de los demás. Más bien disfruta de tu vida y de lo que haces, que eso motiva y mueve más que cualquier otra publicidad.
2) Temían: Es a través del temor que también se logra mucho y es en el constante caminar donde descubres muchas cosas de tu propio vivir. El aprender a caminar día a día hace también que seas un valiente. Valiente no es quien no tiene miedos, sino más bien quien enfrenta los miedos. Hoy no dejes de pedir a Jesús que te dé el don de la valentía, para saber enfrentar tus miedos y dar respuesta a muchas preguntas que llevas dentro.
3) Pequeño: La mayor tentación que los hijos de Dios podemos tener es la búsqueda de poder. Cuando se nos mete ese bichito de buscar tener un puesto o ser reconocidos, se puede terminar desvirtuando todo. Por eso mismo la clave es vivir como pequeños confiando el día a día a Dios y hacer las cosas por amor y no por una boleta o factura y mucho menos para que te rindan honor. Hoy no dejes que tu vida se detenga en un puesto o en un cobro expreso, más bien vive haciendo el bien, que el bien será siempre tu vivir. Algo bueno está por venir.
1) Mateo: Representa para la sociedad judía un tipo interesado por la guita. No lo mueve más que la plata y cobra impuesto para otros, no para sus paisanos. En Mateo vemos a esa persona que en la sociedad podríamos decir que no es muy buenita que digamos. En este hecho vemos que Jesús busca a todos, incluso aquel que metió la pata públicamente. Para Dios todos somos una oportunidad de cambio y vos no sos nadie para juzgar. Al contrario, tenemos que acompañar.
2) Publicanos y pecadores: Parece que ellos se sienten cómodos con Jesús y lo buscan, y Jesús tiene ese encuentro con ellos, come con ellos. ¡’Ta loco! Esa enseñanza que nos deja Jesús hay que animarse a compartirla con «los nenes malos» de la sociedad, los excluidos, los distanciados de la iglesia, porque los que estamos en la Iglesia los distanciamos. Es verdad, distanciamos a mucha gente. Mira la actitud de Jesús ante la nuestra. Nosotros tenemos miedo al qué dirán si nos ven con un pecador público del siglo XXI. Pero si el cristiano es otro Cristo, debemos hacer lo mismo que Cristo: compartir con los excluidos. Buscar a ese hermano que está ahí, perdido, distanciado, o a quien consideran pecador público. Pensá: divorciado en nueva unión, lo que vos quieras. Pero a ellos tenemos que llegar, con todo respeto te lo digo, porque no podés juzgar a nadie.
3) Misericordia: Somos pequeños ante Dios, pero también es saber que Dios te mostró su mirada; que somos pequeñitos ante Dios, pero Él y por Él somos grandes. Déjate tomar por Dios y recordá, como tantas veces lo repetimos con un amigo en muchas juntadas de asadito: «Dios perdona todo corazón arrepentido». Algo bueno está por venir.
1) Recorría: Nunca me cansaré de decirte que tenés que salir. No podes seguir girando en lo mismo y buscando que toda la gente gire alrededor tuyo. Uno llega a ese momento en el cual se conforma con poco y el problema es caer en un conformismo. Salí de vos y empieza a moverte por hacer algo por tu vida, y si te equivocas te equivocas, no pasa nada. Hay veces que es preferible equivocarse por empezar algo nuevo, que quedarse quieto en algo que no funciona y sabés que no funcionó.
2) Acompañaban: En esta vida nadie está solo, pero sí muchas veces uno busca estar solo. Jesús siendo el hijo de Dios no quiso caminar en la vida solo. ¿Por qué entonces te aíslas? No dejes de caminar y construir con otros. Acordate que en esta vida siempre necesitaremos de alguien.
3) Las mujeres: Jesús no hace ninguna distinción de persona. Acepta a todos y acompaña a todos. Cuánto bien hacen las mujeres en la vida de la Iglesia. Hoy quiero agradecer a las catequistas, a las ministros de eucaristía, a las señoras del duelo que van a rezar a las comunidades en donde ha fallecido un ser querido, a las legionarias de María, etc. Dios nos sigue mostrando su amor en estas personas concretas que nos hacen tanto bien. Enfrentemos aquello que decía Maquiavelo: “al mal hay que hacerlo rápido, al bien de a poco”, porque su concepto era que la gente se olvida rápido de las cosas. Por tanto si haces el mal, en dos años la gente no se va a acordar del mal que hiciste, y si haces el bien, también hay que hacerlo de a poco, para que la gente no se olvide, porque a la primera que hagas de vuelta, la gente ya se olvidó. Hoy con este evangelio nos muestra Jesús que el hacer es lograr construir vida y comunidad. Algo bueno está por venir.
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