En una casa en la aldea de Anceu, en el municipio pontevedrés de Castro Caldelas, un grupo de jóvenes puso en marcha un coliving. Por allí han pasado ya más de seiscientas personas de todo el planeta. Es un lugar donde, por temporadas, trabajan, realizan actividades conjuntas y comparten vivencias con los habitantes de la aldea. Una iniciativa que busca también repoblar el rural. Y lo ha conseguido, porque seis de esas personas han decidido quedarse a vivirn en la comarca.