Los pélets son bolitas de plástico, del tamaño de una lenteja, que se usan para fabricar objetos. En el complejo químico de Tarragona, se fabrican 3 millones de toneladas de pélets cada año. El problema es que son muy volátiles y si hay pérdidas en la cadena de suministro, estas bolitas se esparcen por todas partes, llagando a los arroyos, que van al mar y a la playa. Cuando hay temporales, las playas de Tarragona más cercanas al complejo petroquímico se llenan de estas bolitas, hasta el punto, dicen, los surfistas, que parece que haya nevado. Se han encontrado estos microplásticos hasta en la costa de Menorca. Algunas empresas productoras se han añadido a un programa voluntario con el objetivo de reducir perdidas. Pero de momento no se nota mejora. Hace años que ecologistas y ayuntamientos piden una legislacion más dura sobre este tema que afecta a todo el Mediterráneo.