Quítale el poder destructivo a la ofensa de otro, no tomes la identidad del trauma que te causaron, no intentes cobrar a la persona equivocada esa deuda.
El perdón es la llave que abre la puerta del prisionero, el cual puedes ser tu, pues es directamente un regalo para ti, es la medicina más efectiva para la herida. Elige sanar tu interior, no permitas que los errores de otros te paralicen.