ROMA
Período republicano (del 509 al 27 antes de Cristo
o del 244 al 726 ab urbe condita).
La República aristocrática.
298 antes de Cristo o 455 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Lucio Cornelio Escipión Barbato y Cneo Fulvio Máximo Centumalo.
Antecedentes de la Tercera Guerra Samnita.
Roma, hasta ahora, venció y supo usar completamente sus victorias.
En la parte del país volsco, poseído en otro tiempo por los samnitas, los romanos no necesitaron guardar los mismos miramientos.
Arpiño fue incorporada; Frusino (Frosinone) perdió un tercio de su territorio, y en el Alto Liris, no lejos de Fregela (Fregellae), la ciudad volsca de Sora, ya ocupada por los soldados romanos, fue transformada en una fortaleza latina permanente, con una legión de cuatro mil hombres como guarnición.
Completamente sujeto, el país volsco marchó a grandes pasos a la asimilación a Roma.
Durante las últimas guerras se preparó el establecimiento definitivo de la dominación romana con las grandes vías militares y las fortificaciones construidas en Campania y en Apulia.
Roma actuó en dos frentes: desde el sur y Campania, atacó el occidente del país de los samnitas, y, desde sus bases de Apulia, el oriente.
Los samnitas necesitaron crear una cabeza de puente para conjuntar los enemigos romanos del norte, a través de Italia central, uniendo a etruscos, galos y umbros en los alrededores de Clusium.
Los samnitas se habían abierto paso en el norte para unirse a sus aliados en Umbría.
Así se formó una coalición antirromana: samnitas, etruscos, galos (senones), sabinos, lucanos y umbros.
Pero el ambicioso plan samnita consistió en hacer una demostración de fuerza con sus aliados etruscos en Umbría, para atraer a su causa a las ciudades umbras remisas y, de este modo, abrir el camino hacia el sur a las fuerzas galas y crear una auténtica coalición antirromana unida a las comunidades sabinas rebeldes a Roma.
Este logro samnita llevó a los romanos a la fundación de dos colonias militares (fortalezas marítimas) en el ager Falernus, cerca de Capua, Sinuessa y Minturnae, (en la actualidad, Roca di Mondragone y Trajeto) en la costa de la Campania para asegurar su éxito militar y sus conquistas, para impedir más sorpresas y para abrir caminos que facilitaran a los ejércitos romanos la entrada al país de los samnitas.
Perdieron su autonomía, y se les impuso el derecho pasivo de ciudad (civitas sine suffragio).
Antes de la conquista y absorción de la región interior, Roma quiso dominar definitivamente toda la región de la Campania y el litoral del Adriático.
En esta región algunas poblaciones etruscas no habían depuesto aún las armas, y solo cortas treguas hicieron cesar las luchas en extremo sangrientas, aunque sin resultados. Los romanos vieron claro que los samnitas aun no habían sido conquistados, y, durante los años de paz, aprovecharon para fortalecerse en todas direcciones.
En cuanto los romanos supieron estos acontecimientos les declararon la guerra.
Por tanto, desde este año, la liga samnita reinició la lucha.
Hechos destacados del año:
Regresando al hilo del tema, hay que decir que a principios de este año, llegó una delegación de lucanos a Roma, denunciando al Senado romano que los samnitas les plantearon una alianza militar, a la que se opusieron.
Ante el inminente peligro, los senadores romanos unánimemente convinieron sellar un tratado de alianza con los lucanos y enviar a los samnitas una embajada de feciales.
La misión de los feciales romanos trató de convencer a los samnitas para que llevaran a cabo una retirada de los territorios y de las fronteras de sus aliados lucanos.
En el Samnium fueron tales la larga espera y la efervescencia de los ánimos, que los jefes samnitas mostraron todos sus odios a los enviados romanos, que informaron al Senado de tan singular atropello.
No cupo más desliz e irreflexión porque Roma declaró la guerra a los samnitas.
Esta nueva contienda fue el último desesperado intento de los samnitas, para mantenerse independientes, conformando una alianza con etruscos, galos senones, umbros y sabinos.
Los tradicionales sorteos para asumir el mando de las legiones en las campañas militares concedieron al cónsul, Lucio Cornelio Escipión Barbato, la Etruria, y al otro cónsul, Cneo Fulvio Máximo Centumalo, el Samnio.
Lucio Cornelio Escipión Barbato, marchó a Etruria.
Los etruscos, valiéndose de la oscuridad nocturna, abandonaron el campamento y renunciaron al combate.
Los romanos, a la mañana siguiente, llegaron al solitario campamento etrusco y se apoderaron del cuantioso botín que dejaron los etruscos por huir a toda prisa.
Las legiones del cónsul, Lucio Cornelio Escipión Barbato, bajaron hasta Falerii (Faleria), dejaron los bagajes del ejército escoltados por algunos soldados y se dedicaron a arrasar a fuego y espada aldeas y fuertes del territorio etrusco a su paso, pero no atacaron las ciudades donde se refugiaron los aterrorizados enemigos.
Los romanos capturaron muchos etruscos durante sus correrías.
Por otra parte, el cónsul, Cneo Fulvio Máximo Centumalo, tras un célebre combate en la ciudad de Bovianum Vetus (actual Pietrabbondante) en el Samnio, consiguió una decisiva victoria y tomarla por asalto.
La campaña reportó a Cneo Fulvio Máximo Centumalo el triunfo sobre los samnitas.
297 antes de Cristo o 456 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Quinto Fabio Máximo Ruliano, por 4ª vez, y Publio Decio Mus, por 3ª vez.
Hechos destacados del año:
La elección de los cónsules fue urdida por el primer cónsul, Quinto Fabio Máximo Ruliano, que solicitó que se volviera a proclamar la ley que prohibía a cualquier hombre ser reelegido cónsul hasta no haber pasado un periodo de diez años entre consulado, obviando su negativa a presentarse como candidato. Cuando los cónsules estudiaban el desarrollo de la futura campaña militar, llegaron mensajeros de Sutri, Nepi y Falerii (Faleria, actual Civita Castellana), portando noticias sobre el convenio adoptado por estas ciudades para gestionar la paz.
Descartada la guerra contra Etruria por la anterior noticia, la contienda militar tomó rumbo al Samnio.
Muchas de las ciudades etruscas desearon celebrar tratados particulares con la República.
Los samnitas concentraron sus fuerzas, precisamente debido a la debilidad de los etruscos.
Los samnitas, como ya no tenían esperanza de victoria sino con la coalición de toda la Italia, hicieron esfuerzos enérgicos para impedir una paz separada entre Roma y los etruscos.
Gelio Estacio, su general, llegó a ofrecer inclusive poner a la Etruria a la cabeza de un ejército auxiliar.
Entonces, el cónsul Quinto Fabio Máximo Ruliano, trasladó sus legiones hasta Sora y su colega, Publio Decio Mus, marchó por territorio sidicino hacia Teano (Teanum).
Por otro lado, avistado el enemigo en Tiferno, sito en la Italia central, por el ejército del cónsul, Quinto Fabio Máximo Ruliano, mandó a sus exploradores inspeccionar el terreno.
El cónsul, como hombre precavido, no entró en el valle de Tiferno.
La estrategia del ejército samnita, comandado por Gelio Estacio, estuvo planteada en un primer encuentro con las legiones del cónsul Quinto Fabio Máximo Ruliano, y, una vez derrotadas estas legiones, acometer las restantes de su colega Publio Decio Mus.
El cónsul, Quinto Fabio Máximo Ruliano, exhortó a sus legionarios, preparándolos para el combate.
El samnita, Gelio Estacio, temeroso de que el segundo ejército romano, de Publio Decio Mus, se uniera con el recién llegado a Tiferno, optó por presentar batalla a campo abierto, aunque conservando la considerable ventaja de estar en un terreno elevado: una colina.
El cónsul Quinto Fabio Máximo Ruliano siempre supo de su inferioridad numérica frente a los samnitas y de estar en peor posición estratégica, pues sus legionarios deberían luchar cuesta arriba.
Con esta posición, una batalla de enfrentamiento de líneas, que tanto dominaban los romanos, no se produjo.
Cuando ambos ejércitos estuvieron enfrentados, y comenzaron las escaramuzas, el frente samnita se comportó como un fuerte muro ante las embestidas romanas.
La carga de caballería romana, que partió demasiado pronto al encuentro de los enemigos en compacta formación, se estrelló estrepitosamente contra la valla de escudos samnitas y tuvo que retroceder, dando paso a la infantería.
El ejército samnita, envalentonados por el fracaso romano, contraatacaron las líneas romanas.
Cuando el legado Lucio Cornelio Escipión Barbato, liderando la línea de lanceros o hastados (hastati) de la primera legión, apareció a las espaldas de los samnitas en su retaguardia y cargaron contra la primera línea samnita, el enemigo, agotado, se desanimó y empezó a ser superado.
El cónsul, Quinto Fabio Máximo Ruliano, aprovechando el notado desconcierto en las filas enemigas por la aparición inesperada de Lucio Cornelio Escipión Barbato, exclamó a sus legionarios que aquellos hombres eran las legiones de su colega Publio Decio Mus.
Tanto los romanos como los samnitas llegaron a creer que aquellos hombres surgidos del bosque eran la avanzadilla del ejército de Publio Decio Mus, con lo que la moral de los romanos subió enormemente y la de los samnitas decayó, pues temieron verse rodeados.
La victoria fue romana, y las pérdidas ascendieron a 2.000 legionarios muertos por 3.400 más 830 prisioneros samnitas y veintitrés estandartes capturados.
Por otro lado, el cónsul, Publio Decio Mus, que había partido de Teano (Teanum), y había trasladado su ejército al Samnio, abortó la posible unión entre samnitas y apulios.
Los ejércitos consulares, una vez unidos, estuvieron cinco meses, devastando y asolando el país samnita.
Publio Decio Mus lo hizo en 45 lugares distintos y Quinto Fabio Máximo Ruliano, el otro cónsul, lo hizo en 86, capturando la ciudad de Cimetra, donde los samnitas perecieron 900 y 2.900 fueron hechos prisioneros durante el asalto.
Tras el regreso de los cónsules a Roma, se produjeron las nuevas elecciones consulares.
296 antes de Cristo o 457 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Lucio Volumnio Flamma Violens, por 2ª vez, y Apio Claudio Caego, el ciego, por 2ª vez.
Sin embargo, los cónsules del año anterior fueron prorrogados en sus cargos como procónsules por un tiempo máximo de seis meses; a saber, Quinto Fabio Máximo Ruliano y Publio Decio Mus.
Los citados procónsules permanecieron en el Samnio continuando la guerra.
Las fuerzas samnitas, entonces, marcharon a Etruria para celebrar una reunión con los etruscos, ahora que se sentían más fuertes.
Los samnitas retomaron la guerra, porque una paz que les redujo a la esclavitud fue más pesada de sobrellevar que una guerra, en la que pelearan como hombres libres para no abandonar la libertad.
Mientras en el Samnio, la guerra fue muy destructiva.
El procónsul, Publio Decio Mus, fue informado por sus exploradores de la salida del ejército samnita hacia la Etruria y planeó atacar las ciudades de Murgacia, que conquistó y tomó 2.100 prisioneros, Romúlea, que asaltó y capturó 6.000 prisioneros y Ferentino, que se apoderó y mató a 3.000 enemigos.
Unos autores hablan que Publio Decio Mus tomó Murgacia y que Quinto Fabio Máximo Ruliano conquistó Romúlea y Ferentino., mientras que otros lo atribuyen a los cónsules Lucio Volumnio Flamma Violens y Apio Claudio Caego, el ciego, mientras unos pocos declaran que fue el cónsul, Lucio Volumnio Flamma Violens, el que realizó la ocupación de todas las ciudades.
Mientras la citada campaña se produjo en el Samnio, en la Etruria se fraguaba la alianza de varias naciones contra Roma, organizada por el samnita, Gelio Estacio.
Todos éstos se fueron concentrando en el campamento samnita.
Cuando los romanos conocieron que los etruscos y los galos de la tribu de los senones del norte de Italia, se unieron a los samnitas, se alarmaron, porque, hasta entonces se beneficiaron de la falta de coordinación entre sus enemigos, pero ahora Roma tuvo que encararse a todos ellos a la vez.
Como el cónsul, Lucio Volumnio Flamma Violens ya había marchado hacia el Samnio con las legiones segunda y tercera y quince mil tropas aliadas, se decidió, por consiguiente, que su colega, Apio Claudio Caego, el ciego, entrara a la mayor brevedad posible en la Etruria con dos legiones, la primera y la cuarta y doce mil aliados.
El cónsul, Apio Claudio Caego, el ciego, realizó varios combates desde posiciones y en momentos desfavorables para los romanos.
Ante esta adversidad, el cónsul, Lucio Volumnio Flamma Violens, abandonó el Samnio y marchó hacia Etruria.
Los dos cónsules se encontraron pronto en Etruria, esperando las fuerzas del procónsul, Quinto Fabio Máximo Ruliano, mientras que el procónsul, Publio Decio Mus, siguió devastando los campos del Samnio.
Lucio Volumnio Flamma Violens, entró en combate antes de que Apio Claudio Caego, el ciego, llegara hasta el enemigo, de modo que la batalla comenzó sobre un frente irregular con los oponentes habituales cambiados: los etruscos enfrentándose a Lucio Volumnio Flamma Violens y los samnitas, tras un pequeño retraso debido a la ausencia de su líder, cerrando con Apio Claudio Caego, el ciego.
Refugiados los samnitas en su campamento, apareció Gelio Estacio con sus cohortes y renovó un tanto el combate, pero pronto fueron derrotados y los vencedores atacaron el campamento. Después del combate el enemigo sufrió seis mil novecientos muertos y dos mil ciento veinte cayeron prisioneros de los romanos.
Cuando Roma dedicaba todas sus energías más y más a la guerra etrusca, la guerra comenzó de nuevo en las llanuras cercanas a Neápolis.
Se levantaron en el Samnio nuevos ejércitos con el propósito de asolar los territorios sometidos por los romanos, llegando a los territorios de Capua y Falerno y apoderándose de un cuantioso botín en la Campania.
El cónsul, Lucio Volumnio Flamma Violens, cuando volvía al Samnio a marchas forzadas, pues estaba a punto de expirar el mandato proconsular ampliado de Quinto Fabio Máximo Ruliano y Publio Decio Mus, se enteró de las devastaciones que los samnitas estaban produciendo en la Campania.
Encontrado el campamento samnita, la mayoría de los enemigos habían partido, quedando rezagado un reducido número de samnitas, dispuesto a marchar, escoltando el botín capturado.
Los romanos rodearon y atraparon a los rezagados samnitas y los bagajes del botín.
Aunque los romanos, por su parte, se apoderaron de algunas plazas fuertes en el Samnium y destruyeron el partido samnita en Lucania, no pudieron impedir los movimientos del cuerpo de ejército que mandaba Gelio Estacio.
Los despachos enviados por el cónsul, Lucio Volumnio Flamma Violens, sobre los éxitos obtenidos en la Campania, aliviaron al Senado romano, pero el agravamiento de las perspectivas de la situación en Etruria, comunicada por las misivas de Apio Claudio Caego, el ciego, sembraron de nuevo el terror: cuatro naciones unieron sus armas; a saber, los etruscos, los samnitas, los umbros y los galos senones, que establecieron dos campamentos para poder albergar a todos sus ejércitos, una multitud descomunal.
Las elecciones al consulado estaban cerca y Lucio Volumnio Flamma Violens fue llamado a Roma para convocarlas.
La gravedad de la guerra en Etruria, donde cuatro naciones crearon una alianza para aplastar a Roma, exigía el nombramiento de un afamado general.
La recomendación del cónsul Lucio Volumnio Flamma Violens fue seguida y Quinto Fabio Máximo Ruliano y Publio Decio Mus resultaron elegidos cónsules, mientras que Apio Claudio Caego, el ciego, fue elegido pretor, estando todos ausentes.