Roma, Historia Eterna

Roma, Historia Eterna

By franzogarHistory
Download on the App Store

Roma, Historia Eterna episodes

  • A049 Roma, Historia Eterna - República XXXV (479-488 a.u.c.)
    ROMA
    Período republicano (del 509 al 27 antes de Cristo
    o del 244 al 726 ab urbe condita).
    274 antes de Cristo o 479 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Servio Cornelio Merenda y Manio Curio Dentato, por 3ª vez.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Magna Grecia.
    Épiro.
    273 antes de Cristo o 480 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Cayo Fabio Licino y Cayo Claudio Canina, por 2ª vez.
    Hechos destacados del año:
    El cónsul Cayo Fabio Licino falleció este año.
    El cónsul, Cayo Claudio Canina, obtuvo un triunfo sobre lucanos, samnitas y, probablemente, brucios.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Magna Grecia.
    Pirro, entonces, determinó invadir Macedonia para probar suerte.
    Esta contrariedad obligó a Antígono 2º Gonatas a presentar una batalla campal.
    Algunas ciudades interiores intentaron resistirse a Pirro, pero pronto se apoderó de ellas, dejando guarniciones dentro de sus murallas.
    272 antes de Cristo o 481 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Lucio Papirio Cursor, por 2ª vez, y Espurio Carvilio Máximo, por 2ª vez.
    Son nombrados censores Manio Curio Dentato y Lucio Papirio Pretextato.
    Hechos destacados del año:
    Manio Curio Dentato fue investido con la censura y construyó el segundo acueducto de Roma (Anio Vetus), que llevó el agua del río Anio a la ciudad de Roma.
    El cónsul, Espurio Carvilio Máximo, fue elegido cónsul una segunda vez con su ex colega Lucio Papirio Cursor, pues el pueblo, recordando sus anteriores victorias, esperó que se pusiera fin a las guerras samnitas, antes de que Pirro regresara a Italia. El cónsul, Lucio Papirio Cursor, terminó la guerra contra los samnitas, los sometió así como a los lucanios y a los tarentinos y celebró su 2º triunfo.
    Magna Grecia.
    Los romanos del cónsul, Lucio Papirio Cursor, por su parte asediaron la ciudad de Tarento que se vio obligada a capitular.
    Abandonada por Pirro, que murió en Argos (Acaya), Tarento no tardó en entregarse a Roma.
    La guerra de Tarento definitivamente terminó.
    El general epirota, Milón, pues, entregó la ciudad a los romanos, quienes poseían en ella, desde largo tiempo, un partido adicto. Roma se contentó por el momento con estas explicaciones. Las colonias griegas de la baja Italia se federan con Roma.
    Ahora todas las ciudades griegas del sur de Italia reconocían la autoridad de Roma.
    Quedó afianzado el dominio romano en el sur de Italia, excepto Regio (Rhegium).
    No obstante, los cartagineses hicieron una demostración de su poderío naval en la bahía de Tarento, como advertencia a Roma.
    Sicilia.
    También mandó tropas en ayuda de los romanos para asediar Regio (Rhegium).
    271 antes de Cristo o 482 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Cesón Quincio Claudo y Lucio Genucio Clepsina.
    Hechos destacados del año:
    El cónsul, Lucio Genucio Clepsina, fue enviado a someter a la legión de la Campania, que bajo la dirección del tribuno militar, Decio Iubelio, se instaló como guarnición, pero posteriormente se rebeló contra los romanos y se hizo dueño de la ciudad de Regio ( Rhegium).
    En consecuencia, Hierón de Siracusa se alió con los romanos, que mandaban sus legiones contra los campanios de Regio (Rhegium), aliados, compatriotas y cómplices de los mamertinos, y después marchó a Mesina.
    Después de un largo asedio, las fuerzas romanas, ayudadas por tropas siracusanas del general Hierón, depusieron a Decio Iubelio y restauraron la independencia de la ciudad.
    Sin embargo, Decio Iubelio, el tribuno militar de la legión campana de Regio (Rhegium), en la que llevaba viviendo 10 años, se suicidó al ser tomada por los soldados romanos.
    A partir de entonces, Regio (Rhegium) fue una ciudad importante aliada de Roma, con el estatus de municipium y socia navalis (aliado naval). Con la toma de Regio (Rhegium) los romanos dominaron ya todo el sur de Italia.
    270 antes de Cristo o 483 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Cneo Cornelio Blasión y Cayo Genucio Clepsina, por 2ª vez.
    Hechos destacados del año:
    El cónsul Cneo Cornelio Blasión obtuvo un triunfo.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    Cabe recordar que cuando Pirro dejó Sicilia, los siracusanos se ocuparon de mantener a Cartago en los límites que Pirro le impuso, pero, mientras tanto, los mamertinos se recuperaron.
    269 antes de Cristo o 484 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Quinto Ogulnio Galo y Cayo Fabio Píctor.
    Son nombrados censores, Lucio Emilio Bárbula y Quinto Marcio Filipo.
    Hechos destacados del año:
    Este consulado es recordado en la historia de Roma como el año en que la plata se acuñó por primera vez en Roma.
    Probablemente los romanos encargaron la acuñación de sus primeras piezas de plata a las casas de moneda de estas ciudades.
    Tales monedas solían llevar las leyendas «ROMA» o «ROMANO».
    Roma conquistó el resto de Etruria y toda la costa Italiana del Adriático.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    Condujo una afortunada campaña contra Mesina, ciudad que cobraba tributos a Siracusa y otras ciudades sicilianas, y encontró a los mamertinos, derrotándolos en las llanuras de Mila sobre las márgenes del Longano, donde les hizo una gran carnicería y cogió prisioneros a sus jefes.
    Mientras una parte recurrió a Cartago, que no dudó en colocar de inmediato una guarnición en la ciudad, otro grupo partió hacia Roma para entregar la ciudad a su protección, alegando el común origen itálico.
    La aparición de la guarnición púnica en Mesina hizo desistir a Hierón de Siracusa de continuar sitiando la ciudad mamertina.
    268 antes de Cristo o 485 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Publio Sempronio Sofo y Apio Claudio Ruso.
    La ciudad de Ascoli se convirtió en una civitas foederata, sólo nominalmente independiente de Roma.
    Roma funda la colonia de Ariminium (actual Rímini).
    Son nombrados cónsules Marco Atilio Régulo y Lucio Julio Libón.
    Roma estaba acabando de poner en orden la península italiana. Son nombrados cónsules Numerio Fabio Píctor y Décimo Junio Pera.
    Son nombrados cónsules Quinto Fabio Máximo Gurges, por 3ª vez, y Lucio Mamilio Vitulo. Hechos destacados del año:
    Roma se volvió contra Etruria y acabó con la última ciudad etrusca independiente: Volsinii.
    Ahora, cada ciudad italiana estuvo sujeta a Roma por un tratado cuyas condiciones fueron más o menos duras en función de la resistencia que la ciudad ofreció a la conquista.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    Hierón, acogido en Siracusa como un héroe por sus victorias, fue nombrado tirano de la ciudad, con el nombre de Hierón 2º.
    Mantuvo contactos estables con los romanos y con los cartagineses.
    Los mamertinos seguían dando guerra en Sicilia tanto a griegos siciliotas como a cartagineses, así que, de forma excepcional, los eternos enemigos decidieron unirse para aniquilarlos definitivamente.
    Largo tiempo vacilaron, pero la mayoría de los campanios mamertinos se decidió a favor de Roma.
    Los mamertinos, entonces, llamaron en su auxilio a Roma, enviando una embajada.
    Como Roma aspiraba a dominar Italia, al igual que Cartago la posesión de Sicilia, los romanos no dejaron que el azar tratara la posesión de Mesina entre los mamertinos y los siracusanos.
    Cartago intentó apoderarse en Italia de Regio (Rhegium) y de Tarento en el momento en que Roma se hizo dueñas de ellas y solo por casualidad fracasó su tentativa.
    Roma encontró una ocasión propicia para unir Mesina a la sinmaquia o alianza militar latina.
    Así, renovando los cónsules su moción en los comicios, el pueblo dispuso que se auxiliase a los mamertinos.
    Pero hacer pos sí solo una declaración de guerra a los romanos hubiera sido una locura.
    En este preciso momento, seis años después de haber abortado la tentativa de la armada cartaginesa contra Tarento, partió de Roma una embajada, pidiendo explicaciones sobre este asunto.
    Mientras aparentemente era el pueblo quien gobernaba Roma a través de los magistrados, fue verdaderamente el Senado el que ejerció el poder real.
    Roma fue, entonces, una oligarquía.
    44 min
  • A048 Roma, Historia Eterna - República XXXIV (477-478 a.u.c.)
    276 antes de Cristo o 477 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Quinto Fabio Máximo Gurges, por 2ª vez, y Cayo Genucio Clepsina.
    Hechos destacados del año:
    Roma fue asolada por una grave peste que repercutió en el alistamiento de tropas.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Magna Grecia.
    Viendo Pirro que las ciudades de Sicilia ya no le acogían con todo el interés que él había creído, regresó a Italia, donde los romanos, a su vez, habían logrado someter de nuevo toda la parte sur, a excepción de Tarento y Regio (Rhegium).
    Como los romanos hicieron muchos progresos en el sur de Italia, los tarentinos pidieron a Pirro que regresara.
    En vez de enviar su escuadra para atacar nuevamente la ciudad de Lilibeo, Pirro ordenó virar el rumbo y arribó en la costa italiana.
    Cuando Pirro abandonó la isla de Sicilia, exclamó:”Bonito campo de batalla dejo para romanos y cartagineses”.
    Desde Locri, Pirro se dirigió a Regio (Rhegium), intentando apoderarse de la plaza, pero no capturó la ciudad debido a la fuerte resistencia ofrecida allí por la guarnición campana y reforzada por mamertinos de Mesina.
    Tras la marcha de Pirro, rey de Épiro, de la isla de Sicilia, los siracusanos nombraron a Hierón (el furturo tirano Hierón 2º de Siracusa) comandante de sus tropas.
    275 antes de Cristo o 478 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules, Lucio Cornelio Léntulo Caudino y Manio Curio Dentato, por 2ª vez.
    Son nombrados censores Quinto Fabricio Luscino y Quinto Emilio Papo.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Magna Grecia.
    Una vez que el ejército romano estuvo listo, entró en Samnio, invernando en sus montañas.
    Pirro y sus aliados samnitas, decidieron ir contra los romanos, presentando batalla antes de que el cónsul Manio Curio Dentato pudiese unirse con su colega, que venía a marchas forzadas desde el interior de la Lucarna.
    Pirro dividió sus fuerzas en dos partes, una más pequeña al mando de Milón para bloquear al cónsul Lucio Cornelio Léntulo Caudino y otra mandada por él mismo, que avanzó contra Manio Curio Dentato.
    Pirro dispuso de una fuerza de 13.600 falangistas, 9.000 hoplitas, 3.000 jinetes y 20 elefantes, mientras que Manio Curio Dentato organizó un ejército consular de 4 legiones unos 20.000 legionarios, 4.000 infantería ligera y 2.000 jinetes.
    Pirro llegó a la conclusión de que atacar al cónsul Manio Curio Dentato antes de que llegase el otro cónsul, pareció la mejor opción.
    El cónsul, Manio Curio Dentato, mandó salir una avanzadilla de caballería para hacer retroceder a la vanguardia de Pirro y dar tiempo para formar sus tropas, que sembró la confusión entre las fuerzas de Pirro y atacó el tren de bagajes de la vanguardia y consiguió hacer algunos prisioneros e incluso algunos elefantes que habían quedado aislados.
    La vanguardia del rey epirota se retiró, y regresó a la llanura, mientras que el propio Pirro se dirigió a la llanura y desplegó sus fuerzas en línea.
    Pirro, por su parte, desplegó 1.500 jinetes ligeros en su ala izquierda apoyados por 1.000 infantes ligeros, en el centro 4.500 hoplitas, 13.600 falangistas y otros 4.500 hoplitas y en su ala derecha 1.500 jinetes pesados (tesalianos y macedonios) con 1.000 infantes ligeros, y como reserva los elefantes con 1.500 infantes ligeros.
    La falange no pudo constituirse adecuadamente y todo el ejército de Pirro sufrió las consecuencias de la falta de precisión.
    Los romanos progresaron por el ala derecha de Pirro, pero retrocedieron por la izquierda, así es que Pirro decidió emplear los elefantes contra el flanco derecho, apoyados por la infantería ligera.
    La estampida de los elefantes causó tal desorden y descontrol en ambos mandos que decidieron retirarse de la batalla, los romanos a su campamento y Pirro a retaguardia.
    Los romanos perdieron 6.000 soldados y los epirotas 9.000 y 2 elefantes; los romanos capturaron 1.300 prisioneros y 8 elefantes.
    Los romanos también se apoderaron de parte del tren de bagajes de Pirro, otorgándose la victoria.
    El cónsul, Manio Curio Dentato, ayudado por su colega, Lucio Cornelio Léntulo Caudino, logró esta vez derrotar totalmente a los epirotas,
    Pirro, que estaba ahora en peligro de ser atrapado entre los ejércitos de los dos cónsules, se retiró a toda velocidad a Tarento tras su derrota.
    Desde Tarento pidió de nuevo ayuda a los reyes de Macedonia y Siria.
    El triunfo, que Manio Curio Dentato celebró en este año sobre los samnitas y Pirro, fue uno de los más bellos que jamás contemplaron los romanos, cuya procesión fue adornada por cuatro elefantes, los primeros que se vieron en Roma.
    Fin de la Guerra Pírrica en Italia, 275 antes de Cristo o 478 ab urbe condita.
    Sicilia.
    Restableció las milicias ciudadanas.
    25 min
  • A047 Roma, Historia Eterna - República XXXIII (475-476 a.u.c.)
    Son nombrados cónsules Cayo Fabricio Luscino, por 2ª vez, y Quinto Emilio Papo, por 2ª vez.
    Hechos destacados del año:
    Cuando uno de los médicos de Pirro, llamado Nicias, desertó de las filas epirotas, propuso a los cónsules romanos envenenar a su señor.
    Para mostrar su gratitud, Pirro envió a Cineas a Roma con todos los prisioneros romanos, entregándolos sin rescate.
    Parece ser que Roma devolvió a los suyos y otorgó entonces una tregua a Pirro, no así una paz formal, ya que el rey no consintió en abandonar Italia.
    Pirro, sin embargo, pasó a Sicilia, al tiempo que Roma se apresuró a pactar con Cartago un nuevo tratado de alianza, el cuarto que firmó con tal potencia. La firma del 4º tratado romano-cartaginés estableció en una de sus cláusulas que ninguno de los dos pueblos celebrase una paz por separado con Pirro.
    Según Polibio, Roma y Cartago renovaron el tratado que dice así: "Si se cierra un tratado escrito con Pirro, deberán hacerlo ambas partes.
    De ser necesario, los cartagineses también deberán prestar ayuda en el mar a los romanos.
    Los Cartagineses socorrerán a los Romanos incluso en el mar si fuese necesario.
    Cartago concedió a Roma un trato de igual a igual.
    Una vez firmado este tratado, Roma intentó poder atacar Tarento, y cortar a Pirro las comunicaciones con su madre patria.
    Los cartagineses les dijeron a los romanos que estaban dispuestos a aliarse con ellos en el tiempo que duraba la guerra con Pirro.
    Los romanos, animados por esta nueva alianza, cancelaron la firma del tratado con Pirro.
    La escuadra cartaginesa, que transportaba tropas romanas al sur de Italia, a cuyo frente iba Magón, zarpó del puerto de Ostia, tras la firma del mencionado tratado, rumbo al estrecho de Sicilia, para ejercer el dominio del vital estrecho de Mesina, contando con el apoyo de los mamertinos que controlaban la ribera occidental del Estrecho, y Milón, general de Pirro, que dominaba Tarento.
    Entonces, la flota viró hacia Siracusa.
    Aparentemente, Magón buscó un entendimiento pacifico entre Cartago y Pirro, aunque en realidad lo que estaba maquinando fue conocer las intenciones de Pirro con respecto a Sicilia.
    Y quiso convencer al rey epirota para que no desembarcara en Sicilia y se mantuviera en Italia combatiendo a los romanos.
    Pirro, cuando abandonó Italia, dejó parte de sus tropas que permanecieron estacionadas en varios lugares aliados suyos, como protección contra los romanos y contra el peligro de traición.
    Los romanos planearon reconquistar el sur de Italia.
    Mientras, en la Italia del sur, el cónsul Cayo Fabricio Luscino y su colega, Quinto Emilio Papo, continuaron la guerra contra los pueblos itálicos sureños: lucanos, brucios, tarentinos y samnitas, aprovechando la ausencia de Pirro cuando comenzó su campaña siciliana.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    Cabe recordar que la muerte del tirano de Siracusa (Sicilia), Agatocles, en aquel momento siendo rey, invitó a Cartago a tomar las ciudades griegas de la isla.
    El actual tirano de Siracusa, Toinón y Sosístrato de Agrigento (luego Sosístrato 2º de Siracusa), se apoyaron en un ejército de unos 10.000 mercenarios, expulsado Hicetas de Siracusa.
    Sin embargo, los dos entraron en conflicto, y provocaron una guerra civil que dividió la ciudad de Siracusa entre la isla Ortigia, que un puente la comunicaba con la propia Siracusa, (en manos de Toinón) y la parte costera de la ciudad de Siracusa (en manos de Sosístrato).
    Los cartagineses, que ya tenían en su poder a Agrigento, atacaron Siracusa.
    La ciudad de Siracusa quedó sitiada por tierra y por mar.
    Nadie pudo prestárselos más que Pirro.
    Tras una larga guerra civil entre las dos facciones, una la de Toinón y otra la de Sosístrato, la ciudad de Siracusa se encontró indefensa ante la invasión púnica, y ambos generales buscaron el apoyo de Pirro.
    Recibió Pirro, aún en Tarento (Magna Grecia), entonces embajadas procedentes de Siracusa, Agrigento y Leontini, suplicando su auxilio contra cartagineses y mamertinos, que vagaban por Sicilia a sus anchas.
    Pirro fue solicitado recientemente por alguna de estas ciudades, como único recurso para combatir con éxito a Cartago.
    Pirro calculó dominar Sicilia y crear allí un reino estable, que pondría bajo mando de su hijo Alejandro.
    Hay que recordar que Roma y Cartago mantenían aún una firme alianza contra Pirro.
    Y Sicilia no sólo ofreció mayores perspectivas que el sur de Italia, sino que además fue imprescindible para la propia existencia de las ciudades griegas, cuya causa estaba defendiendo ahora contra Roma.
    Los púnicos enviaron a Mesina una flota tripulada por marinos cartagineses y 500 soldados romanos para tratar de disuadir a Pirro de que desembarcara en Sicilia.
    Pirro, a finales del verano, zarpó de Tarento a Sicilia y protegió su retaguardia, dejando fuertes guarniciones en las ciudades de la Magna Grecia, en el sur de Italia.
    El ejército cartaginés llevaba meses asediando la mayor ciudad de la isla, Siracusa, con un ejército de 50.000 hombres y un centenar de barcos de guerra, pero el rápido avance de Pirro cogió a los cartagineses por sorpresa, y éste desembarcó sin oposición en la isla de Ortigia, que controlaba la entrada al puerto de Siracusa.
    Gracias a la ayuda de la flota siracusana, unos 140 barcos, la flota de Pirro burló el bloqueo naval cartaginés y logró conducir las tropas a suelo siciliano.
    Hizo levantar inmediatamente el sitio de Siracusa, y reunió en poco tiempo todas las ciudades griegas de la isla.
    Aunque siguieron teniendo una gran ventaja numérica, los cartagineses supieron que tenían pocas opciones de derrotar a las tropas de Pirro. Luego Pirro se dirigió a Leontini, que ocupó sin lucha, donde Heráclides, tirano de Leontini, entregó a Pirro un ejército de 4.000 soldados de infantería y 500 jinetes.
    Allí consiguió Pirro más de 8.000 infantes y 800 jinetes, que integró en su ejército. Con los refuerzos conseguidos, el ejército de Pirro ascendió a más de 30.000 soldados de infantería, 2.500 de caballería y 30 elefantes.
    Los restos de las fuerzas púnicas huyeron a las ciudades amuralladas costeras del oeste siciliano como Lilibeo, Eryx y Panormo.
    Son nombrados cónsules Publio Cornelio Rufino, por 2ª vez, y Cayo Junio Bruto Bubulco, por 2ª vez.
    Los cónsules, Publio Cornelio Rufino y Cayo Junio Bruto Bubulco, llevaron la guerra contra los samnitas.
    La Italia del Sur, indefensa desde mucho tiempo atrás, no estaba salvada de la guerra contra Pirro, dueño aún de Tarento, porque el epirota pudiese fácilmente volver de Sicilia y emprender la guerra.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    Los mamertinos fueron ayudados por los cartagineses desde que se instalaron en Mesina y fueron utilizados por los púnicos para que provocaran un segundo frente contra Pirro y ganaran tiempo en Lilibeo.
    Finalizado el problema mamertino, Pirro fue anunciado como “rey de Sicilia”, ya que estaba casado con una hija de Agatocles.
    Finalmente el asedio fue cancelado y el aura de invencibilidad de Pirro quedó empañada.
    Administró Sicilia sin tener en consideración las constituciones de las ciudades.
    Los habitantes de las ciudades greco-sicilianas, muy celosas de su autonomía, vieron ya en Pirro, a un dictador, y esta actitud ya no la soportaron. Además Pirro decidió crear una gran flota y trasladar la guerra contra Cartago a sus dominios en África, lo que supuso más gastos.
    Las ciudades más considerables se pusieron nuevamente de acuerdo con Cartago y con los mamertinos.
    Con la sublevación de los sicilianos murieron las esperanzas de Pirro, aniquilando el ideal de toda su vida.
    41 min
  • A046 Roma, Historia Eterna - República XXXII (474 a.u.c.)
    Son nombrados cónsules Publio Sulpicio Saverrión y Publio Decio Mus.
    Inicio de la batalla de Ausculum, cuyo despliegue de los dos ejércitos enfrentados fue el siguiente.
    El ejército de Pirro constó de 9.000 jinetes, 40.000 infantes, 20 elefantes, cuya distribución en el campo de batalla formó un ala izquierda con 3.500 jinetes ambracios, lucanos y tarentinos, apoyados por 1.000 infantes ligeros, un centro con 9.000 hoplitas samnitas, 5.000 hoplitas mercenarios (etolios, acarnanios, atamanios y alamanios), 5.000 falangistas epirotas (molosos, tesprotos y caones), 5.000 hoplitas tarentinos o Leucáspides, “escudos blancos”, un importante contingente de la falange con armamento pesado, 5.000 falangistas brucios, lucanos y salentinos, 5.000 falangistas italiotas y 4.000 falangistas macedonios, donde Pirro se situó con su Agema (guardia personal) de 2.000 jinetes, un ala derecha con 3.500 jinetes brucios, samnitas, tesalios y macedonios, apoyados por 1.000 infantes ligeros y una retaguardia, a izquierda y derecha, con 10 elefantes protegidos por 1.000 infantes ligeros.
    El ejército romano sumó 8.000 jinetes, 40.000 infantes, 300 carros y 5.000 arpinos de refuerzo, que los desplegó en un ala izquierda con 4.000 jinetes y 1.000 infantes ligeros apulianos, un centro con 2ª, 4ª, 3ª y 1ª legiones romanas con un total de 20.000 legionarios y 4 legiones aliadas intercaladas de 16.000 auxiliares, un ala derecha con 4.000 jinetes y 1.000 infantes ligeros campanos y la retaguardia con 300 carromatos y 1.000 de infantería ligera.
    Los cónsules dirigieron uno, Publio Sulpicio Saverrión, el ala izquierda y otro, Publio Decio Mus, el ala derecha.
    Su gran golpe de vista militar hizo comprender inmediatamente a Pirro las ventajas del orden manipular de las legiones. La 1ª legión se desplegó frente a las falanges de Ambracia y Macedonia, la 2ª frente a samnitas, la 3ª contra tarentinos, brucios y lucanos y la 4ª contra mercenarios y epirotas.
    En este segundo encuentro entre las falanges macedonias y las legiones romanas, ambos ejércitos estuvieron en igualdad numérica.
    Los romanos computaron un mayor número de infantes, pero menor número de jinetes y elefantes.
    En la primera fase, la batalla se desarrolló tras cruzar las tropas romanas un arroyo que las separaba del enemigo.
    Primero lo traspasó la caballería y detrás las legiones.
    Pirro mandó atacar a su caballería. Pirro vio con horror cómo el centro empezó a derrumbarse.
    Efectivamente, los elefantes fueron enviados para taponar la brecha que la 2ª legión abrió en el centro del despliegue epirota.
    Pero en este justo momento, donde el pánico se apoderó de los legionarios, otros romanos aprovecharon para poner en marcha su arma secreta contra los elefantes, ¡sus 300 carros!
    Después de la batalla de Heraclea, donde los elefantes de guerra griegos produjeron un gran impacto sobre los romanos, éstos aprendieron cómo hacerles frente.
    Pirro evaluó la situación y decidió que los elefantes se acercasen a los carros romanos, pero manteniendo una distancia prudente que impidiera ponerlos en peligro.
    Apareció una legión de 5.000 arpinos (arpinos, procedentes de Apulia, aliados romanos del Lacio), que acababa de llegar y que no había participado en la batalla hasta entonces.
    Les preguntaron quiénes eran y los griegos les informaron que pertenecían al campamento de Pirro.
    Aquellas pesquisas indujeron a los recién llegados aliados romanos no intervenir en la batalla, pero sí saquear el campamento epirota y llevarse un jugoso botín.
    La noticia, comunicada a Pirro, fue el colmo de los colmos: unos romanos, situados a su espalda, en la retaguardia, estaban saqueando su campamento.
    Las legiones 3ª y la legión aliada, antes de quedar cercadas en una loma por unidades de caballería e infantería ligera enemigas, atacaron con ímpetu victorioso, irrumpiendo en el centro del dispositivo epirota.
    Ni Pirro pudo desalojar a sus enemigos de la elevación ni la caballería y los elefantes pudieron maniobrar en esas alturas. Los romanos sabedores del cerco de sus legiones, reunieron la caballería de ambas alas para romper el cerco enemigo, pero fue en vano. Con la llegada de la noche, los epirotas retrocedieron a su campamento y los romanos bajaron de la loma, retirándose a sus líneas.
    Pirro llevó la peor parte el primer día: obligado a dar la batalla en las orillas escarpadas y pantanosas de un arroyo, no había podido desplegar su caballería ni sus elefantes.
    Esta acción obligó a los romanos a enfrentarse al ejército epirota en las llanuras cercanas.
    Este día, sin embargo, los romanos atacaron agresivamente toda la línea epirota, poniendo una enorme presión en todas las partes.
    Esperaban que se rompiera el frente epirota antes de que pudiese emplear sus elefantes, pero la infantería de Pirro, realizó una buena actuación, aguantando a las legiones romanas.
    Pirro decidió emplear sus elefantes y los romanos emplearon los carros que les quedaban.
    Muy pronto, sin embargo, luego de que los numerosos soldados, colocados sobre los elefantes, rechazaron con sus flechas y sus hondas a los de los carros romanos, y cortaron los tiros de sus bueyes, los elefantes se precipitaron contra las líneas romanas.
    Aunque inicialmente tuvo éxito, la infantería ligera pronto inutilizó los carros romanos, y los elefantes hundieron la línea romana, produciendo brechas y comenzando el desorden.
    En ese momento, el propio Pirro llevó a su Agema o Guardia Real a la batalla, entró por una brecha y atacó el flanco romano.
    Durante esta fase de la batalla, Pirro fuese herido por una jabalina romana, que le atravesó un brazo de parte a parte, en lo más recio de la pelea.
    Pirro quedó dueño del campo de batalla y se declaró vencedor, ya que el enemigo abandonó toda clase de contienda y hostilidad.
    Llegó el invierno, y el rey se retiró a Tarento, y los romanos quedaron acampados en la Apulia.
    Analizada la situación, comparada con los recursos militares de Roma, a Pirro le faltaron aquellos.
    En cuanto al resultado de la batalla de Ausculum, fue relatado de manera diferente por diversos autores, entre ellos, Jerónimo de Cardia señaló que Pirro obtuvo una victoria, Dionisio la representó como una prolongada batalla, y los cronistas romanos apuntaron a una victoria de los romanos.
    32 min
  • A045 Roma, Historia Eterna - República XXXI (473 a.u.c.)
    Son nombrados cónsules Publio Valerio Levino y Tiberio Coruncanio.
    Es nombrado dictador Cneo Domicio Calvino Máximo.
    El cónsul, Publio Valerio Levino, obtuvo como provincia el sur de Italia y la conducción de la guerra contra Pirro, rey de Épiro.
    La batalla de Populonia, entre Roma y los etruscos, tuvo lugar cerca del mar Tirreno, donde Roma terminó con los últimos vestigios del poder etrusco en la región.
    Los romanos, dirigidos por el dictador Cneo Domicio Calvino Máximo, resultaron victoriosos, y la amenaza etrusca sobre Roma disminuyó de manera brusca después de esta batalla.
    Magna Grecia.
    Pirro, el aliado tarentino, con un ejército reclutado y equipado con todos los adelantos de la técnica militar helenística, desembarcó en la ciudad de Tarento y asumió el mando supremo.
    Sin embargo, el rey epirota no se detuvo en estas medidas militares.
    Pirro, a quien la resistencia estaba muy lejos de sorprender, trató a Tarento como ciudad conquistada.
    Muchos esta medida la evitaron, huyendo a Roma.
    Para prevenir una ola de deserciones más amplia, Pirro colocó guarniciones de soldados epirotas en cada puerta de la ciudad.
    Por otra parte, Roma estuvo alerta y los romanos siempre supieron qué clase de combates había que sostener contra este ejército.
    Cuatro ejércitos confeccionaron los romanos para contrarrestar el despliegue militar del rey epirota.
    Otro ejército, conducido por el cónsul, Tiberio Coruncanio, entró en Etruria y redujo las ciudades etruscas de Volci y Volsinii, para evitar una insurrección de apoyo a Pirro.
    Un tercer ejército se situó en Venusia, para tratar de impedir que samnitas y lucanos se unieran al ejército de Pirro.
    Y un cuarto ejército, al mando del cónsul, Publio Valerio Levino, se dirigió directamente a Tarento para derrotar a Pirro.
    Las fuerzas romanas principales marcharon al sur al mando del cónsul, Publio Valerio Levino.
    Hasta este momento se apostó porque las guarniciones, acantonadas en las ciudades de la Magna Grecia (Gran Grecia), fueran un obstáculo a los progresos del rey epirota.
    El Senado romano, entonces, envió a la ciudad de Regio (Rhegium) a Decio Iubelio, un tribuno militar, al mando de la 8ª legión, compuesta por naturales de Campania, para defenderla de Pirro. Al mismo tiempo, el grueso del ejército romano, que estaba sobredimensionado, formado por cuatro legiones y cuatro contingentes de auxiliares aliados, casi el doble de un ejército normal consular, contando así con unos cincuenta mil hombres, ya marchó contra Pirro, dirigidos por el cónsul Publio Valerio Levino.
    Las legiones auxiliares estuvieron estructuradas de forma similar a las de los romanos, aunque en un número un poco menor, unos 4.000 soldados por legión.
    Además, los romanos incorporaron el refuerzo de 2.400 infantes ligeros brucios, procedentes de Campania, 1.200 jinetes romanos y 5.000 jinetes aliados.
    También el cónsul romano instaló guarniciones en las ciudades griegas que habían abrazado el partido romano, como Locri y Turios.
    Cuando Pirro supo que los romanos estaban amenazando Heraclea, decidió ir a su encuentro sin esperar a los refuerzos de sus aliados.
    La respuesta consular fue que los romanos no eligieron a Pirro como árbitro y no le temían como enemigo.
    El cónsul, Publio Valerio Levino, y su oponente, Pirro, el rey del Épiro, se asentaron en las orillas opuestas del río Siris, y, mientras que la batalla parecía inminente, un espía epirota fue capturado en las líneas romanas.
    El ejército romano sumó 39.200 hombres de infantería y 4.800 jinetes, desplegados del modo siguiente: un ala norte compuesta por 1.200 jinetes italianos del sur de Italia, 1.200 jinetes romanos y, detrás de éstos, 1.200 infantes ligeros apulios; un centro con la 1ª legión romana, la 1ª legión aliada, la 2ª legión romana, la 2ª legión aliada, la 3ª legión romana, la 3ª aliada, la 4ª legión aliada, la 4ª legión romana, y un ala sur con 3.600 jinetes aliados y, detrás, 1.200 infantes ligeros campanos.
    El ejército epirota compuesto por 8.000 jinetes, 35.000 infantes, 30 elefantes desdoblado del modo siguiente: un ala norte donde formaron 3.000 jinetes tesalianos y, detrás, 10 elefantes, un centro con 3.000 hipaspistas mandados por Milón, 20.000 falangistas epirotas (molosos, tesprocios, caonios, ambraciotas incluyendo 5.000 soldados macedonios dados por Ptolomeo Cerauno), 5.000 (mercenarios etolios, acamamos y atamanios de Grecia y también itálicos, 6.000 hoplitas tarentinos o “escudos blancos”, y un ala sur con 4.000 jinetes tesalianos y macedonios, 1.000 jinetes tarentinos, 2.000 arqueros, 500 honderos de Rodas y 20 elefantes de guerra con soldados en sus torres.
    Pirro, acampado con sus tropas y las de Tarento, entre Pandosia y Heraclea, colonia tarentina, procuró cubrir esta última plaza.
    Sin más demora, Pirro se dirigió a enfrentarse a las legiones enemigas establecidas cerca de Heraclea, comenzando la denominada batalla de Heraclea.
    Pirro recorrió a caballo las orillas del río Siris para observar las posiciones romanas, estudiando los movimientos de las formaciones enemigas, y quedó impresionado por la excelente organización del campamento y, en general, por el orden y la disciplina del ejército romano.
    Los romanos, por su parte, fueron inusualmente agresivos.
    El cónsul, Publio Cornelio Levino, mandó su caballería río abajo, alejados de las posiciones epirotas para buscar un vado y cruzar el río.
    Acto seguido, la infantería romana comenzó a cruzar el río.
    Pirro reunió apresuradamente 3.000 de sus mejores jinetes macedonios y tesalianos, y marchó hacia el río, para tratar de evitar que los romanos lo cruzasen. Pirro dio la orden de salir del campamento para presentar batalla a los romanos.
    Por suerte para Pirro, las legiones aliadas de Roma no pudieron desplegarse convenientemente, lo que hubiera permitido a los romanos flanquear a la falange desde ambos flancos.
    El rumor de la muerte de Pirro se propagó por el ejército griego, empezó a cundir el desánimo en sus filas.
    Para evitar una debacle, Pirro reaccionó con rapidez.
    Por segunda vez los griegos creyeron que Pirro había muerto.
    Pirro vio que llegó el momento decisivo e introdujo en el campo de batalla a los elefantes, que los envió contra la infantería romana, ayudado por la caballería tesaliana.
    Los romanos contemplaron con terror a las enormes bestias.
    La infantería romana huyó, permitiendo a los griegos apoderarse del campamento romano. Las pérdidas romanas fueron enormes: el vencedor halló siete mil romanos muertos y heridos en el campo de batalla, y apresó a dos mil prisioneros. Por su parte, no sufrió menos el ejército de Pirro: cuatro mil de sus más bravos soldados y muchos de sus mejores lugartenientes quedaron tendidos en el campo de batalla. Fue mucho más difícil para Pirro reemplazarlos, que para los romanos completar los cuadros de sus milicias.
    En el primer combate, tenido cerca de Heraclea, la victoria fue para Pirro, del que hay que resaltar que, con la ayuda de sus elefantes (que fueron vistos por las tropas romanas por primera vez), de la caballería y de la táctica de la falange macedónica, obtuvo una señalada victoria sobre las legiones del cónsul, Publio Valerio Levino.
    El cónsul, Publio Valerio Levino, a pesar de que su ejército fue superior en número al del enemigo, terminó derrotado en la batalla de Heraclea, su campamento fue capturado, y solo la noche permitió a los fugitivos poder llegar a una ciudad de Apulia, probablemente Venusia.
    La Lucania estuvo perdida para Roma. La primera batalla entre la falange y la legión dio la victoria a la primera, pero Pirro no se llevó a engaño.
    Tras la retirada romana, Pirro cabalgó entre los cadáveres del campo de batalla y observó que ningún soldado romano tenía heridas en la espalda. Las pérdidas fueron evaluadas como enormes: 15.000 romanos y 13.000 griegos.
    Se dijo que Pirro tras la batalla exclamó: ”Otra victoria como esta y estaremos acabados”, pero otras fuentes citaron: ”Otra victoria como esta y volveré solo a Épiro”.
    Pirro pagó muy cara su victoria.
    Celebró su victoria con ofrendas de armas de enemigos capturados.
    El primer éxito militar de Pirro tuvo consecuencias de largo alcance, no solo en los lucanos, samnitas y brucios, sino también en la ciudad de Locri que, cuando a las afueras apareció el rey epirota, los ciudadanos precipitadamente entregaron la guarnición romana, y Pirro inmediatamente dejó que 200 hombres fueran liberados sin pedir rescate.
    Pirro, que estimó la bravura dondequiera que la hallase, trató honrosamente a los valientes soldados de Roma que apresó en las orillas del Siris.
    Entonces ofreció la paz a los romanos. Pirro envió a su consejero Cineas a Roma con propuestas de paz, mientras él reunió las fuerzas de sus aliados y marchó lentamente hacia la Italia Central.
    Entonces, Pirro envió a su factotem Cineas para tratar una paz con Roma bajo su renuncia al sur de Italia.
    Para unir los hechos a las palabras, el enviado de Pirro recibió la orden de salir inmediatamente de la ciudad. Durante las negociaciones, Pirro avanzó hasta la Campania. En respuesta, Pirro prosiguió el avance hacia las citadas ciudades, ralentizando su marcha pero firme sin encontrar al frente digna oposición.
    Ningún ejército se le opuso, pero todas las ciudades del Lacio le cerraron sus puertas.
    Pirro se dirigió entonces sobre Roma.
    El cónsul, Publio Valerio Levino, persiguió a la retaguardia del ejército epirota tanto en su marcha a Roma, como en su retirada con las legiones de Campania, y tan eficazmente restauró el coraje y la disciplina sobre sus legiones, que Pirro no se atrevió a atacarlo.
    Para colmo de males, Pirro se enteró de que los romanos habían firmado la paz con los etruscos, a los que impusieron duras condiciones de paz y de que el otro cónsul, Tiberio Coruncanio, se encaminó con un segundo cuerpo de ejército hacia Roma. Se desvaneció toda esperanza de acordar la paz con los romanos, con lo que Pirro decidió retroceder lentamente a Campania.
    Los romanos, por entonces, enviaron una embajada a Pirro al frente del oficial romano Cayo Fabricio Luscino.
    Pirro intentó comprar al oficial romano tentándole con riquezas y un puesto en su ejército, pero fracasó.
    Plutarco comentó que Pirro quedó impresionado por la imposibilidad de sobornar al romano Cayo Fabricio Luscino.
    El cónsul, Publio Valerio Levino, no volvió a aparecer en la guerra contra Pirro.
    54 min
  • A044 Roma, Historia Eterna - República XXX (464-472 a.u.c.)
    ROMA
    Período republicano (del 509 al 27 antes de Cristo
    o del 244 al 726 ab urbe condita).
    Etapa del 289 al 281 antes de Cristo
    o del 464 al 472 ab urbe condita.
    289 antes de Cristo o 464 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Marco Valerio Máximo Corvino, por 2ª vez, y Quinto Cedicio Noctua.
    Son nombrados censores Quinto Fabio Máximo Gurges y Espurio Carvilio Máximo.
    Hechos destacados del año:
    Como nota curiosa, Quinto Fabio Máximo Gurges, debía su apodo de Gurges por su glotonería.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    Menón tomó el mando del ejército del asesinado Arcagato, que asediaba Etna, y dirigió sus huestes contra Siracusa.
    288 antes de Cristo o 465 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Quinto Marcio Trémulo, por 2ª vez, y Publio Cornelio Arvina, por 2ª vez.
    Hechos destacados del año:
    Estos cónsules repitieron también en su primer consulado.
    Se cree que Quinto Marcio Trémulo fue padre de Quinto Marcio Filipo, mientras que Publio Cornelio Arvina fue hijo de Aulo Cornelio Coso Arvina.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Magna Grecia.
    Los mamertinos, (“hijos de Marte”), ocuparon Mesina (Messana), recuérdese que fueron mercenarios campanos contratados por Agatocles de Siracusa, que, al morir éste, quedaron ociosos y desempleados en Sicilia, se apoderaron de la ciudad por traición, matando a todos los hombres y tomando a las mujeres como esposas.
    Tras un tiempo, se impacientaron y tramaron capturar la ciudad.
    Tras su victoria, los mercenarios se llamaron a sí mismos mamertinos en honor a Mamers, equivalente osco de Marte, dios de la guerra.
    287 antes de Cristo o 466 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Marco Claudio Marcelo y Cayo Naucio Rútilo.
    Es nombrado dictador Quinto Hortensio.
    Hechos destacados del año:
    La situación económica que atravesó Roma como consecuencia de la tercera guerra samnita volvió a desatar el problema de las deudas contraídas por la plebe campesina. La referida ley dio mucho más poder a la asamblea de plebeyos en comparación con el Senado.
    Los plebeyos abandonaron Roma, como se ha citado, paralizando la ciudad.
    Dicho de otro modo, los acuerdos, que se adoptaron por mayoría plebiscitos (plebiscitae) tuvieron carácter vinculante para todo el pueblo mediante la Ley Hortensia (lex Hortensia).
    La Ley Hortensia (lex Hortensia) estableció la abolición de la limitación que ejercía el Senado sobre la vigencia de los plebiscitos que necesitaron hasta ahora de su protección, quedando equiparados éstos a la ley (plebiscitum o iussum populi o lex).
    La Lex Hortensia suprimió el veto del Senado de Roma sobre los Concilios de la Plebe.
    Aprobada la Lex Hortensia, en teoría las distinciones políticas en Roma entre los patricios y los plebeyos desaparecieron.
    Se promulgó otra ley, la ley Papiria (lex Papiria iudicaria) que creó en Roma unos magistrados menores, llamados tresviri capitales, encargados de juzgar los delitos realizados de noche, y que por eso se llamaron también tresviri nocturni.
    286 antes de Cristo o 467 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Marco Valerio Máximo Potito y Cayo Elio Peto.
    Hechos destacados del año:
    La Lex Aquilia fue promulgada a propuesta del tribuno de la plebe Aquilio, basada en un plebiscito llamado a voto. Las disposiciones pertinentes de la ley expusieron un subconjunto limitado de acciones de responsabilidad civil que se incluyó en la ley promulgada.
    285 antes de Cristo o 468 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Marco Emilio Lépido y Cayo Claudio Canina.
    La ley Menia (Lex Maenia de comitiis) en cierta medida renovó las disposiciones de la ley Publilia (lex Publilia).
    Como se fue relatando en el transcurso de la tercera guerra samnita, apaciguado el sur de Italia, los romanos pudieron trasladar sus ejércitos al norte. 284 antes de Cristo o 469 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Lucio Cecilio Metelo Denter y Cayo Servilio Tuca.
    Hechos destacados del año:
    Las ciudades etruscas, Volsinii y Vulci, rompieron el tratado de paz firmado con Roma y los galos senones también.
    Los etruscos intentaron una alianza con los galos en Italia del norte.
    Roma intentó dar su merecido a los galos senones por el apoyo brindado a Samnio anteriormente.
    En la presente guerra contra los romanos, los galos senones fueron ayudados por los boyos, ínsubros, lingones y gesatas, reuniendo un ejército compuesto por una infantería de 50.000 hombres y una caballería de 20.000 jinetes, y pusieron sitio a Arretium (actual Arezzo).
    El cónsul, Lucio Cecilio Metelo Denter, fue enviado con un ejército consular (20.000 efectivos) para aliviar la ciudad. Los galos senones tuvieron abierto el camino de la Italia central y decidieron precipitarse sobre Roma.
    283 antes de Cristo o 470 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Cneo Domicio Calvino Máximo y Publio Cornelio Dolabela.
    El acoso galo fue considerado peligroso y se concibió un castigo que no se hizo esperar, alcanzando severas proporciones: Roma invadió el territorio de los galos senones con un poderoso ejército al mando del cónsul, Publio Cornelio Dolabela, que aniquiló a las hordas galas cerca del lago Vadimón.
    Las fuerzas combinadas de galos y etruscos marcharon en masa contra los romanos, y fueron derrotados aplastantemente en la batalla del lago Vadimón (hoy Bassano), cerca de la ciudad de Orte, a unos 55 km al norte de Roma por el nuevo cónsul Publio Cornelio Dolabela, que los aniquiló, siendo a continuación expulsados de sus territorios.
    Manio Curio Dentato debió su cognomen a sus dientes prominentes
    Los romanos nombraron a Manio Curio Dentato para que enviase una embajada a los galos senones para negociar el regreso de los prisioneros romanos de la batalla de Arretium.
    Cuando los enviados fueron asesinados, el pretor Manio Curio Dentato se enfureció tanto que inmediatamente con un nuevo ejército partió hacia el territorio de los galos senones.
    Éstos presentaron batalla y fueron derrotados y expulsados de su tierra, en la que los romanos establecieron la colonia de Sena Gallica, la primera que se fundó en territorio galo, cuyo territorio fue anexionado y denominado el ager gallicus por Roma.
    El cónsul, Publio Cornelio Dolabela, marchó a través del país de los sabinos y picentinos para derrotar al ejército de los galos senones, y asolar su país, y fundó allí una colonia romana para asegurar la zona, una poderosa fortaleza: Hadria, en el país de los picenos en la costa adriática.
    282 antes de Cristo o 471 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Cayo Fabricio Luscino y Quinto Emilio Papo. La decimatio, castigo militar arbitrario, se implantó en el ejército romano.
    La decimatio fue uno de los máximos castigos aplicados en el ejército romano.
    El castigo consistió en aislar a la cohorte o cohortes seleccionadas de la legión amotinada y dividirla en grupos de diez soldados.
    Los supervivientes eran obligados a dormir fuera del campamento de su legión, hecho de gran peligro en época de guerra.
    El primer aviso histórico seguro de Hadria fue el establecimiento de una colonia romana allí.
    Después de la victoria romana del lago Vadimón, quedó afianzado el dominio romano en la Italia central, empresa que recibió el apoyo de Quinto Fabio Máximo Gurges.
    Se conquistó el territorio ocupado por la tribu gala de los senones (Ager Gallicus).
    Cronología de otros hechos históricos:
    Magna Grecia.
    Sin embargo, la influencia romana en el sur de Italia creció.
    Una de ellas, la ciudad griega de Turios (Thurii) en la Magna Grecia acudió a Roma a pedir ayuda contra los lucanios y los brucios.
    Los romanos ayudaron a Turios contra los lucanos y los brucios.
    Los romanos obtuvieron una gran victoria, la ciudad de Turios fue liberada, y sus habitantes agradecidos erigieron una estatua del cónsul victorioso.
    Tras derrotar a los lucanios y brucios en la batalla de Turios, Roma instaló una guarnición en Turios.
    Aquella presencia suscitó en Tarento (Tarentum) una fuerte oposición que se agudizó cuando frente a sus costas apareció una escuadra romana, rompiéndose así el pacto que Tarento y Roma firmaron en el año 303 antes de Cristo o en el año 450 ab urbe condita, relativo a áreas de navegación, un tratado firmado unos años antes en términos amistosos, que comprometía a Roma a no traspasar la línea del promontorio Lacinio.
    La escuadra romana fue atacada al igual que la guarnición de Turios.
    Roma, con aquellos ataques, ya dispuso de un muy justificado casus belli para enfrentarse a las poleis de la Magna Grecia.
    Se inició la llamada guerra de Tarento (Tarentum) (desde el año 282 al 272 antes de Cristo o desde el año 471 al 481 ab urbe condita).
    Cabe mencionar que Tarento (Tarentum) fue un emporio comercial de los griegos y, luego, la ciudad más poderosa del sur de Italia.
    No había tomado parte en las guerras contra los romanos, permaneciendo sus habitantes muy satisfechos con haber derrotado a los vecinos suyos, los lucanos.
    La amenaza de los lucanos a Turios, más la petición de ayuda a Roma por esta ciudad, rompió así una larga tradición hasta ahora, pues Tarento siempre fue la protectora de la liga de las ciudades italiotas en el sur de Italia.
    Esto provocó a la ciudad de Tarento (Tarentum) quien se consideraba la ciudad griega dominante de la Magna Grecia.
    A causa de la mencionada ayuda de Roma a Turios, ciudad situada en el golfo tarentino, el choque entre romanos y la poderosa República comercial de Tarento (Tarentum), que dominaba en el mar Jónico, fue inevitable.
    Los tarentinos escandalizados de ver a unos bárbaros en territorio griego tomaron las armas.
    Cuando los barcos tarentinos se encontraron en el Golfo de Tarento (Tarentum) con unas pequeñas naves romanas que iban hacia Turios, una flotilla compuesta por diez naves, hundieron a cuatro de ellas y capturaron a una y mataron a su almirante.
    A continuación los tarentinos, acrecentados por su éxito, enviaron un ejército a Turios y lo atacaron, escudándose en que los habitantes de esta última ciudad llamaron a los romanos, y, acto seguido, ocuparon la ciudad de Turios y expulsaron a la guarnición romana, obligada a abandonar la ciudad.
    Por aquel entonces, Roma, ocupada en el norte, consolidando los territorios de Etruria y la Galia Cisalpina, no quiso problemas en el sur, y mandó una embajada a Tarento (Tarentum) para concertar una tregua y pedir la devolución de Turios, exigiendo explicaciones, pero las peticiones romanas fueron rechazadas y la embajada romana fue maltratada.
    Volvió a Roma y mostró la toga al senado.
    Ese acto atrajo aún más la ira de Roma.
    Al verse Roma atacada, justificó el senado romano la guerra.
    Los potenciales enemigos de Roma, lucanos y samnitas, se agruparon en torno a Tarento (Tarentum).
    Tarento (Tarentum), fiel a su sistema defensivo, se dio cuenta de que necesitaba aliados para enfrentarse a Roma y recurrió para la lucha contra Roma a un caudillo griego en la persona de Pirro, rey de Épiro, general famoso considerado por Plutarco como el mejor estratega de su tiempo.
    281 antes de Cristo o 472 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Quinto Marcio Filipo y Lucio Emilio Bárbula.
    Hechos destacados del año:
    El cónsul, Quinto Marcio Filipo, hizo frente a los etruscos y celebró un triunfo por su victoria.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Magna Grecia.
    Tarento se alió con el reino de Épiro y otras ciudades contra Roma.
    Roma, que dominaba completamente el Lacio, la Campania y Etruria, y tenía sometido al Samnio, y atemorizados a los galos senones y mantenía alianzas con los pueblos de Lucania y Apulia y algunas ciudades griegas y era la mayor potencia de Italia con diferencia, declaró la guerra a Tarento, guerra que se condujo con poca energía.
    Poco tiempo después los tarentinos, temerosos que los romanos no quisiesen satisfacer el insulto hecho a sus embajadores, finalmente, encontraron la persona que estaban buscando: Pirro, el rey de Épiro, para que los auxiliase.
    Con estas proposiciones partió para Tarento (Tarentum) una embajada romana, al mismo tiempo que, para apoyar sus palabras, las legiones al mando del cónsul, Lucio Emilio Bárbula, que fue el encargado de organizar este ejército contra los griegos de la Magna Grecia, avanzaron por el Samnium.
    La noticia de la declaración de guerra romana dividió a los ciudadanos de Tarento.
    Los aristócratas estuvieron a favor de la paz inmediata, mientras que las clases bajas estuvieron a favor de la guerra contra Roma.
    Sin embargo, incluso los partidarios de la guerra, que al final prevalecieron, estuvieron al tanto de las posibilidades militares de la ciudad y supieron que sin el apoyo de los aliados más fuertes, el ejército tarentino perecería contra las legiones romanas.
    Los tarentinos enviaron una embajada a Pirro, rey de Épiro, rogándole en nombre de todos los griegos italianos que cruzara el mar Jónico para combatir contra los romanos. Esta oferta resultó demasiado tentadora para ser rehusada, pues hacía realidad uno de sus tempranos sueños: la conquista de Roma, que le llevaría, posteriormente, a la soberanía sobre Sicilia y África. Contestó enseguida, ignorando las palabras de su sabio y fiel consejero Cineas, un ministro en Tesalia y amigo personal del gran general Pirro, rey del Épiro.
    Sin embargo, el cónsul romano, mostró respeto hacia los prisioneros de guerra y liberó a los ricos sin pedir rescate.
    Bajo la presión debido a los fracasos militares, el gobierno democrático que estaba a favor de la guerra contra Roma fue derrocado. Pirro actuó rápidamente en contra de los movimientos de los aristócratas tarentinos, pofrque quería mantener las hostilidades entre los griegos y los romanos.
    Las legiones romanas abandonaron el territorio tarentino y se retiraron hacia Metaponte.
    39 min
  • A043 Roma, Historia Eterna - República XXIX (460-463 a.u.c.)
    ROMA
    Período republicano (del 509 al 27 antes de Cristo
    o del 244 al 726 ab urbe condita).
    293 antes de Cristo o 460 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Lucio Papirio Cursor y Espurio Carvilio Máximo.
    Todos los hombres del Samnio se presentaron en Aquilonia (Carruna o Carbonara) para efectuar un reclutamiento general.
    Allí, unos cuarenta mil hombres, toda la fuerza del Samnio, tomaron estricto juramento religioso de servir a su país, y fueron forzados a unirse al ejército ante un altar dedicado a los dioses, mediante un rito según el viejo ritual de la religión samnita.
    El cónsul, Espurio Carvilio Máximo, se hizo cargo de las legiones del ya ex cónsul, Marco Atilio Régulo, estacionados en el territorio de Interamna Sucasina (actual Teramo) y se dirigió hacia el Samnio, donde tomó la ciudad de Amiterno (actual Pescara), matando a 2.800 y haciendo 4.200 prisioneros.
    El cónsul, Lucio Papirio Cursor, con un ejército recién alistado mediante decreto senatorial, atacó con éxito la ciudad de Duronia. A continuación, los cónsules atravesaron el Samnio en diferentes direcciones: Espurio Carvilio Máximo, después de devastar el territorio atinate, llegó hasta Cominio y Lucio Papirio Cursor hasta Aquilonia, donde estaba situado el grueso del ejército samnita.
    Durante algún tiempo, las tropas de Lucio Papirio Cursor, aunque no completamente inactivas, se abstuvieron de cualquier serio enfrentamiento.
    El tiempo transcurrió acosando al enemigo cuando estaba tranquilo y retirándose cuando mostraba resistencia, amenazándole más que presentando batalla.
    Lucio Papirio Cursor preparó a sus tropas para entrar en combate y comunicó a Espurio Carvilio Máximo, que se encontraba ya en Cominio, que, aunque tuviera sus pensamientos más en Aquilonia, donde la situación era bastante crítica, que en el mismo Cominio, atacase precisamente esta ciudad con todo su ejército, para evitar que desde aquí los samnitas mandasen refuerzos a Aquilonia.
    Espurio Carvilio Máximo estuvo de acuerdo con el plan, pues sabía perfectamente que el grueso del ejército samnita acampaba en Aquilonia.
    Cuando situó las reservas en sus posiciones respectivas y puso prefectos al mando de las fuerzas aliadas, Lucio Papirio Cursor dio la señal para la batalla.
    Justo en aquel instante, mientras formaba las posiciones de las legiones, llegó un desertor con la noticia de que 20 cohortes samnitas, de 400 hombres cada una, habían llegado a Cominio.
    Inmediatamente el cónsul, Lucio Papirio Cursor, envió un mensajero para advertir a su colega, Espurio Carvilio Máximo, de este movimiento.
    Puso el mando del flanco derecho a Lucio Volumnio Flamma Violens y el izquierdo a Lucio Cornelio Escipión Barbato.
    El mando de la caballería recayó sobre los legados Cayo Cedicio y Tito Trebonio y, al también legado, Espurio Naucio Rútilo, le ordenó que cogiese tres cohortes de auxiliares y reuniese todas las mulas de carga con el fin de alcanzar una elevación cercana para que, desde allí, aparecer en pleno combate, levantando la mayor polvareda posible para parecer que llegaba otro ejército romano.
    La caballería rompió en centro de las filas samnitas al primer embiste, mientras Lucio Volumnio Flamma Violens y Lucio Cornelio Escipión Barbato, aprovechando el desconcierto, atacaron desde las dos alas con la infantería.
    El ejército samnita huyó al completo, unos en dirección a su campamento, otros a refugiarse tras los muros de Aquilonia, mientras que la nobleza y la caballería tomaron el camino hacia Boiano (Bovianum).
    La caballería samnita fue perseguida por la caballería romana y la infantería samnita por la infantería romana y los flancos del ejército romano se separaron: el derecho se dirigió hacia el campamento samnita y el izquierdo hacia la ciudad de Aquilonia.
    La primera victoria se debió a Lucio Volumnio Flamma Violens, que capturó el campamento samnita, mientras que Lucio Cornelio Escipión Barbato, percatándose de que, a menos que terminase su misión antes de que el enemigo tuviera tiempo de recuperarse de su pánico, atrincherado tras las murallas, y de no entretenerse en un ataque baldío sobre la ciudad fortificada, se dirigió hacia las puertas seguido por sus hombres en formación de tortuga.
    Tras desalojar a los samnitas de las murallas a ambas partes de la puerta de la ciudad, no se aventuró a penetrar en el interior, porque contaba con muy pocos hombres.
    Lucio Papirio Cursor, cuando comprobó que el campamento samnita fue capturado y se dio cuenta que sus hombres tomaron las murallas, ordenó a las tropas que tenía libres de que efectuasen un ataque en toda regla y entrasen en la ciudad. Al día siguiente, tomada la ciudad, se hizo el recuento de las víctimas, dando como resultado 20.340 muertos y 3.870 prisioneros samnitas y, además, la captura de 97 enseñas militares.
    Esto sucedió en la batalla de Aquilonia celebrada en la Tercera Guerra Samnita.
    En el momento y el mismo día en que Lucio Papirio Cursor atacó al grueso del ejército samnita en Aquilonia, su colega Espurio Carvilio Máximo, como ambos cónsules acordaron, dio la señal de presionar con todas sus tropas la ciudad de Cominio para evitar que desde allí se mandaran refuerzos a Aquilonia.
    En este preciso instante, llegó el mensajero enviado por Lucio Papirio Cursor para advertirle de que hacia allí venían 20 cohortes samnitas en auxilio de los sitiados.
    Espurio Carvilio Máximo se vio obligado a retrasar el ataque y a destinar una parte de sus tropas a detener a los recién llegados samnitas.
    Acto seguido, ordenó al legado Décimo Junio Bruto Esceva que tomara una legión, diez cohortes auxiliares y la caballería para partir al encuentro de los refuerzos samnitas que se aproximaban e impedir que se acercaran más a Cominio.
    Espurio Carvilio Máximo inició el asalto a Cominio, llevando escalas por todo el contorno de los muros y efectuando un ataque contra las puertas de la ciudad.
    Los samnitas, tras una primera defensa, observaron que los romanos estaban combatiendo y tomando varias partes de la muralla.
    Murieron 4.880 samnitas y 11.400 fueron hechos prisioneros.
    Esto aconteció en la conquista de la ciudad de Cominio.
    Los cónsules entregaron las dos ciudades: Aquilonia y Cominio al saqueo y al fuego y ese mismo día ambas ardieron.
    Como el enemigo, entonces, no tenía ningún ejército en condiciones de luchar en campo abierto y la guerra solo podía continuarse mediante el ataque a sus ciudades, se decidió el saqueo de aquellas, cuya captura enriqueciera a los soldados.
    Los cónsules enviaron cartas a Roma dando cuenta de sus operaciones y luego se separaron.
    Pero las cosas se complicaron para los romanos, porque los etruscos, que actuaban según un acuerdo secreto con los samnitas, aprovecharon el momento en que los dos cónsules y los ejércitos romanos luchaban en el Samnio, circunstancia que ofreció una propicia ocasión para reanudar la guerra.
    Como desatendieron las reclamaciones de los feciales romanos, el pueblo ordenó, junto con la sanción del Senado, declarar la guerra a los faliscos.
    En estas tres ciudades fueron muertos y apresados unos 10.000 hombres, resultando ligeramente superior el número de prisioneros que de fallecidos.
    Efectuada la orden del Senado por los cónsules, correspondió a Espurio Carvilio Máximo la Etruria, para gran satisfacción de sus hombres, que ya no podían soportar el intenso frío del Samnio. Echado el invierno encima, el cónsul, Lucio Papirio Cursor, retiró su ejército del Samnio ante la imposibilidad de permanecer más tiempo entre el frío y la nieve.
    Al regresar a Roma, se le concedió un triunfo por unanimidad.
    Celebrado su triunfo, Lucio Papirio Cursor condujo su ejército a las proximidades de Vescia, cuyo territorio estaba aún infestado de samnitas, y allí invernó.
    Durante este tiempo, Espurio Carvilio Máximo atacó Troilo, en Etruria, y luego capturó cinco castillos, posiciones de gran fortaleza natural.
    En estas acciones el enemigo sufrió la pérdida de 2.400 muertos y 2.000 prisioneros.
    Este donativo resultó aún más aceptable para sus hombres tras la mezquindad de su colega, Lucio Papirio Cursor.
    Lucio Papirio Cursor celebró las elecciones consulares.
    292 antes de Cristo o 461 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Quinto Fabio Máximo Gurges y Décimo Junio Bruto Esceva
    Hechos destacados del año:
    El recién elegido cónsul, Quinto Fabio Máximo Gurges, fue hijo del también cónsul Quinto Fabio Máximo Ruliano. El propio Lucio Papirio Cursor fue nombrado pretor.
    La respuesta fue traer al dios Esculapio de Epidauro a Roma.
    291 antes de Cristo o 462 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Cayo Junio Bruto Bubulco y Lucio Postumio Megelo, por 3ª vez.
    Es nombrado procónsul Quinto Fabio Máximo Gurges.
    Hechos destacados del año:
    Roma volvió a su vieja técnica de desmenuzar pieza a pieza al adversario a partir de la frontera noroeste hacia el sureste, estableciendo a orillas del Anfido (Ofanto), cruce de los territorios samnita, lucano y apulio, la fuerte fortaleza o colonia militar de Venusia, cuna del poeta Horacio.
    Se enviaron allí no menos de 20.000 hombres, debido a su importancia militar.
    El jefe samnita, Cayo Poncio, vencido por los romanos y capturado por el ex cónsul Quinto Fabio Máximo Ruliano, fue ahorcado.
    290 antes de Cristo o 463 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Publio Cornelio Rufino y Manio Curio Dentato.
    Hechos destacados del año:
    Manio Curio Dentato y Publio Cornelio Rufino sometieron a los samnitas y obtuvieron victorias tan decisivas sobre ellos, que la guerra que había durado 49 años, fue llevada a su fin, y los samnitas pidieron la paz que se les concedió.
    Los cónsules celebraron un triunfo sobre los samnitas.
    Agotadas las fuerzas del Samnio por la guerra, este pueblo hizo la paz y renovó formalmente su alianza con Roma.
    Roma llegó a la paz con los samnitas, a los que obligó a proporcionarle tropas auxiliares en caso de guerra.
    Los samnitas se rindieron finalmente, pero Roma no se vio en condiciones de exigir demasiado.
    La única condición favorable a Roma fue que el Samnio renunció a combatir independientemente.
    Sus soldados sólo podrían luchar bajo la dirección romana.
    No obstante, el Samnio conservó su independencia, pero quedó rodeado por colonias romanas.
    Se disolvió la coalición samnita-etrusco-gala formada contra los romanos, quienes se apoderaron de Umbría.
    Después del final de esta campaña contra el Samnio, Manio Curio Dentato marchó contra los sabinos, que se habían rebelado contra Roma, y habían apoyado a los samnitas.
    Los sabinos, sin aparecer en las crónicas durante 200 años, fueron mencionados de nuevo, luchando contra Roma al final de la tercera guerra samnita.
    Al frente del ejército romano, Manio Curio Dentato conquistó y anexionó definitivamente la Sabina, territorio encuadrado en la Italia central.
    Muchos prisioneros fueron vendidos como soldados, aunque otros fueron admitidos a la ciudadanía romana sin derecho al sufragio.
    Roma se anexionó el territorio situado al este del Lacio y al norte del Samnio, llegando al mar Adriático por primera vez.
    Este final de la tercera guerra samnita entre Roma y el Samnio se fraguó, porque, aunque el potencial y los recursos de ambos contendientes fueron diversos, Roma gozó de una organización y una sociedad más compactas.
    También Roma superó al Samnio porque su ejército, que formó la legión, compuesta ahora por manípulos, unidades más móviles, se adaptó mejor a la orografía del terreno que la cerrada falange samnita.
    Si los romanos resultaron victoriosos en las guerras fue porque ningún otro pueblo deseó la victoria tanto como ellos.
    31 min
  • A042 Roma, Historia Eterna - República XXVIII (458-459 a.u.c.)
    295 antes de Cristo o 458 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Quinto Fabio Máximo Ruliano, por 5ª vez, y Publio Decio Mus, por 4ª vez.
    La apacible armonía no perduró entre ellos, azuzados por la rivalidad entre los órdenes, el patricio y el plebeyo, pues los senadores patricios, prescindiendo del clásico sorteo, pensaron en dar Etruria al cónsul patricio: Quinto Fabio Máximo Ruliano, y los senadores plebeyos recordaron al cónsul plebeyo: Publio Decio Mus, que no cediera hasta resolver el asunto mediante el tradicional reparto de la zona, donde quedaba ubicada la campaña militar de cada cónsul.
    El problema de la adjudicación de la zona militar fue resuelto por el pueblo que obligó al Senado a decretar que Etruria quedara asignada a Quinto Fabio Máximo Ruliano sin echar las suertes.
    Así pues a Quinto Fabio Máximo Ruliano le tocó Etruria y las tropas de Apio Claudio Caego, el ciego, más las tropas de refuerzo que el cónsul considerase que iba a necesitar.
    A Publio Decio Mus le correspondió el Samnio.
    Quinto Fabio Máximo Ruliano marchó a Etruria a relevar a Apio Claudio Caego, el ciego, que en Roma lo esperaban para ocupar el cargo de pretor.
    Cuando la primavera se asentó, Quinto Fabio Máximo Ruliano dejó la segunda legión en Chiusi (Clusium) y puso a Lucio Cornelio Escipión Barbato a cargo del campamento como propretor.
    Los galos senones llegaron al territorio de Etruria antes que los cónsules y se establecieron en Chiusi (Clusium) para atacar el campamento romano y a la legión que estaba allí estacionada.
    Lucio Cornelio Escipión Barbato, al mando de la legión estacionada cerca de Chiusi (Clusium), se dirigió con sus tropas a ocupar un terreno elevado hasta una colina que se extendía entre su campamento y la ciudad para cerrar el paso al enemigo, pero se encontró con la sorpresa de que la posición estaba ocupada por los enemigos.
    Esta fue una batalla de la tercera guerra samnita, conocida como la batalla de Camerino.
    La fuerza con la que los cónsules salieron en campaña constó de cuatro legiones y un gran cuerpo de caballería, además de mil soldados selectos campanos destinados a esta guerra.
    Los contingentes proporcionados por los aliados y la liga latina formaron un ejército aún más grande que el romano.
    Pero además de esta gran fuerza, otros dos ejércitos romanos estaban estacionados no muy lejos de Roma, frente a Etruria: uno en territorio falisco y otro en los campos del Vaticano.
    Los propretores, Cneo Fulvio Máximo Centumalo y Lucio Postumio Megelo, recibieron órdenes de asentar sus campamentos en aquellas posiciones. Los cuatro ejércitos aliados, enemigos de Roma, celebraron un consejo y decidieron realizar campamentos separados y no participar todos a la vez en el campo de batalla.
    Acordaron que los galos irían junto con los samnitas, mientras que los umbros partirían junto con los etruscos.
    Una vez fijado día para la batalla, decidieron que samnitas y galos se enfrentarían al grueso del ejército romano, mientras que umbros y etruscos atacarían el campamento y las tropas de reserva en el transcurso del combate.
    Pero estos planes llegaron a conocimiento de los romanos, por medio de tres desertores de la ciudad de Chiusi (Clusium), quienes contactaron con el cónsul, Quinto Fabio Máximo Ruliano, desvelando los propósitos del enemigo.
    Ahora que dividieron las tropas de las cuatro naciones, los cónsules buscaron al resto del enemigo, samnitas y galos, para provocar una batalla.
    El ejército romano, compuesto por 2 ejércitos consulares, cada uno con 2 legiones romanas y 2 aliadas y numerosa caballería reforzada con 1.000 jinetes campanos. desplegó a la manera tradicional la caballería en las alas, las legiones romanas en el centro y las legiones aliadas en los flancos.
    Publio Decio Mus mandó el ala izquierda y Quinto Fabio Máximo Ruliano el ala derecha.
    El ejército romano sumó unos 40.000 efectivos.
    Los samnitas se situaron a la izquierda frente a Quinto Fabio Máximo Ruliano y los galos a la derecha frente a Publio Decio Mus; la caballería fue colocada en las dos alas, mientras que los galos emplazaron a su retaguardia sus carros de guerra.
    En ejército galo-samnita sumó unos 50.000 efectivos.
    Los ejércitos, en perfecto orden de batalla, mantuvieron posiciones, contemplándose mutuamente.
    Quinto Fabio Máximo Ruliano prefirió mantener una postura defensiva, atacando a los samnitas con sus vélites en pequeños ataques no concluyentes.
    Por el contrario, Publio Decio Mus, quien por ser más joven era más vehemente, atacó con todas sus fuerzas. Por dos veces consecutivas Publio Decio Mus rechazó a la caballería gala que le salió al encuentro.
    En ese momento la infantería gala, envalentonada por el colapso romano, se abalanzó contra las legiones de Publio Decio Mus, que comenzaron a ceder.
    Mientras, su colega Quinto Fabio Máximo Ruliano, al observar lo que ocurría en el ala izquierda, ordenó al propretor, Lucio Cornelio Escipión Barbato, y a Cayo Marcio Rútilo Censorino que tomasen sus tropas que mantenía en reserva y se dirigiesen allí para restablecer el combate. El cónsul, Quinto Fabio Máximo Ruliano, dejó que transcurriera el día y, cuando se percató de que las fuerzas del enemigo iban mermando, ordenó a los prefectos de la caballería que, en un movimiento envolvente, atacasen el flanco samnita, mientras que la infantería, abandonando su actitud defensiva, comenzó a avanzar.
    Los samnitas, incapaces de aguantar la acometida, emprendieron la huida.
    Finalmente los galos, al ser rodeados, no ofrecieron resistencia, acabando la batalla.
    Las pérdidas romanas sumaron unos 8.200 muertos, mientras que los galos y samnitas perdieron 25.000 muertos, incluyendo al propio Gelio Estacio, y se hicieron 8.000 prisioneros por parte de los romanos.
    Encontrado el cuerpo del cónsul fallecido, Publio Decio Mus, las exequias se llevaron a cabo con todos los honores y en el elogio fúnebre sonaron las merecidas alabanzas por sus méritos contraídos con Roma.
    El propretor, Cneo Fulvio Máximo Centumalo, en el momento en que se produjeron los sucesos narrados, llevó la destrucción a lo largo y a lo ancho de los campos etruscos, realizando una brillante acción militar contra fuerzas de la ciudad de Perugia (antigua Perusia) y Chiusi (Clusium).
    El cónsul, Quinto Fabio Máximo Ruliano, dejó al ejército de su colega fallecido, Publio Decio Mus, guarneciendo Etruria y condujo de vuelta a Roma a sus propias legiones, para disfrutar un triunfo sobre los galos, los etruscos y los samnitas.
    Pese a las derrotas sufridas, ni los etruscos ni los samnitas se quedaron quietos.
    El pretor, Apio Claudio Caego, el ciego, fue enviado contra estos con el antiguo ejército de Publio Decio Mus, mientras que Quinto Fabio Máximo Ruliano penetró en Etruria, dio muerte a cuatro mil quinientos perusinos y tomó mil setecientos cuarenta prisioneros, que fueron rescatados a trescientos diez ases por cabeza y el resto del botín fue entregado a los soldados. Durante ese período, los samnitas, luchando a veces solos, a veces en conjunción con otras naciones, fueron derrotados por cuatro ejércitos romanos y por cuatro generales romanos en cuatro ocasiones: en Sentino, entre los pelignos, en Tiferno, y en la llanura estelate.
    294 antes de Cristo o 459 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Marco Atilio Régulo y Lucio Postumio Megelo, por 2ª vez.
    Son nombrados censores Cayo Marcio Rútilo Censorio y Publio Cornelio Coso Arvina.
    Hechos destacados del año:
    Los cónsules fueron destinados al Samnio, porque circularon noticias de que tres ejércitos enemigos de los cuales uno esperaba en la Etruria, otro iba a devastar la Campania y el tercero defendía las fronteras samnitas.
    Como Lucio Postumio Megelo estaba enfermo, su colega Marco Atilio Régulo partió de inmediato de Roma con la intención de bloquear las expediciones enemigas.
    El cónsul, Marco Atilio Régulo, halló al enemigo y colocó su campamento frente al samnita.
    Estos acontecimientos llegaron a Roma con cierto tono sensacionalista, lo que obligó al otro cónsul, Lucio Postumio Megelo, a marchar hacia Sora, sin estar totalmente restablecida su salud y dio una orden general para que sus hombres se reuniesen allí.
    Al reunirse con su ejército partió desde Sora al campamento de su colega.
    Los samnitas no pudieron ofrecer una resistencia eficaz ante los dos ejércitos consulares romanos y optaron por retirarse.
    Los cónsules se trasladaron de Sora, entonces, y tomaron direcciones distintas para arrasar los campos y asaltar las ciudades de los samnitas, tales como Milionia y Feritro.
    El cónsul, Marco Atilio Régulo, luego, dirigió sus tropas a la ciudad de Lucera (Luceria), sitiada por los samnitas, pero fue detenido en la frontera del territorio lucerino.
    Tras un encuentro desafortunado con los samnitas, los romanos tuvieron que refugiarse en su campamento.
    Rodeados por los samnitas, comenzó a pesar el desánimo entre los romanos, que estaban agotados por el combate del día anterior, que no les quedaban fuerzas ni sangre y que el enemigo parecía ser más fuerte que nunca.
    Cuando el ejército enemigo se acercaba, y estuvo más cerca, viéndosele con más claridad, el valor del cónsul ayudó a reanimar a sus desesperados legionarios.
    Todos los oficiales y soldados, tanto de infantería como de caballería, se esforzaron al máximo para restaurar el signo de la batalla.
    Mientras sucedieron estas cosas en la Apulia, los samnitas intentaron contrarrestar los avances romanos con un segundo ejército, atacando la colonia de Interamna Sucasina (Teramo) sobre el Liris, situada en la vía Latina. Dejando a su ejército estacionado allí, Marco Atilio Régulo regresó a Roma para llevar a cabo las elecciones. El otro cónsul, Lucio Postumio Megelo, sin encontrar nada que pudieran hacer sus tropas entre los samnitas, las llevó a Etruria y empezó a arrasar el territorio volsinio.
    Tras rechazar a un ejército de volsinios, se internó más al noroeste, en territorio de la ciudad de Rusellae, donde no solo asoló los campos sino que capturó la misma ciudad.
    Por estos servicios, el cónsul, Lucio Postumio Megelo, pidió al Senado que decretase para él la celebración de un triunfo. El asunto fue llevado ante la Asamblea, y se convocó al cónsul, Lucio Postumio Megelo, para que estuviese presente.
    En su discurso, aludió a los casos de los cónsules Marco Horacio Barbato y Lucio Valerio Potito, y al reciente de Cayo Marcio Rútilo Censorino, el padre del censor de aquel momento, que celebraron el triunfo, no por la autoridad del Senado, sino por una orden del pueblo.
    28 min
  • A041 Roma, Historia Eterna - República XXVII (455-457 a.u.c.)
    ROMA
    Período republicano (del 509 al 27 antes de Cristo
    o del 244 al 726 ab urbe condita).
    La República aristocrática.
    298 antes de Cristo o 455 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Lucio Cornelio Escipión Barbato y Cneo Fulvio Máximo Centumalo.
    Antecedentes de la Tercera Guerra Samnita.
    Roma, hasta ahora, venció y supo usar completamente sus victorias.
    En la parte del país volsco, poseído en otro tiempo por los samnitas, los romanos no necesitaron guardar los mismos miramientos.
    Arpiño fue incorporada; Frusino (Frosinone) perdió un tercio de su territorio, y en el Alto Liris, no lejos de Fregela (Fregellae), la ciudad volsca de Sora, ya ocupada por los soldados romanos, fue transformada en una fortaleza latina permanente, con una legión de cuatro mil hombres como guarnición.
    Completamente sujeto, el país volsco marchó a grandes pasos a la asimilación a Roma.
    Durante las últimas guerras se preparó el establecimiento definitivo de la dominación romana con las grandes vías militares y las fortificaciones construidas en Campania y en Apulia.
    Roma actuó en dos frentes: desde el sur y Campania, atacó el occidente del país de los samnitas, y, desde sus bases de Apulia, el oriente.
    Los samnitas necesitaron crear una cabeza de puente para conjuntar los enemigos romanos del norte, a través de Italia central, uniendo a etruscos, galos y umbros en los alrededores de Clusium.
    Los samnitas se habían abierto paso en el norte para unirse a sus aliados en Umbría.
    Así se formó una coalición antirromana: samnitas, etruscos, galos (senones), sabinos, lucanos y umbros.
    Pero el ambicioso plan samnita consistió en hacer una demostración de fuerza con sus aliados etruscos en Umbría, para atraer a su causa a las ciudades umbras remisas y, de este modo, abrir el camino hacia el sur a las fuerzas galas y crear una auténtica coalición antirromana unida a las comunidades sabinas rebeldes a Roma.
    Este logro samnita llevó a los romanos a la fundación de dos colonias militares (fortalezas marítimas) en el ager Falernus, cerca de Capua, Sinuessa y Minturnae, (en la actualidad, Roca di Mondragone y Trajeto) en la costa de la Campania para asegurar su éxito militar y sus conquistas, para impedir más sorpresas y para abrir caminos que facilitaran a los ejércitos romanos la entrada al país de los samnitas.
    Perdieron su autonomía, y se les impuso el derecho pasivo de ciudad (civitas sine suffragio).
    Antes de la conquista y absorción de la región interior, Roma quiso dominar definitivamente toda la región de la Campania y el litoral del Adriático.
    En esta región algunas poblaciones etruscas no habían depuesto aún las armas, y solo cortas treguas hicieron cesar las luchas en extremo sangrientas, aunque sin resultados. Los romanos vieron claro que los samnitas aun no habían sido conquistados, y, durante los años de paz, aprovecharon para fortalecerse en todas direcciones.
    En cuanto los romanos supieron estos acontecimientos les declararon la guerra.
    Por tanto, desde este año, la liga samnita reinició la lucha.
    Hechos destacados del año:
    Regresando al hilo del tema, hay que decir que a principios de este año, llegó una delegación de lucanos a Roma, denunciando al Senado romano que los samnitas les plantearon una alianza militar, a la que se opusieron.
    Ante el inminente peligro, los senadores romanos unánimemente convinieron sellar un tratado de alianza con los lucanos y enviar a los samnitas una embajada de feciales.
    La misión de los feciales romanos trató de convencer a los samnitas para que llevaran a cabo una retirada de los territorios y de las fronteras de sus aliados lucanos.
    En el Samnium fueron tales la larga espera y la efervescencia de los ánimos, que los jefes samnitas mostraron todos sus odios a los enviados romanos, que informaron al Senado de tan singular atropello.
    No cupo más desliz e irreflexión porque Roma declaró la guerra a los samnitas.
    Esta nueva contienda fue el último desesperado intento de los samnitas, para mantenerse independientes, conformando una alianza con etruscos, galos senones, umbros y sabinos.
    Los tradicionales sorteos para asumir el mando de las legiones en las campañas militares concedieron al cónsul, Lucio Cornelio Escipión Barbato, la Etruria, y al otro cónsul, Cneo Fulvio Máximo Centumalo, el Samnio.
    Lucio Cornelio Escipión Barbato, marchó a Etruria.
    Los etruscos, valiéndose de la oscuridad nocturna, abandonaron el campamento y renunciaron al combate.
    Los romanos, a la mañana siguiente, llegaron al solitario campamento etrusco y se apoderaron del cuantioso botín que dejaron los etruscos por huir a toda prisa.
    Las legiones del cónsul, Lucio Cornelio Escipión Barbato, bajaron hasta Falerii (Faleria), dejaron los bagajes del ejército escoltados por algunos soldados y se dedicaron a arrasar a fuego y espada aldeas y fuertes del territorio etrusco a su paso, pero no atacaron las ciudades donde se refugiaron los aterrorizados enemigos.
    Los romanos capturaron muchos etruscos durante sus correrías.
    Por otra parte, el cónsul, Cneo Fulvio Máximo Centumalo, tras un célebre combate en la ciudad de Bovianum Vetus (actual Pietrabbondante) en el Samnio, consiguió una decisiva victoria y tomarla por asalto.
    La campaña reportó a Cneo Fulvio Máximo Centumalo el triunfo sobre los samnitas.
    297 antes de Cristo o 456 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Quinto Fabio Máximo Ruliano, por 4ª vez, y Publio Decio Mus, por 3ª vez.
    Hechos destacados del año:
    La elección de los cónsules fue urdida por el primer cónsul, Quinto Fabio Máximo Ruliano, que solicitó que se volviera a proclamar la ley que prohibía a cualquier hombre ser reelegido cónsul hasta no haber pasado un periodo de diez años entre consulado, obviando su negativa a presentarse como candidato. Cuando los cónsules estudiaban el desarrollo de la futura campaña militar, llegaron mensajeros de Sutri, Nepi y Falerii (Faleria, actual Civita Castellana), portando noticias sobre el convenio adoptado por estas ciudades para gestionar la paz.
    Descartada la guerra contra Etruria por la anterior noticia, la contienda militar tomó rumbo al Samnio.
    Muchas de las ciudades etruscas desearon celebrar tratados particulares con la República.
    Los samnitas concentraron sus fuerzas, precisamente debido a la debilidad de los etruscos.
    Los samnitas, como ya no tenían esperanza de victoria sino con la coalición de toda la Italia, hicieron esfuerzos enérgicos para impedir una paz separada entre Roma y los etruscos.
    Gelio Estacio, su general, llegó a ofrecer inclusive poner a la Etruria a la cabeza de un ejército auxiliar.
    Entonces, el cónsul Quinto Fabio Máximo Ruliano, trasladó sus legiones hasta Sora y su colega, Publio Decio Mus, marchó por territorio sidicino hacia Teano (Teanum).
    Por otro lado, avistado el enemigo en Tiferno, sito en la Italia central, por el ejército del cónsul, Quinto Fabio Máximo Ruliano, mandó a sus exploradores inspeccionar el terreno.
    El cónsul, como hombre precavido, no entró en el valle de Tiferno.
    La estrategia del ejército samnita, comandado por Gelio Estacio, estuvo planteada en un primer encuentro con las legiones del cónsul Quinto Fabio Máximo Ruliano, y, una vez derrotadas estas legiones, acometer las restantes de su colega Publio Decio Mus.
    El cónsul, Quinto Fabio Máximo Ruliano, exhortó a sus legionarios, preparándolos para el combate.
    El samnita, Gelio Estacio, temeroso de que el segundo ejército romano, de Publio Decio Mus, se uniera con el recién llegado a Tiferno, optó por presentar batalla a campo abierto, aunque conservando la considerable ventaja de estar en un terreno elevado: una colina.
    El cónsul Quinto Fabio Máximo Ruliano siempre supo de su inferioridad numérica frente a los samnitas y de estar en peor posición estratégica, pues sus legionarios deberían luchar cuesta arriba.
    Con esta posición, una batalla de enfrentamiento de líneas, que tanto dominaban los romanos, no se produjo.
    Cuando ambos ejércitos estuvieron enfrentados, y comenzaron las escaramuzas, el frente samnita se comportó como un fuerte muro ante las embestidas romanas.
    La carga de caballería romana, que partió demasiado pronto al encuentro de los enemigos en compacta formación, se estrelló estrepitosamente contra la valla de escudos samnitas y tuvo que retroceder, dando paso a la infantería.
    El ejército samnita, envalentonados por el fracaso romano, contraatacaron las líneas romanas.
    Cuando el legado Lucio Cornelio Escipión Barbato, liderando la línea de lanceros o hastados (hastati) de la primera legión, apareció a las espaldas de los samnitas en su retaguardia y cargaron contra la primera línea samnita, el enemigo, agotado, se desanimó y empezó a ser superado.
    El cónsul, Quinto Fabio Máximo Ruliano, aprovechando el notado desconcierto en las filas enemigas por la aparición inesperada de Lucio Cornelio Escipión Barbato, exclamó a sus legionarios que aquellos hombres eran las legiones de su colega Publio Decio Mus.
    Tanto los romanos como los samnitas llegaron a creer que aquellos hombres surgidos del bosque eran la avanzadilla del ejército de Publio Decio Mus, con lo que la moral de los romanos subió enormemente y la de los samnitas decayó, pues temieron verse rodeados.
    La victoria fue romana, y las pérdidas ascendieron a 2.000 legionarios muertos por 3.400 más 830 prisioneros samnitas y veintitrés estandartes capturados.
    Por otro lado, el cónsul, Publio Decio Mus, que había partido de Teano (Teanum), y había trasladado su ejército al Samnio, abortó la posible unión entre samnitas y apulios.
    Los ejércitos consulares, una vez unidos, estuvieron cinco meses, devastando y asolando el país samnita.
    Publio Decio Mus lo hizo en 45 lugares distintos y Quinto Fabio Máximo Ruliano, el otro cónsul, lo hizo en 86, capturando la ciudad de Cimetra, donde los samnitas perecieron 900 y 2.900 fueron hechos prisioneros durante el asalto.
    Tras el regreso de los cónsules a Roma, se produjeron las nuevas elecciones consulares.
    296 antes de Cristo o 457 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Lucio Volumnio Flamma Violens, por 2ª vez, y Apio Claudio Caego, el ciego, por 2ª vez.
    Sin embargo, los cónsules del año anterior fueron prorrogados en sus cargos como procónsules por un tiempo máximo de seis meses; a saber, Quinto Fabio Máximo Ruliano y Publio Decio Mus.
    Los citados procónsules permanecieron en el Samnio continuando la guerra.
    Las fuerzas samnitas, entonces, marcharon a Etruria para celebrar una reunión con los etruscos, ahora que se sentían más fuertes.
    Los samnitas retomaron la guerra, porque una paz que les redujo a la esclavitud fue más pesada de sobrellevar que una guerra, en la que pelearan como hombres libres para no abandonar la libertad.
    Mientras en el Samnio, la guerra fue muy destructiva.
    El procónsul, Publio Decio Mus, fue informado por sus exploradores de la salida del ejército samnita hacia la Etruria y planeó atacar las ciudades de Murgacia, que conquistó y tomó 2.100 prisioneros, Romúlea, que asaltó y capturó 6.000 prisioneros y Ferentino, que se apoderó y mató a 3.000 enemigos.
    Unos autores hablan que Publio Decio Mus tomó Murgacia y que Quinto Fabio Máximo Ruliano conquistó Romúlea y Ferentino., mientras que otros lo atribuyen a los cónsules Lucio Volumnio Flamma Violens y Apio Claudio Caego, el ciego, mientras unos pocos declaran que fue el cónsul, Lucio Volumnio Flamma Violens, el que realizó la ocupación de todas las ciudades.
    Mientras la citada campaña se produjo en el Samnio, en la Etruria se fraguaba la alianza de varias naciones contra Roma, organizada por el samnita, Gelio Estacio.
    Todos éstos se fueron concentrando en el campamento samnita.
    Cuando los romanos conocieron que los etruscos y los galos de la tribu de los senones del norte de Italia, se unieron a los samnitas, se alarmaron, porque, hasta entonces se beneficiaron de la falta de coordinación entre sus enemigos, pero ahora Roma tuvo que encararse a todos ellos a la vez.
    Como el cónsul, Lucio Volumnio Flamma Violens ya había marchado hacia el Samnio con las legiones segunda y tercera y quince mil tropas aliadas, se decidió, por consiguiente, que su colega, Apio Claudio Caego, el ciego, entrara a la mayor brevedad posible en la Etruria con dos legiones, la primera y la cuarta y doce mil aliados.
    El cónsul, Apio Claudio Caego, el ciego, realizó varios combates desde posiciones y en momentos desfavorables para los romanos.
    Ante esta adversidad, el cónsul, Lucio Volumnio Flamma Violens, abandonó el Samnio y marchó hacia Etruria.
    Los dos cónsules se encontraron pronto en Etruria, esperando las fuerzas del procónsul, Quinto Fabio Máximo Ruliano, mientras que el procónsul, Publio Decio Mus, siguió devastando los campos del Samnio.
    Lucio Volumnio Flamma Violens, entró en combate antes de que Apio Claudio Caego, el ciego, llegara hasta el enemigo, de modo que la batalla comenzó sobre un frente irregular con los oponentes habituales cambiados: los etruscos enfrentándose a Lucio Volumnio Flamma Violens y los samnitas, tras un pequeño retraso debido a la ausencia de su líder, cerrando con Apio Claudio Caego, el ciego.
    Refugiados los samnitas en su campamento, apareció Gelio Estacio con sus cohortes y renovó un tanto el combate, pero pronto fueron derrotados y los vencedores atacaron el campamento. Después del combate el enemigo sufrió seis mil novecientos muertos y dos mil ciento veinte cayeron prisioneros de los romanos.
    Cuando Roma dedicaba todas sus energías más y más a la guerra etrusca, la guerra comenzó de nuevo en las llanuras cercanas a Neápolis.
    Se levantaron en el Samnio nuevos ejércitos con el propósito de asolar los territorios sometidos por los romanos, llegando a los territorios de Capua y Falerno y apoderándose de un cuantioso botín en la Campania.
    El cónsul, Lucio Volumnio Flamma Violens, cuando volvía al Samnio a marchas forzadas, pues estaba a punto de expirar el mandato proconsular ampliado de Quinto Fabio Máximo Ruliano y Publio Decio Mus, se enteró de las devastaciones que los samnitas estaban produciendo en la Campania.
    Encontrado el campamento samnita, la mayoría de los enemigos habían partido, quedando rezagado un reducido número de samnitas, dispuesto a marchar, escoltando el botín capturado.
    Los romanos rodearon y atraparon a los rezagados samnitas y los bagajes del botín.
    Aunque los romanos, por su parte, se apoderaron de algunas plazas fuertes en el Samnium y destruyeron el partido samnita en Lucania, no pudieron impedir los movimientos del cuerpo de ejército que mandaba Gelio Estacio.
    Los despachos enviados por el cónsul, Lucio Volumnio Flamma Violens, sobre los éxitos obtenidos en la Campania, aliviaron al Senado romano, pero el agravamiento de las perspectivas de la situación en Etruria, comunicada por las misivas de Apio Claudio Caego, el ciego, sembraron de nuevo el terror: cuatro naciones unieron sus armas; a saber, los etruscos, los samnitas, los umbros y los galos senones, que establecieron dos campamentos para poder albergar a todos sus ejércitos, una multitud descomunal.
    Las elecciones al consulado estaban cerca y Lucio Volumnio Flamma Violens fue llamado a Roma para convocarlas.
    La gravedad de la guerra en Etruria, donde cuatro naciones crearon una alianza para aplastar a Roma, exigía el nombramiento de un afamado general.
    La recomendación del cónsul Lucio Volumnio Flamma Violens fue seguida y Quinto Fabio Máximo Ruliano y Publio Decio Mus resultaron elegidos cónsules, mientras que Apio Claudio Caego, el ciego, fue elegido pretor, estando todos ausentes.
    41 min
  • A040 Roma, Historia Eterna - República XXVI (450-454 a.u.c.)
    303 antes de Cristo o 450 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Servio Cornelio Léntulo y Lucio Genucio Aventinense.
    La ciudad de Alba, sita en el país de los ecuos, acogió a seis mil colonos, mientras que la ciudad de Sora, ciudad volsca, fue repoblada por cuatro mil colonos.
    Finalmente se renovó la alianza entre Roma y los Estados sabelios.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Magna Grecia.
    Tarento.
    En esta ciudad, poblada por marinos, pescadores y fabricantes, reinó una actividad increíble.
    Durante la guerra del Samnium, Tarento inauguró la tragicomedia (o hilariotragedia).
    Una considerable marina de guerra, apoyada en una numerosa marina mercante, hizo de Tarento la primera de las ciudades marítimas de la Gran Grecia (Magna Grecia).
    Pero en este tiempo el ejército de tierra, cuya importancia era capital, estuvo completamente desatendido y solo contó con algunos soldados mercenarios.
    Para ayudar a Tarento contra Lucania, Cleónimo, tío del rey de Esparta, fue como líder de un grupo de mercenarios al sur de Italia con el apoyo de la administración de Esparta.
    Cleónimo hizo causa común con los lucanos en contra de los metapontinos y tomó la ciudad de Metaponte.
    302 antes de Cristo o 451 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Marco Livio Denter y Marco Emilio Paulo.
    Es nombrado dictador Cayo Junio Bubulco Bruto.
    Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Marco Titinio.
    Turios fue devuelta a sus antiguos habitantes, y se restableció la paz en territorio salentino. Cronología de otros hechos históricos:
    Magna Grecia.
    Tarento.
    Probablemente Cleónimo de Esparta vino a Italia y, según Tito Livio, en primer lugar conquistó una ciudad llamada Turios, de difícil localización.
    Cleónimo tuvo que abandonar el territorio de Padua (Patavium).
    301 antes de Cristo o 452 ab urbe condita.
    No hubo elección de cónsules.
    Es nombrado dictador Marco Valerio Máximo Corvo, por 2ª vez.
    Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Marco Emilio Paulo.
    La intransigente postura de los marsios dio pie al nombramiento como dictador de Marco Valerio Máximo Corvo, quien designó como jefe de la caballería, magister equitum, a Marco Emilio Paulo.
    La derrota marsia conllevó la renuncia de una parte de su territorio y la renovación del antiguo tratado con Roma.
    El dictador dirigió la campaña militar ahora contra los etruscos, estableció un campamento en dicho territorio y regresó a Roma para recibir nuevos auspicios.
    Las fuerzas del legado fueron avistadas por los etruscos que las atacaron repentinamente.
    Los etruscos, que no estaba preparado para tal huracán, entraron en pánico.
    Las tropas de refresco romanas derrotaron al enemigo, que buscó decididamente su campamento, situado sobre un terreno elevado.
    Esta batalla sirvió para quebrar por segunda vez el poder etrusco.
    Los vencidos etruscos ofrecieron al dictador, Marco Valerio Máximo Corvo, pagar durante un año la soldada del ejército y el suministro de dos meses de grano, y éste, a cambio, les autorizó enviar una embajada a Roma para tratar la paz.
    El dictador, Marco Valerio Máximo Corvo, regresó en procesión triunfal a la Ciudad, y, luego, renunció a la dictadura.
    300 antes de Cristo o 453 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Marco Valerio Máximo Corvo, por 5ª vez, y Quinto Apuleyo Pansa.
    Son nombrados censores Publio Sempronio Sofo y Publio Sulpicio Saverrión.
    Publio Decio Mus, haciendo un alegato a la nueva ley, mencionó en la Curia senatorial a los hombres pertenecientes al orden plebeyo que ya ocuparon destacadas magistraturas como: Lucio Sextio Laterano, el primer plebeyo en ser elegido cónsul, Cayo Licinio Estolón, el primer plebeyo jefe de la caballería, Cayo Marcio Rutilo, el primer plebeyo que fue dictador y censor, y Quinto Publilio Filón, el primer pretor.
    Publio Decio Mus fue uno de los primeros pontífices romanos cooptados, además del proponente de la medida, el mencionado tribuno de la plebe, Quinto Ogulnio Galo, y Publio Sempronio Sofón, Cayo Marcio Rutilo y Marco Livio Denter.
    Los cinco augures que fueron también elegidos de entre la plebe fueron Cayo Genucio, Publio Elio Peto, Marco Minucio Feso, Cayo Marcio y Tito Publilio. El cónsul, Marco Valerio Máximo Corvo, también dirigió una campaña contra los ecuos, que reanudaron las hostilidades y les venció, junto con su legado, Cneo Flavio Máximo Centumano.
    El otro cónsul, Quinto Apuleyo Pansa, asedió la ciudad de Nequinum en la Umbría, situada donde ahora está Narni (antigua Narnia).
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    299 antes de Cristo o 454 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Tito Manlio Torcuato, que le sustituyó como cónsul sufecto, Marco Valerio Máximo Corvo, por 6ª vez, y Marco Fulvio Petino Nobilior. Después del pago concedido a los invasores, los etruscos, que preparaban la guerra contra Roma, creyeron que los galos apoyarían su estrategia, pero éstos se negaron a hacer la guerra a los romanos y justificaron el cobro monetario como compensación por no haber devastado las tierras etruscas y sometidos a sus habitantes por la fuerza de las armas.
    El cónsul, Tito Manlio Torcuato, fue el designado para combatir contra los etruscos.
    El Senado estuvo tentado nombrar a un dictador, pero ciertos patricios importantes aconsejaron elegir un cónsul sustituto.
    Marco Valerio Máximo Corvo fue el cónsul sufecto que marchó de inmediato a Etruria.
    Devastó campos, granjas y pueblos, pero los etruscos no le presentaron combate.
    30 min

About Roma, Historia Eterna

From the publisher's feed

La historia de la monarquía, de la república y del imperio de Roma.