Roma, Historia Eterna

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Roma, Historia Eterna episodes

  • A029 Roma, Historia Eterna - República XV (386-391 a.u.c.)
    ROMA
    Período republicano (509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita,
    Al 27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita).
    Etapa de 367 antes de Cristo o 386 ab urbe condita,
    al 362 antes de Cristo o 391 ab urbe condita.
    La República oligárquica
    De las luchas sociales y la política exterior.
    367 antes de Cristo o 386 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Marco Cornelio Maluginense, por 2ª vez, Aulo Cornelio Coso, por 2ª vez, Lucio Veturio Craso Cicurino, por 2ª vez, Marco Geganio Macerino, Publio Valerio Potito Publícola, por 6ª vez, y Publio Manlio Capitolino, por 2ª vez.
    Es nombrado dictador Marco Furio Camilo, por 5ª vez.
    Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Tito Quincio Cincinato Capitolino.
    Hechos destacados del año:
    El ejército romano siguió sitiando la ciudad de Velletri, que solo el paso del tiempo haría que se rindiera a Roma.
    No obstante, llegaron rumores de una vuelta de las temibles tribus de los galos cisalpinos.
    Con acelerada urgencia el Senado nombró a Marco Furio Camilo dictador, que designó a su vez jefe de la caballería, magister equitum, a Tito Quincio Cincinato Capitolino.
    Los soldados romanos superaron el temor que les transmitían los galos y les vencieron en el territorio albano y capturaron el campamento produciendo en ambos enfrentamientos muchos muertos, bajo las órdenes del dictador Marco Furio Camilo.
    Los galos, vencidos en Alba, lograron escapar del acoso romano y huyeron hacia Apulia en diferentes grupos, tomando diversas direcciones.
    El Senado y el pueblo aprobaron un decreto que ofreció el triunfo al dictador Marco Furio Camilo.
    Después de la celebración del triunfo, el dictador y el Senado tuvieron que enfrentarse de nuevo a las reiteradas propuestas de ley de los tribunos de la plebe, Cayo Licinio Estolón y Lucio Sextio Sextino Laterano que definitivamente promulgaron las leyes licinio-sextias (leges Liciniae-Sextiae), siendo aprobadas, a pesar de la férrea oposición de la nobleza, el patriciado y los plebeyos acaudalados.
    Fueron tres leyes las que se autorizaron después de diez años de luchas y sin sabores, sembrando contrariedad en los patricios.
    La primera dispuso que, para aminorar las deudas de los pobres, las rentas pagadas de los interese se restarían del capital y el resto del capital se amortizaría en el transcurso de tres años.
    La reducción de las deudas iría atada a deducir los intereses creados del principal de la deuda.
    La segunda decretó la fijación de un máximo de 500 yugadas, unas 125 hectáreas, por cada ciudadano para la ocupación privada del agro público, ager publicus, y el apacentamiento en los pastos de más de 100 cabezas de ganado mayor o 500 de ganado menor, y que las tierras así rescatadas se distribuyeran entre los ciudadanos pobres, a 30 yugadas por cabeza, pero con la prohibición de donarlas, cederlas o venderlas en el futuro.
    No obstante, esta ley no prohibió la existencia de los latifundios, que continuaron formándose.
    La tercera promulgó la abolición del tribunado militar con poder consular, que había estado implantado, eso sí, con ciertas interrupciones, desde el año 445 antes de Cristo o 308 ab urbe condita, y al que podían acceder a tal dignidad los plebeyos, y restableció el consulado y determinó que uno de los dos cónsules fuera siempre un plebeyo.
    El consulado constará de dos miembros investidos de imperium par y formando collegium; es decir, con capacidad de obrar individualmente, pero sujeto al veto del compañero.
    Sirva como ilustración a tener en cuentas para los próximos capítulos referir que la nobleza (nobilitas), patricios y plebeyos ricos, no fue en este caso una nobleza de sangre, como lo era el patriciado, sino por ser un ente cuyos componentes por sus antepasados, tanto de origen patricio como plebeyo, desempeñarán altas magistraturas.
    A ello se unirá el componente económico, facilitado por la posesión de tierras y por el comercio y los negocios.
    Por lo tanto, el prestigio social, la riqueza y la conciencia de clase fueron y serán las bases de la nueva nobilitas republicana, de entre la cual se empezaron a escoger a los magistrados futuros.
    Debe señalarse que su número fue insignificante por su reducido número, una veintena de familias de rango senatorial, agraciadas por ostentar el honor y la dignidad de la magistratura consular.
    Por debajo de esta clase dirigente ya se hallaban las clases urbanas, constituidas por los hombres de negocios, que andando el tiempo, sobre todo a partir de la época de los hermanos Sempronio Graco, constituirán un nuevo estamento social el orden ecuestre (ordo equester), junto con los artesanos cualificados y los pequeños comerciantes.
    A ellos también le seguía la plebe campesina (plebs rustica) constituida por la gran masa de campesinos, base del ejército romano y que iba perdiendo su secular espíritu revolucionario.
    En la base de la pirámide social se hallaban los libertos y los esclavos.
    Como colofón a esta exposición, cabe reseñar que la publicación de las leyes licinio-sextias marcó, de hecho, el fin de una época conflictiva; incluso se dedicó un templo a la Concordia, y abrió en Roma unas nuevas expectativas, a las que debía de hacer frente, asimismo, una nueva aristocracia de reciente formación, la nobilitas mencionada.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Magna Grecia.
    Dionisio el Viejo, durante una campaña en la que se le unieron los lucanos, devastó los territorios de Turios, en Crotona, con la intención de defender Locros.
    Sicilia.
    Dionisio el Viejo murió, justo un año después de su derrota en Lilibea, en la que tuvo que firmar la paz con los cartagineses, víctima de los abusos en un banquete (posiblemente envenenado) de celebración por su primer premio en un concurso lírico, con el poema El rescate de Héctor, obtenido en Atenas.
    Le sucedió su hijo, Dionisio el Joven, que asumió el gobierno bajo la supervisión de su tío, el filósofo Dion de Siracusa y de menor capacidad política que su progenitor, tuvo que asistir al fin de la influencia siracusana en la Magna Grecia.
    366 antes de Cristo o 387 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Lucio Sextio Sextino Laterano y Lucio Emilio Mamercino.
    Son nombrados censores Aulo Postumio Albino Regilense y Cayo Sulpicio Pético.
    Hechos destacados del año:
    Como resultados de la aprobación de dichas leyes, y tras las elecciones al consulado, Lucio Sextio Sextino Laterano fue el primer cónsul plebeyo que ejerció dicha magistratura.
    El conflicto generado por las leyes licinio-sextias acrecentó la resistencia patricia, en desacuerdo con el nombramiento del referido cónsul plebeyo, y la plebe resuelta a iniciar una secesión.
    El dictador, Marco Furio Camilo, arbitró la disputa comprometiendo a la nobleza a asumir el cargo de cónsul ocupado por un plebeyo y a la plebe a admitir que el pretor encargado de administrar la justicia fuese nombrado entre los patricios.
    Superado momentáneamente el antagonismo de los dos órdenes, el patricio y el plebeyo, el Senado festejó el evento con la proclamación de unos grandes juegos, a los que se añadió un cuarto día a los tres que hasta ahora constaban.
    Como los ediles plebeyos se negaron a supervisar el ceremonial de los juegos, unos jóvenes patricios se ofrecieron para ser nombrados ediles con la finalidad de honrar a los dioses inmortales.
    El Senado autorizó que el dictador, de conformidad con el pueblo, designara dos ediles de entre los patricios para ratificar todas las elecciones habidas este año.
    Se crearon dos nuevas magistraturas: la pretura (praetura) que dirigía un pretor urbano (praetor urbanus), encargado de la administración de la justicia en la ciudad, y la edilidad curul (aedilitas curulis) con funciones de orden cívico.
    Antes de los decenviros, a los cónsules se les llamó pretores, pero la nueva magistratura, concebida para la jurisdicción civil, ocupó un orden jerárquico inferior, inmediatamente por debajo en dignidad de la del cónsul, y conllevó efectuar funciones judiciales con imperium; o sea, podían hacer ejecutar sus sentencias, y con ius auspiciorum maius; o sea, tenían derecho a tomar auspicios mayores o de importancia.
    En cuanto a la edilidad curul, elegida por los comicios tribunados, tuvo en un principio la función cívica de organizar determinadas celebraciones, bajo el control de los cónsules, y posteriormente, paso al cuidado de la ciudad, ornato y habitabilidad de los edificios, a la circulación pública, a la vigilancia nocturna, a los servicios de incendio, a la policía de los mercados, controlando los precios y procurando el abastecimiento en general, a la promoción y control de espectáculos públicos y la regulación de los casos de vicios ocultos en la venta de animales y esclavos.
    Los ediles curules se distinguieron por usar la silla curul (sella curul) para diferenciarlos del edilato plebeyo, un cargo más antiguo.
    Estas magistraturas fueron creadas por los patricios en su propio interés en compensación por su concesión de uno de los consulados a la plebe, que lo otorgó al archimencionado Lucio Sextio Sextino Laterano, el primer hombre plebeyo en alcanzar este honor.
    No obstante, los patricios se aseguraron la pretura para Espurio Furio Camilo, el hijo del viejo dictador Marco Furio Camilo, y las dos edilidades para Gneo Quincio Capitolino y Publio Cornelio Escipión, miembros de su mismo orden.
    Lucio Emilio Mamercino fue elegido por los patricios como colega de Lucio Sextio Sextino Laterano.
    El Senado fue, a partir de este año, el órgano de mayor poder político de la República de Roma hasta la proclamación del Imperio por el año 27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita.
    Surgió, por entonces, una casta de altos funcionarios (llamados optimates o nobiles), cuya extracción social procedió simultáneamente del patriciado y de la plebe.
    365 antes de Cristo o 388 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Lucio Genucio Aventinense y Quinto Servilio Ahala.
    Hechos destacados del año:
    Hubo una epidemia, posiblemente la peste, que se cebó con la población, falleciendo entre un 30 y un 50 por ciento de los habitantes de Roma, entre ellos, a los ochenta y un años de edad, el segundo fundador de Roma, Marco Furio Camilo, cinco veces dictador, seis veces tribuno militar con poder consular, censor y honrado con cuatro triunfos.
    364 antes de Cristo o 389 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Cayo Licinio Calvo y Cayo Sulpicio Pético.
    Hechos destacados del año:
    La epidemia de la peste siguió este año provocando más muertes.
    En tiempos de calamidades públicas los romanos, para asegurar la paz de los dioses, celebraron un lectisternio, culto que los ciudadanos ofrendaban a sus dioses.
    Realmente era un banquete, que la República sufragaba, dado a las divinidades en sus templos.
    Sobre una gran mesa, rodeada de lechos y cubierta con ricos tapices y plantas olorosas, ponían las estatuas de los dioses invitados al festín.
    Para las diosas se colocaban sillas en lugar de lechos, por razón de decencia.
    Durante los ocho días que duraba la fiesta, se servía diariamente una comida espléndida que los sacerdotes cuidaban de preparar en la víspera.
    Era costumbre que los ciudadanos que acudían a los banquetes dejaban abiertas las puertas de sus casas para compartir con gentes conocidas o extranjeras estas comidas ejercitando con ellas la hospitalidad.
    Con este ritual cerraban los tribunales, excarcelaban a presos, reinaba la paz, etc.
    Como los romanos siempre fueron temerosos supersticiosos, como novedad, se trajeron actores de Etruria para recrear representaciones escénicas a ritmo de flauta, sin mimos y si recitar poesías con la intención de suplantar los miedos sobre los divino y la calamidad epidemiológica.
    Se puede decir que estas cosas fueron el origen del embrión teatral.
    Las catástrofes no vienen solas, y a la epidemia de la peste se unió un desbordamiento del Tíber, que inundó el Circo en medio de la celebración de los Juegos y estos sucesos produjeron un miedo indescriptible e insuperable.
    Se creyó que los dioses habían vuelto a castigar a los hombres, porque habían despreciado todo lo que se había hecho para calmar su ira.
    363 antes de Cristo o 390 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Cneo Genucio Aventinense y Lucio Emilio Mamercino, por 2ª vez.
    Son nombrados censores Marco Fabio Ambusto y Lucio Furio Medulino Fuso.
    Es nombrado dictador Lucio Manlio Capitolino Imperioso.
    Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Lucio Pinario Nata.
    Hechos destacados del año:
    Ningún medio ofrecido a los dioses fue propicio.
    Corrió por la ciudad de boca en boca un remedio antiquísimo, recordado por los más ancianos, que cesó una pestilencia.
    Se dijo que un dictador clavó un clavo y la peste desapareció.
    El Senado tomó la indicación como una obligación religiosa y ordenó que se nombrase un dictador de inmediato, cuyo cargo fue desempeñado por Lucio Manlio Capitolino Imperioso, que, a su vez, designó jefe de la caballería, magister equitum, a Lucio Pinario Nata.
    Sobre la ocurrencia de clavar un clavo un dictador, existió una antigua ley, escrita en un lenguaje arcaico, que literalmente decía: "Quien sea el pretor inserte un clavo en los idus de septiembre"; o sea, el día 13 de septiembre, y el referido escrito estuvo colgado al lado del templo de Júpiter Óptimo Máximo, muy cerca del templo de Minerva, según Tito Livio.
    La datación anual se registraba antiguamente con la clavada de un clavo.
    Marco Horacio Pulvilo en su primer consulado habido el año siguiente a la expulsión de los reyes o la abolición de la monarquía, realizó la ceremonia de clavar un clavo, que posteriormente, pasó a los dictadores, debido a su mayor autoridad.
    El dictador Lucio Manlio Capitolino, apodado Imperioso por su altivez, inició un alistamiento, desconsiderado por parte de la plebe, para dirigir la guerra contras los hérnicos.
    Los tribunos de la plebe, como era costumbre, se opusieron al dictador, que desistió de su empeño y cesó en el cargo de su magistratura.
    362 antes de Cristo o 391 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Lucio Genucio Aventinense, por 2ª vez, y Quinto Servilio Ahala, por 2ª vez.
    Es nombrado dictador Apio Claudio Craso Inregilense.
    Hechos destacados del año:
    El tribuno de la plebe Marco Pomponio acusó al ex dictador Lucio Manlio Capitolino Imperioso por el mal proceder en el alistamiento mencionado el año anterior y la relación con su hijo.
    El inculpado fue odiado por el maltrato empleado contra los ciudadanos cuando procedió a listar las tropas, multando, azotando o encarcelando a los que no respondieron con su nombre al llamarlos.
    Además, por su comportamiento violento, sufrido tanto por sus familiares como por sus compatriotas, se le sobre nombró "Imperioso", un calificativo repulsivo.
    Se dijo del acusado que su hijo, por no tener una elevada elocuencia, fue castigado a trabajos propios de un esclavo en el taller (ergastulum, la cárcel de los siervos domésticos) destinado a los esclavos donde no cesaban de trabajar, penándole a una formación propia de un rústico y mermándole sus capacidades naturales.
    El citado hijo, de nombre Tito Manlio Imperioso Torcuato, sintiéndose culpable por ser parte del motivo de la acusación vertida contra su padre, apareció en casa del tribuno de la plebe, Marco Pomponio, comunicándole que le iba a informar de un asunto importante pero sin testigos que presenciaran la charla.
    Una vez solos, Tito Manlio Imperioso Torcuato extrajo un cuchillo que ocultaba entre sus ropas y amenazó a Marco Pomponio con clavárselo si no abortaba para siempre la asamblea dispuesta a enjuiciar a su padre.
    Cumpliendo la exigencia jurada que el hijo del acusado le impuso, Marco Pomponio retiró la denuncia.
    El acto valeroso mostrado por Tito Manlio Imperioso Torcuato salvó a su padre de un ajusticiamiento y fue premiado por la plebe, que aceptó perdonar la brutalidad y la crueldad del ex dictador habida con los ciudadanos romanos.
    La República romana contaba con cuatro legiones y este año los tribunos militares de cada legión, que podían pertenecer al orden plebeyo, fueron elegidos por voto popular, obteniendo Tito Manlio Imperioso Torcuato un puesto entre los designados.
    El Senado pidió en una asamblea popular que se votara sobre la decisión de la guerra contra los hérnicos.
    Dictaminado entablar hostilidades contra los hérnicos, el cónsul Lucio Genucio Aventinense, previo sorteo, asumió el mando.
    Como primer cónsul plebeyo en dirigir un enfrentamiento del calado trascendental que representaba la evidente contienda, el Senado puso mucho interés en la observancia de los auspicios realizados por el citado cónsul por el hecho de concluir si fue sabio o necio aprobar la ley que autorizó a un plebeyo ocupar uno de los dos cargos relativos al consulado.
    Lucio Genucio Aventinense cayó en una trampa urdida por los hérnicos y fue rodeado, derrotado y muerto por los enemigos citados.
    Los patricios se sirvieron de la derrota del cónsul plebeyo para burlarse de la plebe, reivindicando el derecho a la obtención del consulado con arreglo al nacimiento; también dejaron claro que los plebeyos no podían hacer uso de los auspicios porque era un pecado que los realizaran y, además, los acusaron de contaminar los auspicios, acto que los dioses inmortales castigaban por profanarlos, hecho que corroboraba el desastre del fallecido cónsul, Lucio Genucio Aventinense.
    Apio Claudio Craso Inregilense, el acérrimo opositor a la aprobación de las leyes licinio-sextias, acaudilló la oposición contra la política actual y la condenó, apoyándose en el cónsul patricio Quinto Servilio Ahala.
    El Senado le nombró dictador e inmediatamente se efectuó un alistamiento.
    No hay fuentes que aseguren quien fue el jefe de la caballería, magister equitum, de Apio Claudio Craso Inregilense, pero algunos autores sostienen que fueron o un tal Mucio Escévola o un tal Cornelio Escápula.
    En espera de la llegada del dictador, el cónsul Quinto Servilio Ahala tomó el mando de las legiones y alentó a sus legionarios para efectuar una salida del campamento, en el que estaban confinados sus hombres, que se enfrentaron de nuevo a los pavoneados hérnicos, orgullosos por su anterior victoria, y los desbandaron, consiguiendo que huyeran despavoridos.
    El dictador felicitó al cónsul por mantener en su poder el campamento y fue al encuentro de los hérnicos, que habían reforzado su ejército con todos los hombres capaces de empuñar un arma.
    A mitad de camino habido entre el campamento romano y el campamento hérnico tuvo lugar un combate, donde destacaron ocho cohortes romanas compuestas por unos tres mil doscientos legionarios, entrenadas concienzudamente con el objeto de romper el centro de la batalla, pero fueron frenadas por otras tantas del enemigo, que las emulaban con el mismo valor y ardor.
    Poco a poco el enemigo fue reculando y se retiró precipitadamente, acabando la batalla con muchos muertos y heridos por ambos bandos.
    Al día siguiente los romanos llegaron al campamento hérnico y hallaron solo heridos abandonados a su suerte.
    La victoria fue amarga y supuso perder un cuarto de sus fuerzas militares, tanto en la infantería como en la caballería.
    22 min
  • A028 Roma, Historia Eterna - República XIV (373-385 a.u.c.)
    ROMA
    Período republicano (509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita,
    Al 27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita).
    Etapa de 380 antes de Cristo o 373 ab urbe condita,
    al 368 antes de Cristo o 385 ab urbe condita.
    La República oligárquica
    De las luchas sociales y la política exterior.
    380 antes de Cristo o 373 ab urbe condita.
    Son designados tribunos militares con poder consular Lucio Valerio Publícola, por 5ª vez, Servio Cornelio Maluginense, por 4ª vez, Publio Valerio Potito Publícola, por 3ª vez, Licinio Menenio Lanato, por 2ª vez, Lucio Emilio Mamercino, por 6ª vez, Cayo Sergio Fidenas Coso, por 3ª vez, Tiberio Papirio Craso, y Lucio Papirio Mugilano, por 2ª vez.
    Es nombrado dictador Tito Quincio Cincinato Capitolino, y sustituido por Cayo Sulpicio Petico.
    Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Aulo Sempronio Atratino.
    Son nombrados censores Cayo Sulpicio Camerino y Espurio Postumio Albino Regilense.
    Hechos destacados del año:
    Los tribunos de la plebe abultaron el montante de la deuda para insuflar más odio.
    Los censores Cayo Sulpicio Camerino y Espurio Postumio Albino Regilense iniciaron el estudio de la deuda, pero la muerte de este último paralizó la investigación.
    Como la cooptación de un colega en la magistratura de la censura no valorada positivamente, Cayo Sulpicio Camerino dimitió del cargo y, aunque se nombraron nuevos censores no ejercieron porque hubo un fallo en su elección.
    Los tribunos de la plebe agitaron al pueblo para obligar al Senado a informar de la deuda, pero la Curia dilató publicar la documentación que listaba el importe de las deudas, para no destapar el secreto escondido de que la mitad de la República había arruinado a la otra mitad.
    El Senado centró la atención del pueblo en distraerlo mediante justificaciones bélicas y, así, ordenó trasladar las legiones de Anzio a Sátrico, de Sátrico a Velletri y de Velletri a Túsculo.
    La amenaza de los latinos, hérnicos y palestrinenses de atacar Roma, llevó al Senado y al patriciado a realizar alistamientos, que fueron detenidos por los tribunos de la plebe, apoyados por toda la plebe, porque el tribunado plebeyo no aprobaba que reclamados por los acreedores y sentenciados por las deudas fuesen llamados a filas, inflamando la rebelión.
    Los generales enemigos, conocedores del insuficiente ejército romano, arrasaron los campos y se presentaron ante la puerta Colina.
    Aplazando la rebelión por la guerra, el senado aprovechó el momento para nombrar un dictador, que cayó en la persona de Tito Quincio Cincinato Capitolino, que designó jefe de la caballería, magister equitum, a Aulo Sempronio Atratino.
    La noticia de la elección de un dictador intimidó a los sitiadores enemigos que se replegaron hasta su campamento, ubicado cerca del río Alia, nombre tan nefasto para el recuerdo romano.
    El escaso ejército romano se puso a las órdenes del dictador y llegó a la orilla del Alia.
    Allí el dictador ordenó a su jefe de la caballería atacar el ejército enemigo por el centro para desordenar el frente y así, él lo remataría.
    Los hostiles palestrinenses y aliados huyeron hacia Palestrina.
    El dictador Tito Quincio Cincinato Capitolino fue reduciendo las ocho ciudades súbditas de Palestrina que encontró a su paso, siendo una de ellas Velletri; luego capturó la mencionada Palestrina, la ciudad origen y centro de la guerra, tras ofrecer sus habitantes la rendición.
    El dictador Tito Quincio Cincinato Capitolino celebró su triunfo, llevando al Capitolio la imagen de Júpiter Imperator de la que se había adueñado en Palestrina.
    Después de veintiún días desde su nombramiento, el dictador renunció a su magistratura.
    379 antes de Cristo o 374 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Publio Manlio Capitolino, Cayo Manlio Capitolino, Lucio Julio Julo, por 2ª vez, Cayo Sextilio, Marco Albinio, Lucio Antistio, Publio Trebonio y Cayo Erenucio.
    Hechos destacados del año:
    Los tres primeros tribunos consulares, enunciados anteriormente, pertenecieron al orden patricio y los cinco siguientes al orden plebeyo.
    Por su popularidad, mayor que la de los Julios Julos, los Manlios recibieron, mediante un decreto especial, el mando de la guerra contra los volscos, decisión que posteriormente lamentarán.
    Estos jefes marcharon contra el enemigo sin tomar precauciones y pusieron todo en peligro por la falta de liderazgo y por su temeridad e ignorancia militar.
    Fueron emboscados por los volscos, pero, por la buena fortuna de Roma, se salvaron de una desastrosa derrota, debido a la firmeza y al valor de los soldados, a pesar de que carecieron de alguien que les hubiese mandado adecuadamente.
    Los volscos firmaron la paz, pero a finales del año en curso, los palestrinenses habían vuelto a rebelar a los pueblos latinos.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    Dionisio el Viejo decidió extender su dominio sobre el resto de Sicilia que aún no estaba bajo su control, tratando de tomar la ciudad de Segesta, que estaba dentro del área de dominación púnica.
    Así se declaró una nueva guerra entre Siracusa y Cartago, sufriendo este año una importante derrota cerca de Panormo.
    378 antes de Cristo o 375 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Espurio Furio, Quinto Servilio Fidenas, por 2ª vez, Publio Clelio Sículo, Licinio Menenio Lanato, por 3ª vez, Marco Horacio y Lucio Geganio Macerino.
    Son nombrados censores Quinto Clelio Sículo y Espurio Servilio Prisco.
    Hechos destacados del año:
    Hubo disturbios y revueltas causados por las deudas.
    Espurio Servilio Prisco y Quinto Cloelio Sículo fueron nombrados censores para investigar el asunto, pero no pudieron llevarlo a cabo por el estallido de la guerra.
    Las legiones volscas invadieron el territorio romano y lo saquearon por todas partes.
    Ante el estallido de la guerra, los tribunos de la plebe pusieron todos sus esfuerzos en obstaculizar el nuevo alistamiento de tropas, porque temieron que se paralizasen los disturbios.
    Al fin, lograron imponer dos condiciones a los patricios: una, que nadie debía pagar el impuesto de guerra hasta que la guerra hubiera terminado, y otra, que no se llevaría a nadie ante los tribunales para celebrar juicios por deudas.
    Conseguidas estas concesiones por la plebe, ya no hubo ningún retraso en el alistamiento.
    Dos ejércitos se dirigieron al territorio volsco: uno al mando de los tribunos consulares, Espurio Furio y Marco Horacio, que partió hacia la derecha, en dirección a Anzio y la costa,y otro a las órdenes de los también tribunos consulares, Quinto Servilio Fidenas y Lucio Geganio Macerino, que siguieron por la izquierda, hacia Écetra y el territorio montañoso.
    Se dedicaron a la táctica de la tierra quemada y regresaron a Roma con un botín formado por esclavos y ganado capturados a los enemigos.
    Terminada la guerra, los acreedores reclamaron las deudas aplazadas, y los censores contrataron la construcción de una muralla alrededor de las siete colinas romanas (la conocida restauración de la muralla serviana), creando una nueva carga de deudas, que los plebeyos tuvieron que asumir, porque sus defensores, los tribunos de la plebe, no pudieron obstruir, ya que el Senado no solicitó ningún alistamiento que produjera rechazos y emprendiera disturbios.
    La plebe, influenciada por la nobleza, accedió a que el total de los cargos de las magistraturas elegidas en las elecciones al tribunado consular fuesen ocupados por los patricios.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    Dionisio el Viejo de nuevo se enfrentó a los cartagineses en la batalla de Cábala, en la que Siracusa salió victoriosa.
    Dionisio el Viejo comandó las fuerzas siracusanas mientras que Magón las de los cartagineses.
    Según, el historiador Diodoro, el general cartaginés Magón fue asesinado y los cartagineses perdieron 10.000 hombres mientras que otros 5.000 fueron hechos prisioneros.
    La datación de esta batalla fluctúa entre este año y el año 357 antes de Cristo o 378 ab urbe condita.
    Tampoco se conoce la ubicación exacta del combate.
    Al mencionado Magón le sucedió en el puesto de general su propio hijo, también llamado Magón, que venció al tirano de Siracusa, Dionisio el Viejo, en la batalla de Cronión (en latín, Cronium).
    El general cartaginés Magón, vencedor en Cronión, estableció la paz con Siracusa.
    Con la paz acordada, Cartago se apoderó de las ciudades griegas de Thermae (Himera la Vieja), Segesta (también, Egesta), Heráclea, Minoa, Selinunte y una parte del territorio agrigentino hasta el Halicus.
    La férrea disputa por la isla contribuyó a acortar la referida paz.
    Dionisio el Viejo, tirano de Siracusa, nunca cejó en el empeño de arrojar de la isla hasta el último africano.
    377 antes de Cristo o 376 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Publio Valerio Potito Publícola, por 4ª vez, Lucio Emilio Mamercino, por 7ª vez, Cayo Veturio Craso Cicurino, Lucio Quincio Cincinato, por 3ª vez, Servio Sulpicio Pretextato y Cayo Quincio Cincinato.
    Hechos destacados del año:
    Los volscos y los latinos, unidas sus fuerzas y en pie de guerra, acamparon en Sátrico.
    El alistamiento de legionarios para la guerra se produjo sin ninguna clase de impedimento legal.
    Se crearon tres ejércitos: uno para proteger la ciudad, otro preparado para asistir a cualquier sitio en el que fuese necesario y un tercero, el mejor adiestrado, marchó a Sátrico dirigido por los tribunos consulares, Publio Valerio Potito Publícola y Lucio Emilio Mamercino.
    Los romanos derrotaron al enemigo, saquearon su campamento y les persiguieron hasta Anzio.
    Los anciates, agotados por la guerra, valoraron acordar la paz con los romanos, rindiéndose, pero los latinos decidieron mantener las hostilidades, atacando Túsculo por ser aliados de Roma y aceptar la ciudadanía romana.
    Túsculo fue auxiliado por los tribunos consulares, Lucio Quincio Cincinato y Servio Sulpicio Pretextato, que atacaron a los latinos, sitiadores y sitiados a la vez, por el frente y la retaguardia, sucumbiendo todos.
    A pesar de las victorias romanas, las impagables deudas contraídas redujeron no solo a los más humildes sino a los más importantes de los plebeyos, que ya no se presentaban a cargos propios de las magistraturas plebeyas ni a conseguir un lugar entre los patricios como tribuno consular.
    376 antes de Cristo o 377 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Servio Sulpicio Pretextato, por 2ª vez, Licinio Menenio Lanato, por 4ª vez, Servio Cornelio Maluginense, por 5ª vez, y Lucio Papirio Mugilano, por 3ª vez.
    Hechos destacados del año:
    Un suceso insignificante afectó al omnipresente poder del patriciado.
    El patricio, Marco Fabio Ambusto, influyente entre los hombres de su orden y también entre el plebeyo, tuvo dos hijas: Fabia la mayor casada con el actual tribuno consular patricio, Servio Sulpicio Pretextato, y Fabia la menor, con Cayo Licinio Estolón, hombre distinguido, pero plebeyo.
    Sucedió que, estando ambas hermanas en casa de Servio Sulpicio Pretextato, Fabia la mayor como consorte y Fabia la menor como cuñada, un lictor del tribuno consular golpeó con su bastón la puerta.
    El golpe sobresaltó a la mujer menor en edad que desconocía el significado de la tal llamada e hizo sonreír a la mujer mayor por el gesto de su hermana.
    La sonriente actitud de Fabia la mayor, causada por el asombro y la ignorancia mostrada de su hermana, Fabia la menor, originó en esta última sentimientos que la hicieron sentirse desafortunada en su matrimonio.
    El padre, cuando supo de la angustia de su hija menor, que creía vivir en una casa donde nunca recibiría honores ni influencia política a causa del linaje inferior de su marido, la consoló y la animó a no desesperarse, porque pronto sería honrada y respetada como su hermana.
    Marco Furio Ambusto, aconsejado por un plebeyo ambicioso de nombre Lucio Sexto Laterano, planeó con su yerno que, gracias a la terrible presión de las deudas sobre la plebe, elevar a un hombre a la más alta autoridad del Estado era la única forma de aliviarla.
    Determinado el plan, Cayo Licinio Estolón y Lucio Sextio Sextino Laterano dedicaron sus máximos esfuerzos en obtener un cargo en el tribunado plebeyo, que, una vez logrado, les llevara a otras distinciones: igualarse en dignidad a los patricios y ocupar cargos más altos.
    Siendo elegidos tribunos de la plebe, presentaron ciertas medidas legislativas que contrarrestaron el poder y la influencia del patriciado y favorecieron los intereses de la plebe.
    Las celebérrimas leyes licinio-sextias (leges Liciniae-Sextiae) constaron de tres principios o propuestas de ley (rogationes) beneficiosas a las reivindicaciones de los plebeyos, sobre todo de los campesinos, consistentes en la cancelación de las deudas, en un reparto equitativo del ager publicus y en el acceso al consulado, vetado a los plebeyos.
    La importancia de las propuestas que socorrían al orden plebeyo gozó del absoluto desprecio por parte del orden patricio.
    El tener que ceder tierras, perder dinero y compartir honores produjeron entre los patricios abatimiento y aumentaron aún más el ardor del eterno enfrentamiento contra los plebeyos.
    El inminente conflicto, en otras ocasiones demorado por el hallazgo de una recurrente solución, fue nuevamente neutralizado por el uso del veto tribunicio que un sector del tribunado plebeyo ofreció al patriciado para preservar sus intereses.
    Hubo convocadas muchas asambleas para debatir los proyectos, pero fueron boicoteadas por matones bajo las órdenes de los patricios.
    Los tribunos plebeyos, Cayo Licinio Estolón y Lucio Sextio Sextino Laterano, cambiaron de estrategia, permitiendo la elección de tribunos consulares.
    Pero las elecciones al tribunado consular fueron vetadas por ellos, llegando a buen puerto tan solo las referentes a la elección de los ediles plebeyos y tribunos de la plebe.
    Al ser reelegidos los tribunos de la plebe, Cayo Licinio Estolón y Lucio Sextio Sextino Laterano, año tras año, así durante diez años, ejerciendo el derecho de veto, no permitieron que se nombrase ningún magistrado curul, prolongando entre ellos la ausencia de tribunos consulares desde el año 375 antes de Cristo o 378 ab urbe condita, hasta el 371 antes de Cristo o 382 ab urbe condita.
    375 antes de Cristo o 378 ab urbe condita.
    No hubo elección de cónsules ni de tribunos militares con poder consular.
    374 antes de Cristo o 379 ab urbe condita.
    No hubo elección de cónsules ni de tribunos militares con poder consular.
    373 antes de Cristo o 380 ab urbe condita.
    No hubo elección de cónsules ni de tribunos militares con poder consular.
    372 antes de Cristo o 381 ab urbe condita.
    No hubo elección de cónsules ni de tribunos militares con poder consular.
    371 antes de Cristo o 382 ab urbe condita.
    No hubo elección de cónsules ni de tribunos militares con poder consular.
    370 antes de Cristo o 383 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Lucio Furio Medulino, por 2ª vez, Aulo Manlio Capitolino, por 4ª vez, Servio Cornelio Maluginense, por 6ª vez, Servio Sulpicio Pretextato, por 3ª vez, Publio Valerio Potito Publícola, por 5ª vez, y Cayo Valerio Potito Publícola.
    Hechos destacados del año:
    Los tribunos de la plebe cedieron y las elecciones fueron dirigidas por un interrex.
    Las odiadas guerras, después de unos años de sosiego, volvieron a importunar el día a día de los ciudadanos romanos.
    Hubo un alistamiento controvertido, al que no se plegaron los plebeyos fácilmente.
    El conseguido ejército marchó a Túsculo y obligó al enemigo a refugiarse tras sus murallas.
    El asedio de Velletri fue más complicado que el de Túsculo y la ciudad no pudo ser capturada.
    369 antes de Cristo o 384 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Cayo Veturio Craso Cicurino, por 2ª vez, Quinto Servilio Fidenas, por 3ª vez, Marco Cornelio Maluginense, Aulo Cornelio Coso, Quinto Quincio Cincinato y Marco Fabio Ambusto, por 2ª vez.
    Hechos destacados del año:
    Marco Fabio Ambusto, tribuno consular y suegro de Cayo Licinio Estolón, destacó por ser el decidido defensor de las medidas tribunicias que él mismo aconsejó años atrás.
    Estas medidas aún eran vetadas por cinco tribunos de la plebe que, influenciados, en privado, por los patricios, defendían sus posturas, con el argumento de aplazar la asamblea hasta que regresara el total de plebeyos, que componían el ejército romano acantonado en Velletri, para que de este modo con la plebe al completo se votara sobre aquellos asuntos que afectaban a sus intereses.
    Los tribunos de la plebe, Cayo Licinio Estolón y Lucio Sextio Sextino Laterano, expertos en manipular a la plebe, acordaron con algunos de sus colegas y con el tribuno consular citado, Marco Fabio Ambusto, dirigirse al encuentro de los líderes patricios para interrogarlos ante el pueblo sobre cada una de las medidas que presentaban.
    Ante ellos se quejaron de la desproporción habida entre un plebeyo, al que en un reparto le correspondían dos yugadas (unos 5.400 metros cuadrados) para apenas ofrecerle un techo del que cobijarse y una tumba donde enterrarse, mientras que cada patricio podía ocupar más de quinientas yugadas, acaparando más que casi trescientos ciudadanos.
    Repudiaron que plebeyos que soportaban el peso de las deudas, además, debían entregar sus personas a las cadenas y al castigo que demandaban sus acreedores.
    Llegaron a afirmar que, después de todo esto, no habría límite a la apropiación de tierras por parte de los patricios ni a la masacre de la plebe por la usura mortal hasta que la plebe eligiese a uno de los cónsules de entre sus propias filas, como guardián de sus libertades.
    Esto inflamó los odios del patriciado hacia la plebe y su tribunado.
    Sentenciaron que no habría una limpia o justa administración, hasta que la plebe formase parte en el gobierno por igual y se le permitiese acceder a la autoridad ejecutiva, y que fuese obligatorio que un cónsul, al menos, fuera elegido de entre la plebe, porque de otro modo ningún plebeyo podría ser cónsul jamás.
    Recordaron que ya no era suficiente con permitir votar a los plebeyos para elegir cónsules, como algunos sostenían, porque ejemplarizaban esta afirmación con el devenir de los años en donde ni un solo plebeyo había sido elegido tribuno consular en cuarenta y cuatro años, a pesar de que a esa magistratura tenía acceso.
    Terminaron el discurso reivindicando que el pueblo debía asegurarse por ley lo que no pudo obtener por gracia, y era legalizar que uno de los cargos consulares debía ponerse sin discusión sólo a disposición de la plebe, puesto que si quedaba disponible a todos siempre estaría en poder del partido más fuerte.
    Definitivamente la lucha por obtener el consulado se convirtió en el pilar más fuerte para proteger las libertades.
    El apoyo manifiesto al discurso por parte de los oyentes, arrastró a los patricios a proponer la creación de un colegio de diez miembros, la mitad plebeyos y la mitad patricia en lugar de los duunviros, guardiana de los libros sagrados.
    Pero la votación de la proposición fue suspendida hasta el regreso de los legionarios apostados en Velletri, que continuaba sitiado, y se dejó en manos de los nuevos tribunos consulares el tratar de esta cuestión.
    368 antes de Cristo o 385 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Tito Quincio Cincinato Capitolino, Servio Sulpicio Pretextato, por 4ª vez, Servio Sulpicio Maluginense, por 7ª vez, Espurio Servilio Estructo, Lucio Veturio Craso Cicurino y Lucio Papirio Craso.
    Es nombrado dictador Marco Furio Camilo, por 4ª vez.
    Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Lucio Emilio Mamercino.
    Es nombrado dictador, Publio Manlio Capitolino.
    Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Cayo Licinio Calvo.
    Hechos destacados del año:
    En la asamblea los proponentes tribunos plebeyos omitieron cualquier exposición referente a los asuntos legislativos, porque el empleo del veto por parte de sus colegas frustraba sus metas.
    El patriciado, alarmado, tomó la decisión de nombrar a un dictador que representara el poder supremo.
    Nombraron como dictador a Marco Furio Camilo por cuarta vez, y éste designó como jefe de la caballería, magister equitum, a Lucio Emilio Mamercino.
    El nombramiento del dictador puso en pie de guerra y dio ánimos a los tribunos de la plebe, entre ellos a Cayo Licinio Estolón y Lucio Sextio Sextino Laterano, para proponer sus ansiadas medidas, convocando urgentemente una reunión de la asamblea para que las tribus votaran.
    El dictador presenció el inicio de la votación y, sorprendido por el destacado "si" emitido por las primeras tribus durante los comicios, declaró defender al Estado antes que al poder tribunicio plebeyo quien planeaba acabar con aquel.
    Sirva como información que el voto emitido por las tribus constaba de una afirmación o de una negación.
    El texto latino “uti rogas”, cuya traducción literal en castellano es “que sea como pides”, equivalía a un “sí” y el otro texto “anti quo rogas”, que traducido significa “contra lo que pides”, se identificaba como un “no”.
    Los tribunos de la plebe despreciaron las palabras del dictador y continuaron la votación, pero éste ordenó a sus lictores dispersar a la gente, amenazando a los plebeyos con edad militar a hacerles pronunciar el juramento militar y conducirlos fuera de Roma.
    La plebe quedó intimidada y los tribunos plebeyos se pusieron fuera de sí con la patente oposición del dictador.
    Según Tito Livio, la renuncia de Marco Furio Camilo, el segundo fundador de Roma, a la dictadura se debió a algún defecto en los auspicios.
    Fue nombrado inmediatamente el siguiente dictador llamado Publio Manlio Capitolino y, éste designó como jefe de la caballería, magister equitum, a Cayo Licinio Calvo, que ocupó anteriormente un cargo de tribuno consular y pertenecía al orden plebeyo.
    Durante el periodo de tiempo transcurrido entre la renuncia del dictador y la toma de posesión del nuevo, la plebe había celebrado una asamblea como si hubiera habido un interregno, aprobándose las medidas de leyes licinio-sextias (leges Liciniae-Sextiae) concernientes a las deudas y a la tierra y rechazándose la que se refería a ocupar uno de los cargos del consulado por un plebeyo.
    Según Tito Livio, las dos primeras se habrían convertido en ley si los tribunos plebeyos no hubieran matizado que las tres proposiciones se presentaban como un único bloque, un bloque indisoluble.
    Cayo Licinio Estolón y Lucio Sextio Sextino Laterano ocultaron el deseo de ser reelegidos otra vez.
    Para disimular sus verdaderas intenciones, argumentaron que durante nueve años estuvieron en lucha contra los postulados del patriciado, puestas sus personas en peligro y sin conseguir logros definitivos para el pueblo; que el poder tribunicio se había debilitado con la edad; que su proyecto de ley había sido frustrado por sus colegas y que en la actualidad el hecho de haberse designado a un plebeyo como jefe de la caballería anticipaba la futura elección de un plebeyo al consulado.
    Hicieron hincapié en desvelar a la plebe que podía librarse de la usura de sus acreedores y de rescatar las tierras ocupadas por unos ilegales, pero antes tenía que decidir si aspiraba a aprobar las reformas expuestas en su conjunto o solo a algunas, donde ya no había necesidad de atraerse el odio al prolongar su cargo en el tiempo.
    Apio Claudio Craso, el nieto del decenviro, como patricio indignado, advirtió del peligro de estos tribunos revolucionarios; recordó que el patricio poseía el honor y la dignidad y era contrario a los intereses de la plebe, siempre que estos intereses atentasen contra la estabilidad del Estado; censuró el modo de imponer aprobar propuestas en bloque, sin importar si hay acuerdo o no, o si son útiles o no; aceptó que el Senado autorizara poner freno a la usura y organizara una distribución de tierras más justa, pero se opuso a que dejara que la ciudad de Roma fuese testigo del portentoso espectáculo de Lucio Sextio Sextino Laterano y Cayo Licinio Estolón convertidos en cónsules; aseveró que el derecho de tomar los auspicios según las costumbres de los padres (en latín, mores maiorum) correspondía a los patricios exclusivamente, porque al acatar los auspicios, no se desestimaban las inequívocas señales que habían dotado a los antepasados de su suprema grandeza; afirmó que si no se aprobaban las leyes ni se elegían los magistrados de acuerdo con los auspicios, ni se autorizaba los comicios centuriados ni los tribunados por el Senado, ni se aseguraba la paz con los dioses, los actos ceremoniales estarían contaminados; acusó a los tribunos sediciosos de querer reinar en Roma como unos segundos Rómulos porque regalaban el dinero y las tierras de otros; y concluyó que, por todas estas realidades y certezas, las propuestas de ley debían ser rechazadas.
    El discurso de Apio obtuvo el aplazamiento de la votación, pero fue insuficiente para detener la reelección por décima vez de Lucio Sextio Sextino Laterano y Cayo Licinio Estolón, que presentaron la ley que concretó la elección de los diez guardianes de los libros sibilinos, a partes iguales, correspondiendo cinco a patricios y otros cinco a plebeyos.
    La ley aprobada se valoró como un paso positivo más hacia la apertura del acceso al consulado.
    La plebe, satisfecha con su victoria, concedió al patriciado omitir cualquier mención acerca de los cónsules.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    El general cartaginés Hannón capturó la flota de Dionisio el Viejo y desembarcó en Sicilia.
    Después de una serie de victorias en Sicilia, consiguió, tras una breve tregua, derrotar a Dionisio el Viejo en una batalla naval cerca de Lilibea.
    33 min
  • A027 Roma, Historia Eterna - República XIII (364-372 a.u.c.)
    ROMA
    Período republicano (509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita,
    Al 27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita).
    Etapa de 389 antes de Cristo o 364 ab urbe condita,
    al 381 antes de Cristo o 372 ab urbe condita.
    La República oligárquica
    De las luchas sociales y la política exterior.
    389 antes de Cristo o 364 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Lucio Valerio Publícola, por 2ª vez, Lucio Virginio Tricosto, Publio Cornelio, Aulo Manlio Capitolino, Lucio Emilio Mamercino, por 2ª vez, y Lucio Postumio Albino Regilense.
    Es nombrado dictador Marco Furio Camilo, por 3ª vez.
    Es elegido jefe de la caballería, magister equitum, Cayo Servilio Ahala.
    Son nombrados censores Marco Furio Fuso y Lucio Papirio.
    Hechos destacados del año:
    Comenzó la tarea de la reconstrucción de Roma, demolida por las hordas galas al mando de Brenno y reedificada por la laboriosidad de los ciudadanos.
    Quinto Fabio Ambusto, en el momento de deponer su cargo, fue acusado por Cneo Marcio, tribuno de la plebe, de contravenir el derecho de gentes, cuando ejerció como delegado de la embajada enviada a los galos senones, luchando contra ellos.
    Una muerte súbita, que la ciudadanía pensó que fue provocada, le salvó de las acusaciones.
    Hubo un interregno cuyo primer interrex elegido fue Publio Cornelio Escipión, al que siguió en el cargo Marco Furio Camilo en cuyo mandato se procedió a la elección de los tribunos militares con poder consular, ya mencionados.
    Tomando posesión de sus magistraturas, se dedicaron a resolver temas religiosos y legislativos.
    También trataron sobre los días nefastos, considerando, por ejemplo, el día del desastre de Alia como tal.
    El dictador Marco Furio Camilo dividió en tres sectores el ejército: uno frente a Etruria en territorio veyentino, un segundo levantó un campamento atrincherado para resguardar Roma que el tribuno consular, Aulo Manlio Capitolino, quedó al mando, y otro tribuno consular, Lucio Emilio Mamercino, dirigió las fuerzas militares contra los pueblos etruscos; y un tercero que mandó él mismo para conducirlo contra los volscos hacia Ad Mecium, un lugar cercano a Lanuvio.
    Después de derrotar al enemigo volsco y capturar su campamento, entregó el botín a los soldados, cuyo acto fue bienvenido por ellos; luego marchó contra los ecuos, a los que sorprendió en Bola, tomando por asalto el campamento y la ciudad.
    Cuando los armados etruscos que sitiaban Sutrio, una ciudad aliada de Roma, supieron de la llegada del victorioso dictador, antes de poder concentrar sus tropas y empuñar las armas, fueron sorprendidos y masacrados.
    Marco Furio Camilo por tercera vez obtuvo una entrada triunfal en Roma.
    Recibió el sobrenombre de segundo fundador de Roma.
    Los habitantes de Veyes, Capena y Fidenas, que no participaron en el levantamiento contra los romanos, quedaron admitidos como ciudadanos de pleno derecho, recibiendo, además, un lote de tierras.
    388 antes de Cristo o 365 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Tito Quincio Cincinato Capitolino, Quinto Servilio Fidenas, por 5ª vez, Lucio Julio Julo, Lucio Aquilio Corvo, Lucio Lucrecio Flavo Tricipitino, por 2ª vez, y Servio Sulpicio Rufo.
    Hechos destacados del año:
    Una parte del ejército fue destinada a devastar las tierras de los ecuos y otra a reducir las ciudades de Cortuosa y Contenebra.
    Capturadas las ciudades, los tribunos consulares decidieron que el botín debía venderse y el dinero obtenido revertirlo en el erario público, pero fueron tan lentos en tomar esta decisión que los soldados se apropiaron del saqueo.
    Los tribunos de la plebe idearon repartir para los plebeyos el territorio pomptino de los volscos que pertenecía ahora indiscutiblemente a la República romana y que con el paso del tiempo caería en manos de los nobles.
    Pero los plebeyos, ocupados en reconstruir sus hogares y carentes de recursos para explotar las tierras, no mostraron interés por la iniciativa tribunicia plebeya.
    La estricta observancia religiosa, causada por la superstición de los dirigentes, motivó implantar otro interregno para que se realizasen nuevos auspicios.
    Hubo tres interreges: Marco Manlio Capitolino, Servio Sulpicio Camerino y Lucio Valerio Potito, este último celebró la elección de los próximos tribunos consulares.
    387 antes de Cristo o 366 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Lucio Papirio Cursor, Cneo Sergio Fidenas Coxón, Lucio Emilio Mamercino, por 3ª vez, Licinio Menenio Lanato, Lucio Valerio Publicola, por 3ª vez, y Lucio Cornelio.
    Hechos destacados del año:
    Los nuevos ciudadanos admitidos de las ciudades de Veyes, Capena y Fidenas fueron incluidos en cuatro tribus adicionales: Estelatina, Tromentina, Sabatina y Arniense.
    El número de tribus ascendió a veinticinco.
    El tribuno de la plebe, Lucio Sicinio, reincidió en plantear el reparto de las tierrras pomptinas, que esta vez interesó a la plebe.
    386 antes de Cristo o 367 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Marco Furio Camilo, por 4ª vez, Servio Cornelio Maluginense, Lucio Quincio Cincinato, Quinto Servilio Fidenas, por 6ª vez, Publio Valerio Potito Publícola y Lucio Horacio Pulvilo.
    Hechos destacados del año:
    Continuó la guerra contra Etruria, promovida por los anciates y apoyada por latinos y hérnicos, antiguos aliados de la República romana.
    El tribuno consular, Marco Furio Camilo, el segundo fundador de Roma, fue el encargado de organizar las tropas romanas.
    Asoció en el alto mando a Publio Valerio Potito Publícola para dirigir ambos las legiones contra los anciates; a Quinto Servilio Fidenas confió el segundo ejército ubicado en Roma dispuesto a trasladarse o bien a Etruria o bien a tierras de los latinos y hérnicos, dependiendo de los movimientos hostiles que surjan en ambos estados; a Lucio Quincio Cincinato encomendó el alistamiento de un tercer ejército de veteranos y dispensados del servicio militar por enfermedad para defender la ciudad; a Lucio Horacio Pulvilo encomendó proveer de corazas, armas, grano y cualquier otro avío relativo a la guerra; a Servio Cornelio Maluginense delegó la presidencia de este consejo del estado y la guardia de todo lo concerniente a la religión, comicios, leyes y demás asuntos cívicos.
    Marco Furio Camilo y Publio Valerio Potito Publícola marcharon hacia Sátrico donde los anciates concentraron a los volscos, latinos y hérnicos.
    Tras la primera batalla, latinos y hérnicos abandonaron a su suerte a los volscos, que huyeron de su campamento, refugiándose en Sátrico.
    Los romanos, valiéndose de escalas, treparon por las murallas y tomaron la plaza, forzando a los volscos a lanzar sus armas y a rendirse.
    Como la ciudad de Anzio (en latín Actium), antes aliada de Roma, hegemonizaba la guerra entre volscos y romanos, Marco Furio Camilo fijó su afán en capturarla, sin olvidar la dificultad que ofrecían sus fuertes murallas, aunque pusiera frente a ellas un considerable número de aparatos de asedio, artillería y máquinas de guerra para dominarla.
    Expuso en la Curia senatorial la necesidad de destruirla, pero los senadores moldearon los ardientes deseos del tribuno consular convenciéndole que emprendiera las hostilidades contra Etruria.
    Obtuvo las tropas de Lucio Quincio Cincinato acantonadas en Roma y, sin objetar la orden, pidió compartir el mando de las mismas con Publio Valerio Potito Publícola.
    El cambio de planes condujo a Lucio Quincio Cincinato y a Lucio Horacio Pulvilo a la tierra de los volscos.
    Marco Furio Camilo y Publio Valerio Potito Publícola ante las puertas de Sutrio (actual Sutri) atacaron a los asediantes etruscos que, en el transcurso de su huida fueron masacrados por los romanos.
    Una vez en la ciudad de Nepi, rendida por ciertos dirigentes nepesinos a los dominadores etruscos, los tribunos consulares aludidos anteriormente, ordenaron escalar las murallas y, poco después, lograron arrebatarla a los enemigos defensores.
    Acto seguido, los etruscos fueron muertos, los nepesinos autores de la rendición fueron decapitados, el resto de la población, que no participó en la entrega, fue agasajada con la devolución de sus propiedades y una guarnición romana custodió la ciudad.
    Por otro lado, el Senado exigió a latinos y hérnicos una explicación convincente de porqué no habían proporcionado estos últimos años el contingente de tropas que estipulaba el tratado firmado en la paz, a lo que respondieron que por miedo a los volscos no fueron capaces de desligarse de los temidos enemigos.
    El Senado aceptó la justificación de latinos y hérnicos, pero la creyó improcedente.
    A partir de ahora, la guerra librada en la frontera ecua cambiará de escenario, trasladándose al sur de los montes Albanos, donde las ciudades volscas de Velletri (Vellitrae o Velitras) y Sátrico serán arrebatadas y reconquistadas una y otra vez por los dos bandos enfrentados.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia
    Una vez que los ejércitos cartagineses abandonaron Sicilia, el tirano de Siracusa, Dionisio el Viejo, aumentó su influencia hasta las islas del Adriático y la costa italiana.
    Extendió su poder por el sur de la Magna Grecia e influyó en el Épiro.
    Este año capturó Regio después de un prolongado asalto, y vendió a sus habitantes como esclavos.
    Se unió a los ilirios con la intención de saquear el templo de Apolo de Delfos, saqueó el templo de Caere, ciudad aliada de Roma, en la costa etrusca, y fundó varias colonias militares en el mar Adriático.
    Durante la Guerra del Peloponeso tomó partido por los espartanos, a los que envió mercenarios.
    385 antes de Cristo o 368 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Publio Cornelio, por 2ª vez, Aulo Manlio Capitolino, por 2ª vez, Tito Quincio Cincinato Capitolino, por 2ª vez, Lucio Papirio Cursor, por 2ª vez, Lucio Quincio Cincinato Capitolino, por 2ª vez, y Cneo Sergio Fidenas Coxón, por 2ª vez.
    Es nombrado dictador Aulo Cornelio Coso.
    Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Tito Quincio Cincinato Capitolino.
    Hechos destacados del año:
    Hubo guerra contra volscos y una revuelta de los latinos y hérnicos.
    Marco Manlio Capitolino, el defensor del Capitolio y la ciudadela contra los galos senones, llegó a despreciar a Marco Furio Camilo, el segundo fundador de Roma.
    Desestimado por los patricios, buscó el reconocimiento de sus méritos en la plebe, a la que cortejó, adoptando los métodos políticos de los tribunos de la plebe.
    Dedicó su tiempo a luchar contra las deudas que causaban tanto la pobreza como la libertad en los ciudadanos.
    Las intenciones revolucionarias de Marco Manlio Capitolino dieron lugar a que el Senado determinase nombrar a un dictador en la persona de Aulo Cornelio Coso, que eligió como jefe de la caballería a Tito Quincio Cincinato Capitolino.
    El dictador sabía que el problema prioritario estaba en casa más que en el exterior, pero alistó tropas y marchó hacia el territorio pomptino, invadido por los volscos, apoyados por latinos, hérnicos, por un grupo de circeyenses de Circei y colonos romanos de Velletri (Velitrae).
    El desenlace de la batalla fue un ataque frontal a las líneas enemigas, que se pusieron en fuga, y la caballería romana persiguió hasta rematarlas.
    El campamento volsco fue tomado y saqueado el mismo día, y todo el botín, con excepción de los prisioneros, fue entregado a los soldados.
    En Roma Marco Manlio Capitolino difundió, sobre todo, los tejemanejes de los que se servían el patriciado y la nobleza para apoderarse de las tierras pertenecientes al ager publicus y de los recursos del erario público.
    Los discursos y la conducta de Marco Manlio Capitolino conducían a una postura revolucionaria y sediciosa (seditio Manliana), que se basaba principalmente en el pago de las deudas contraídas, mayormente por la plebe, garantizando que los acreedores no sufrieran ninguna pérdida, sufragadas con los tesoros recuperados a los galos, que taimadamente habían ocultado los patricios.
    El Senado reclamó la presencia del dictador, que convocó a los senadores a una reunión en la Curia con la participación de Marco Manlio Capitolino, que fue acompañado por una multitud de seguidores.
    El dictador acusó a Marco Manlio Capitolino de falso testimonio y fue conducido a prisión.
    Ni el Estado, ni los tribunos de la plebe y ni la misma plebe osaron oponerse a la orden del dictador.
    El dictador celebró su triunfo sobre los volscos, pero su triunfo aumentó su impopularidad.
    El Senado, para evitar la sedición, aprobó el envío de 3.000 ciudadanos a Sátrico, beneficiados con dos yugadas y media de tierra, unos 6.750 metros cuadrados, pero la donación fue vista como un soborno para acallar los sentimientos populares.
    Después del cese en el cargo de Aulo Cornelio Coso como dictador, bajó la intensidad del ánimo enfurecido de la multitud.
    Como la gente permaneció día y noche cerca de la prisión, amenazando invadirla, el Senado se adelantó a la violencia latente de la plebe, liberando a Marco Manlio Capitolino, que se convirtió en un jefe más agitador que pacificador.
    Durante este tiempo, los latinos y hérnicos, junto con los colonos de Circei y Velletri, enviaron legados para redimirse de su traición y solicitar la entrega de sus compatriotas prisioneros, para juzgarles con sus propias leyes.
    No solo fueron rechazadas las reclamaciones latinas y hérnicas sino también las de los colonos sublevados, tildados de traicionar a su propia patria.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    Dionisio el Viejo ocupó parte de la Italia meridional, logrando que Siracusa obtuviese su máximo esplendor.
    Defendió a su aliada Esparta en la guerra contra Atenas.
    Promovió y ayudó a los ilirios para que atacasen la ciudad de Molosia con el fin de entronizar a Alcetas, exiliado y refugiado en Siracusa.
    Planeó controlar el mar Jónico y, auxiliado por su aliado, el rey espartano Agesilao 2º, expulsaron a los ilirios de Bardalis 1º, que contaron en sus filas con 2.000 hoplita griegos y 500 armaduras griegas.
    A pesar de haber causado desolación en la región y haber asesinado a unos 15.000 molosos, fracasó.
    384 antes de Cristo o 369 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Publio Valerio Potito Publícola, por 2ª vez, Servio Cornelio Maluginense, por 2ª vez, Marco Furio Camilo, por 5ª vez, Servio Sulpicio Rufo, por 2ª vez, Tito Quincio Cincinato Capitolino, por 3ª vez, y Cayo Papirio Craso.
    Hechos destacados del año:
    La paz reinante en el exterior ofreció a la plebe librarse de un alistamiento y, al mismo tiempo, la esperanza de aliviar la carga de sus deudas, especialmente ahora que un líder fuerte la amparaba; por otro lado, a los patricios dedicarse exclusivamente a resolver sus problemas internos sin distracción alguna.
    Marco Manlio Capitolino alentó mediante arengas a la plebe, manteniendo vivo el espíritu de la sedición (seditio Manliana).
    El Senado, que necesitaba aplastar los ánimos revolucionarios, acordó una resolución donde exponía que los magistrados debían velar por la República para que no recibiese daño de los maliciosos planes de Marco Manlio Capitolino.
    Para desprestigiarle ante la plebe divulgaron que sus veladas intenciones iban encaminadas a instaurar una tiranía, la monarquía, y nada es menos deseado por el pueblo que el poder real.
    Así pues, los tribunos de la plebe, (quienes reconocieron que el fin de la libertad sería también el fin de su poder), se pusieron bajo la autoridad del Senado y, junto con los tribunos consulares, acataron el consejo sobre las medidas a adoptar, fijando un día para el juicio del jefe sedicioso.
    A partir de entonces Marco Manlio Capitolino paseó por las calles vestido de luto sin que ningún patricio lo imitase, incluso sus hermanos, Aulo y Tito.
    El día del juicio, se le acusó de traición por mantener reuniones secretas en su casa, por sus expresiones sediciosas y por su falso testimonio respecto al oro que no se entregó a los galos.
    Frente al tribunal, no sólo enumeró sus méritos militares, sino que los formuló para pasarles revista: los despojos de más de treinta enemigos a los que había dado muerte, regalos de los generales en número de cuarenta, entre ellos dos coronas murales y ocho cívicas.
    Sirva comentar que estas condecoraciones al valor son extraordinarias: las recibían el primero que asaltaba una muralla y colocaba en ella el estandarte y el que salvaba la vida de otro ciudadano en combate, respectivamente, siendo la primera de oro y la segunda de roble.
    Algunos autores afirman que fue condenado por los duunviros, que eran nombrados para juzgar los casos de traición a la patria.
    La condena promulgada sentenció que los tribunos consulares lo arrojaran desde la roca Tarpeya, lugar que constituía el monumento de su gloria en la defensa del Capitolio, y casualmente fue también la escena de su castigo final.
    Los miembros de su gens decretaron la prohibición de que nadie más en adelante asumiera el nombre de Marco.
    El advenimiento de la peste, que provocó gran mortandad y a la que no se pudo achacar ninguna causa, fue atribuido por un gran número de ciudadanos a la ejecución de Marco Manlio Capitolino.
    Corrió la creencia de que el Capitolio había sido profanado por la sangre de su libertador y que el castigo inflingido al hombre por quien sus templos se habían recuperado de manos enemigas disgustaba a los dioses.
    383 antes de Cristo o 370 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Lucio Valerio Publícola, por 4ª vez, Aulo Manlio Capitolino, por 3ª vez, Lucio Lucrecio Flavo Tricipitino, por 3ª vez, Servio Sulpicio Rufo, por 3ª vez, Lucio Emilio Mamercino, por 4ª vez, y Marco Trebonio.
    Hechos destacados del año:
    A la peste siguió la escasez de alimentos y el rumor generalizado de que después de estos problemas vendrían varias guerras en el año siguiente.
    La ciudad más leal, Lanuvio, se rebeló.
    En consecuencia el Senado aprobó un decreto para que el pueblo declarase la guerra.
    Para predisponer a la plebe a participar en la campaña militar, cinco delegados romanos fueron nombrados para distribuir el territorio pomptino y otros tres para asentar una colonia en la ciudad de Nepi.
    La propuesta del Senado se presentó al pueblo, que fue protestada por los tribunos de la plebe, pero las tribus la aceptaron, declarando la guerra por unanimidad.
    La peste retrasó el despliegue del ejército.
    Por primera vez surgió el rumor de una revuelta en Palestrina (antigua Preneste); sin embargo, invadidos los territorios de Túsculo, Gabinia y Lábico, éstos presentaron una queja que el Senado dilató porque no creía ni deseaba que la acusación fuese cierta.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    Dionisio el Viejo comenzó una nueva guerra contra Cartago.
    El general cartaginés Magón desembarcó en Sicilia con un gran ejército.
    Tras varias escaramuzas, ambos se enfrentaron en una incierta batalla campal donde los púnicos fueron derrotados y el propio Magón fue muerto.
    382 antes de Cristo o 371 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Espurio Papirio Craso, Lucio Papirio Mugilano, Cayo Sulpicio Camerino, Servio Cornelio Maluginense, por 3ª vez, Lucio Emilio Mamercino, por 5ª vez, y Quinto Servilio Fidenas.
    Hechos destacados del año:
    En la colonia de Velletri, que albergó a más auxiliares de Palestrina que a colonos, hubo un combate que ganaron los romanos, pero los tribunos consulares no asaltaron el lugar, porque pensaron que no era correcto arrasar la ciudad.
    El Senado decretó la guerra contra Palestrina, ratificada por el pueblo.
    Los volscos se unieron a los palestrinenses.
    381 antes de Cristo o 372 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Marco Furio Camilo, por 6ª vez, Aulo Postumio Albino Regilense, Lucio Furio Medulino, Lucio Postumio Albino Regilense, por 2ª vez, Lucio Lucrecio Tricipitino Flavo, por 4ª vez, y Marco Fabio Ambusto.
    Hechos destacados del año:
    Palestrinenses y volscos tomaron por asalto la colonia romana de Sátrico, después de una obstinada defensa.
    Los tribunos consulares Marco Furio Camilo, el segundo fundador de Roma, y Lucio Furio Medulino comandaron cuatro legiones compuestas cada una por 4.000 soldados, que fueron enviadas a Sátrico.
    A pesar de a superioridad numérica del enemigo la batalla castigó a los volscos con la pérdida del campamento y la captura de muchos prisioneros, entre los que se encontraban tusculanos, que habían quebrado la alianza con Roma.
    La guerra fue declarada a los tusculanos y fue encomendada la dirección de la misma a Marco Furio Camilo, ayudado otra vez por Lucio Furio Medulino, pero los antiguos aliados se rindieron y llevaron provisiones al campamento romano, ubicado en las proximidades de la ciudad.
    Enviados embajadores a Roma, los tusculanos arrepentidos fueron perdonados por la compasión del Senado romano que firmó la paz.
    Las legiones acantonadas en Túsculo regresaron a Roma, donde Marco Furio Camilo, vencedor de la guerra volsca, abandonó el cargo de tribuno consular.
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  • A026 Roma, Historia Eterna - República XII (358- 363 a.u.c.)
    ROMA
    Período republicano (509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita,
    Al 27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita).
    Etapa de 395 antes de Cristo o 358 ab urbe condita,
    al 390 antes de Cristo o 363 ab urbe condita.
    La República oligárquica
    De las luchas sociales y la política exterior.
    395 antes de Cristo o 358 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Publio Cornelio Coso, Publio Cornelio Escipión, Cesón Fabio Ambusto, por 3ª vez, Lucio Furio Medulino Fuso, por 5ª vez, Marco Valerio Lactucino Máximo, por 2ª vez y Quinto Servilio Fidenas, por 3ª vez.
    Hechos destacados del año:
    Después de la toma de Veyes, la ciudad más fuerte de Etruria, la guerra contra los faliscos fue dirigida por los tribunos consulares, Publio Cornelio Coso y Publio Cornelio Escipión, y la de los capenates por otros tribunos consulares, Marco Valerio Lactucino Máximo y Quinto Servilio Fidenas.
    Ambos ejércitos realizaron destrozos en los campos enemigos, cuyos efectos llevaron a los capenates a pedir la paz, que se les otorgó, mientras que los faliscos persistieron en perseverar en la guerra.
    En Roma se planteó la fundación de una colonia en los límites volscos, que 3.000 ciudadanos colonizarían.
    El plan fue desechado, pues el pueblo prefería que la concesión de tierras fuese en la ciudad de Veyes, cuyo territorio era más fértil y más amplio.
    Incluso circuló el deseo de habitar la ciudad recién conquistada de Veyes por una parte de la plebe y otra parte del Senado.
    La nobleza, patricios y plebeyos ricos, replicó que el proyecto era atroz y que se resistió a que la propuesta se votase.
    Los tribunos de la plebe agitaron las pasiones de la plebe, que maldijo el momento en que el botín obtenido de Veyes se entregó al Estado y a los dioses, porque esta decisión la había hundido aún más en la pobreza.
    Como el tema presente carecía de una solución satisfactoria para todos, los plebeyos reeligieron como tribunos a los que defendían la proposición, mientras que los patricios optaron por asegurarse el mismo apoyo de los que la desprestigiaron.
    Los patricios, cuyo objetivo era captar a un defensor de su política vilipendiada por los tribunos plebeyos, garantizaron el cargo de tribuno consular a Marco Furio Camilo.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    Magón fue el general cartaginés nombrado comandante en jefe de las operaciones en Sicilia.
    Intentó atraerse hacia su bando a las ciudades griegas de la isla, concluyendo ciertas alianzas.
    394 antes de Cristo o 359 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Marco Furio Camilo, por 3ª vez, Lucio Furio Medulino Fuso, por 6ª vez, Cayo Emilio Mamercino, Lucio Valerio Publícola, Espurio Postumio Albino Regilense y Publio Cornelio Coso, por 2ª vez.
    Hechos destacados del año:
    Faleria, tras la conquista romana de Veyes, estuvo en la primera línea contra Roma.
    La ciudad fue asediada por el tribuno consular, Marco Furio Camilo, que forzó a sus moradores a entablar batalla fuera de las murallas, pero no logró acabar con la resistencia falisca.
    A pesar de que la ciudad falisca estuvo cercada y rodeada de artilugios de asalto, permaneció inexpugnable a causa de una concienzuda defensa y a la existencia de almacenes repletos de suministros de grano, recolectados anteriormente.
    La resistencia de los faliscos fue poco a poco menguando, hasta tal punto que se acordó enviar embajadores al campamento romano para establecer la rendición y concertar la paz.
    Los faliscos y los propios romanos agradecieron a Marco Furio Camilo el pacto.
    Para tal fin, los faliscos aportaron el pago de la soldada romana de este año, liberando de ese modo a los ciudadanos romanos del impuesto de guerra.
    Después que la paz les fue concedida, el ejército marchó de regreso a Roma.
    Según Tito Livio, la cuestión parece terminar en un tratado de dedición (en latín, deditio), o bien, como ciudad sometida, conservando su estructura política.
    Las ciudades enfrentadas a la República romana, sometidas por la fuerza y rendidas incondicionalmente, adquirían el status de ciudad dediticia siempre y cuando la ciudad vencida no hubiera sido destruida.
    Como una posible opción, una ciudad que capitulara podía ser arrasada (deditio in dictionem) y sus dirigentes ejecutados y el resto de habitantes vendidos como esclavos; también adoptando otra opción podía suceder que se convirtiera en una ciudad dediticia (deditio in fidem), donde Roma incautaba sus bienes y personas y pasaba a autogobernarse siempres que pagara un tributo fijo (stipendium) estipulado por el gobernador romano y obligada a entregar tropas auxiliares a los ejércitos romanos y de proveer de víveres previo precio fijado y servicios.
    Aceptar la última opción, conllevaba permitir establecer en dicha ciudad una guarnición romana.
    Roma, generalmente, reconocía las instituciones y la forma de gobernarse la ciudad dominada, porque la política exterior estaba sujeta al poder de la República.
    Volviendo al hilo del año en curso, el victorioso tribuno consular, Marco Furio Camilo, celebró su otorgado triunfo por las calles de Roma paseado por caballos blancos.
    La guerra contra los ecuos continuó.
    Dos tribunos consulares, Cayo Emilio Mamercino y Espurio Postumio Albino Regilense, derrotaron al enemigo en batalla y posteriormente dividieron el ejército, dirigíendose el primero a capturar la ciudad de Verrugo y el segundo a asolar el territorio ecuo.
    Espurio Postumio Albino Regilense, marchando en desorden, fue sorprendido por los ecuos.
    Entre los romanos cundió el pánico y tuvieron que refugiarse en las colinas cercanas.
    El tribuno consular, Espurio Postumio Albino Regilense, reprochó la cobardía de sus hombres, que juraron vengar el atropello ecuo.
    Los gritos del combate entre romanos y ecuos se oyeron en la ciudad de Verrugo, cuya guarnición romana pensó que su campamento estaba siendo atacado.
    El confuso pensamiento creó tanto pavor en los guardianes destinados en Verrugo, que huyeron precipitadamente a Túsculo.
    El tribuno consular, Cayo Emilio Mamercino, intentó detenerlos, pero sus esfuerzos fueron infructuosos.
    El otro tribuno consular, Espurio Postumio Albino Regilense, bajó de las colinas al frente de su ejército enardecido y, atacando decidida y furiosamente, venció a los ecuos, a los que aniquiló.
    En Roma, el anuncio de la victoria del tribuno consular, Espurio Postumio Albino Regilense, esfumó todos los malos presagios acontecidos últimamente.
    En las consiguientes elecciones, los plebeyos consiguieron mantener en el cargo a los tribunos proponentes de la ley agraria, mientras que los patricios intentaron colocar a los detractores de la misma.
    Como el resultado de las elecciones fue el exacto deseo de la plebe, el Senado dictaminó el nombramiento de cónsules, que todos los plebeyos odiaban.
    393 antes de Cristo o 360 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Lucio Valerio Potito, que le sustituyó como cónsul sufecto Lucio Lucrecio Tricipitino Flavo, y Publio Cornelio Maluginense, que le sustituyó como cónsul sufecto Servio Sulpicio Camerino.
    Son nombrados censores Lucio Papirio Cursor y Cayo Julio Julo.
    Hechos destacados del año:
    Habían pasado 15 años desde el último nombramiento de cónsules.
    Los tribunos de la plebe no vetaron la resolución senatorial que determinó nombrar cónsules, sino que se preocuparon de esforzarse en llevar a buen término la propuesta de la ley agraria.
    Por otro lado, los cónsules otorgaron el beneplácito a los acontecimientos, aparentando oponerse a la aspiración tribunicia plebeya.
    Los ecuos resurgieron de sus cenizas y atacaron la colonia romana de Vitelia, ubicada en su territorio.
    El cónsul, Lucio Lucrecio Tricipitino Flavo, se enfrentó al enemigo, venciéndole en la batalla.
    Dos ex tribunos de la plebe, que ejercieron su cargo dos años antes, Aulo Verginio y Quinto Pomponio, fueron acusados por gratificar al Senado en el uso del veto.
    Condenados a una multa de diez mil ases o mil denarios cada uno, el Senado, derrotado por la presión de la plebe, quedó anulado.
    Los cónsules propusieron el reparto del territorio veyentino a cada plebeyo, que el Senado aprobó.
    La plebe aplaudió la distribución de tierras y cayó ante la elección de los nuevos cónsules.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    El general cartaginés Magón se propuso atacar la zona occidental de Sicilia a fin de unir sus fuerzas con las de la ciudad de Regio, enfrentada con el tirano siracusano, y concertó a tal fin alianzas con la mayoría de los sículos, siciliotas y reginos, que les dotaron de tropas, y emprendió una expedición contra el territorio de Mesina, ciudad que saqueó.
    En Mesina fue atacado y huyó hasta la ciudad aliada de Abaceno, refugiándose en ella, donde fue derrotado por Dionisio el Viejo.​
    392 antes de Cristo o 361 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Lucio Valerio Potito, por 2ª vez, y Marco Manlio Capitolino.
    El censor Cayo Julio Julo murió este año, sucediéndole en el cargo Marco Cornelio Maluginense.
    Hechos destacados del año:
    Los cónsules, Lucio Valerio Potito y Marco Manlio Capitolino, realizaron una campaña militar contra los ecuos en Álgido.
    La victoria dio la concesión de un triunfo a Lucio Valerio Potito y una ovación a Marco Manlio Capitolino.
    Cerca del final del año apareció la sombra de una nueva guerra contra los estados de Velsinia (actual, Bolsena), llamados volsinios, y los sapinatos.
    Los cónsules cayeron enfermos.
    Los auspicios, por tanto, debían ejercitarse por un interrex.
    Los cónsules dimitieron, acatando una disposición del Senado, que nombró interrex a Marco Furio Camilo, a quien sucedió Publio Cornelio Escipión, y posteriormente Lucio Valerio Potito.
    Para contrarrestar los efectos de cualquier enfermedad que incapacitara a los miembros de la República, este último interrex invistió a seis tribunos militares con poder consular, con la finalidad de que el número de magistrados elegidos fuese suficiente para hacer frente al reto epidemiológico.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    El general cartaginés, Magón, tras recibir refuerzos de Cerdeña y África, reunió un ejército de ochenta mil hombres con el cual avanzó por el corazón de Sicilia hasta el río Dittaino.
    Allí se encontró con Dionisio el Viejo, quien se había asegurado la alianza de Agiris, tirano de Agira, cortando así la vía de suministros a los púnicos.
    De este modo, Magón se vio forzado a firmar un tratado de paz por el cual abandonaba a sus aliados sicilianos, los sículos, en manos de Dionisio el Viejo, que afianzó el dominio sobre Siracusa, a la que rodeó con un recinto amurallado.
    Hecho esto, Magón regresó a Cartago, donde fue ascendido poco después a sufeta.
    La guerra emprendida contra Cartago terminó este año.
    Dionisio el Viejo intentó expulsar a los púnicos de Sicilia, pero falló.
    391 antes de Cristo o 362 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Lucio Lucrecio Tricipitino Flavo, Servio Sulpicio Camerino, Lucio Emilio Mamercino, Lucio Furio Medulino Fuso, por 7ª vez, Cayo Emilio Mamercino, por 2ª vez, y Agripa Furio Fuso.
    Hechos destacados del año:
    Los tribunos consulares, Lucio Lucrecio Tricipitino Flavo y Cayo Emilio Mamercino, marcharon contra los volsinios, mientras que Servio Sulpicio Camerino y Agripa Furio Fuso fueron contra los sapinatos.
    Los sapinatos no se enfrentarona los romanos y se refugiaron dentro de las murallas de su ciudad y los volsinios, derrotados, concertaron una tregua de veinte años que costó el pago del salario del ejército por un año y una indemnización por los destrozos de las anteriores incursiones en territorio romano.
    La poderosa ciudad de Velsinia (Bolsena), que había permanecido en la inacción federal y no se alió con Veyes, cuando ésta luchó contra Roma, tomó las armas demasiado tarde, y este mismo año pidió a su vez la paz.
    La tradición, refiere que los dos puestos avanzados de Etruria sucumbieron en el mismo día: Melpum en el norte, a los ataques de los galos, y Veyes en el sur, bajo los golpes de los romanos.
    Considerada concluyente o no la referencia, esta simultaneidad expresa una verdad profunda de sentido histórico.
    El doble ataque por el norte y por el sur y la caída de las dos fortalezas que guardaban sus fronteras, marcaron para los etruscos el comienzo de su ruina como nación independiente.
    Un plebeyo, de nombre Marco Cecidio, advirtió del peligro que el destino tenía reservado a los romanos: los galos, pero, debido a la lejanía de los aludidos, no se le prestó atención.
    Marco Furio Camilo posteriormente fue acusado por Lucio Apuleyo, tribuno de la plebe, de haberse apropiado de una parte del botín de Veyes y de haberse hecho representar en el triunfo subido en caballos blancos.
    El tribuno consular, Lucio Furio Medulino Fuso, hermano del encausado, los miembros de su tribu y su clientela, una considerable parte de la plebe, prometieron contribuir en el coste de cualquier multa que le se aplicara, pero sobre su absolución no pudieron comprometerse a nada por la dificultad del caso.
    Fue condenado a una multa de 15.000 ases o 1.500 denarios.
    Marchó voluntariamente al destierro a la colonia de Ardea, pidiendo a los dioses que castigaran a sus conciudadanos por la deshonra padecida y que pronto llegase una terrible desgracia que les obligara a reclamar sus servicios.
    Cabe añadir que tiempo atrás, seis tribus galas: biturigos, avernos, senones, eduos, ambarros, carnutos y aulercios, llegaron hasta las sorprendentes montañas de los Alpes.
    Posteriormente cruzaron los Alpes y edificaron la ciudad de Mediolanum (actual Milán).
    Siguieron hacia los Apeninos, construyeron barcas para navegar el Po y, adentrándose en el territorio de Etruria, expulsaron a los etruscos y umbros de la zona.
    La tribu gala de los senones fue la sitiadora de Clusium, posiblemente apoyada por otros pueblos cisalpinos.
    El terror se apoderó de los clusinos al comprobar el grandioso número de enemigos, el raro aspecto y las desconocidas armas que portaban.
    Como los residentes clusinos no habían declarado la guerra ni se habían unido a los veyentinos contra Roma, creyeron sentirse merecedores del auxilio romano, a pesar de no tener ningún tratado de alianza o amistad con la República romana.
    Embajadores venidos de Clusium (actual Chiusi) suplicaron ayuda a la República romana, la destructora de la ciudad de Veyes, porque su ciudad estaba sitiada por los galos, concretamente por un ejército de la tribu de los senones.
    El socorro romano no se produjo.
    Ahora un grupo de romanos y clusinos parlamentaron con los galos, que habían pedido tierras etruscas para cultivar a los habitantes de Clusium, a cambio de tratar una paz entre los pueblos reunidos.
    Los romanos descartaron la petición gala, argumentando que ningún derecho les amparaba para apoderarse de las propiedades ajenas ni incluso bajo amenaza de guerra, a lo que los galos replicaron, como justificación de su determinación, que el derecho en el que basaban sus legítimas intenciones radicaba en las armas y en la valentía de los hombres que ellos poseían para apropiarse de las cosas.
    El estresante cónclave encendió los ánimos de los delegados participantes que convirtió la escena en un combate, en el que intervinieron los enviados patricios Fabios: Quinto, Cesón y Numerio, acabando con la muerte del líder galo, concretamente, por Quinto Fabio Ambusto.
    Poco después, emisarios galos exigieron la entrega de los Fabios.
    El Senado reprobó la conducta de los Fabios y admitió la justa demanda gala, pero no tomó una decisión concreta por el rancio abolengo de los Fabios sino que remitió el parecer al pueblo.
    La designación como tribunos consulares con poder consular, entre ellos los Fabios reclamados por los galos, terminó con una declaración de guerra por parte de los senones.
    390 antes de Cristo o 363 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Quinto Fabio Ambusto, Quinto Sulpicio Longo, Cesón Fabio Ambusto, por 4ª vez, Quinto Servilio Fidenas, por 4ª vez, Numerio Fabio Ambusto, por 2ª vez, y Publio Cornelio Maluginense, por 2ª vez.
    Es nombrado dictador Marco Furio Camilo, por 2ª vez.
    En nombrado jefe de la caballería, magister equitum, Lucio valerio Publícola.
    Es elegido pontífice máximo Quinto Fabio Ambusto.
    Es nombrado cuestor Cesón Fabio Ambusto, hijo del anterior, y, posteriormente, tribuno consular.
    Hechos destacados del año:
    Después de varios intentos por asaltar la ciudad fortificada de Clusium, Brenno (en latín, Brennus), el general de los galos, levantó el sitio y todas sus hordas, que sumaban unos setenta mil combatientes, junto con sus estandartes, se precipitaron sobre el camino hacia Roma.
    Ante la inminente invasión, no se tomaron los adecuados preceptos especiales ni se abordó la necesidad de nombrar un dictador.
    Tan solo se reclutó masivamente a toda prisa conformando un ejército, que se enfrentó al enemigo en un lugar denominado Alia, situado a unos 16.500 metros de Roma.
    Los legionarios marcharon sin precaución, con tranquilidad y mucha presunción para enfrentarse a unos enemigos a los que tildaban de ladrones, en vez de soldados.
    Sus jefes no tenían ninguna experiencia militar, ni habían asegurado la posición con un campamento, ni cavaron trincheras por las que, en caso de derrota, poder retirarse, y ni libaron a los dioses para obtener auspicios favorables.
    Una vez formado el orden de batalla, los comandantes romanos ordenaron extender las alas lo máximo posible para evitar ser flanqueados por los numerosos galos, pero con esta táctica debilitaron el centro.
    Cuando en el ardor del combate estos bárbaros demostraron que eran soldados que sabían despreciar la muerte, que arremetían furisoso con sus espadas desnudas y de punta y que arrollaban las filas adversarias con un método nuevo y terrible a la hora de batirse, sufrieron el error de menospreciar y subestimar al enemigo.
    La mayoría de los galos atacaron frontalmente a los romanos, mientras que un grupo de guerreros de élite senones desbandó a los reservas romanos apostados en una colina, impidiendo así que emplearan la táctica de atenazar los flancos galos, como habían planeado los tribunos militares.
    La acción produjo pánico entre los soldados romanos, que huyeron hacia Veyes una vez destruidos el centro y el ala izquierda del frente de combate, dejando tras de sí un campo cubierto de muertos.
    La suerte del ala derecha romana no fue mejor, pues sus componentes, con un cierto orden, se refugiaron en una cercana colina durante algún tiempo y, poco después, pudieron regresar a Roma, concentrándose en la ciudadela de Capitolio, pero olvidando cerrar las puertas de la ciudad.
    La derrota romana sufrida en Alia fue descomunal.
    Sorprendidos los galos por la facilidad de la victoria y, temiendo una trampa, acamparon entre Roma y el Anio.
    Cuatro días después entraron en Roma por la puerta Colina en dirección al monte Capitolino, haciendo requisas en el Foro.
    Allí mataron al pontífice máximo, Marco Fabio Ambusto junto a otra gente que no se refugió.
    Saquearon e incendiaron todo lo que encontraron a su paso.
    Tras varias intentonas por asaltar la acrópolis, el jefe galo, Brenno, decidió asediarlos.
    La mayor parte de los senones recorrieron los alrededores de Roma para obtener botín.
    En Ardea, el exiliado Marco Furio Camilo reclutó cierto número de voluntarios y los destinó a vigilar los muros de la ciudad, porque ya merodeaban por allí grupos de senones y, cuando comprobó que los galos acampados estaban ebrios, ordenó atacarlos y darles muerte.
    La victoria de Ardea fue conocida en Veyes, cuyo refugiados enviaron un mensajero a Marco Furio Camilo solicitándole que aceptara el mando del ejército, pero el exiliado contestó que aceptaría siempre que el Senado consintiera en su nombramiento.
    Un joven, de nombre Cominio Poncio, se presentó voluntario para arribar el Capitolio e informar de la petición de los ciudadanos de Veyes.
    Los senadores deliberaron y nombraron dictador a Marco Furio Camilo.
    El mensajero regresó de vuelta a Veyes con la noticia del nombramiento de Marco Furio Camilo como dictador.
    Una vez que tuvo 20.000 romanos en armas, designó jefe de la caballería a Lucio Valerio Potito.
    Durante el prolongado sitio de Roma, los galos descubrieron las huellas del mensajero de Veyes y escalaron el acantilado que conducía a la ciudadela, pero fueron delatados por los gansos sagrados del templo de Juno.
    El ex cónsul, Marco Manlio Capitolino, detuvo a los primeros asaltantes y el resto de defensores arrojaron jabalinas contra los osados galos.
    El ex cónsul, Marco Manlio Capitolino, fue premiado y el vigía que no cumplió con su cometido fue castigado por el tribuno consular Quinto Sulpicio Longo y acabó arrojado por el barranco.
    La hambruna y la peste hicieron que tanto galos como romanos negociaran.
    Por tal circunstancia tuvo lugar una conferencia entre Quinto Sulpicio Longo, tribuno consular, y Brenno, el jefe galo, pactándose el pago de 1.000 libras de oro a los senones para que dejaran la ciudad inmediatamente.
    La balanza usada por los galos estaba alterada, entonces los senadores protestaron la ruindad senona, pero el líder Brenno rió y colocó su espada y cinturón en la báscula, añadiendo: "¡ay de los vencidos!", frase intolerable para los oídos romanos.
    En el preciso momento en que se efectuaba la transacción, apareció el dictador y ordenó cancelar el pago.
    Sin embargo, sirva como inciso, la tradición griega menciona este hecho, fechándolo dos años después de la romana y afirmando que los galos se retiraron de Roma una vez que recibieron el pago pactado.
    Volviendo al hilo del acontecimiento, Brenno se opuso a la ruptura del acuerdo, pero Marco Furio Camilo aseveró que el pacto carecía de validez, porque él era la única autoridad capaz de acordar tratados de paz.
    Los galos y romanos se enfrentaron, pero el choque favoreció a los legionarios del dictador.
    En un segundo combate cerca de la ciudad de Gabios (Gabii), la nueva batalla cayó otra vez del lado de los romanos, se capturó el campamento galo y no quedó enemigo vivo para comunicar la catástrofe sufrida.
    El dictador celebró el triunfo, mientras oía alabanzas como: "Rómulo", "Padre de la Patria" y "Segundo Fundador de la Ciudad", e impidió la migración a Veyes, que los tribunos de la plebe reclamaban con más insistencia, induciendo a la plebe a pronunciarse sobre la cuestión.
    El Senado, incomodado por la obstinación del tribunado plebeyo, requirió por más tiempo los servicios del dictador, que decidió entonces no cesar en el cargo de su magistratura.
    El discurso pronunciado por el dictador para zanjar la discusión sobre abandonar Roma o mudarse a Veyes, quedó solucionada por el Senado que tomó como un buen presagio el episodio protagonizado por el centurión de una cohorte, cuando dijo al portaestandarte que en el espacio público de reunión a cielo abierto (o comitium) era el mejor lugar donde permanecer para arreglar la insignia.
    Llegado a oídos de los senadores el comentario prodigioso del militar, el Senado acordó definitivamente rechazar el proyecto de ley tan discutido.
    En conmemoración de la humillación infligida por los galos senones, los romanos crearon la procesión, conocida como la supplicia canum en la que los perros del Capitolino eran suspendidos en tendederos, cruces o estacas como un castigo simbólico por no haber alertado del ataque galo, mientras que los gansos de Juno eran adornados con telas púrpuras y oro, cuando asistían al evento.
    El modo de combatir también cambió, pues Marco Furio Camilo dio prioridad a la tradicional lanza del sistema hoplítico, sabedor que era mejores para enfrentar a los galos armados con lanzas y espadas largas y protegidos solo por un escudo en la mayoría de los casos, que al uso de jabalinas y espadas de doble filo.
    Los romanos se cercioraron de que las largas y cortantes espadas, manejadas con habilidad y fuerza, fueron una causa fundamental de la victoria gala.
    Equiparon a sus legionarios con lanzas más largas para prevenir el uso efectivo de dichas espadas y yelmos de latón reforzados con placas de hierro.​
    Sirva como reflexión para concluir la narración de este nefasto año para Roma, que, quizás, hubiera sido prudente por parte de los romanos haber accedido a la petición de los embajadores de Chiusum, haberse batido a los galos y haber aprovechado la ocasión que se ofrecía para imponer el yugo romano a toda la Etruria.
    Pero evidentemente semejante intervención habría indicado miras demasiado elevadas y hubiera sido necesario llevar las armas de la República hasta las fronteras del norte de la confederación etrusca.
    33 min
  • A025 Roma, Historia Eterna - República XI (351-357 a.u.c.)
    ROMA
    Período republicano (509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita,
    Al 27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita).
    Etapa de 402 antes de Cristo o 351 ab urbe condita,
    al 396 antes de Cristo o 357 ab urbe condita.
    La República oligárquica
    De las luchas sociales y la política exterior.
    402 antes de Cristo o 351 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Quinto Servilio Fidenas, Cayo Servilio Ahala, por 3ª vez, Lucio Verginio Tricosto Esquilino, Aulo Manlio Vulsón Capitolino, por 2ª vez, Quinto Sulpicio Camerino Cornuto y Manio Sergio Fidenas, por 2ª vez.
    La guarnición romana de Anxur (posteriormente, Tarracina, y hoy, la actual Terracina) fue sorprendida.
    La fortaleza cayó en manos enemigas.
    Los capenates y los faliscos unieron sus ejércitos y se aliaron con los veyentinos, atacando al campamento romano cercano a Veyes.
    El tribuno consular, Manio Sergio Fidenas, comandante de este campamento, por propio egoísmo, no pidió ayuda a su colega Lucio Verginio Tricosto Esquilino, sino que esperó el auxilio voluntario del referido, que no llegó.
    Pudo escapar con la mayor parte de los legionarios y se dirigió a Roma.
    En el Senado, Manio Sergio Fidenas, echó toda la culpa del desastre militar a Lucio Verginio Tricosto Esquilino.
    Tras el debate senatorial, pocos se preocuparon por el interés de la República, trivializando sobre los litigantes y apoyando a uno o a otro en función de sus simpatías partidistas o particulares.
    La solución fue remediar la tragedia militar con la proclamación de elecciones de nuevos tribunos consulares.
    Los querellantes, Manio Sergio Fidenas y Lucio Verginio Tricosto Esquilino, vetaron la propuesta del Senado y de sus otros colegas en el cargo, porque el acuerdo de la Curia suponía una humillación para ambos.
    Se empeñaron en no renunciar a su cargo hasta el 13 de diciembre, día en el que debían cesar para que los nuevos elegidos ocuparan sus magistraturas.
    Los tribunos de la plebe, ante la confusión del Senado, arremetieron contra los tribunos consulares, amenazando con encarcelarlos si no se atenían a la autoridad senatorial.
    Ante la manera de publicitarse los tribunos de la plebe, el tribuno consular, Cayo Servilio Ahala, desenmascaró las verdaderas intenciones del tribunado plebeyo, arguyendo que dejara de sembrar cizaña para crear disputas innecesarias en el Senado y proponiendo, que si persistía la desobediencia de los opositores del tribunado consular, se nombrase inmediatamente a un dictador para que les obligara a dimitir.
    Hubo, por tanto, elecciones al tribunado consular.
    401 antes de Cristo o 352 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Lucio Valerio Potito, por 4ª vez, Marco Furio Camilo, Cneo Cornelio Coso, por 3ª vez, Manio Emilio Mamercino, por 4ª vez, Lucio Julio Julo, por 2ª vez, y Cesón Fabio Ambusto, por 2ª vez.
    El alistamiento encomendado a los tribunos consulares incrementó el número de inscritos de los cuales los jóvenes iban designados a la tropa y los viejos a la defensa de la ciudad.
    La elevada cifra de soldados alistados supuso un coste excesivo al Estado, que reclamaba constantemente el pago del tributo de guerra.
    Los viejos reclutados se opusieron a pagar el tributo de guerra, porque, aunque quedaban en sus hogares, estaban obligados a cumplir las labores militares dentro de la ciudad, como servidores del Estado.
    Los tribunos de la plebe aprovecharon el momento del descontento popular para confirmar que el verdadero motivo de la creación de la paga militar fue para mantener obligada a la mitad de la plebe a pagar el tributo y a la otra para desempeñar el servicio militar.
    La incertidumbre social y la bélica impidieron la elección de los tribunos de la plebe.
    Los patricios se valieron de la cooptación para introducir en el tribunado plebeyo a Cayo Lacerio y Marco Acucio.
    Sirva como inciso exponer que la cooptación es un procedimiento selectivo para ocupar las vacantes habidas en una corporación mediante el voto de los componentes de ella, de tal modo que los nuevos miembros son nombrados por los miembros antiguos.
    Cneo Trebonio, tribuno de la plebe, en honor a su familia y por su nombre, defendiendo la ley Trebonia, criticó la derogación de la ley y la injerencia de los patricios en la elección del tribunado plebeyo por medio de la cooptación, que había configurado en parte el cuerpo tribunicio, compuesto ahora, no solo por plebeyos, sino por patricios o secuaces de los patricios.
    Las sagradas leyes les estaban siendo arrebatadas, se les quitaba el poder y la autoridad de sus tribunos.
    La ira popular intimidó a senadores y a tribunos de la plebe, cooptados y cooptantes por igual.
    Tres miembros del tribunado plebeyo: Publio Curiacio, Marco Metilio y Marco Minucio acusaron a los ex tribunos consulares, Lucio Verginio Tricosto Esquilino y Manio Sergio Fidenas, como responsables del alistamiento, de la carga del tributo militar y la duración de la guerra que soportaba el pueblo.
    Puesta la fecha del juicio, desviaron la atención de la plebe y descargaron sobre aquellos procesados su ira y todo su odio.
    Tras el juicio, condenaron a cada acusado a pagar diez mil ases o mil denarios a cada uno.
    Con la sentencia pronunciada contra los procesados, la memoria de la cooptación de los tribunos de la plebe y el fraude contra la Ley Trebonia pasaron al olvido general.
    Para recompensar a los plebeyos los servicios prestados por ratificar el fallo judicial, los tribunos de la plebe promulgaron una ley Agraria y demoraron el pago de las contribuciones del impuesto de guerra.
    La guerra contaba con cuatro frentes: Veyes, Capena, Faleria y la recuperación de Anxur, ésta en manos de los volscos.
    Los tribunos consulares, Manio Emilio Mamercino y Cesón Fabio Ambusto, recuperaron el campamento de Veyes, reforzándolo con fuertes y una guarnición de hombres.
    Marco Furio Camilo, otro tribuno consular, combatió en territorio de Faleria y Cneo Cornelio Coso, también tribuno consular, estuvo en Capena.
    Lucio Valerio Potito guió la campaña contra Anxur, tomada por los volscos.
    Como las campañas carecían de fondos pecuniarios y los soldados reclamaban sus pagas, los tribunos de la plebe propagaron que había llegado el momento de asegurar las libertades del pueblo y elevar a los plebeyos a cargos relevantes como el tribunado consular.
    400 antes de Cristo o 353 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Publio Licinio Calvo Esquilino, (primer plebeyo que ejerció el cargo de tribuno militar con potestad consular), Publio Manio Vulsón, Lucio Titinio Pansa Saco, Publio Melio Capitolino, Espurio Furio Medulino y Lucio Publilio Filón Vulsco
    .
    Fue asombrosa la elección como tribuno consular de Publio Licinio Calvo Esquilino, tanto para la plebe como para el propio electo.
    El tribunado plebeyo autorizó el impuesto de guerra, que se recaudó y envió a los frentes de la guerra.
    La Anxur volsca fue recapturada.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Norte de Italia
    Los galos invadieron el norte de Italia, estableciéndose en la llanura del Po.
    Las hordas de los galos pasaron el río después de la toma de Melpum, una guarnición etrusca, y se extendieron con furia irresistible por toda la Italia septentrional, ocupando las llanuras de la orilla derecha del Po y las costas del Adriático.
    Etruria se ve amenazada.
    Los galos lograron conquistar toda la Etruria septentrional que pasa a convertirse en la Galia Cisalpina; más tarde continuaron su marcha hacia el sur, con el propósito de saquear las ricas ciudades etruscas.
    399 antes de Cristo o 354 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Cneo Genucio Augurino, Lucio Atilio Prisco, Marco Pomponio Rufo, Cayo Duilio Longo, Marco Veturio Craso Cicurino y Volerón Publilio Filón.
    Excepto Marco Veturio Craso Cicurino, patricio, los demás tribunos consulares pertenecieron al orden plebeyo.
    Hubo notables estragos mortales causados por cambios meteorológicos que los sacerdotes, estudiosos de los libros sibilinos, quisieron contrarrestar aconsejando a cada ciudadano abrir las puertas de su casa y colocar todo tipo de cosas de uso doméstico o público en espacios abiertos.
    Los litigios cesaron y la convivencia fue apacible y amigable.
    La guerra contra Veyes trajo alegría a los romanos porque el ejército desbandó a los tropas de Capena y Faleria y mantuvo el asedio a los veyentinos.
    La llegada de la elecciones estaba próxima y el Senado, consciente de la pérdida de poder, que compartía ahora con la plebe, concibió presentar como candidatos a sus miembros más distinguidos y convertir todo el proceso electivo en una cuestión religiosa, donde se advirtiera que los dioses consideraban un insulto que los cargos más elevados se transformaran en comunes y que se desordenase la distinción de clases.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    En Mesina y Regio se decidieron a alzarse en armas contra Dionisio el Viejo, sin éxito.
    El tirano intentó reconciliarse con Regio por vía matrimonial, pero su oferta fue rechazada.
    Se casó con una aristócrata de Locros, lo que aisló aún más a Regio.
    398 antes de Cristo o 355 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Marco Valerio Lactucino Máximo, Lucio Valerio Potito, por 5ª vez, Marco Furio Camilo, por 2ª vez, Lucio Furio Medulino Fuso, por 3ª vez, Quinto Sulpicio Camerino Cornuto, por 2ª vez, y Quinto Servilio Fidenas, por 2ª vez.
    La guerra contra Veyes reportó a Roma un enorme botín conseguido por los tribunos consulares Lucio Valerio Potito en Faleria y Marco Furio Camilo en Capena.
    Ciertos fenómenos condujeron al Senado a enviar una embajada al oráculo de Delfos para averiguar las causas que los motivaron y para poner fin a los componentes que los ocasionaron.
    Por otro lado, un arúspice veyentino vaticinó que Roma no vencería a Veyes hasta que el lago Albano se vaciase.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    Dionisio el Viejo estuvo dedicado a fortificar Siracusa, a desarrollar máquinas de asalto, a incrementar la flota y a reunir un poderoso ejército de unos 80.000 infantes y 3.000 jinetes.
    Este año decidió vengarse de los derrotas que los cartagineses le habían causado.
    397 antes de Cristo o 356 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Lucio Julio Julo, por 2ª vez, Lucio Furio Medulino Fuso, por 4ª vez, Aulo Postumio Albino Regilense, Lucio Sergio Fidenas, Aulo Manlio Vulsón Capitolino, por 3ª vez, y Publio Cornelio Maluginense.
    Apareció un nuevo enemigo, los tarquinios, que atacó por primera vez el territorio de los romanos, dedicándose a saquearlo.
    Los tribunos consulares, Aulo Postumio Albino Regilense y Lucio Julio Julo, lograron reunir un grupo de voluntarios gracias a las arengas que pronunciaron para tal fin.
    Sorprendieron a los tarquinos y les arrebataron el botín que transportaban, matando a una considerable cantidad de ellos.
    Regresó la embajada enviada al oráculo de Delfos, verificando el vaticinio del arúspice veyentino.
    Los tribunos consulares, Aulo Postumio Albino Regilense y Publio Cornelio Maluginense, estimaron implicarse para encontrar y aplicar un método apropiado para aplacar la ira de los dioses.
    Descubrieron que los dioses enviaron signos de carácter sobrenatural porque los hombres habían olvidado ceremonias y ritos religiosos.
    Además, la elección de los tribunos consulares fue irregular y la única expiación del grave error solo podía ser subsanada con la renuncia al cargo de los citados tribunos.
    El Senado corroboró esta medida mediante un decreto.
    Los tribunos de la plebe obstaculizaron las elecciones anunciadas, atrasando la celebración de las mismas y dando lugar a la alternancia de tres interreyes en la Curia senatorial, a saber; Lucio Valerio Potito, Quinto Servilio Fidenas y Marco Furio Camilo.
    Llegaron noticias de que un pueblo desconocido, nombrado galo, había realizado incursiones en el norte de Etruria y se había establecido en Veyes.
    Los tribunos de la plebe y el Senado concordaron que la mayoría de los tribunos consulares electos fueran reclutados entre las filas de los plebeyos.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    Desde el año 397 antes de Cristo o 366 ab urbe condita, al año 392 antes de Cristo o 361 ab urbe condita, Dionisio el Viejo de nuevo guerreó contra Cartago.
    Se apoderó en Siracusa de los barcos fondeados en el puerto y de los bagajes cartagineses.
    Este gesto fue seguido por otras ciudades sicilianas que le tuvieron por el líder panhelénico.
    En la primavera de este año construyó un malecón que le permitió tomar la fortaleza insular de Motia con sus ingenios de artillería, principal base militar cartaginesa.
    La ciudad fue arrasada y saqueada.
    Con este triunfo consiguió expulsar a los púnicos de Sicilia central.
    Los griegos de la Magna Grecia, que habían combatido en el bando cartaginés, fueron crucificados.
    El contraataque cartaginés fue capitaneado por el sufeta Himilcón, a la cabeza de los refuerzos, y puso pie en Sicilia, en la ciudad de Panormo.
    Tras la llegada de refuerzos púnicos a Panormo y la construcción de la fortaleza de Lilibea, los cartagineses lograron rechazar a Dionisio el viejo hasta Siracusa.
    Su flota tomó a continuación Mesina, que fue completamente arrasada.
    Dionisio el Viejo fue vencido finalmente a la altura del Cabo Tauromenio por Himilcón.
    El cartaginés comenzó el sitio de Siracusa, pero una vez más la peste debilitó a sus tropas, permitiendo a Dionisio el Viejo retomar la iniciativa.
    Himilcón pactó con Dionisio el Viejo y aseguró el regreso de todos los ciudadanos cartagineses a Cartago.
    El sufeta cartaginés abandonó a sus mercenarios y aliados a su suerte.
    396 antes de Cristo o 357 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Publio Licinio Calvo Esquilino, por 2ª vez, Lucio Titinio Pansa Saco, por 2ª vez, Publio Melio Capitolino, por 2ª vez, Quinto Manlio Vulsón, Cneo Genucio Augurino, por 2ª vez, y Lucio Atilio Prisco, por 2ª vez.
    Es nombrado dictador Marco Furio Camilo, que luchó contra los faliscos, aliados de los de Veyes.
    Es nombrado jefe de la caballería, magister equitum, Publio Cornelio Maluginense.
    Los tribunos consulares, Lucio Titinio Pansa Saco y Cneo Genucio Augurino, marcharon contra los faliscos y capenates.
    Ambos cayeron en una emboscada, que acabó con la vida de Cneo Genucio Augurino, mientras que Lucio Titinio Pansa Saco reorganizó sus líneas y las llevó hasta un terreno elevado, donde se mantuvo allí firme.
    Las noticias del desastre que circularon por Roma confundieron a la población, creyendo que las fuerzas faliscas, capenatas y de toda Etruria se reunieron en Veyes, así como que el campamento frente a Veyes fue asaltado y que los enemigos se encaminaron hacia la ciudad.
    El pánico se apoderó de los soldados que se precipitaron en huir y abandonar sus posiciones.
    Marco Furio Camilo, nombrado dictador, designó como jefe de la caballería, magister equitum, a Publio Cornelio Maluginense.
    Inmediatamente decidió castigar a los soldados que habían huido del campamento cercano a Veyes.
    El ejército estuvo configurado por romanos, latinos y hérnicos, estos últimos venidos a ofrecer su apoyo.
    El primer combate fue contra faliscos y capenates en territorio de Nepete, (actual Nepi).
    Una vez en Veyes, ideó excavar una mina para introducirse en la ciudad, además de otros menesteres de asedio.
    Como la ciudad de Veyes era muy rica y el botín sería cuantioso, informó al Senado del modo del reparto para que no diera lugar a la ira de los soldados, si la donación fuese mezquina.
    Hubo división de opiniones en el Senado y se optó por hacer partícipe del saqueo a todo aquel que marchara voluntariamente al campamento del dictador.
    Una enorme multitud partió y llenó el campamento.
    Con tal cantidad de milicia el dictador atacó por todas partes las murallas de la ciudad de Veyes y utilizó la mina generada para adentrarse en el centro de la misma.
    La lucha fue grandiosa y el resultado no fue dudoso.
    El apoyo de los latinos y los hérnicos, tan interesados como ellos en la caída de estos temibles vecinos, los romanos tomaron Veyes, abandonada a sus fuerzas por casi toda la Etruria, y que tan solo encontró auxilio en las ciudades de Capena, Faleria y Tarquinia.
    Veyes sucumbió, después de haber sido valerosamente defendida.
    Cabe destacar que fue en este estado de cosas que los etruscos presenciaron impasibles la ruina de sus compatriotas.
    Si ellos hubieran podido, o querido, tomar parte en la lucha, la conquista romana no hubiera sido tan fácil, porque las ciudades fuertemente fortificadas resistían los asedios que aún no eran muy sofisticados y estaban en un estado embrionario.
    El día de la victoria transcurrió entre la masacre del enemigo y el saqueo de la ciudad con su enorme riqueza, tomando un rico botín.
    Al día siguiente el dictador vendió como esclavos a todos los hombres libres que habían sido perdonados.
    El dinero así obtenido fue lo único que se ingresó en el erario público, pero incluso esto levantó las iras de la plebe.
    El dictador llevó a Juno Regina, la diosa titular de la ciudad etrusca, a Roma, donde fue instalada en un templo del Aventino.
    Marco Furio Camilo celebró su triunfo, entrando en la ciudad de Roma, transportado por una yugada de caballos blancos y pintada la cara de rojo, que ante los ojos del pueblo fue considerado como impropio de cualquier hombre mortal y aún menos adecuado para un ciudadano romano.
    Finalizada la tarea a la que fue encomendado, renunció a la dictadura.
    Durante estos días gloriosos para Roma, embajadores volscos y ecuos se personaron para pedir la paz, que fue concedida.
    Según Tito Livio, la población de Veyes fue trasladada a Roma, duplicando por consiguiente el número de habitantes.
    Hay que destacar que en esta última fase de la guerra aumentó el potencial militar romano apreciablemente y desarrolló la eficacia de su ejército.
    Con esta guerra se produjo también una gran reforma militar.
    La larga duración de esta campaña, en que por primera vez tuvieron que invernar las tropas romanas, dio ocasión a que se introdujera la costumbre de dar un sueldo fijo a los soldados (en latín, stipendium), una relativa ayuda, dos óbolos por día, según Polibio, que aligeró enormemente la carga económica de los campesinos plebeyos (adsidui) más humildes en sus obligaciones militares, que apenas le compensaba de sus esfuerzos y privaciones, pues éstos debían abandonar las labores del campo por más tiempo del acostumbrado, con el consiguiente perjuicio para sus economías.
    Como contrapartida, los repartos de tierras, al elevar el número de campesinos plebeyos (adsidui) que se incorporaron en el ejército, robusteció las reivindicaciones de los plebeyos ante el estado patricio.
    Gracias al reparto de los territorios conquistados (ager veientanus) en pequeños lotes a unos 40.000 ciudadanos romanos, Roma dispuso del control de buena parte de la orilla derecha del Tíber y de otros espacios frente al ámbito latino.
    Roma se convirtió, así, en la ciudad más poderosa del Lacio, muy superior a las demás ciudades que integraron la Liga Latina, sobre la cual iba afianzando su superioridad.
    La expansión territorial romana, propiciada por la conquista de Veyes, fue políticamente favorable a los plebeyos ya que el patriciado se escindió paulatinamente en dos facciones, una de las cuales tendió a ser más progresista.
    Sin embargo, la plebe resultó muy perjudicada económicamente a causa de la invasión gala que llegará a la propia Roma en los próximos años.
    24 min
  • A024 Roma, Historia Eterna - República X (337-350 a.u.c.)
    ROMA
    Período republicano (509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita,
    27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita).
    Etapa de 416 antes de Cristo o 337 ab urbe condita,
    al 403 antes de Cristo o 350 ab urbe condita.
    La República oligárquica
    De las luchas sociales y la política exterior.
    416 antes de Cristo o 337 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Aulo Sempronio Atratino, por 3ª vez, Marco Papirio Mugilano, por 2ª vez, Espurio Naucio Rutilo, por 2ª vez, y Quinto Fabio Vibulano.
    Dos tribunos de la plebe, Espurio Mecilio y Marco Metilio, propusieron una ley que estipulaba que todo territorio conquistado al enemigo se confiriera a propietarios individuales.
    El trasfondo de esta propuesta llevaba oculto la confiscación de las fortunas de la mayor parte de la nobleza (patricios y plebeyos acaudalados), porque, como Roma se había asentado en tierras ganadas por las armas, dichos terrenos pertenecían exclusivamente al pueblo, invalidando de ese modo a cualquier otro propietario como dueño de alguna posesión, aunque ésta hubiese sido conseguida por medio de una compra o una asignación pública.
    Tan solo Apio Claudio Craso, el nieto del decenviro del mismo nombre, acertó en dar una solución al conflicto que se avecinaba entre la plebe y el patriciado.
    Comunicó a los tribunos consulares y al Senado que la única forma de contrarrestar el poder tribunicio plebeyo bastaba con enfrentar a sus miembros, hasta tal punto que alguno de ellos optase por interponer el veto a las pretensiones de sus colegas.
    Solía suceder que los magistrados surgidos de la plebe eran fáciles de manejar para hacerles cambiar de opinión, porque, cuando algún camarada obtenía crédito de la plebe por alguna medida presentada, los demás tribunos de la plebe, corroídos en sus entrañas, envidiaban el beneficio de su colega, no dudándo en abrazarse al bando senatorial para favorecerse.
    Los líderes del Senado encomendaron al resto de senadores inclinar a su propósito a cuantos tribunos de la plebe se dejasen convencer para asegurarse que vetarían la ley sugerida.
    Así los tribunos ganados por el Senado opinaron que la medida propuesta por Espurio Mecilio y Marco Metilio destruiría la República, y, por consiguiente, ante nefasto despropósito interpusieron su veto sobre ella.
    El Senado públicamente agradeció el patriotismo demostrado por los tribunos de la plebe afines a sus intereses, que, con su intervención, propiciaron el fracaso de la ley, pero los restantes miembros del tribunado plebeyo les tildaron con calificativos indignantes entre ellos el de traidores de la plebe o el de esclavos de los cónsules, si en ese año regía el consulado, o el de siervos de los tribunos consulares, si la magistratura ejerciente era la referida.
    415 antes de Cristo o 338 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Publio Cornelio Coso, Cayo Valerio Potito Voluso, Numerio Fabio Vibulano y Quinto Quincio Cincinato.
    Los bolanos, un pueblo de la nación de los ecuos, efectuaron correrías en la reciente colonia de Labico, extorsionando a los colonos.
    Esperaron el apoyo de los ecuos, pero éstos no se movieron de sus tierras en recuerdo de la derrota sufrida tres años atrás.
    Los bolanos fueron asediados y, después de un pequeño combate contra los romanos, perdieron la ciudad.
    El tribuno de la plebe, Lucio Decio, intentó que la ciudad de Bola fuese colonizada como ya lo era Labico, pero sus propios colegas se negaron a aprobar alguna sugerencia que no fuera autorizada por el Senado.
    414 antes de Cristo o 339 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Cneo Cornelio Cosso, Lucio Valerio Potito, Publio Postumio Albino Regilense y Quinto Fabio Vibulano, por 2ª vez.
    Los ecuos retomaron Bola y asentaron nuevos colonos.
    El tribuno consular, Publio Postumio Albino Regilense, un hombre de carácter violento y obstinado que lo demostró menos en la guerra que después en la victoria, fue el encargo de emprender la guerra contra los ecuos, tras un alistamiento apresurado.
    Preparando el asalto a Bola, manifestó a sus soldados que les entregaría el botín, pero, capturada la ciudad, se retractó.
    Cuando Marco Sextio, tribuno de la plebe, propuso una ley agraria en la que, en una de sus disposiciones, especificaba que el territorio anexionado a los bolanos fuese entregado a los soldados que lo habían conquistado, Publio Postumio Albino Regilense, estando ya en Roma, amenazó a los legionarios con la tortura, si apoyaban la desmedida propuesta.
    La milicia, conocedora de la negativa del tribuno consular a la entrega de las tierras conquistadas, montó en cólera y protagonizó disturbios.
    Un cuestor, de nombre Publio Sestio, trató de reprimir la violencia de los soldados, pero fue agredido por la multitud.
    Publio Postumio Albino Regilense personalmente se encargó de acabar con la sedición de los soldados y condenó a morir a latigazos a los instigadores.
    Un sinfín de legionarios interrumpió la ejecución de los amotinados y lanzaron piedras a la tribuna que presidía, quedando lapidado bajo los pedruscos.
    Los restantes tribunos consulares plantearon al Senado una investigación sobre el accidente que acabó con la vida de su colega, pero los tribunos de la plebe interpusieron su veto.
    El Senado temió que en las próximas elecciones, como consecuencia de estos altercados, los cargos de los tribunos consulares electos fueran ocupados por plebeyos.
    La probabilidad de que sucesiera esta sospecha encaminó al Senado en afanarse por revertir la situación, garantizando unas próximas elecciones de acceso al consulado, cuya magistratura estaba vedada a la plebe.
    Los tribunos de la plebe se opusieron a que el Senado decretase tal medida, cuya postura intransigente abocó en la promulgación de un interregno.
    Finalmente, el Senado ganó la disputa legislativa.
    413 antes de Cristo o 340 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Aulo Cornelio Coso y Lucio Furio Medulino Fuso.
    El ex tribuno consular del año anterior, Quinto Fabio Vibulano, como interrey, interrex, presidió las elecciones al consulado.
    El Senado autorizó a los tribunos de la plebe que la plebe votara el ente que permitiera la investigación de la muerte de Publio Postumio Albino Regilense, siendo el elegido el cuerpo consular.
    Los cónsules castigaron a algunos de los amotinados, que dieron muerte al ex tribuno consular referido anteriormente, pero la clemencia y la moderación ejercidas en los condenas fueron repudiadas por la plebe, que les protestaba la rapidez en aplicar la ley para cumplir sentencias, que no iban en su provecho, y la tardanza negligente en las que le beneficiaban.
    La propuesta ley agraria del tribuno de la plebe, el mencionado Marco Sextio, la pasó por alto el Senado, pues su aprobación hubiera propiciado la entrega de tierras públicas que la nobleza, patricios y plebeyos ricos, no solo acaparaba y poseía desde tiempos remotos, sino que se oponía a repartir el territorio recientemente conquistado en la ciudad de Bola.
    No obstante, hay que recalcar que la nobleza se irá apropiando de estas tierras bolenas poco a poco, hasta que fuera su dueño.
    El cónsul, Lucio Furio Medulino Fuso, trasladó tropas al país de los hérnicos devastado por los volscos, y, llegando a Ferentino, tomaron la ciudad que ya estaba abandonada por los volscos, que se habían retirado la noche anterior con un escaso botín.
    La ciudad y las tierras de Ferentino fueron entregadas a los hérnicos.
    412 antes de Cristo o 341 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Quinto Fabio Ambusto y Cayo Furio Pácilo.
    Quinto Fabio Ambusto fue el primero de la gens patricia Fabia que tuvo el cognomen de Ambusto.
    A partir de este momento el nombre de los Fabios Vibulanos decayó y el de los Fabios Ambustos ocupó su lugar.
    Otro Lucio Icilio, también tribuno de la plebe, haciendo honor a su nombre y familia, maniobró políticamente a favor de promulgar nuevas leyes agrarias.
    La finalidad de estas leyes consistía en provocar una agitación social premeditada, para centrar la atención pública en el desarrollo de su tramitación, pero el pueblo no prestó atención a la estrategia tribunicia, sino que estuvo dedicado a los ciudadanos demandados por sus familiares ante los efectos epidemiológicos de la peste sobrevenida este año.
    La mencionada enfermedad desembocó en una escasez de alimentos y, por tanto, en una hambruna al no poderse cultivar el campo debidamente.
    El año, afortunadamente, trascurrió sin conflictos bélicos.
    411 antes de Cristo o 342 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Marco Papirio Mugilano y Espurio Naucio Rútilo.
    El cónsul, Marco Papirio Mugilano, estuvo encargado, con su colega Espurio Naucio Rútilo, de la organización de unas comisiones triunvirales para comprar trigo en los pueblos vecinos. Debido a la epidemia que asolaba la ciudad, solo pudieron incluir un senador por comisión y tuvieron que completarlas con dos caballeros.
    Los samnitas se negaron a entablar conversaciones con los enviados romanos, pero los sicilianos ayudaron generosamente a Roma.
    Los etruscos, sin embargo, suministraron las mayores cantidades de trigo a la ciudad de Roma.
    A pesar de la escasez de trigo, las relaciones políticas con los vecinos prolongaron la paz durante este año.
    410 antes de Cristo o 343 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Manio Emilio Mamercino, y Cayo Valerio Potito Voluso.
    Los ecuos y los volscos, éstos últimos sin la aprobación de su gobierno, tomaron las armas, atravesaron territorio de los latinos y hérnicos y capturaron la fortaleza de Carvento.
    El cónsul, Cayo Valerio Potito Voluso, comenzó el reclutamiento de soldados, que el tribuno de la plebe, Marco Menenio, que ya había propuesto una ley agraria, obstruyó, consiguiendo que, los que rechazaron formar filas, no padecieran represalias por parte del consulado.
    La noticia de la toma de Carvento ayudó al Senado para crear un ambiente de animadversión hacia el tribuno de la plebe mencionado y para atraerse el favor del resto del tribunado plebeyo, cuyos miembros declararon oponerse a la ley agraria, vetándola.
    Los cónsules responsabilizaron a Marco Menenio de las posibles desgracias por venir y de la derrota que sucediera.
    El tribuno de la plebe, Marco Menenio, en defensa de su criterio, argumentó que, si los ocupantes de las tierras públicas cedían al pueblo dichas propiedades, no obstaculizaría el alistamiento de tropas.
    El resto del tribunado plebeyo redactó un manifiesto decreto de apoyo al cónsul, y éste, respaldado por la norma, detuvo a los pocos que aún se amparaban en la tutela de Marco Menenio.
    La determinante acción del cónsul amedrentó a los aptos para el servicio, que se plegaron al juramento militar.
    El cónsul, Cayo Valerio Potito Voluso, rescató la fortaleza de Carvento, arrebatando el botín almacenado por los enemigos, y determinó que en la distribución de lo incautado no participarían los reclutas que desaprobaron alistarse.
    Los cuestores encargados de la subasta del botín embolsaron el dinero obtenido en el erario público.
    El cónsul victorioso recibió una ovación promulgada por el Senado, pero la plebe y los soldados excluidos del reparto del botín por haber rehusado el reclutamiento militar, durante el paso de la comitiva clamaron groserías contra aquel y aplaudieron y vitorearon a Marco Menenio.
    La popularidad de Marco Menenio aumentó tras el respaldo emotivo del pueblo.
    El Senado consideró iniciar la elección de cónsules para evitar el nombramiento de Marco Menenio como tribuno militar con poder consular en el caso de que se produjeran elecciones al tribunado consular.
    Cronología de otros hechos históricos:
    África.
    En Cartago accedió al cargo de sufeta (una magistratura cartaginesa bastante similar a los arcontes griegos o los cónsules romanos) el general cartaginés Aníbal Magón, hijo de Giscón, que el próximo año intervendrá en Sicilia.
    409 antes de Cristo o 344 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Cneo Cornelio Cosso y Lucio Furio Medulino Fuso, por 2ª vez.
    La plebe, furiosa por la elección de los nuevos cónsules, que descartó la vuelta de las elecciones de tribunos militares con poder consular, consiguió elegir a tres de los cuatro cuestores, pertenecientes al orden plebeyo, a saber; Quinto Silio, Publio Elio y Publio Pupio y el patricio Cesón Fabio Ambusto.
    Tres tribunos de la plebe, miembros de la gens Icilia en la que destacó Lucio Icilio, estimaron el resultado obtenido en la cuestura no solo porque era la única magistratura que podía ser ocupada por patricios y plebeyos, sino que facilitaba el acceso hacia el consulado de hombres nuevos (homines novi).
    En cambio, los patricios vieron peligrar el poder sobre el Estado que sus ancestrales generaciones habían mantenido siempre y se aferraron a perpetuar la elección de cónsules, que, por ahora, estaba cerrada a plebeyos.
    Los tribunos de la plebe, comandados por los Icilios, demandaron la elección de tribunos militares con poder consular, magistratura abierta a plebeyos.
    Una vez más, volscos y ecuos saquearon las tierras de los latinos y los hérnicos.
    El Senado ordenó a los cónsules el alistamiento para formar un ejército, pero, como ya era costumbre, los tribunos de la plebe se opusieron, logrando forzarle a decretar la elección de tribunos militares con poder consular.
    En tal decreto se especificó que ninguno de los tribunos de la plebe actuales sería elegible y ni reelegido el año siguiente en el cargo presente, alejando, de este modo, a los Icilios de tal magistratura, la tribunicia consular.
    Tras el acuerdo entre ambos órdenes, empezó el alistamiento.
    El ejército compuesto marchó hacia Carvento, conducido por los cónsules, Lucio Furio Medulino Fuso y Cneo Cornelio Coso.
    Comenzaron la campaña sitiando sin éxito Carvento, por lo que se dedicaron a saquear las posesiones volscas y ecuas, consiguiendo un enorme botín, y, luego, tomaron la fortaleza volsca de Verrugo.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    Siracusa ocupó sin disputa el primer puesto entre las potencias marítimas griegas y sus dirigentes aspiraron a gobernar toda Sicilia y adentrarse en la Italia meridional y surcar los mares Tirrreno y Adriático, pero los cartagineses desafiaron el atrevimiento hostil de la política siracusana.
    El sufeta cartaginés Aníbal Magón, hijo de Giscón y nieto de Amílcar Magón, al acoger la solicitud de auxilio de Segesta en guerra contra Selinunte, satélite de Siracusa, desembarcó con un poderoso ejército.
    Acto seguido, sitió, se apoderó de Selinunte, tras sorprender a los griegos, y penetró en el interior de la isla, anexionándose un amplio espacio tras los puntos fuertes costeros.
    En el transcurso de esa campaña, atacó y consiguió conquistar Himera, a pesar de los intentos de los siracusanos por socorrerla, ciudad donde mandó inmolar a 3.000 prisioneros, justo en el mismo lugar en el que años antes había caído muerto su abuelo Amílcar Magón
    .
    Luego regresó a África.
    408 antes de Cristo o 345 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Cayo Julio Julo, Publio Cornelio Coso y Cayo Servilio Ahala.
    Es nombrado dictador Publio Cornelio Rútilo Coso.
    Es nombrado jefe de la caballería, magister equitum, Cayo Servilio Ahala.
    Contra todo pronóstico, tras las elecciones fueron designados tribunos militares con poder consular tres patricios.
    Los Icilios divulgaron que las elecciones fueron una trampa ideada por los patricios, porque fueron propuestos candidatos plebeyos con poco carisma.
    Esta ausencia de personalidad caló el ánimo de la plebe y favoreció la victoria patricia.
    Los volscos y los ecuos, aupados por los ancios, plantearon recuperar Verrugo, en manos de Roma, y con una numerosa tropa se reunieron en Ancio, fijando allí su campamento.
    La propagación de los acontecimientos bélicos condujo al Senado a nombrar un dictador.
    Los tribunos consulares Cayo Julio Julo y Publio Cornelio Coso recelaron acatar la decisión.
    Los líderes del Senado entonces recurrieron a los tribunos de la plebe, que negaron auxiliarlos, porque aquellos no consideraban a los plebeyos ni ciudadanos ni hombres, pero dejaron una puerta abierta para el consenso, manifestando que si participaran en el gobierno, podrían tomar medidas contra las aptitudes de cualquier magistrado que se opusiera al Senado.
    Los tribunos consulares oponentes comunicaron al Senado que se sentían capaces de afrontar la guerra contra los enemigos sublevados y que estaban siendo despojados de la distinción que el pueblo les había atribuido.
    El tribuno consular, Cayo Servilio Ahala, tras un discurso en la Curia senatorial, cambió la actitud tozuda de sus colegas y facilitó a los miembros del Senado el nombramiento del dictador, cuyo cargo recayó en Publio Cornelio Rútilo Coso, siendo él mismo su jefe de caballería, magister equitum.
    Los romanos ganaron en Ancio, devastando luego el territorio volsco y capturando 3.000 prisioneros.
    El dictador, expulsado el enemigo hasta sus ciudades, dejó el cargo.
    Los tribunos militares no se prestaron a elegir cónsules y decretaron la elección de los próximos tribunos militares con poder consular.
    Los patricios más relevantes del Senado encabezaron las listas electorales en desafío a los tribunos consulares actuales que, aunque pertenecían a su mismo orden, los veían como traidores.
    407 antes de Cristo o 346 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Lucio Furio Medulino Fuso, Cayo Valerio Potito Voluso, por 2ª vez, Numerio Fabio Vibulano y Cayo Servilio Ahala, por 2ª vez.
    Todos los tribunos militares fueron patricios.
    Finalizada la tregua con Veyes, se produjo un desastre en territorio volsco, al perderse la guarnición de Verrugo que fue masacrada.
    No se emprendieron acciones contra Veyes.
    406 antes de Cristo o 347 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Numerio Fabio Ambusto, por 2ª vez, Publio Cornelio Rútilo Coso, Cneo Cornelio Coso, por 1ª vez, y Lucio Valerio Potito, por 2ª vez.
    Ante la inminente declaración de guerra contra Veyes, la movilización de hombres fue protestada por la plebe, que temía que el poderoso enemigo alertara a toda Etruria.
    Mientras el tribuno consular, Cneo Cornelio Coso, quedó al mando de la ciudad, sus colegas marcharon con el ejército en dirección al territorio volsco.
    Al no encontrar ningún campamento volsco cercano a Roma, dividieron la milicia en tres tandas: Lucio Valerio Potito se dirigió a Ancio, Publio Cornelio Rútilo Coso a Écetra y Numerio Fabio Ambusto a Anxur, (luego conocida como Terracina).
    Con este despliegue de fuerza los romanos emprendieron la conquista del norte: Veyes y otras ciudades.
    Por primera vez los romanos intentaron sujetar a un pueblo de raza extranjera y llevar sus conquistas más allá de los antiguos límites del Lacio.
    Hubo un reparto del botín aprehendido a los adversarios entre todos los soldados enrolados en las filas romanas, gesto que agradó tanto al Senado como a la plebe, facilitando el acercamiento a posturas menos intransigentes.
    Aún se produjo un hecho relevante por parte del Senado que decretó pagar con fondos del erario público un sueldo fijo a las milicias, anticipándose al debate que la plebe o los tribunos de la plebe entablaran para tal finalidad.
    Los tribunos de la plebe no vieron con buenos ojos la decisión tomada por el Senado y difundieron que el dinero para sufragar la remuneración aprobada iba a recaer en las espaldas de los demás con la creación de un nuevo tributo.
    Aprobado e impuesto el tributo reciente, los tribunos de la plebe contraatacaron la puesta en marcha de la carga pecuniaria, informando que defenderían a todo aquel que rechazara abonar el pago de la tasa de guerra.
    La nobleza, patricios y plebeyos ricos, premeditadamente hizo sus correspondientes pagos al erario público y logró que le secundaran, primero los hombres en edad militar, y luego el resto de la ciudadanía, desbancando los amparos sutiles de los tribunos de la plebe hacia la gente.
    Entonces, se aprobó la declaración de la guerra contra Veyes (desde el año 406 antes de Cristo o 347 ab urbe condita, al año 396 antes de Cristo o 357 ab urbe condita), que durará diez años.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    Aníbal Magón, el hijo de Giscón, animado por los éxitos obtenidos en Himera, volvió a Sicilia para proseguir la anexión de territorios, acompañado en el mando de otro gran general cartaginés, su primo Himilcón, con el que culminó la conquista y la destrucción de Akragas.
    Sitió Agrigento, donde murió de peste, dejando el mando a Himilcón.
    Un joven siciliano de 25 años, llamado Dionisio y conocido como Dionisio I el Viejo, aprovechó la indignación general para hacerse notar.
    405 antes de Cristo o 348 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Tito Quincio Capitolino Barbato, Quinto Quincio Cincinato, por 2ª vez, Cayo Julio Julo, por 2ª vez, Aulo Manlio Vulsón Capitolino, Lucio Furio Medulino Fuso, por 2ª vez, y Manio Emilio Mamercino.
    Tras la rotura definitiva del peligro ecuo-volsco, la liga latina y Roma, el miembro más poderoso, decidieron finalmente realizar una ofensiva de asedio contra Veyes.
    Cronología de otros hechos históricos:
    Sicilia.
    Dionisio I, apodado Dionisio el viejo, fue tirano de Siracusa desde el año 405 antes de Cristo o 348 ab urbe condita.
    Su oratoria le procuró el ascenso al poder Siracusa, cuando los cartagineses penetraron en Sicilia desde su base de Motia, ubicada al oeste de la isla.
    Durante su gobierno consolidó el poderío de Siracusa entre las colonias griegas de la Magna Grecia enfrentándose a la influencia de Cartago, pero fracasó en asegurar las ciudades de Gela y Camarina bajo su tutela.
    La ciudad de Gela, atacada por el general cartaginés Himilcón, carecía de murallas fuertes para la defensa y, aunque fue socorrida por el ejército siracusano de Dionisio I, cayó en manos cartaginesas, obligando a sus habitantes huir a la ciudad de Leontino, al igual que los de Camarina.
    Como la peste había mermado los efectivos militares cartagineses, Dionisio I estableció una primera tregua con los púnicos, que acarreó la pérdida de la parte occidental de la isla y la hegemonía sobre las ciudades de Mesina, Catania y Naxos.
    Dionisio I, a pesar de la pérdida de influencia sobre las ciudades, otrora florecientes, Selinunte, Agrigento, Himera, Gela y Messina, se prestó a sacar provecho de la situación, iniciando el reclutamiento de mercenarios de Italia, las Galias e Hispania con la intención de consolidar su reinado.
    404 antes de Cristo o 349 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Manio Sergio Fidenas, Cayo Valerio Potito Voluso, por 3ª vez, Cneo Cornelio Coso, por 2ª vez, Publio Cornelio Maluginense, Espurio Naucio Rútilo, por 3ª vez, y Cesón Fabio Ambusto.
    Es nombrado censor Cayo Marcio Rútilo.
    Parte del ejército romano abandonó el sitio de Veyes para librar una batalla contra los volscos entre Ferentino y Écetra, que acabó en victoria romana.
    A continuación sitiaron Artena, otra ciudad volsca, que poco después la tenaz resistencia fue vencida y la ciudad arrasada.
    El victorioso ejército regresó al sitio de Veyes, uniéndose al acampado allí.
    403 antes de Cristo o 350 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Apio Claudio Craso, Manio Emilio Mamercino, por 2ª vez, Marco Quintilio Varo, Lucio Valerio Potito, por 3ª vez, Lucio Julio Julo y Marco Furio Fuso.
    Son nombrados censores Marco Postumio Albino Regilense y Marco Furio Camilo.
    Por primera vez se vio a las legiones romanas pasar todo el año sobre las armas, establecer cuarteles de invierno y sostener la campaña ininterrumpidamente hasta el fin de la guerra.
    Los tribunos de la plebe se opusieron a que el Estado mantuviera a hombres capaces fuera del cuidado de sus propiedades y hogares permanentemente sin importar si sufrían el penoso calor del verano o el gélido frío del invierno bajo toscas tiendas de piel.
    Además, hicieron circular que el pago del salario militar fue el vehículo conductor y la oculta razón para justificar e imponer el acuartelamiento de los soldados en tales circunstancias.
    Difundieron que ningún plebeyo ocupaba cargo tribunicio consular, mientras que los patricios copaban todos los puestos electos para conservar el poder.
    Apio Claudio Craso, tribuno consular, trató de sediciosos a los líderes plebeyos faltos de patriotismo por arremeter contra la República.
    La elección de un rey en Veyes molestó encarecidamente a los demás pueblos etruscos, que determinaron no ayudar a ningún veyentino mientras tuviesen un monarca.
    Grandes revueltas y disensiones interiores agitaron por entonces la confederación de las ciudades etruscas, debido a que los gobiernos aristocráticos del resto de las ciudades hicieron una tenaz oposición al sistema monárquico restaurado en Veyes.
    30 min
  • A023 Roma, Historia Eterna - República IX (325-336 a.u.c.)
    ROMA
    Período republicano (509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita,
    27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita).
    Etapa de 428 antes de Cristo o 325 ab urbe condita,
    al 417 antes de Cristo o 336 ab urbe condita.
    La República oligárquica
    De las luchas sociales y la política exterior.
    428 antes de Cristo o 325 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Tito Quincio Cincinato Peno, por 2ª vez, y Aulo Cornelio Coso.
    Las tierras de los colonos fallecidos en las guerras de años anteriores fueron asignadas a otros combatientes.
    Una sequía afectó incluso al caudal de los ríos y mucho ganado murió.
    Los ganaderos en contacto con el ganado se infectaron de sarna, luego el contagio pasó a los esclavos, a los agricultores y, por último, a los habitantes de la ciudad de Roma.
    La excesiva mortandad aterró a la gente y la superstición la llevó a celebrar ceremonias extrañas, nada que ver con la tradición romana, hasta tal punto que los ediles tuvieron que vigilar y velar para que sólo se adorasen a deidades romanas.
    427 antes de Cristo o 326 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Cayo Servilio Axila y Lucio Papirio Mugilano, por 2ª vez.
    El cónsul, Cayo Servilio Axila, fue descendiente de los Servilios Ahalas, gens patricia antepasada de los futuros Servilios Cepiones.
    El Senado, por motivos religiosos, envió a los veyentinos una delegación de feciales, sacerdotes encargados de proteger la fe pública, para mantener el acuerdo de paz, que estaba vigente entre ambos estados, pero la embajada romana no fue escuchada por los insurgentes, a cuyos miembros asesinaron.
    Los tribunos de la plebe arrancaron al pueblo que se pronunciara a favor de declarar la guerra, votada unánimemente por las centurias, contra Veyes, porque esta ciudad había violado una tregua anterior, firmada después de las batallas de Nomento y Fidenas.
    La plebe, además, impidió la elección de los cónsules del año siguiente.
    426 antes de Cristo o 327 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Tito Quincio Cincinato Peno, Cayo Furio Pácilo Fuso, Marco Postumio Albino Regilense y Aulo Cornelio Coso.
    Es nombrado dictador Mamerco Emilio Mamercino, por 3ª vez.
    Es nombrado jefe de la caballería, magister equitum, Aulo Cornelio Coso, el mismo tribuno militar con poder consular de este año.
    La guerra fue manifiesta.
    El tribuno militar con poder consular, Aulo Cornelio Coso, gobernó la ciudad, mientras los restantes tribunos militares partieron cada uno al mando de un ejército.
    Ante las diversas opiniones de los jefes militares en cuanto al modus operandi de la campaña, los veyentinos sorprendieron a los romanos, que pusieron en fuga.
    El desastre desembocó en la necesidad de nombrar un dictador, que legalmente solo podía formalizar un cónsul.
    La anomalía legal fue subsanada por los augures, que validaron la elección del solicitado dictador por un tribuno militar con poder consular.
    Aulo Cornelio Coso se responsabilizó del nombramiento del dictador, a saber; Mamerco Emilio Mamercino, que, a su vez, designó a aquel como magister equitum.
    Los fidenenses y faliscos secundaron a los veyentinos en las hostilidades contra los romanos.
    El dictador acabó con la rebelión de Veyes (Veii), Faleria y Fidenas (Fidenae), y obtuvo el triunfo, portando a la ciudad de Roma un apreciado botín.
    Las armas romanas consiguieron sus primeros éxitos en la guerra contra Veyes con la ocupación de la orilla derecha del Tíber, la conquista de las salinas y la propia anexión definitiva de Fidenas.
    Acabado el conflicto bélico, el dictador comunicó a su magister equitum que cesase en el cargo y, después, renunció a la dictadura.
    El triunfo se decantó a favor de los romanos.
    425 antes de Cristo o 328 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Aulo Sempronio Atratino, Lucio Quincio Cincinato, hijo, por 2ª vez, Lucio Furio Medulino, también por 2ª vez, y Lucio Horacio Barbato.
    La ciudad de Veyes acogió agradecida la tregua pactada, cuya duración ascendió a dieciocho años, y los ecuos fueron también compensados con otra tregua de tres años.
    Fidenas firmó un nuevo armisticio de doscientos meses.
    Se respiró la paz, olvidando los conflictos bélicos externos y civiles internos.
    424 antes de Cristo o 329 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Apio Claudio Craso, Espurio Naucio Rutilo, Lucio Sergio Fidenas, por 2ª vez y Sexto Julio Julo.
    La mencionada paz trajo consigo la celebración de unos juegos pomposos que gozaron los habitantes de Roma y de ciudades vecinas.
    Los tribunos de la plebe echaron en cara a la plebe su falta de motivación e interés para ostentar una magistratura tribunicia consular.
    Les recordaron el esfuerzo y la lucha que costó obtener el derecho al acceso de la misma.
    Las arengas tribunicias despertaron la decisión de algunos plebeyos de comparecer ante un tribuno consular para exponer medidas que beneficiaran a la plebe.
    Corrieron noticias de que habría repartos de tierras, asentamientos en colonias y un mayor sueldo para los soldados sufragado por los impuestos a tributar por los propietarios latifundistas.
    Ante tales promesas, el Senado convocó a sus miembros mediante un comunicado secreto, excluyendo a los tribunos de la plebe, y resolvió, basándose en los rumores de una invasión del territorio hérnico por los volscos, que los tribunos militares con poder consular marcharan y se informaran de la situación externa y que en las próximas elecciones se debieran elegir cónsules.
    Las ilusiones creadas se desvanecieron.
    423 antes de Cristo o 330 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Cayo Sempronio Atratino y Quinto Fabio Vibulano.
    Una vez más, los latinos y los hérnicos avisaron de las intenciones bélicas de los volscos.
    El cónsul, Cayo Sempronio Atratino, tomó el mando del ejército, mientras el otro cónsul, Quinto Fabio Vibulano, quedó al cuidado de la ciudad.
    Los romanos lucharon defendiéndose y los volscos combatieron avanzando agresivamente sobre las líneas enemigas.
    La maniobrabilidad de la caballería romana decidió la batalla.
    Marco Postumio Albino Regilense y Tito Quincio Cincinato Peno, ex cónsules, fueron citados a juicio acusados por los tribunos de la plebe por la nefasta trayectoria de la guerra contra Veyes.
    Marco Postumio Albino Regilense fue condenado a una multa de diez mil ases o mil denarios, mientras que Tito Quincio Cincinato Peno fue absuelto por el voto de unanimidad de las tribus.
    Acontecimientos acaecidos en otros lugares de la Península Itálica:
    El Samnio
    Los samnitas capturaron Volturno, ciudad etrusca, a la que llamaron Capua.
    422 antes de Cristo o 331 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Lucio Manlio Capitolino, Quinto Antonio Merenda y Lucio Papirio Mugilano.
    Son nombrados tribunos de la plebe Sexto Tempanio, Aulo Selio, Sexto Antistio, Lucio Hortensio y Espurio Icilio.
    El Senado facilitó la elección de los tribunos militares con poder consular, que fue favorecida por la animadversión hacia el anterior cónsul, Cayo Sempronio Atratino.
    El tribuno de la plebe, Lucio Hortensio, puso fecha al juicio contra Cayo Sempronio Atratino, pero el resto de sus colegas se opusieron con ruegos a la celebración del proceso.
    El argumento de la acusación legalmente no tenía base jurídica porque las incidencias sucedidas en el desarrollo de la batalla no fueron más que circunstancias inevitables, debidas a la mala suerte.
    Lucio Hortensio retiró los cargos contra Cayo Sempronio Atratino, acto que patricios y plebeyos estimaron por la decisión adoptada por el tribuno de la plebe.
    421 antes de Cristo o 332 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Numerio Fabio Vibulano y Tito Quincio Capitolino Barbato, hijo.
    El cónsul, Numerio Fabio Vibulano, dirigió la campaña contra los ecuos, que no presentaron batalla y huyeron.
    El pueblo premió este desenlace militar del cónsul con una ovación.
    Numerio Fabio Vibulano presentó con su colega, Tito Quincio Capitolino Barbato, una propuesta para añadir dos miembros al colegio de cuestores con la tarea de asistir a los cónsules en el ejercicio de sus funciones militares.
    Los tribunos de la plebe propusieron que la mitad de los cuestores fuera cubierta con miembros de la plebe, a lo que se opuso el Senado en pleno, pero posteriormente cedieron.
    Los plebeyos son admitidos en la cuestura, llegando de esta forma a intervenir en uno de los ramos más importantes de la administración, el erario público.
    Como los tribunos de la plebe comprendieron que esta proposición no rentaba beneficios a la plebe, se desentendieron del aumento paritario de la cuestura, pero dispusieron presentar una ley Agraria.
    El Senado optó por elegir cónsules antes que tribunos militares con poder consular, pero los tribunos de la plebe se opusieron con el veto.
    420 antes de Cristo o 333 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Lucio Quincio Cincinato, hijo, por 3ª vez, Marco Manlio Vulsón, Lucio Furio Medulino, por 3ª vez, y Aulo Sempronio Atratino, por 2ª vez.
    Durante el año prácticamente no hubo consenso entre el tribunado plebeyo y el Senado para elegir tribunos consulares o cónsules, hasta que el interrex, Lucio Papirio Mugilano, tomó la palabra en la curia y les reprendió las vanas disputas que cerraban el paso a la designación de las magistraturas anuales.
    Acto seguido se procedió a la elección de los tribunos militares con poder consular, citados anteriormente y pertenecientes al patriciado.
    Los tribunos de la plebe se encresparon, porque ningún plebeyo había obtenido un cargo de cuestor o tribuno consular y sembraron la confusión publicando que había habido un fraude en todos los resultados de las elecciones.
    Buscaron un chivo expiatorio, el actual tribuno militar con poder consular, Aulo Sempronio Atratino, que pronto quedó descartado por su cargo y se volvieron contra el tío del tribuno aludido, el ex cónsul del año 423 antes de Cristo o 330 ab urbe condita, llamado Cayo Sempronio Atratino, al que acusaron de los reveses sufridos en la guerra contra los volscos.
    Este ex cónsul fue absuelto en el año 422 antes de Cristo o 331 ab urbe condita, porque el tribuno electo, Lucio Hortensio, que le acusó, retiró, luego, los cargos que le imputaba.
    Actualmente, en el Senado el ex cónsul siempre reafirmó su oposición a las peticiones de los tribunos de la plebe en cuestiones de reparto de tierras públicas.
    La persistente negativa a los proyectos del tribunado plebeyo le condujo a un nuevo juicio, que, a pesar de los apoyos recibidos por el patriciado en su defensa, en esta ocasión le originó ser condenado al pago de una multa de 15.000 ases o 1.500 denarios.
    No solía ser habitual denunciar a una virgen vestal.
    Una tal Postumia, por su atuendo amanerado y sus comportamientos impropios de una doncella, fue entregada a su propio jefe, el Pontífice Máximo, que la creyó inocente y la perdonó, recordándole el cometido de su función sagrada y encomendándole abstenerse de ligerezas y de la excesiva atención a su aspecto físico.
    Acontecimientos acaecidos en otros lugares de la Península Itálica:
    El Samnio
    La ciudad de Cumas, en poder de los griegos, fue asediada, asaltada, saqueada y capturada por los samnitas.
    En el devenir de los hechos, murieron miles de ciudadanos y, el resto, tomados como prisioneros y vendidos como esclavos.
    Las mujeres de Cumas fueron obligadas a vivir con hombres samnitas.
    A partir de ahora, Cumas pasó a ser una colonia samnita.
    419 antes de Cristo o 334 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Agripa Menenio Lanato, Publio Lucrecio Tricipitino, Espurio Naucio Rutilo, y Cayo Servilio Axila.
    Hubo una conjura de esclavos que pretendió incendiar Roma para apoderarse del Capitolio, una vez que la gente estuviese atareada con extinguir el fuego, pero se evitó, porque dos esclavos delataron a los cabecillas, que fueron ajusticiados.
    Los dos esclavos recibieron una generosa recompensa de diez mil ases o mil denarios pagada por el erario público y, además, su libertad.
    Los ecuos crearon una alianza con los labicos y los romanos alertaron a los tusculanos para que vigilaran los movimientos de los recientes enemigos.
    418 antes de Cristo o 335 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Lucio Sergio Fidenas, Marco Papirio Mugilano y Cayo Servilio Axila, por 2ª vez.
    Es nombrado dictador Quinto Servilio Prisco Estructo Fidenas, por 2ª vez.
    Es nombrado jefe de la caballería, magister equitum, Cayo Servilio Axila, el tribuno consular actual e hijo del dictador.
    Son nombrados censores Lucio Papirio Mugilano y Manio Emilio Mamercino.
    Los ecuos y los labicos invadieron el territorio de Túsculo y asentaron un campamento en el celebérrimo Álgido.
    Declarada la guerra, el Senado ordenó que dos tribunos militares con poder consular comandaran el ejército y un tercero se hiciese cargo de la ciudad.
    Superadas las discrepancias en el reparto del gobierno de las legiones, el tribuno consular, Cayo Servilio Axila, quedó en Roma, mientras los otros dos, Lucio Sergio Fidenas y Marco Papirio Mugilano, tomaron el mando militar de la campaña, acordando repartirse en días alternos la comandancia del ejército.
    Lucio Sergio Fidenas cayó en una trampa urdida por los ecuos y sus soldados masacrados se refugiaron en su campamento, pero rodeados por los enemigos, se pusieron en fuga, dirigiéndose una parte de ellos a Túsculo.
    Para levantar los ánimos del pueblo, ante los acontecimientos desafortunados de los romanos, el Senado nombró dictador a Quinto Servilio Prisco Estructo Fidenas, que, a su vez, designó como jefe de la caballería, magister equitum, a su hijo Cayo Servilio Axila.
    Recurrió a un rápido alistamiento para formar un ejército que condujo a Túsculo para aumentarlo con los soldados romanos refugiados allí.
    Derrotó a los enemigos, que corrieron desesperados a la ciudad de Labico para guarecerse.
    Rodeó la ciudad de Labico, la asaltó, la saqueo y regresó a Roma victorioso con un botín, renunciando a su magistratura, una semana después del nombramiento como dictador.
    El Senado sin dilación decretó asentar unos mil quinientos colonos en las tierras de Labico, entregando a cada uno de ellos un lote de dos yugadas, unos seis mil metros cuadrados aproximadamente.
    417 antes de Cristo o 336 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Cayo Servilio Axila, por 3ª vez, Publio Lucrecio Tricipitino, por 2ª vez, Agripa Menenio Lanato, por 2ª vez, y Espurio Veturio Craso Cicurino.
    Año caracterizado por los desórdenes civiles motivados por los proyectos de leyes agrarias, propuestos por los tribunos de la plebe.
    19 min
  • A022 Roma, Historia Eterna - República VIII (313-324 a.u.c.)
    ROMA
    Período republicano (509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita,
    27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita).
    Etapa de 440 antes de Cristo o 313 ab urbe condita,
    al 429 antes de Cristo o 324 ab urbe condita.
    La República oligárquica
    De las luchas sociales y la política exterior.
    440 antes de Cristo o 313 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Lucio Menenio Lanato, por 2ª vez, y Próculo Geganio Macerino.
    Hubo una hambruna, de la que el Senado culpó a la plebe, que abandonó los cultivos por la atracción política del momento.
    Fue nombrado prefecto de la anona, un cargo extraordinario y aún no una magistratura anual, un tal Lucio Minucio Augurino, cuya función fue encargarse del suministro del grano a la ciudad.
    Tan solo Etruria ofertó una reducida cantidad de grano, que dejó la misión, a la que fue encomendado, infructuosa y, apenas, representó un alivio para el mercado interior.
    La escasez de trigo dio paso al racionado y, por ende, a la miseria.
    Espurio Melio, miembro del orden ecuestre y un hombre muy rico para la época, compró grano en Etruria, valiéndose de sus clientes y amigos extranjeros, cuando el Estado trataba de abaratar el precio del cereal en el mercado.
    Acto seguido, distribuyó gratuitamente ese grano y, por su generosidad, obtuvo una inmensa popularidad, que le hizo albergar el sueño de alcanzar un alto cargo, como el consulado.
    439 antes de Cristo o 314 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Tito Quincio Capitolino Barbato, por 6ª vez, y Agripa Menenio Lanato.
    Es nombrado dictador Lucio Quincio Cincinato, por 2ª vez.
    Es nombrado magister equitum Cayo Servilio Estructo Ahala.
    Espurio Melio, como se dijo anteriormente, alivió las miserias de la plebe durante la gran hambruna habida, repartiendo entre los plebeyos y gentes pobres del pueblo trigo gratuitamente, con la finalidad de ser nombrado cónsul.
    Su liberalidad le valió el favor de la plebe y el odio de la aristocracia, hasta tal punto que, Lucio Minucio Augurino, que fue designado nuevamente prefecto de la anona, lo acusó de querer ganarse al pueblo para con su apoyo constituirse en tirano y lo denunció como cabeza de un complot armado.
    Los líderes del Senado criticaron la permisibilidad de los cónsules, tanto de los anteriores como de los actuales, con el reparto gratuito del grano y con las reuniones a escondidas de Espurio Melio, al que debían de haber descubierto su estrategia y castigarla.
    El cónsul, Tito Quincio Capitolino Barbato, ante las reprimendas senatoriales, añadió que los cónsules estaban maniatados por las leyes que les restaban poder y autoridad y propuso como solución elegir a un hombre capaz de actuar sin las ataduras legales.
    El Senado nombró como dictador a Lucio Quincio Cincinato, después de la sugerencia de su pariente, el cónsul Tito Quincio Capitolino Barbato, para que combatiera los proyectos democráticos de Espurio Melio, plebeyo rico, ya considerado por los patricios como un peligro para sus privilegios y acusado como un aspirante a la realeza.
    Al dictador le acompañó como jefe de la caballería (magister equitum) Cayo Servilio Estructo Ahala, que informó a Espurio Melio que el prefecto de la anona, Lucio Minucio Augurino, había presentado una acusación contra él.
    Requerido para que se presentara a los tribunales, se burló de las amenazas y entonces Cayo Servilio Estructo Ahala, magister equitum, se lanzó contra él y le dio muerte, sin preocuparse de procedimiento legal alguno.
    Este suceso recuerda lo sucedido al cónsul Espurio Casio Viscelino que ideó promulgar (en el año 486 antes de Cristo o en el año 267 ab urbe condita) una ley agraria, conocida como ley agraria Casiana, con leyes que beneficiaban a los campesinos frente a los terratenientes, pero sufrió una fuerte oposición, por parte del patriciado y de los plebeyos ricos, que le condujo a un juicio y a una condena bajo la excusa o acusación falsa de buscar el poder monárquico o la realeza.
    Después de este inciso, siguiendo con la cronología de los acontecimientos de este relato, el dictador aprobó el proceder de su jefe de la caballería y, como justificación del atropello, mandó arrasar su casa y demás propiedades de Espurio Melio, para expiar la pretenciosa realeza.
    Posteriormente hizo repartir entre la plebe el trigo que Espurio Melio tenía reservado para distribuir a su antojo.
    Los tribunos de la plebe, Quinto Cecilio, Quinto Junio y Sexto Ticinio, fueron los únicos miembros del tribunado que no respaldaron el proyecto de honrar al prefecto de la anona, Lucio Minucio Augurino, por sus servicios al Estado, sino que no cejaron en atacarle, al igual que a Cayo Servilio Estructo Ahala, magister equitum, ante la Asamblea por la muerte inmerecida de Espurio Melio.
    Fue notorio el empeño de los tribunos de la plebe para que se celebrasen elecciones y se nombrasen al menos a tres tribunos militares con poderes consulares.
    438 antes de Cristo o 315 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Mamerco Emilio Mamercino, Lucio Quincio Cincinato, hijo del anterior dictador, y Cayo Julio Julo.
    Fidenas, una colonia romana, se rebela contra la República romana y sus dirigentes la entregan al rey de la ciudad etrusca de Veyes, Lars Tolumnio, que recibe el ofrecimiento con júbilo.
    Roma envió a Veyes a cuatro emisarios, Cayo Fulcinio, Clelio Tulio, Espurio Ancio y Lucio Roscio, para exigir al rey etrusco revertir la circunstancia actual de Fidenas al estado anterior.
    Los embajadores fueron ejecutados por orden de Lars Tolumnio antes de conocer las razones de este cambio político.
    Las estatuas de los mensajeros citados fueron expuestas por sus familiares en los Rostra, tribuna desde la que se hacían los discursos en el Foro.
    El Senado romano no dudó en declarar la guerra a Veyes en represalia por la actitud del rey, Lars Tolumnio.
    437 antes de Cristo o 316 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Marco Geganio Macerino, por 3ª vez, que fue sustituido por Marco Valerio Máximo Lactuca Máximo como cónsul sufecto, y Lucio Sergio Fidenas.
    Es nombrado dictador Mamerco Emilio Mamercino.
    Es nombrado jefe de la caballería (magister equitum), Lucio Quincio Cincinato hijo, que había sido colega del dictador en el colegio de tribunos consulares el año anterior, un hombre joven digno de su padre.
    En guerra con los veyentinos, el cónsul, Lucio Sergio Fidenas, fue el primero que venció en un combate contra el rey de Veyes, Lars Tolumnio, a este lado del río Anio.
    La victoria costó tantos compatriotas muertos que sembró más tristeza que alegría.
    El Senado dictó, ante los acontecimientos críticos de los asuntos públicos, la proclamación de Mamerco Emilio Mamercino como dictador.
    El dictador comandó el ejército auxiliado por los ex cónsules, Tito Quincio Capitolino Barbato y Marco Fabio Vibulano, para sitiar la ciudad de Fidenas.
    Como recordatorio, hay que narrar que la ciudad de Fidenas, ahora bajo control veyentino, el año anterior expulsó a la guarnición romana y se alió a los faliscos y los veyentinos o etruscos contra los romanos, rompiendo el tratado de paz y amistad con Roma, lo que provocó que estallara esta segunda guerra contra ella.
    Los enemigos fueron rechazados y enviados al otro lado del río Anio, cerca de la ciudad de Fidenas, donde reorganizaron su ejército compuesto por faliscos, habitantes de la ciudad de Faleria, veyentinos de Veyes y los fidenenses de Fidenas.
    Poco antes del inicio del combate, Lars Tolumnio, el rey etrusco, formó un destacamento que sigilosamente se desplazó, circunvalando una colina cercana al campamento romano, dispuesto a atacarlo.
    El orden de batalla de la contienda de Fidenas dispuso los frentes del modo como sigue: el ejército de los tres estados estuvo formado por un ala derecha, ocupada por los veyentinos, un ala izquierda por los faliscos y un centro por los fidenenses, mientras que el ejército romano constó de un ala derecha, comandada por el dictador, Mamerco Emilio Mamercino, que la dirigió contra los faliscos; un ala izquierda, gobernada por el ex cónsul, Tito Quincio Capitolino Barbato, que la envió contra los veyentinos, y el centro, liderado por el jefe de la caballería, el magister equitum, Lucio Quincio Cincinato hijo, que la lanzó contra el centro adversario de los fidenenses.
    El envite fue aguantado por los tres ejércitos aliados, destacando los veyentinos y su rey, Lars Tolumnio, que fue abatido por un tal Aulo Cornelio Coso, que le cortó la cabeza, la colocó en una lanza y la enseñoreó como triunfo por todo el frente de la batalla.
    Se produjo una desbandada del ejército de los tres estados.
    Los fidenenses huyeron, refugiándose en unas colinas.
    El campamento romano, atacado en el fragor de la batalla por el destacamento referido y a cierta distancia del lugar de la confrontación armada, estuvo defendido en todo momento por el ex cónsul, Marco Fabio Vibulano, que contraatacó por sorpresa y puso en fuga desordenada a los desconcertados enemigos.
    Se dice que Aulo Cornelio Coso llevó a la ciudad de Roma un considerable botín requisado a los veyentinos.
    El Senado decretó el triunfo, aprobado por la plebe, para el dictador, Mamerco Emilio Mamercino.
    436 antes de Cristo o 317 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Lucio Papirio Craso, y Marco Cornelio Maluginense.
    El ejército romano invadió el territorio de los veyentinos y los faliscos, capturando hombres y ganado.
    El enemigo no se prestó a luchar ni en campo abierto y ni en otro lugar.
    La epidemia se encargó de hacer sufrir a los habitantes de las ciudades de Veyes y Faleria.
    Un tribuno de la plebe, llamado Espurio Melio, posiblemente un pariente de Espurio Melio, referido en el relato del año 439 antes de Cristo o 314 ab urbe condita, indebidamente ajusticiado por pretender alcanzar la realeza, acusó a Lucio Minucio Augurino, antiguo ex cónsul y prefecto de la anona, por falsa denuncia contra el aludido Espurio Melio, y, además, presentó una propuesta para confiscar las propiedades del ex jefe de caballería, Cayo Servilio Estructo Ahala, cargo que desempeñó en el año mencionado, por considerarlo culpable de condenar a muerte al citado ciudadano sin previo juicio.
    La gente hizo caso omiso de la denuncia del tribuno, porque estaba más preocupada por los efectos de la epidemia y los desastres de los terremotos ocasionados en las viviendas del territorio romano.
    El pueblo suplicó la protección de los duunviros (duunviri), a saber; cada uno de los dos presidentes de los decuriones en las colonias y municipios romanos.
    435 antes de Cristo o 318 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Lucio Virginio Tricosto y Cayo Julio Julo, por 2ª vez.
    La epidemia se agravó.
    Los romanos cesaron de saquear tierras enemigas.
    Los faliscos abandonaron la alianza de los tres estados, quedando sólo veyentinos y fidenenses.
    Éstos cruzaron el río Anio, acercándose peligrosamente a Roma.
    434 antes de Cristo o 319 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Lucio Virginio Tricosto, por 2ª vez, que fue sustituido por Marco Manlio Capitolino como cónsul sufecto, y Cayo Julio Julo, por 3ª vez, que fue sustituido por Quinto Sulpicio Camerino Pretextato como cónsul sufecto.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Marco Manlio Capitolino, Servio Cornelio Cosso y Quinto Sulpicio Camerino Pretextato.
    Es nombrado dictador Quinto Servilio Prisco Fidenas.
    Es nombrado jefe de la caballería, magister equitum, Póstumo Ebucio Helva Córnicen.
    Cundió el pánico en la ciudad y el Senado dictó el decreto que nombraba dictador a Quinto Servilio Prisco Fidenas, que, a su vez, nombró jefe de la caballería, magister equitum, a Póstumo Ebucio Helva Córnicen.
    El dictador se enfrentó, no lejos de Nomento (Nomentum), y venció a los veyentinos y fidenenses y hostigó a éstos últimos hasta sitiarlos en su ciudad, Fidenas, que la conquistó, gracias a la construcción de un túnel por el que penetró en la ciudadela para tomarla.
    La victoria le donó el sobrenombre de Fidenas, que adoptaron sus descendientes, en lugar de Estructo.
    La guerra cruenta redujo a la esclavitud a todos los habitantes de Fidenas.
    Son nombrados censores Cayo Furio Pácilo Fuso y Marco Geganio Macerino, que, por primera vez, hicieron el censo del pueblo.
    433 antes de Cristo o 320 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Marco Fabio Vibulano, Marco Folio Flacinátor y Lucio Sergio Fidenas.
    Es nombrado dictador Mamerco Emilio Mamercino, por 2ª vez.
    Es nombrado jefe de caballería, magister equitum, Aulo Postumio Tuberto.
    La peste aún estaba haciendo estragos en la población a causa de la mortalidad.
    Veyes convocó una asamblea, invitando a las ciudades etruscas, para solicitar apoyos, pero ninguna ciudad citada la auxilió.
    El dictador, Mamerco Emilio Mamercino, al ser aplazada la guerra, decidió acortar el tiempo de la censura de cinco años a un año y medio, promulgando una ley.
    La iniciativa del dictador por limitar la temporalidad de la censura escondía el anhelo de que su magistratura no fuera echada al olvido, ya que la guerra le hubiera aupado a la gloria eterna.
    Los censores suprimieron su nombre de su tribu, lo multaron y lo rebajaron a la condición de ciudadano excluido de las treinta tribus inscritas en la constitución serviana.
    Las pérdidas por la epidemia tanto de humanos como de animales en el agro había mermado la producción de cereales.
    La inminente hambruna hizo que se buscara por Etruria, por el Ponto e incluso por Sicilia el ansiado alimento.
    432 antes de Cristo o 321 ab urbe condita.
    Son nombrados tribunos militares con poder consular Lucio Pinario Mamercino, Espurio Postumio Albo Regilense y Lucio Furio Medulino.
    El almacenamiento de grano permitió contrarrestar el hambre y la peste aminoró sus efectos nocivos.
    Los dirigentes de la plebe, sintiéndose despreciados tanto por los plebeyos como por los patricios, protestaban por no haber conseguido ningún cargo como tribunos militares con poder consular y, justificando al pueblo de su capacidad de decisión, hacían recaer todas las culpas en los patricios, porque éstos siempre habían planificado escrupulosamente vetar el acceso de plebeyos a la carrera pública o cursus honorum.
    Los tribunos de la plebe idearon presentar una ley para aplacar el enojo de los dirigentes plebeyos, convencidos de que la plebe avalaría su estrategia.
    El Senado pronto actuó contra la resolución plebeya y acordó celebrar elecciones para nombrar a los próximos cónsules, porque llegaron noticias de latinos y hérnicos de que volscos y ecuos se había levantado en armas.
    431 antes de Cristo o 322 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Tito Quincio Cincinato Peno, hijo de Lucio Quincio Cincinato, y Cayo Julio Mentón.
    Es nombrado dictador Aulo Postumio Tuberto.
    Es nombrado jefe de caballería, magister equitum, Lucio Julio Julo.
    La guerra comenzó.
    Dos ejércitos romanos, cada uno mandado de un cónsul, partieron de Roma y se encontraron en Álgido, donde estaban atrincherados en sendos campamentos volscos y ecuos.
    Como la epidemia de la peste había esquilmado la población romana apta para el servicio militar y los enemigos, que habían construido unas excelentes fortificaciones y adiestrado concienzudamente sus tropas, habían sembrado el terror en Roma, el Senado decidió investir a un dictador.
    El dictador, Aulo Postumio Tuberto, reclamó a hérnicos y latinos aportar tropas auxiliares para la guerra, cosa que se completó diligentemente.
    El cónsul, Cayo Julio Mentón, quedó a cargo de las defensas de la ciudad, y el magister equitum, Lucio Julio Julo, se hizo cargo de las milicias reservadas y de los suministros.
    El dictador comandó un ejército que situó dirección a Túsculo y el cónsul, Tito Quincio Cincinato Peno, estableció el suyo cerca de Lanuvio.
    El enemigos atacó el campamento del cónsul, Tito Quincio Cincinato Peno, en horas nocturnas, pero el dictador envió inmediatamente sus tropas para auxiliarle.
    Al amanecer, el campamento ecuo cayó en poder romano y el volsco fue invadido, donde el dictador fue herido en el hombro y el cónsul sufrió una amputación en uno de sus brazos.
    La lucha estuvo indecisa hasta que el cónsul, Tito Quincio Cincinato Peno, puso en retirada a las tropas enemigas y el dictador derribó la empalizada del campamento, obligando a los defensores a rendirse.
    Los enemigos capturados fueron vendidos como esclavos.
    Una parte del botín, identificada como bienes arrebatados a los latinos y hérnicos, se les devolvió, y la otra parte vendida por el propio dictador.
    Aulo Postumio Tuberto entró triunfal en la ciudad y, después de celebrar el triunfo, depuso su dictadura.
    Los tribunos de la plebe se esforzaron en tener atada la elección de los próximos tribunos militares con poder consular, pero el resultado fue contrario a sus deseos.
    Los pueblos volscos y ecuos dejaron de representar un problema para Roma.
    430 antes de Cristo o 323 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Lucio Papirio Craso, por 2ª vez, y Lucio Julio Julo.
    Embajadores ecuos pidieron la paz y establecieron un tratado como federado, reconociendo la supremacía de Roma; sin embargo, los volscos discutieron firmar la paz o declarar la guerra.
    Hubo calma para Roma en todas partes.
    Los tribunos de la plebe planearon implantar un canon para las multas, pero uno de sus miembros delató la iniciativa al Senado y éste presentó la siguiente ley.
    Se promulgó la ley Papiria (lex Papiria de multis) que ordenó que pagasen en metálico las multas (las que hasta entonces se pagaban en ganados), estableciéndose que un buey equivalía a 100 ases y un carnero a 10.
    429 antes de Cristo o 324 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Hosto Lucrecio Tricipitino y Lucio Sergio Fidenas, por 2ª vez.
    Durante este consulado el año transcurrió sin novedad digna de destacar.
    22 min
  • A021 Roma, Historia Eterna - República VII (305-312 a.u.c.)
    ROMA
    Período republicano (509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita,
    27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita).
    Etapa de 448 antes de Cristo o 305 ab urbe condita,
    Al 441 antes de Cristo o 312 ab urbe condita.
    La República oligárquica
    De las luchas sociales y la política exterior.
    448 antes de Cristo o 305 ab urbe condita.
    La paz fue prolongada
    447 antes de Cristo o 306 ab urbe condita.
    La armonía de la paz se alteró porque, cuando un orden social estaba tranquilo, el otro se mostraba inquieto.
    446 antes de Cristo o 307 ab urbe condita.
    Son nombrados cónsules Tito Quincio Capitolino Barbato, por 4ª vez, y Agripa Furio Medulino Fuso.
    Los tribunos y la plebe estaban disgustados con el comportamiento de los patricios que alteraban el curso de sus asambleas, si se juzgaba a algún ciudadano, perteneciente a la nobleza (nobilitas).
    Las disputas y las querellas entre ambos órdenes sociales, patricios y plebeyos, envenenaban la convivencia.
    Estos disturbios señalaron a los volscos y ecuos el arranque de un levantamiento en armas.
    Los enemigos unidos asolaron el territorio latino y, sin encontrar oposición militar, saquearon todo lo que hallaron cerca de la puerta del Esquilino a la vista de Roma.
    Mientras que volscos y ecuos regresaron con el botín, pacientemente a la ciudad de Corbión, el cónsul, Tito Quincio Capitolino Barbato, convocó una asamblea.
    El discurso del cónsul enorgulleció a los hombres en edad militar, que hizo que tomaran las armas.
    Los campesinos y aldeanos, saqueados y heridos por el ejército enemigo, delataron con detalle el estado ruin de las tierras pertenecientes a Roma.
    El cónsul, Tito Quincio Capitolino Barbato, apeló a la concordia, tanto de patricios como de plebeyos, para actuar ante las nefastas circunstancias del momento y requirió a los tribunos que encauzasen a la plebe para ceder a la autoridad del Senado.
    Se decretó un alistamiento al que acudieron todos los hombres obligados a servir.
    Al día siguiente, el nuevo ejército romano avistó a los enemigos y acampó cerca de Corbión.
    Una vez en orden de batalla, el cónsul, Tito Quincio Capitolino Barbato, mandó el ala derecha del ejército, el otro cónsul, Agripa Furio Medulino Fuso, el ala izquierda, el centro se asignó al ex cónsul, Espurio Postumio Albo Regilense, y la caballería a Servio Sulpicio Camerino Cornuto.
    La derrota enemiga fue provocada por la caballería romana, que desordenó el centro del ejército oponente.
    El ejército romano avanzó hacia el campamento adversario, recuperando el botín y todos los bienes saqueados anteriormente por volscos y ecuos.
    No hay datos escritos sobre la concesión del triunfo a los cónsules vencedores, bien porque no lo solicitasen o bien porque el Senado rechazase la petición.
    Poco después del regreso victorioso a Roma de los soldados romanos, los habitantes de las ciudades de Aricia y Ardea recurrieron al arbitrio del Senado para solucionar la disputa de algunas tierras comunes que una devastadora guerra impedía.
    Los magistrados convocaron una reunión para tratar el asunto y, cuando terminaron de alegar, las tribus fueron llamadas a votar, decidiendo que las tierras en disputa eran del dominio público de Roma.
    La sentencia pareció más tiránica al Senado que a los pueblos de Aricia y Ardea, a pesar de la injusticia cometida.
    445 antes de Cristo o 308 ab urbe condita.
    Lex Canuleia o Lex de conubio patrum et plebis fue denominada y propuesta por el tribuno, Cayo Canuleyo, para abolir la prohibición del matrimonio entre patricios y plebeyos.
    Esta negativa ya fue formulada por la ley de la Doce Tablas, aún vigente.
    La Lex Canuleia permitió que quedara revocada la prohibición del matrimonio (connubium) entre patricios y plebeyos, por el mencionado tribuno, y, además, legitimó a los hijos habidos de tales matrimonios a heredar la condición social del padre (status).
    Esta ley también abrió el camino a los plebeyos para acceder al consulado, prerrogativa
    Según la ley Canuleya (lex Canuleia), en lugar de dos cónsules podían ser reelegidos tribunos militares dotados con poderes consulares (cuyo número osciló entre tres, cuatro, seis y ocho) (tribuni militum consulari potestate).
    444 antes de Cristo o 309 ab urbe condita.
    Un error habido en la toma de los auspicios, emitidos por los augures, que interpretaron los presagios, determinó la dimisión de los recientes magistrados, los tribunos militares, tres meses después de su nombramiento, debido a una posible irregularidad en la que incurrió el presidente de los comitia curiata, Cayo Curcio Filón, al convocar las elecciones.
    Los patricios, reunidos, designaron a un interrex.
    El interrex, Tito Quincio Capitolino Barbato, y el Senado postulaban elegir a cónsules y el tribunado y la plebe, a tribunos militares.
    443 antes de Cristo o 310 ab urbe condita.
    Asimismo, los patricios se dieron cuenta que, en cualquier momento, podía recaer el consulado en algún plebeyo, y, para contrarrestar las consecuencias que resultasen de ello, crearon la censura, cargo por el que se separaba de las funciones consulares el derecho, muy importante, de nombrar senadores y el de hacer estadísticas y catastros, según disponía la llamada Constitución serviana, para recaudar contribuciones y realizar el reclutamiento del ejército.
    Esta nueva función se atribuyó a dos censores patricios elegidos por cinco años, mediante el sufragio del pueblo para realizar el censo, los mencionados ex cónsules, Lucio Sempronio Atratino y Lucio Papirio Mugilano.
    442 antes de Cristo o 311 ab urbe condita.
    Ambos cónsules publicaron un senadoconsulto (Senatusconsultum) dedicado a Ardea, diezmada por la guerra del año anterior, para proporcionarle colonos y, así, facilitarle una adecuada defensa contra los volscos.
    El senadoconsulto se basaba en un parecer u opinión, de carácter consultivo y no vinculante, dado por el Senado a un magistrado.
    Tito Clelio Sículo, Agripa Menenio Lanato y Marco Ebucio Helva fueron los triunviros encargados de constituir la colonia citada en Ardea.
    441 antes de Cristo o 312 ab urbe condita.
    El tribuno Petilio, contrario al mal reparto de tierras en Ardea, estuvo obsesionado con provocar una sedición.
    Tan solo obtuvo un mérito en su lucha por que el Senado debiera ser consultado tanto para las siguientes elecciones de cónsules como de tribunos consulares.
    Los senadores, que habían autorizado la elección de cónsules, se burlaron del tribuno, cuando, enojado por este contratiempo, profirió amenazas para impedir el reclutamiento, porque los enemigos de Roma ahora estaban en paz y, por consiguiente, ni había guerra ni deber de prepararla.
    16 min
  • A020 Roma, Historia Eterna - República VI (296-304 a.u.c.)
    ROMA
    Período republicano (509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita,
    27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita).
    Etapa de 457 antes de Cristo o 296 ab urbe condita,
    al 449 antes de Cristo o 304 ab urbe condita.
    La República oligárquica
    De las luchas sociales y la política exterior.
    Lucio Icilio, miembro de la gens Icilia plebeya, fue el que participó en la creación de la magistratura del tribuno de la plebe, después de ocupar a mano armada el Monte Sagrado (Mons Sacer).
    Todos los plebeyos, que formaron la comunidad conjurada (lex sacrata), se retiraron del citado monte, tras concedérseles las siguientes concesiones: creación de la "Concilia plebis tributa", presidida por los tribunos de la plebe.
    La lex Icilia Aventino publicando, proporcionó a los plebeyos pobres el Aventino (hasta entonces bosque sagrado) como domicilio, en exclusiva posesión para que pudieran levantar allí sus viviendas, transmisibles por sucesión.
    Se creó un grupo de diez hombres, los denominados decenviros (decenviri), excluidos de imponerles algún recurso, y se acordó que todas las magistraturas fuesen aplazadas por todo el año.
    La Ley de las XII Tablas (leges duodecim tabularum)
    Las leyes Valerias y Horacias (leges Valeriae-Horatiae)
    31 min

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