La inminente visita del Papa León XIV a Barcelona para oficiar una misa en la Sagrada Familia ha desatado un renovado interés por los misterios que esconde la obra magna de Antoni Gaudí. Coincidiendo con el centenario de la muerte del arquitecto, el Pontífice consagrará la torre de Jesucristo, un hito que marca la culminación del templo tras 144 años. En el programa 'Herrera en COPE', el escritor y experto Javier Sierra ha desgranado junto a Alberto Herrera algunas de las claves más fascinantes y desconocidas de la basílica.
La torre de Jesucristo, recién terminada, ha sido protagonista de imágenes espectaculares, como las captadas por un dron que mostraban a varios operarios colocando la bandera del Vaticano en su cima. Este acto simbólico precede a la ceremonia que encabezará León XIV, un evento que, según Sierra, culmina un proceso constructivo de 144 años, un tiempo que, aunque extenso, se enmarca en la tradición de las grandes catedrales europeas como Notre Dame de París (182 años) o la de Burgos (cinco siglos).
La figura de Antoni Gaudí está intrínsecamente ligada a un halo de misticismo. Su trágica muerte, atropellado por un tranvía el 7 de junio de 1926, es un reflejo de su vida austera. Vestido humildemente, no fue reconocido de inmediato y falleció tres días después en el hospital. Ahora, cien años después, el Papa conmemora su legado en el templo que fue la obsesión de su vida.
Según ha relatado Javier Sierra, un episodio clave en la vida de Gaudí ocurrió en la cuaresma de 1894. A los 42 años, tras la muerte de varios seres queridos, se sometió a un ayuno tan estricto que casi le cuesta la vida. Aquella "noche espiritual", como la describe Sierra, transformó su visión: "De repente, se dio cuenta de que lo importante no era lo material de las obras, sino el propósito de las obras".
A partir de ese momento, Gaudí dejó de ser un arquitecto convencional para convertirse en un visionario con una misión. Para él, la Sagrada Familia se convirtió en un "trabajo supremo". Su lema, según Sierra, era que "el único que crea es dios, que lo único que puede hacer el hombre es recrear", una filosofía que le llevó a construir un templo que rompía con todos los conceptos arquitectónicos anteriores.
La inspiración de Gaudí no provino de otros templos, sino de la naturaleza. Rechazó la idea inicial de construir una catedral neogótica, al estilo de las que estaban de moda, porque consideraba que era un enfoque "sin alma". En su lugar, decidió "dejarla crecer" orgánicamente, bebiendo directamente de las formas de la creación divina.
Su principal fuente de inspiración fue la montaña de Montserrat, la montaña sagrada de Cataluña. Javier Sierra explica que Gaudí quiso replicar Montserrat en el corazón de una Barcelona industrial y materialista, "traerse Montserrat al centro de Barcelona" para elevar la espiritualidad de la ciudad. Las agujas de piedra de la montaña son la inspiración directa para las torres de la Sagrada Familia.
Uno de los detalles más fascinantes revelados por Sierra es la altura de la torre de Jesucristo. Mide 172 metros, deliberadamente un metro menos que la montaña de Montjuïc (173 metros). La razón, según el experto, es que "Antoni Gaudí no quería ofender a dios, es decir, no quería que una obra humana fuera mayor que una una obra divina".
La simbología apocalíptica es fundamental en la Sagrada Familia. Gaudí era un lector asiduo del Libro del Apocalipsis y concibió el templo como una representación de la Jerusalén celestial que, según las escrituras, descenderá sobre la Tierra al final de los tiempos.
Sierra destaca una "coincidencia" asombrosa: los 144 años de construcción resuenan con el número apocalíptico de los 144.000 elegidos que restaurarán el orden del universo. Aunque sea puro azar, "caray, qué azar", ha comentado el escritor en COPE.
La conexión no termina ahí. La torre central de Jesucristo representa el trono de Dios con el cordero, y la abundante decoración floral y frutal del templo alude al Árbol de la Vida, ambos elementos centrales del relato de San Juan. Además, la basílica cuenta con 18 torres con un complejo simbolismo: 12 para los apóstoles, 4 para los evangelios, una para la Virgen y la principal para Jesús.
El genio de Gaudí culmina en su magistral control de la luz. El diseño de los vitrales y las estructuras provoca una sensación sobrecogedora en el visitante. Como explica Sierra, "da la impresión de que la piedra es la que irradia luz". El objetivo final del arquitecto era claro: "arrancar a cualquiera que se acercase a la Sagrada Familia, arrancarlo del mundo material y catapultarlo hacia el mundo del espíritu".
Este martes 9 de junio, León XIV ha dedicado la mañana a agradecer el trabajo de los miles de voluntarios que han hecho posible la organización de su viaje apostólico a España. El encuentro se celebra en el Pabellón 3 de IFEMA Madrid y está precedido por un amplio programa de testimonios, música y vídeos que ponen en valor el servicio silencioso de quienes han colaborado en tareas de logística, acogida, comunicación y coordinación. Tras llegar al recinto, el Pontífice ha escuchado la bienvenida del cardenal José Cobo y pronuncia un discurso de agradecimiento en el que reconoce la importancia de la labor voluntaria en la vida de la Iglesia y en el éxito de los actos multitudinarios celebrados durante estos días.
Concluido el encuentro, León XIV se ha trasladado al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas para emprender viaje hacia Barcelona. A su llegada presidirá el rezo de la Hora Media en la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia junto al cabildo catedralicio, miembros de la curia diocesana, seminaristas y voluntarios. Durante la celebración pronunciará una homilía y, al finalizar, desciende a la cripta para rezar ante el sepulcro de santa Eulalia, patrona de Barcelona.
La visita a la catedral incluirá además varios gestos de especial significado simbólico. El Papa recorrerá el claustro, contemplará la tradicional fuente del «Ou com balla» —una singular costumbre barcelonesa vinculada a la solemnidad del Corpus Christi y documentada desde el siglo XV— y firmará el Libro de Oro de la Catedral. También mantendrá un encuentro fotográfico con los seminaristas que participan en la celebración.
La jornada culmina con el primer gran acto público del Papa en Barcelona: una vigilia de oración en el Estadio Olímpico Lluís Companys de Montjuïc. Desde primera hora de la tarde, decenas de miles de personas participan en un programa de actuaciones musicales, testimonios y reflexiones espirituales. El evento reúne a artistas como Pablo López, Beret, Álvaro Soler, Alfred García, Conchita, Sergio Dalma y diversos grupos corales, además de intervenciones culturales dedicadas a la figura de Antoni Gaudí y a la espiritualidad cristiana.
El Santo Padre llega al estadio poco antes de las ocho de la tarde y es recibido con una exhibición de castellers y música tradicional catalana. Tras la bienvenida del cardenal Juan José Omella, dirige una oración al Espíritu Santo y participa en un diálogo con varios fieles que le plantean preguntas sobre la fe, la salud mental y la vida familiar. Más adelante comenta un pasaje del Evangelio de san Juan dentro de una celebración centrada en la adoración eucarística, la liturgia de la Palabra y la oración comunitaria.
La vigilia concluye con la bendición apostólica y una actuación conjunta de la Escolanía de Montserrat y Sergio Dalma. Después de recorrer el estadio saludando a los asistentes, León XIV pone fin a una intensa jornada marcada por el agradecimiento a los voluntarios, la oración en la catedral barcelonesa y el encuentro multitudinario con los fieles de Cataluña.