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Espacio dedicado al mundo gastronómico provincial, dentro de "Mediodía COPE Más Castellón" y que se emite cada jueves. Hoy con la visita de Tomás Postigo para 2 catas-maridaje en Castellón de la mano de Dispasa Alimentaria.
Los equipos de emergencia, con el Consorcio de Bomberos de Toledo y la UME al frente, continúan trabajando sin descanso en la zona del accidente ferroviario de Urda (Toledo). Las labores se centran en desplazar los vagones siniestrados con grúas de gran tonelaje para poder rescatar a las personas que todavía se encuentran atrapadas. Así lo ha explicado David Bernabé, oficial del consorcio de bomberos, en una entrevista con Alberto Herrera en el programa 'Herrera en COPE'.
El responsable del operativo ha señalado la enorme dificultad para estimar cuánta gente puede seguir en el interior de los trenes, ya que "mucha gente que iba en los trenes y que se fue de manera voluntaria". Por ello, los equipos se basan "un poco en los desaparecidos", aunque todavía no se ha identificado a todas las personas fallecidas. Pese a la incertidumbre, Bernabé mantiene la esperanza: "Es muy difícil saber si puede haber más gente. Esperemos que no".
Para gestionar la catástrofe sobre el terreno, fue crucial "acotar la zona de trabajo". David Bernabé ha explicado que se establecieron dos áreas diferenciadas, "el sector Iryo y el sector AVE", para que no hubiese confusión y distribuir al personal que iba llegando. La coordinación fue uno de los mayores retos en los primeros momentos, ya que "todos queremos ayudar, todos queremos colaborar, y tenemos que hacerlo con un cierto orden, y eso es complicado".
Durante toda la noche, los efectivos han trabajado para mover las grandes estructuras de hierro, pero la tarea es compleja y todavía dos vagones permanecen en el terraplén. A pesar de los obstáculos, el oficial de bomberos se muestra optimista sobre los plazos y confía en que su labor pueda concluir pronto. "Esperemos y confiemos en que a lo largo del día se quede terminada la nuestra labor allí", ha afirmado.
La dureza de las imágenes ha dejado una profunda huella en los equipos de intervención, que se enfrentan a un escenario desolador. El propio Bernabé ha confesado que vive la situación más difícil de su carrera: "Sí, sin duda, sin duda". Además, ha reconocido que es imposible estar preparado para algo así y ha revelado que busca ayuda profesional para gestionar el impacto emocional. "Yo, personalmente, acudo regularmente a un psicólogo para liberar un poco esa tensión, pero, realmente, yo creo que no estamos preparados ninguno", ha asegurado.
El oficial ha subrayado la necesidad de ofrecer apoyo psicológico a todo el personal que ha participado en la emergencia para afrontar las secuelas. En este sentido, ha advertido de que la experiencia "nos va a pasar factura a todos los que estuvimos en esta emergencia".
El exfutbolista y comentarista deportivo Santi Cañizares ha compartido una dura reflexión en 'El Partidazo de COPE' durante la noche del accidente ferroviario en Toledo. Cañizares, que conectó con el programa de Juanma Castaño, ha confesado que, aunque le ha tocado vivir en directo las últimas grandes tragedias, no se arrepiente porque considera que "esto nos humaniza un poco a todos y nos hace bajar los humos".
Para el exguardameta, todos estos sucesos tienen un "nexo común": la "negligencia política". En su opinión, "son cosas que se pueden haber evitado y son cosas que se ven venir", y ha puesto como ejemplos los incendios o la DANA que afectó a localidades como Utiel y Requena, donde "a las 9 de la mañana ya venían ríos desbordados".
Cañizares ha centrado gran parte de su crítica en el estado del AVE, asegurando que la experiencia de viajar hoy no tiene nada que ver con la de hace 15 años. "Antes podías escribir una carta, podías tomar apuntes, hoy es imposible, hoy pegabas unos botes que te hacen no viajar en ave", ha lamentado. El exfutbolista ha revelado que lleva casi dos años sin utilizar este transporte por temor: "Yo no viajo en ave desde hace casi 2 años, porque no me apetece, o sea, yo ya el miedo ya lo tenía instalado".
Tras mostrar su pena por las víctimas, ha expresado su deseo de que la reacción política en esta ocasión sea mejor que en tragedias anteriores. A este respecto, ha mencionado el descontento del presidente de la asociación de víctimas de Adamuz con la colaboración institucional recibida.
El comentarista ha afirmado sentir una "tremenda rabia" porque considera que España es un país "de gran solidaridad, de gran corazón", pero que no se merece a sus dirigentes. "Esta clase política, desde mi punto de vista, no nos la merecemos", ha sentenciado con tristeza.
Finalmente, Cañizares ha recordado con nostalgia cómo disfrutó de la llegada del AVE a su pueblo, Puertollano, o de la inauguración de la línea Valencia-Madrid. Para él, el deterioro del servicio es un reflejo de la situación general del país: "Lo que se ha degradado en los últimos años ha sido una barbaridad".
Los testimonios de una nueva tragedia ferroviaria en la provincia de Toledo han vuelto a sacudir al país. El choque de dos trenes a primera hora de la mañana ha dejado un reguero de caos y dolor, con relatos de pasajeros que acabaron "tres o cuatro asientos delante, con gente encima, maletas" y la confirmación de que había "un montón de gente muerta".
Las primeras imágenes describían uno de los vagones con "una vía del tren atravesando" y heridos graves, como un hombre con el brazo izquierdo cortado.
Esta pesadilla ha hecho que Fidel Sáenz reviva la suya.
Nueve meses después de que el tiempo se detuviera para él, el 18 de enero, con la tragedia de Adamuz (Córdoba) en la que perdió a su madre, ha compartido su dolor en los micrófonos de 'Herrera en COPE'. Entrevistado por Alberto Herrera, Sáenz ha confesado que intenta no ver mucho las noticias: "Sé lo que está sucediendo y cuando escucho esos testimonios, pues vuelvo a aquel fatídico 18 de enero".
Para él, escuchar a las nuevas víctimas es volver a experimentar cada segundo de su propio drama. "Vuelvo a recibir una llamada de incredulidad, vuelvo a coger un coche y ir jugándome la vida hasta Córdoba, como muchos hicieron ayer hacia Toledo", ha relatado.
Sáenz ha recordado el peregrinaje por los hospitales, los pasillos, la falta de noticias y la angustia de estar "cerca de 3 días sin saber dónde está mi madre, cómo le va a pasar a muchísimas personas, porque la burocracia y las pruebas de ADN van a la velocidad que van".
La incertidumbre, asegura, es una de las peores partes del proceso. "He vuelto a sentir un terror inmenso por no saber dónde están mis familiares", ha expresado con la voz rota. Un sufrimiento que, como él mismo ha reconocido, "es imposible de contar, porque, aunque quiera, es imposible".
Apenas hace cinco días, Fidel Sáenz decidió afrontar sus miedos y volvió a subirse "en ese mismo tren, ese mismo trayecto". Lo hizo, explica, a pesar de la "incredulidad de haber visto cómo se mofaban de las averías de Renfe". Ahora, su fe se tambalea de nuevo al pensar en las personas que no han llegado a casa.
El dolor de Sáenz se ha transformado en una dura crítica hacia la gestión de la seguridad ferroviaria. "Es incomprensible que esto vuelva a pasar, que los sistemas de seguridad estén obsoletos y que ahora queramos culpar a un ser humano en el siglo que estamos", ha denunciado en 'Herrera en COPE'.
Para ilustrar la precariedad del sistema, ha utilizado una comparación muy gráfica: "Si yo tengo un coche del 2015 y se frena solo y tiene cámaras por todos lados, ¿cómo me vas a venir ahora que han fallado todos los sistemas de seguridad? 1, 2, 3 y 4, hasta el 5º, que lo dejas en manos de una persona física".
Aunque intenta aferrarse a la fe, reconoce que "la soberbia también se apodera cuando nos estáis destrozando de la manera que lo están haciendo". Por ello, ha concluido con una exigencia clara y directa hacia las autoridades: "Esto no puede seguir así, el Gobierno debe asumir las responsabilidades que jamás han asumido".
El sistema ferroviario español afronta una situación crítica. A la huelga de maquinistas convocada se suma la tragedia ferroviaria de este miércoles en Urda (Toledo), que ha provocado numerosas incidencias. Así lo ha explicado Sofía Buera en el programa 'Herrera en COPE' con Alberto Herrera, donde ha detallado las alternativas de transporte existentes.
Los viajeros que deseen desplazarse en alta velocidad entre Madrid y Andalucía no podrán comprar billetes de Renfe hasta el próximo 13 de diciembre, ya que la compañía ha paralizado su venta. No obstante, Buera ha matizado que "esto no implica que la circulación vaya a estar detenida hasta esa fecha, porque si el gestor ferroviario de Adif restablece antes la circulación, Renfe también lo hará".
Mientras tanto, el servicio se encuentra suspendido. Sofía Buera ha anunciado que "a partir de mañana, del viernes 30, se va a ofrecer un plan alternativo de transporte para facilitar esos desplazamientos". Este plan combinará trayectos en tren hasta un punto determinado para continuar el viaje en autobús, o viceversa.
Las compañías aéreas han reaccionado con rapidez. La aerolínea Iberia operará este jueves tres vuelos extra y ha decidido topar los precios. Esta medida llega después de la polémica generada, ya que, según Buera, "minutos después de que sucediera esta tragedia, estaban los vuelos completamente disparados debido a la alta demanda de vuelos entre Sevilla y Madrid". Por su parte, Air Europa ha anunciado un vuelo adicional entre Málaga y Sevilla a partir de mañana.
El transporte por carretera se ha convertido en la otra gran alternativa. La Confederación Española de Transporte, Confebus, ha informado de que sus empresas asociadas "han multiplicado por cinco las plazas disponibles en algunos casos". Además, aplicaciones de viajes compartidos como BlaBlaCar registraron una actividad incesante durante la jornada de ayer.
Junto a las opciones comerciales, ha surgido una iniciativa ciudadana sin ánimo de lucro. Es una plataforma que pone en contacto a conductores con plazas libres con personas que necesitan viajar entre Andalucía y Madrid sin ningún tipo de coste o intermediación, mediante anuncios públicos.
Mientras, los servicios de emergencia continúan los trabajos de rescate de los dos trenes accidentados de Urda (Toledo), y durante la noche han conseguido mover uno de los vagones que se precipitó por un terraplén, mientras se mantiene el balance de 68 fallecidos.
Fuentes de la Guardia Civil han informado de que a primera hora de este jueves, más de 200 agentes del instituto armado están trabajando en el lugar para inspeccionar la zona del accidente e investigar lo ocurrido, apoyados con grúas de gran tonelaje para mover el amasijo de hierros en el que ha quedado los trenes.
Durante la noche, la actividad no ha cesado y se ha podido mover uno de los vagones que cayeron por un terraplén con motivo de la colisión por alcance entre los dos trenes de pasajeros.
Además, también la Guardia Civil ha trabajado con el servicio aéreo de dron, antidron y servicio de detección de drones, así como patrullas de Seguridad Ciudadana que han peinado la zona alrededor del accidente por si alguna víctima se hubiera desorientado y se encontrara en las inmediaciones.
El reciente accidente ferroviario en Urda (Toledo) ha vuelto a poner el foco sobre la seguridad del sistema de trenes en España. Tras la colisión, el ministro de Transportes, Óscar Puente, pidió "confianza" y aseguró que "nuestro sistema es seguro", a pesar de que los fallos de señalización son "frecuentes". Sin embargo, los datos revelan una realidad que ha erosionado esa confianza, como ha reflexionado Alberto Herrera en 'Herrera en COPE' desde la estación de Santa Justa de Sevilla.
La preocupación se centra en el sistema de señalización, el conjunto de equipos que indican a los maquinistas cuándo y a qué velocidad pueden avanzar. Su importancia es crítica, ya que un tren necesita una gran distancia para frenar. El accidente de Urda es un ejemplo trágico: un tren de 425 toneladas a 200 km/h chocó contra otro de 500 toneladas completamente parado.
Según datos de Adif, los problemas en este sistema se han disparado. En 2019, se registraron cerca de 250 trenes afectados por fallos de señalización. La última cifra disponible, correspondiente a 2025, eleva ese número a 1.800, lo que supone multiplicar por siete la incidencia en solo seis años. En la red de alta velocidad, estos fallos son responsables del 66% de los retrasos.
Este deterioro del servicio tiene un impacto directo en la percepción de los usuarios. Las reclamaciones de viajeros gestionadas por Renfe y Adif han pasado de unas 190.000 en 2019 a más de 320.000 en 2025, un incremento superior al 70%.
La valoración sobre la información que reciben los pasajeros también ha caído en picado. Si antes de 2022 los viajeros puntuaban este servicio con un 7,5 sobre 10, la nota en 2025 se desplomó hasta un 5,5.
Esta situación ha generado una nueva y amarga normalidad para muchos, como ha destacado Alberto Herrera: "Cuando nos subimos a un tren, damos por hecho que alguien ha revisado esa vía, que hay señales que funcionan, y que, si no funcionan, hay medidas". La sensación generalizada es de incertidumbre, hasta el punto de que muchos sienten la necesidad de confirmar que han llegado bien a su destino. "No queremos bajar de un tren y escribir diciendo que estamos bien".
Las medidas de seguridad adoptadas se han centrado principalmente en la reducción de la velocidad. Tras el accidente de Adamuz en enero, se implementaron numerosas limitaciones. En mayo, había activas 1.175 limitaciones de velocidad en toda España, de las cuales un 48% (558) se establecieron justo después de aquel siniestro, lo que evidencia una estrategia reactiva.
Ante este cúmulo de datos negativos, la petición de confianza del ministro necesita el respaldo de acciones contundentes. Como ha concluido Herrera, es urgente "explicar con mucha celeridad qué ha ocurrido, cómo ha podido ocurrir y qué se va a hacer" para revertir una tendencia que ha convertido algo tan cotidiano como viajar en tren en una fuente de intranquilidad.
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