Sara vivió muchos años con una promesa aparentemente imposible: ser madre en su vejez. En Génesis 18:10-14, Dios reafirma que ella tendrá un hijo, Isaac, y aunque al principio respondió con incredulidad, su historia muestra cómo Dios puede cumplir sus promesas aun cuando la esperanza humana se ha debilitado. Más adelante, en Génesis 21:1-3, vemos el cumplimiento de esa promesa, convirtiéndola en madre de Isaac, el hijo del pacto. Recuerda, que Dios sigue obrando aun cuando las promesas parecen tardar, y tengamos en cuenta que la fe se fortalece justamente cuando todo parece imposible.