UCDM

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By Tania MoyaArtsBooks
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UCDM episodes

  • V. La "dinámica" del ego
    Todo poder es de Dios. Lo que no procede de Él no tiene el poder de hacer nada. Cuando observamos al ego, por lo tanto, no estamos examinando ninguna dinámica, sino tan solo ilusiones. Puedes ciertamente examinar un sistema ilusorio sin miedo, pues si su origen no es real no puede tener efectos. El miedo se vuelve claramente más impropio si reconoces el objetivo del ego, el cual está tan obviamente desprovisto de sentido que cualquier esfuerzo en su favor es, por fuerza inútil.
    16 min
  • IV. La herencia del Hijo de Dios
    Si tus hermanos forman parte de ti y los culpas por tu privación, te estás culpando a ti mismo. Y no puedes culparte a ti mismo sin culparlos a ellos. Por eso es por lo que la culpa tiene que ser des-hecha, no verse en otra parte. Échate a ti mismo la culpa y no te podrás conocer, pues sólo el ego culpa. Culparse uno así mismo es, por lo tanto, identificarse con el ego, y es una de sus defensas tal como culpar a los demás lo es.
    7 min
  • III. De las tinieblas a la luz
    El Hijo de Dios necesita ciertamente consuelo, pues no sabe lo que hace, al creer que su voluntad no es la suya. El Reino es suyo, y sin embargo, vaga sin hogar. Aunque su hogar está en Dios se siente solo y, rodeado de hermanos, se siente sin amigos.
    7 min
  • II. La invitación a curar
    La curación es señal de que quieres reinstaurar la plenitud. Y el hecho de que estés dispuesto a ello es lo que te permite oír la Voz del Espíritu Santo, Cuyo mensaje es la plenitud. Él te capacitará para que vayas mucho más allá de la curación que lograrías por tu cuenta, pues a tu pequeña dosis de buena voluntad para restaurar la plenitud Él sumará toda Su Voluntad, haciendo así que la tuya sea plena.
    7 min
  • DIOS O EL EGO. I. Los regalos de la paternidad
    O Dios está loco o bien es el ego el que lo está. Si examinas imparcialmente las pruebas que ambas partes presentan, te darás cuenta de que eso tiene que ser . Ni Dios ni el ego proponen un sistema de pensamiento parcial. Ambos sistemas son internamente coherentes, aunque diametralmente opuestos en todo, de tal modo que una lealtad parcial es imposible. Recuerda también que sus resultados son tan diferentes como sus cimientos, y que sus naturalezas fundamentalmente irreconciliables no pueden ser reconciliadas alternando entre ellos. Nada que esté vivo es huérfano, pues la vida es creación.
    15 min
  • V. La negación de Dios
    Tu Padre no te ha negado. Él no toma represalias, pero sí te pide que retornes. Cuando piensas que Él no ha respondido a tu llamada es porque tú no has respondido la Suya. Te llama desde cada parte de la Filiación, debido al Amor que le profesa Su Hijo. Si oyes Su mensaje Él te habrá respondido, y te harás consciente de Él si escuchas debidamente. El Amor de Dios está en todo lo que Él creó, pues Su Hijo está en todas partes. Contempla a tus hermanos en paz, y Dios no se demorará ni un instante en llegar a tu corazón como muestra de agradecimiento por la ofrenda que le haces.
    13 min
  • IV. El fin de la enfermedad
    No eres libre de renunciar la libertad, sino sólo de negarla. No puedes hacer lo que Dios no dispuso porque lo que Él no dispuso no puede tener lugar. Tus dioses no son los causantes del caos; tú les adjudicas el caos y luego lo aceptas de ellos. Nada de esto ha tenido lugar jamás. Nada, excepto las leyes de Dios, ha existido jamás; y nada, excepto Su Voluntad, existirá jamás.
    8 min
  • III. El dios de la enfermedad
    Creer que un Hijo de Dios puede estar enfermo es creer que parte de Dios puede sufrir. El amor no puede sufrir porque no puede atacar. Recordar el amor, por lo tanto, trae consigo invulnerabilidad. No te pongas de parte de la enfermedad en presencia de un Hijo de Dios aunque él crea en ella, pues tu aceptación de que Dios reside en él da testimonio del Amor de Dios que él ha olvidado.
    11 min
  • II. La decisión de olvidar
    Todo ataque es un ataque contra uno mismo. No puede ser otra cosa. Al proceder de tu propia decisión de no ser quién eres, es un ataque contra tu identidad. Atacar es, por lo tanto, la manera en que pierdes conciencia de tu identidad, pues cuando atacas es señal inequívoca de que has olvidado quién eres. Y si tu realidad es la de Dios, cuando atacas no te estás acordando de Él. Esto no se debe a que él se haya marchado, sino acque tú estás eligiendo conscientemente no recordarlo.
    5 min
  • I. En Dios estás en tu hogar.
    Recordarás todo en el instante en que lo desees de todo corazón, pues si desear de todo corazón es crear, tu voluntad habrá dispuesto el fin de la separación, y simultáneamente le habrás devuelto tu mente a tu Creador y a tus creaciones.
    4 min

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