La ecuación es muy clara. Se espera un drástico aumento en los precios de los alimentos debido al creciente costo de los fertilizantes. Para 'remediar' la situación, la Comisión Europea tuvo una 'idea brillante' para reforzar el suministro europeo. Se trata de una iniciativa regulatoria a largo plazo para reciclar más estiércol y residuos agrícolas para convertirlos en fertilizantes.
Una medida que dejó más nerviosos a los agricultores, quienes "esperaban medidas contundentes", según la eurodiputada Veronika Vrecionová, presidenta de la comisión de agricultura del Parlamento Europeo.
Y es que Europa produce la mayor parte de sus fertilizantes a partir de gas importado. Cuando el estrecho de Ormuz se cerró a finales de febrero, los precios del gas se dispararon y los mercados mundiales de fertilizantes se contrajeron, lo que elevó los precios aproximadamente un 70% por encima de los niveles de 2024. Eso, sin contar que el encarecimiento de los fertilizantes había comenzado unos años antes, cuando a causa del conflicto ucraniano provocado por Occidente, Europa decidió renunciar al gas barato ruso y sustituirlo por GNL de EEUU mucho más caro.
Y es ante este panorama que Europa decide apostar decididamente por el estiércol. Al respecto, Herbert Dorfmann, influyente eurodiputado de la Comisión de Agricultura, afirmó que el estiércol podría ser parte de la solución, pero no la única. "El estiércol puede contribuir, pero nunca podrá sustituir a los fertilizantes a base de urea y nitrógeno", declaró Dorfmann.
Para el analista internacional Christian Nader, "lo que estamos viendo es la segunda parte de una historia ya anunciada". "La primera, siendo al romper y bloquear, y además permitir un ataque contra un gasoducto ruso [Nord Stream]. Ahí perdieron los beneficios de un gas ruso económico, otrora con una buena relación con la Federación de Rusia, pero dictada por Washington, y que incluso los llevó a empezar a teorizar de que podrían regresar a la era del carbón, es decir, literalmente al siglo XIX en épocas de la Primera Revolución Industrial", observa el experto.
"En segundo lugar, gran parte de los fertilizantes son sintéticos, no son abono producido por animales. Y estamos nuevamente viendo cómo Europa está retornando, incluso a tiempos de la baja Edad Media. No porque esté mal utilizar fertilizantes naturales: el problema para los europeos es que es tal la cantidad obscena de su producción –además del despilfarro de alimentos que tienen, que es otro asunto– que ellos, para que la tierra genere esa cantidad de alimento que generan, necesitan forzosamente fertilizantes sintéticos", subraya Nader.