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Cuando en 1995 se descubrió el primer planeta extrasolar alrededor de una estrella semejante a la nuestra, la sorpresa fue mayúscula. El planeta, denominado 51 Pegasi b, era enorme, con un tamaño casi la mitad del de Júpiter, pero orbitaba tan cerca de la estrella que tardaba poco más de cuatro días en circundarla. ¿Qué hace un planeta tan grande en un lugar tan cercano a la estrella? ¿Cómo llegó hasta allí? ¿Por qué no ha sido “tragado” por ella? Ignacio Mendigutía y Jorge Lillo Box, investigadores del Centro de Astrobiología (CAB), han estudiado casi medio centenar de estos “Júpiter calientes” y proponen que estos planetas nacieron mucho más lejos de sus estrellas y fueron cayendo hacia ellas, pero esa caída se detuvo debido al gas, y no al polvo, que rodeaba a la estrella en los primeros momentos de su formación.
Hace más de dos décadas, se describió una insospechada relación entre la insulina y los receptores de la familia de la insulina y la formación de los testículos durante el desarrollo embrionario. La relación entre el gen Sry, necesario para el desarrollo de los testículos, y los receptores de la familia de la insulina levantaba más incógnitas de las que desvelaba. Hoy se sabe que el gen Sry produce una proteína que controla el funcionamiento de ciertos genes, activando solo aquellos que desencadenan la producción de otras proteínas a partir de la información contenida en ellos. Esta compleja relación aún no ha revelado por qué un receptor de la insulina es necesario para la formación de los testículos durante el desarrollo.
Los dinosaurios habitaron la Tierra durante 170 millones de años, y si consideramos que las aves actuales son sus descendientes, su existencia se extiende por otros 65 millones de años más. Sin embargo, tras desaparición de los dinosaurios no avianos, debido al impacto catastrófico de un asteroide o cometa, apenas nos han quedado unos pocos fósiles, una cantidad mínima de restos que atestiguan la extraordinaria diversidad que pobló nuestro planeta. Estos fósiles proporcionan información sobre la anatomía de muchas especies, pero revelan poco sobre sus hábitos de vida. Una de las preguntas más difíciles de contestar es: ¿qué comían? Paleontólogos como Fernando Escaso, investigador del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED, nos ayudan hoy a responder a esa pregunta.
Las defensas del sistema inmunitario luchan siempre “en casa”. Luchar contra un invasor de tu domicilio sin que este resulte dañado en exceso requiere unas estrategias de combate que no son las mismas que luchar contra ese enemigo en campo abierto. El sistema inmunitario, a lo largo de la evolución, ha tenido que aprender a defendernos del continuo ataque de microorganismos y parásitos, y ha debido hacerlo utilizando las armas más exquisitas, pero menos poderosas posibles, es decir, aquellas que atacan al enemigo donde esté sin dañar por ello, o dañando lo menos posible, otros lugares del organismo en los que no se encuentre. En otras palabras, los sistemas inmunitarios que han conseguido una defensa eficaz con menor nivel de daño colateral son los que han sido seleccionados a lo largo de la evolución.
Hace unos 55 millones de años, en el Eoceno, aparecieron los cocodrilos modernos, que han mantenido su aspecto prácticamente inalterado durante todo ese tiempo. La forma del cocodrilo es uno de los grandes éxitos de la evolución, tanto que varios otros grupos la han imitado, en lo que se llama convergencia adaptativa. Uno de esos grupos es el de los fitosaurios, unos depredadores semiacuáticos de hocico largo y cuerpo acorazado, vivieron durante el Triásico, hace entre 240 y 200 millones de años. En esa época, sus parientes los cocodrilomorfos, ancestros de los cocodrilos actuales, eran animales terrestres pequeños y gráciles, más parecidos a un galgo que a un cocodrilo.
Hace ya muchos años, estuvo de moda, entre muchas otras frivolidades paranormales, el misterio del Triángulo de las Bermudas. Los vértices de este triángulo se sitúan en el sur de Florida, Puerto Rico y las islas Bermudas. El Triángulo saltó a la fama al final de los años 60, debido al elevado número de desapariciones de barcos y de aviones que históricamente se habían producido cuando atravesaban la zona. Como para todos los misterios que saltan a los medios de comunicación, el método científico se pone en marcha para intentar resolverlos, y se emiten hipótesis que luego deben probarse o desmentirse. Una de esas hipótesis señala a la liberación brusca de metano del fondo oceánico como culpable, un fenómeno que bien podría estar conectado con ciertas extinciones masivas del pasado.
En la era digital, la astrofotografía ha capturado la imaginación de muchos de nosotros con vistas impresionantes de fenómenos celestes que circulan por las redes sociales. Pero, desgraciadamente, no todas esas imágenes son auténticas. Algunas son manipuladas con fines didácticos o con buenas intenciones y otras lo son con ánimo de engañar para conseguir más seguidores y negociar con ese éxito. ¿Cómo podemos distinguir una imagen de astrofotografía falsa de una auténtica? Juan Carlos Muñoz Mateos, astrofísico y oficial de medios del Observatorio Europeo Austral (ESO), nos ayuda hoy a hacerlo.
¿Por qué existen seres enormes como las ballenas y seres enanos como los mosquitos? La respuesta a esta pregunta tiene que ser compatible con la evolución y también con las leyes de la física y de la química que rigen el Universo. Sabemos es que una vez un tipo de organismo se ha adaptado a un nicho o a un tipo de vida, es decir, una vez un organismo se convirtió en un insecto, un ave o un mamífero, utilizó determinadas soluciones para resolver los problemas de la vida cotidiana. Así, utilizó una determinada manera de alimentarse, de respirar, de desplazarse. Esto, junto con las leyes de la física y de la química, determinan que cada tipo de animal tenga unos límites superior e inferior de talla determinados.
La misión Mars Sample Return es una colaboración internacional entre la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) diseñada para recoger muestras del suelo y la atmósfera de Marte y traerlas de vuelta a la Tierra. La primera fase de la misión ya está en marcha con el rover Perseverance de la NASA, que descendió en el cráter Jezero de Marte en febrero de 2021. Aunque aún no se ha detectado vida pasada o presente en el Planeta Rojo, la simple posibilidad de que exista algún tipo de microorganismo debe ser considerada con fines de protección planetaria. En este sentido, es crucial determinar con antelación la habitabilidad potencial de la superficie del cráter Jezero y, por lo tanto, de las muestras que se traerán a la Tierra. Este es el objetivo de un artículo publicado en Scientific Reports, cuya autora principal es María Paz Zorzano, investigadora del Centro de Astrobiología y nuestra invitada en “Hablando con Científicos”.
Investigaciones realizadas a lo largo de los últimos años han permitido identificar dianas terapéuticas para la obesidad. Como sabes, una diana terapéutica es un blanco de actividad de algún tipo de fármaco que, al actuar sobre dicho blanco, revierte los efectos perniciosos que pueda tener dicha diana, o estimula sus efectos beneficiosos. Gracias a la identificación de estas dianas terapéuticas para la obesidad se han podido generar fármacos que las modulan y que hoy se encuentran aprobados o en vías de aprobación por la agencia americana o europea del medicamenta. Las FDA y EMA, respectivamente.
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