He leído en la página de 'Opinión' de un periódico un escrito con el título: deme un "me gusta" por caridad. Me ha hecho gracia por la casualidad. La casualidad de haberme ocurrido a mí unos días atrás en un restaurante. Ya sería mucha casualidad que fuera el mismo.
Muchos jóvenes no sabrán lo que es el sifón. Pocos sabrán de la soda. Sí saben de la gaseosa, pero la beben poco. Menos sabrán del "agua de litines". No aparece ni en el corrector ortográfico de Microsoft. Pero existir, todavía existe. La pueden comprar hasta por internet.
¡Cómo ha cambiado el consumo en estos últimos años! Y más que va a cambiar. Ahora nos preocupamos de la salud, de la sostenibilidad medioambiental, se incrementa el pago por el uso de bienes en vez de por su propiedad, se compra mucho online.
La interacción máquina-cliente es ya habitual y está extendida a prácticamente todos los sectores económicos. En especial, los servicios de atención al cliente, son posibles gracias a la Inteligencia Artificial y a las tecnologías cognitivas, así como el reconocimiento de imágenes, la transcripción de voz.
La cocina se ha convertido en creatividad, en vanguardia, en actividad emocional. Y España es pieza clave fundamental en todo el mundo. Nuevas tendencias arropan a este desarrollo social.
¿Cuánto tiempo hace que no pide usted en un restaurante una jarra de agua? Todavía recuerdo cuando iba con mis padres a cualquier sitio, en los años 60 o 70, claro, y sin pedirla, antes de empezar ya estaba en la mesa una barra de pan y una jarra de agua. Del grifo, por supuesto.
El consumidor es pura estadística. Somos clasificados, segmentados, numerados, cuantificados? se hacen tipologías, se definen perfiles de consumidor, taxonomía por orden, familia o género? Somos pura estadística.
Dicen que hay técnicas que son un termómetro para medir las emociones que experimenta un consumidor ante un producto, un anuncio publicitario o cualquier tipo de experiencia. Incluso, dicen, que pueden predecir el comportamiento que va a tener en sus decisiones de compra. ¿Qué le parece?
En un titular de periódico reciente leo: la tecnología exprime los secretos del cerebro del consumidor. Esto, por si no tuviéramos poco con todo eso del Big Data, donde parece que se guardan todos los datos cuando llamamos, compramos, pagamos, navegamos por internet...
Hay juegos peligrosos. Aquellos donde interviene el dinero suelen ser muy malos. Mucha gente juega al tute, al guiñote, al "subastao" o al mus. Pero se juegan los cafés o las copas. No pasa nada. Un día se gana y otro se pierde. Pero hay juegos donde se pierde siempre.
3 min
About Consumo gusto
From the publisher's feed
Consejos prácticos de todo tipo dirigidos al consumidor.