La doggy bag es la bolsa para el perro, solo que ya no es para el perro. Los restos de una cena en un restaurante nos los llevamos a casa para aprovechar los alimentos en una doggy bag.
El comprador desea beneficiarse de una apariencia, la del "quiero y no puedo". El comprador no vulnera normas; el vendedor incurre en delito: dinero negro, trabajo ilegal, explotación?
Vuelven a abrir los nuevos colmados, los ultramarinos. Tiendas donde se compra al peso, a granel. Es, además, un movimiento antienvase y una experiencia slowshopping: comprar despacio, comprar disfrutando.
Píldoras nutritivas, bebidas proteicas, papillas de astronauta, preparados en polvo? Y dicen que todo esto podría solucionar la hambruna en el mundo. Quizá no haya mal que por bien no venga.
Sensaciones de moda, estampados "animal print", notas vibrantes, impacto cítrico, apuesta por lo ligero potenciando el glamour más chic Les aseguro que el marketing y la publicidad son algo más que esto.
Hay una atmósfera obsesiva e histérica que impide disfrutar de los alimentos. Listados de productos prohibidos, suplementos nutricionales, dietas détox, huellas dactilares genéticas. Entre tanta solución maravillosa, algo me he perdido.