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Los hospitales públicos británicos están preocupados por el aumento de casos de sarna, sarampión, raquitismo y escorbuto, enfermedades victorianas que creían erradicadas y que sorprendentemente están volviendo. Hemos ido a ver al doctor Abhinav Vepa en el hospital donde trabaja en Londres, para preguntarle por qué están reapareciendo.
“Hay diferentes razones para todas ellas, pero todas son fruto de una mezcla de factores sociales y económicos. Definitivamente estoy viendo muchos más casos de sarna en mi consulta y creo que una de las razones es la sobrepoblación porque se puede transmitir de persona a persona. Hay sobrepoblación en las escuelas y en las casas. La sobrepoblación es un gran problema y la migración también. Estamos viendo más migrantes que pueden venir de zonas donde no podían ser atendidos por un médico que traen sarna y la propagan”, explica el doctor.
El último año se detectaron 2.000 casos de sarna, el doble que hace cinco años, y 1.600 casos de sarampión, cuatro veces más que en 2021.
“En lo que respecta al sarampión, existen algunos temores sobre las vacunas entre la gente después de la pandemia de Covid 19. Pero también la sobrepoblación es un problema y la migración también porque las personas que vienen de otros países podrían no haber tenido el mismo calendario de vacunación que las personas que nacieron y crecieron en el Reino Unido”, afirma Vepa.
Se han diagnosticado también 423 casos de raquitismo y 188 de escorbuto, cuatro veces más que hace diez años. Ambas condiciones están relacionadas con la malnutrición. El raquitismo, causado por la falta de luz solar y vitamina D y el escorbuto, por no comer suficientes frutas y verduras frescas, lo que lleva a una deficiencia de vitamina C. Los recortes en la sanidad son otro factor. El doctor Vepa explica que, por ejemplo, ya no dan suplementos de vitamínicos.
"Muchas veces decimos a la gente que compre suplementos en las farmacias y es posible que algunas personas no puedan permitírselo", afirma.
Según un informe reciente el 20% de los británicos vive en una situación de pobreza y, de éstos, el 40 por ciento en extrema pobreza. Estas enfermedades se están detectando sobre todo en zonas desfavorecidas.
"Hay una crisis del coste de vida en el centro de este problema, pero realmente hay factores socioeconómicos que han influido en el aumento de estas cuatro condiciones", concluye el doctor.
La crueldad de la guerra hace que en un gran número de casos las familias no conozcan el destino del personal militar. Pueden haber muerto o haber sido tomados como prisioneros, pero para muchos es imposible saberlo. Rusia no da información sobre los prisioneros de guerra lo que hace que las familias en Ucrania vivan en el limbo. Muchas se aferran a cualquier información publicada en los canales de Telegram, pero su mayor esperanza son los soldados que regresan de cautiverio. Un informe de nuestra enviada especial.
MarinaBogush, cuñada de un desaparecido, saca de su armario un folder color violeta, luego lo voltea y muestra la primera página donde se ven los rostros de 11 hombres, la mayoría sonriendo. Apunta hacia la foto de la mitad y dice: “Este es mi hermano y todos estos hombres desparecieron con él en un día”.
Esto sucedió en mayo de 2022 cuando fueron desplegados al frente del Donbás, en el este de Ucrania. “Cuando fue trasladado al frente de batalla mandó un mensaje de texto. No a la familia sino a sus amigos. Decía que la situación era un infierno. Que posiblemente no volvería”, indica la mujer.
“Yo creo en la magia”
Desde entonces Marina dedica su vida a buscar información sobre su cuñado, del que no se tiene ninguna señal de vida. Rusia no da información sobre los prisioneros de guerra.
Semanas atrás apareció una luz de esperanza, cuando encontró el nombre de su cuñado. Un prisionero recién liberado publicó en su lista su apellido, no muy común.
Marina cree que es él, porque también está el esposo de una mujer que conoce: “¡Yo realmente creo en la magia! Porque si están en una misma lista, es porque es magia”, exclama.
Marina llama a la línea de atención de la ONG Patriot, dedicada a rastrear a los desaparecidos, y le contesta Natalia, que trabaja como voluntaria.
“Los mantienen allí en términos inhumanos. Están de pie 16 horas al día. Es decir, ni siquiera se les permite sentarse. El agua corre por las paredes. No se les permite salir al patio”, cuenta esta última.
ONG Patriot
La ONG recibe aún más llamadas de lo habitual desde que se reactivaron los intercambios de prisioneros de guerra. La información que traen es la mayor esperanza de las familias.
Su director Olag Kodanko lideró desde el Gobierno la búsqueda de desaparecidos y desde hace meses creó esta ONG que apoya con esta misma labor, y recupera cuerpos del campo de batalla.
“Nuestros representantes en las regiones están en contacto con los familiares. Buscan a las personas que fueron liberadas del cautiverio, se ponen en contacto con sus maridos e hijos y piden a sus familiares que pregunten qué recuerdan, a quién vieron. Ellos nos proporcionan información completa”, explica Olag.
Brigada 56
Olena prepara te en su oficina del centro de Kyiv. Aquí se dedican a buscar y apoyar a las familias de los desaparecidos de la brigada 56. Su marido había desaparecido al comienzo de la guerra, y hasta el pasado 31 de diciembre había perdido su rastro.
“Había perdido mi esperanza. Pero me llamaron. Preguntaron ¿la señora Olena? ¿Qué está haciendo?”, dice. La noticia era que su marido estaba vivo y hacía parte del grupo de un intercambio de prisioneros.
Sabe de su suerte, pero muchas mujeres y hombres nunca regresarán. Ella sigue apoyando a otras familias en este largo camino a encontrar a los suyos.
Este mismo mes dos agentes de Policía fallecieron en el sur de España, embestidos por una 'narcolancha'. Su muerte, entre vítores de algunos presentes en la costa, llevó a primera plana el narcotráfico en Andalucía, donde el tráfico de drogas goza incluso de aceptación en ciertos sectores de la población, que lo ven como una salida a su precaria situación económica.
Este mes de febrero dos agentes de policía murieron en el sur de España embestidos por una 'narcolancha', una lancha de alta velocidad utilizada por traficantes de droga para hacer llegar sus mercancías a tierra eludiendo a las autoridades. Su fallecimiento, acompañado de imágenes en las redes sociales en las que se oye a jóvenes vitorear a los narcotraficantes e insultar a los agentes, poniendo de relieve un problema que se repite a diario en la región de Andalucía
¿Cuándo el narcotráfico empezó a ser un problema de Estado en España? Nacho Carretero, periodista y autor de 'Fariña', está especializado en narcotráfico: "El narcotráfico en España es heredero del contrabando en zonas fronterizas en la época de posguerra de la guerra civil española. Hablamos de los años 30 y 40. El contrabando era una actividad muy frecuente, Bien vista por la sociedad".
Carretero explica como ese contrabando inicial acabó convirtiéndose en narcotráfico a gran escala: "Eso ha ido creciendo. Los clanes se han hecho más poderosos y más grandes, también más violentos, hasta encontrarnos un panorama como el que tenemos hoy en día. La droga que llega a España es, sobre todo, cocaína. En este caso proviene de Latinoamérica, se produce y se cultiva en Colombia, pero se exporta cada vez más desde Ecuador, Brasil y Centroamérica y entra sobre todo a través de Galicia y de Andalucía".
A la tragedia en sí, ir a por dos agentes de la autoridad y asesinarlos, se suma que había mucha gente en el puerto gritando y animando, insultando a los agentes asesinados.
España es la principal puerta de entrada de la droga a Europa y lo hace mediante sus puertos, en contenedores o a través de estas famosas narcolanchas cada vez más potentes, una de las cuales acabó con la vida de los citados policías. Un asesinato que desató el rechazo de la sociedad española, aunque con excepciones.
"A la tragedia en sí, ir a por dos agentes de la autoridad y asesinarlos, se suma que había mucha gente en el puerto gritando y animando, insultando a los agentes asesinados", revela Nacho Carretero, poniendo de manifiesto la aceptación del narcotráfico en la zona, donde la narcocultura está cada vez más presente debido a los niveles de desempleo: "El narcotráfico se percibe como una actividad lícita, una salida necesaria para trabajar porque no hay posibilidades, con un tejido productivo muy deprimido y con unas tasas de desempleo muy elevadas".
La precariedad en los cuerpos policiales y la corrupción de las instituciones no ayuda en la lucha contra este mal. A pesar de eso, las cifras de incautación asustan: Solo en 2023, las autoridades españoles requisaron más de 308 toneladas de droga, un 10% más que en los últimos años.
"Faltan agentes, faltan medios y faltan mejores salarios. Además, la Justicia en España está colapsada. Los juzgados se hacen cargo de macroprocesos de narcotráfico sin tener los medios para sacarlos adelante y los abogados especializados, los llamados 'narcoabogados', se aprovechan de esto para desbaratar un montón de operaciones de la policía", concluye el periodista.
El estrecho de Gibraltar, Galicia, Valencia... Las rutas de la droga se multiplican en España ante la desesperación de un cuerpo policial que, tras perder a dos compañeros, piden al Gobierno más medios y la ayuda de la Armada para combatir al narco.
El este de la República Democrática del Congo está siendo escenario de importantes enfrentamientos entre el Ejército y los rebeldes del M23. Un conflicto que ha provocado el despliegue de tropas internacionales africanas, incluyendo 2.900 soldados sudafricanos, para luchar contra ese grupo, respaldado por Ruanda. El M23 asegura defender los derechos de una minoría, pero las autoridades de la RDC les acusan de estar detrás de los recursos naturales del territorio.
El pasado jueves, dos militares sudafricanos fallecían en un ataque en el este de la República Democrática del Congo. Estaban desplegados para ayudar a las tropas congoleñas en su lucha contra el movimiento rebelde del 23 de Marzo, el 23M.
Este grupo, respaldado por la vecina Ruanda, ha ganado terreno recientemente embanderando su lucha en la defensa de la minoría banyamulenge, un grupo étnico de origen tutsi. Sin embargo el gobierno nacional, así como parte de la comunidad internacional, les acusan de querer tomar el territorio para explotar sus recursos, entre ellos uno muy preciado como el litio, en beneficio de Ruanda.
RFI entrevistó a Tshimpanga Matala, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Lubumbashi. Considera que el M23 es una forma de blanquear la ofensiva ruandesa, disfrazándola de grupo rebelde: "Lo que se llama M23 no son rebeldes congoleños. Son soldados ruandeses establecidos en el este del Congo para proceder al pillaje y al robo de materias primas. Pero han conseguido integrar en su grupo a unos congoleños corruptos para hacer que el movimiento sea considerado como congoleño. Pero no es congoleño, es ruandés."
Matala defiende la tesis de que detrás hay una lucha encubierta de Ruanda por los recursos minerales de la zona: "Ruanda necesita materias primas. Cuando ha encontrado que con esto mejora sus ingresos, ha decidido robar en el Congo para invertir en Ruanda, que es escencialmente un país agrícola".
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La ONU ha condenado la última ofensiva del M23, pero desde RDC se entiende que actuán con cierta tolerancia de parte de grandes potencias occidentales. Por ello Kinsasa aprobó la llegada de tropas interafricanas, encabezadas por Sudáfrica. Y es que la lucha de intereses ha provocado que el conflicto se internacionalice, tanto dentro como fuera del continente.
“Es ahí donde han venido los sudafricanos. se han implicado totalmente porque Sudáfrica tiene muchos intereses en RDC. No quiere ver al Congo desestabilizado por los países del este. Ahora se está dando un 'enfrentamiento' entre los países de África del Este y África Austral. Es ahí donde han venido las tropas sudafricanas, esta vez no para proceder al cese el fuego, sino para entrar en la guerra", explica el profesor Matala.
Además, el docente alerta de que los intereses van más allá del continente: "El problema ya se está internacionalizando. No es un problema regional, es un problema internacional porque Sudáfrica se ha dado cuenta de que detrás de Ruanda está Occidente. Sudáfrica forma parte de los BRICS, donde están Rusia y China, y quiere hacer un contrapeso. El conflicto se podía haber resuelto condenando a Ruanda pero se está internacionalizando y no sabemos adónde puede llegar".
Para las trabajadoras de la floricultura, San Valentín no es color de rosa. Los millones de rosas que produce Colombia para el mercado estadounidense implica cadencias de trabajo aceleradas y exposición a los agroquímicos, señala un informe.
Claveles, hortensias, y las inevitables rosas, este año, la agroindustria Colombia prevé exportar 700 millones de tallos de flores, principalmente a Estados Unidos, para responder al boom de la demanda durante el día de San Valentín. La cantidad es tal que entre 30 y 40 vuelos diarios despegan dcon cajas de flores a bordo para surtir el mercado mundial en estas fechas.
El sector de la floricultura de Colombia, segundo exportador mundial de flores después de Holanda, realiza el 15% de sus ventas durante el período de San Valentín.
El negocio es próspero, pero representa duras condiciones laborales para las trabajadoras que siembran, cosechan y empacan las flores, señalan varios estudios de salud pública en Colombia.
En una investigación titulada Salud, trabajo y capital: el caso de las mujeres trabajadoras de la agroindustria de flores de Madrid, Colombia (2022), Amparo Hernández Bello, médica social y profesora de la Universidad Javeriana detalla las “posturas de rodillas, en cuclillas”, los “cambios importantes de temperatura en el día en el invernadero”, las “actividades mecánicas que tienen efectos osteomusculares” y el “contacto con agroquímicos”, al que son sometidas las trabajadoras de la floricultura en la región de la Sabana de Bogotá.
Enfermedades respiratorias, dermatológicas, alergias y estrés derivado de la presión laboral son algunos de los impactos reportados por las empleadas. Ante los múltiples señalamientos e informes sobre la exposición a los plaguicidas en la producción de flores en Colombia se ha regulado el uso de ciertos pesticidas.
Por ello, según la profesora Hernández-Bello se han observado algunas mejoras en las condiciones laborales. “Hay una normatividad que aboga por que mejoren las condiciones de trabajo, por lo menos, menos flexibilidad en los contratos y menos precariedad en términos de la protección social, sin embargo, existen todavía empresas que no acogen del todo las normas”, observa la profesora.
“Creo que sí hay un proceso de formalización sobre todo en lo que a elementos de protección personal se refiere, cuando se aplican los plaguicidas, eso puede haber mejorado, pero no es lo único que afecta a la salud de las mujeres”, subraya Hernández-Bello.
Además, la ley obliga a las empresas a suministrar trajes y guantes a las empleadas para limitar su contacto con estos productos. Normas que no siempre se cumplen, debido al trabajo bajo presión.
Entrevista: Amparo Hernández-Bello, médica social, profesora de la Universidad Javierana de Bogotá.
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En el "Enfoque internacional", enfocamos reflectores sobre un tema de la actualidad mundial para analizarlo en profundidad, con entrevistas a expertos y actores del sector político y social.

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