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El este de Francia acoge estos días la fase final de la Operación Orión 26, el mayor ejercicio militar realizado en Europa desde la Guerra Fría que incluye miles de soldados, medios aéreos y terrestres. El objetivo es prepararse para conflictos cada vez más complejos, en un contexto estratégico marcado por la invasión rusa a Ucrania. Un reportaje de Raquel Villaécija.
El helicóptero de combate Caimán acaba de despegar. Otras nueve aeronaves lo acompañan en una misión concreta: aniquilar, mediante drones, las posiciones de un ejército enemigo. No se trata de un ataque real, sino de un simulacro integrado en las maniobras de la Operación Orión 26, considerado el mayor despliegue militar en Europa desde la Guerra Fría. El ejercicio pretende entrenar a los ejércitos de la OTAN ante un escenario de guerra de alta intensidad.
Hugo es piloto de combate del ejército francés y explica cómo se desarrolló la operación.
"La misión se llevó a cabo en varias fases. En primer lugar, el despegue de las diferentes patrullas de helicópteros para realizar una infiltración táctica. La aviación ligera del ejército cuenta con capacidades para vuelos tácticos, camuflándose en el terreno y operando con seguridad".
Según relata, "todos los objetivos enemigos fueron destruidos en la zona de acción, antes de que las patrullas se reagruparan y regresaran conjuntamente a la base".
En este simulacro de ataque aéreo participaron también dos helicópteros del Ejército español. Al mando de uno de estos aparatos se encontraba el teniente José Antonio Ampuero, quien subraya la importancia de este tipo de ejercicios conjuntos.
"Tenemos una situación táctica simulada. Al final, nuestra misión es estar preparados para lo que sea. Este tipo de maniobras integradas con otros ejércitos nos ayuda mucho, sobre todo de cara al futuro: ganar fluidez, tener ya un pre-entrenamiento con el resto de países, saber cómo trabajan ellos y cómo adaptarnos a su maniobra, y que ellos se adapten a la nuestra".
En total, 12.500 soldados de una decena de países participan en estos ejercicios militares, que comenzaron en febrero y entran ahora en su fase final, prevista para prolongarse durante tres meses. Durante este tiempo se han simulado distintos escenarios de una guerra de alta intensidad, recreando condiciones lo más realistas posible.
El teniente Manuel Gómez Limón, del Batallón de Helicópteros del Ejército español, explica: "Estamos constantemente con nuestros aliados entrenándonos para estar listos si fuera necesario, listos para desplegar en cualquier momento y hacer en un escenario real lo mismo que estamos haciendo aquí. Por eso intentamos que las condiciones sean lo más realistas posibles: tanto en las condiciones de vida como en la definición del plan táctico, enemigos, amigos, etcétera. Son ejercicios necesarios porque nos permiten buscar sinergias muy importantes haciendo estos ejercicios conjuntos, aportando cada país sus capacidades, sus conocimientos y, por supuesto, sus medios y su personal. Cada vez es más vital una participación internacional bien organizada y coordinada entre diferentes países".
Al cierre de la primera conferencia internacional sobre la salida de las energías fósiles nuestra enviada especial a Santa Marta, Najet Benrabaa, subraya algunos puntos clave que deja este encuentro inédito: la creación de un panel científico dedicado a la eliminación de los combustibles fósiles, el desarrollo de hojas de ruta nacionales para planificar la transición energética y el análisis de los obstáculos financieros, en particular la deuda y las subvenciones a las energías fósiles.
"El futuro, colegas, es sin fósiles, ni en los combustibles ni en la política". Con estas palabras cerró su intervención la ministra colombiana de Medio Ambiente, Irene Vélez Torres, entre aplausos, en esta conferencia inédita con participación de 56 países.
Fue un tono directo que encontró eco entre los participantes, como Andrea Cardoso, profesora de la Universidad del Magdalena y especialista en la industria del carbón, que forma parte del panel científico creado para el evento.
"Es un buen comienzo, con muy buena energía y muy buenas intenciones de colaborar entre países y entre distintos delegados. El objetivo no era negociar nada, a diferencia de la COP. Queremos seguir trabajando en ello. El entusiasmo compartido aquí ha sido contagioso", señala.
El reto ahora es convertir ese impulso en acciones concretas. Es justamente lo que espera Alexandre Naulot, responsable del Tratado de No Proliferación de los Combustibles Fósiles.
"La próxima conferencia será organizada por Tuvalu, copatrocinada por Irlanda. Y, sobre todo, Tuvalu es parte de las discusiones sobre el tratado. Esperamos que, junto con los otros 17 países que participan en las negociaciones, centre los debates de la conferencia en un nuevo tratado".
Mil quinientos participantes, cinco días de debates. Santa Marta estuvo a la altura. Las palabras están sobre la mesa. Ahora falta darles vida, de aquí a 2027 y más allá.
A partir del próximo viernes 1° de mayo, Emiratos Árabes Unidos no formará parte de la OPEP - la Organización de Países Exportadores de Petróleo-, una decisión que tendrá consecuencias no solo regionales, sino también para América Latina, según Jorge León, jefe de análisis geopolítico en la consultora Rystad Energy.
En medio de la crisis en el Golfo y de la parálisis del estratégico estrecho de Ormuz, Emiratos Árabes Unidos sorprendió al anunciar este martes su retirada de la OPEP y de su extensión OPEP+. La decisión se produjo en un contexto de crecientes tensiones regionales y de bloqueo de una de las vías marítimas más importantes para el tránsito de petróleo mundial.
Según Jorge León, jefe de análisis geopolítico en la consultora Rystad Energy, las razones de este giro se venían gestando desde hace años. En el plano geopolítico, se ha observado una creciente división entre Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. "Hemos visto en los últimos años discrepancias sobre la guerra de Yemen y sobre la reciente guerra en Oriente Medio", apunta León.
Mientras Abu Dabi se ha alineado de forma más clara con Israel y Estados Unidos, Riad ha adoptado una postura más distante respecto a esa alianza, lo que ha acentuado la brecha entre los dos socios clave del Golfo.
A ello se suma un componente económico relevante. Emiratos Árabes Unidos está detrás de una capacidad productiva de petróleo muy superior a la que le permitían las cuotas fijadas por la OPEP. "Antes de la guerra, la cuota emiratí rondaba los 3,5 millones de barriles diarios, nivel que coincidía con su producción efectiva. Sin embargo, el país dispone de una capacidad cercana a los 5 millones de barriles diarios", explica el experto.
Impacto a largo plazoEmiratos cuenta con un volumen considerable de capacidad ociosa, fruto de fuertes inversiones realizadas para aumentar su potencial de bombeo. Desde la óptica de Abu Dabi, esta capacidad infrautilizada representa un coste elevado sin perspectivas claras de ser aprovechada en el marco de las restricciones del cártel.
Ese pais es el tercer mayor productor de la OPEP y aporta alrededor del 10% del crudo. A pesar de la magnitud de la decisión, los mercados reaccionaron con calma: no se registró una caída drástica en los precios.
"El impacto inmediato ha sido prácticamente nulo porque el estrecho de Ormuz está cerrado. El precio del petróleo prácticamente ni se movió con el anuncio", dice Jorge León. En estas condiciones, aunque Abu Dabi abandone este viernes la OPEP, no puede materializar de forma rápida un aumento de producción, ya que no tiene la posibilidad física de exportar esos volúmenes adicionales debido al bloqueo del paso marítimo. "No puede sacar esas exportaciones", subraya León.
Mayor competencia para LatinoaméricaEl escenario cambiará cuando se reabra el estrecho. En ese momento se podrá medir el impacto real de la decisión, ya que Emiratos Árabes Unidos tendrá margen para elevar su producción y colocar más crudo en el mercado internacional.
Jorge León considera que, una vez restablecido el tránsito por Ormuz, "sí que vamos a ver el impacto real de la decisión de Emiratos Árabes Unidos, que podrá aumentar su producción", lo que derivaría en precios del petróleo algo más bajos que en el caso de que hubiera permanecido dentro de la OPEP.
Este efecto de presión a la baja no será favorable para los países productores, especialmente en América Latina. "Para Estados cuya producción está creciendo rápidamente —como Guyana, Argentina o Brasil—, habrá un aumento de la competencia por la llegada de mayores volúmenes de crudo desde Oriente Medio". Esto supone un desafío para los ingresos de las economías exportadoras emergentes de la región.
El 26 de abril de 1986, el mundo presenció uno de los peores desastres nucleares de la historia: la explosión del reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil, en la entonces Unión Soviética (actual Ucrania). Cuatro décadas después, las consecuencias de aquel accidente siguen siendo visibles, y su relato sigue siendo un recordatorio de los riesgos de la energía nuclear cuando se priorizan la improvisación y la falta de seguridad.
Para entender qué salió mal, hablamos con Alfredo García, supervisor y divulgador nuclear, quien explicó en detalle los errores que llevaron a la catástrofe.
La noche del accidente, los responsables de la central decidieron realizar una prueba de seguridad para evaluar si el reactor podía auto refrigerarse en caso de un apagón eléctrico. La idea era comprobar si, tras una desconexión de la red, la inercia de la turbina podía generar suficiente electricidad para mantener las bombas de refrigeración en funcionamiento hasta que arrancaran los generadores diésel de emergencia.
Sin embargo, la prueba se llevó a cabo en condiciones inadecuadas recuerda. Se bloquearon sistemas de seguridad para realizar la prueba, una decisión que violaba los protocolos. Además los supervisores no estaban bien formados, lo que aumentó el riesgo de errores. “Lo hicieron además en unas condiciones malas desde el punto de vista de la red, porque la red no estaba en ese momento en condiciones de permitir que parara el reactor”, añade Alfredo García, supervisor y divulgador nuclear.
El reactor número 4 de Chernóbil, aunque relativamente nuevo (solo llevaba dos años en funcionamiento), tenía un diseño de los años 60. Este tipo de reactores, conocidos como RBMK, fueron creados originalmente para producir plutonio con fines militares, y la generación de electricidad era solo un subproducto.
Una de sus mayores deficiencias era la falta de un edificio de contención, una estructura de hormigón y acero diseñada para evitar fugas radiactivas en caso de accidente. Todos los reactores modernos cuentan con esta protección, pero Chernóbil carecía de ella.
“La prueba salió muy mal”
Durante la prueba, el reactor experimentó lo que los expertos llaman una "excursión de potencia": la energía generada se multiplicó al menos por diez en cuestión de segundos. Esto provocó un aumento brutal de la temperatura en el combustible nuclear, generando una explosión de vapor.
“Esa explosión física lo que hizo fue romper la tapa a la parte superior del reactor, y como esa central nuclear no tenía un edificio de contención, como tienen todos los reactores actuales, se produjo una emisión radiactiva al exterior”, puntualiza el experto García.
Una parte importante del cuero de los coches de lujo se produce deforestando ilegalmente el segundo bosque virgen más extenso de América del Sur: el Gran Chaco paraguayo. Desde allí y hasta Roma han viajado dos líderes del pueblo indígena ayoreo para recordárselo a las autoridades italianas y hasta al Vaticano.
“Vinimos para defender a nuestra gente que está ya en la comunidad en territorio. Necesitamos ayuda de cualquier país que quiera ayudarnos para defender el derecho a tener tierra “, declararon los líderes a su llegada a Italia, donde permanecieron hasta este viernes 24 de abril.
Porai vivía en el bosque con su familia donde tejían su ropa y moldeaban sus propias ollas de barro. Cazaban jabalíes, asaban tortugas, sembraban calabazas. Recorrían cientos de kilómetros a pie cada mes. A veces, buscando sal o una laguna de agua dulce, atravesaban la frontera entre Paraguay y Bolivia sin siquiera saberlo. Pero en 1986, misioneros católicos y evangélicos entraron en el bosque para sacarlo a él y a toda su familia a la fuerza.
El secuestro fue tan violento que cuatro personas murieron en el forcejeo.
Ese día, en total 40 hombres y mujeres indígenas ayoreo fueron obligados por los religiosos a caminar hasta un campo de concentración. Muchos murieron de enfermedades para las que no tenían anticuerpos y los que sobrevivieron quedaron en shock durante años. Después, el bosque comenzó a ser talado.
Esta semana Porai Picanerai ha recorrido los pasillos del Congreso y el Gobierno italiano y las plazas de Roma y del Vaticano. Ha viajado en avión por primera vez para decirles en persona a los europeos que la deforestación está a punto de provocar el genocidio de su pueblo, el ayoreo, que mantiene miembros viviendo en aislamiento voluntario como vivía él y su familia antes del contacto forzado. Y que el motivo es absurdo.
Porai Picanerai y Darajidi Rosalino Picanerai, se reunieron con autoridades del Vaticano, con representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno italiano y también acudieron a una audiencia ante el Comité de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados. Además participaron en una concentración pública con pancartas en Milán junto a dos líderes del pueblo indígena Waorani.
La visita a Italia llega en un momento crucial, ya que antes de finales de abril la Comisión Europea procederá a una revisión del Reglamento de la UE sobre deforestación (EUDR - European Deforestation-free Regulation), y la industria de cuero italiana está presionando, también a través del Gobierno italiano, para que el cuero sea excluido de la lista de productos que deberán someterse a dicho reglamento, el cual impone un rastreo completo de las materias primas en riesgo de deforestación a lo largo de toda su cadena de suministro.
"No pueden estar seguros de si su cuero está libre de deforestación"
Empresas ganaderas tumban ilegalmente su bosque para criar vacas y extraer el cuero para su exportación. ¿A dónde? Precisamente a Italia. Donde la empresa Pasubio ha estado importando este cuero durante años para venderlo a empresas como Jaguar, Porsche o BMW, según informa la ONG inglesa Survival.
“Esto quiere decir que actualmente los compradores de cuero y carne de vaca paraguaya no pueden estar seguros de si su cuero está libre de deforestación y sufrimiento de los ayoreos”, explicó a RFI Teresa Mayo, investigadora española de Survival.
Tras las denuncias, en 2023, Pasubio dejó de importar cuero de Paraguay y declaró que el sistema de trazabilidad de las empresas paraguayas no garantizaba que el cuero fuera producido sin deforestar ilegalmente.
“Lo que estamos pidiendo a Italia es que se aseguren de que el cuero que compran de Paraguay no esté vinculado a la deforestación del territorio ayoreo. Actualmente no existe en Paraguay un sistema fiable de trazabilidad por geolocalización de las vacas desde su origen hasta el matadero, ni después hasta los destinos de exportación”, añadió.
Pero la tala ilegal en el territorio reservado por ley a los ayoreo continúa ante la inacción del gobierno.
El lunes 20 de abril, un estudiante de la universidad pública de Tegucigalpa perdió un ojo durante la represión policial de la protesta que se llevó a cabo enfrente del Congreso Nacional. Los estudiantes se oponían a la reducción prevista del presupuesto para su Alma Mater. Los órganos de veeduría se preguntan si este acontecimiento marcará la pauta del nuevo gobierno derechista hacía las protestas ciudadanas.
“Fuera la Racha”, gritaron el lunes pasado los estudiantes, en referencia al lema del presidente Nasry Asfura que propone restablecer la economía del país con una política de austeridad. Un sinsentido, según el presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios de Honduras.
“El artículo 161 de nuestra Constitución manda que se le asigne 6% del presupuesto general de la República a la universidad. Actualmente el proyecto de presupuesto presentado por la Secretaría de Finanzas apenas alcanza un 1.61%”
Por defender sus derechos, los estudiantes fueron gravemente reprimidos. Uno de ellos perdió su ojo. Una señal alarmante para Oslin Cantillano, coordinador del Banco de Datos sobre Derechos Humanos y violencia política. "Que estemos empezando un nuevo gobierno, con apenas 90 días, y que ya tengamos una represión en contra de los estudiantes, eso habla de la intolerancia a los reclamos. Podemos observar el comportamiento de las fuerzas de seguridad que, en los gobiernos nacionalistas, tienen siempre actitudes de violencia y represión", indicó.
Bajo los gobiernos del Partido Nacional, los estudiantes fueron un blanco de persecución estatal, según Cantillano. "Se trata del levantamiento de perfiles, de la implantación de pruebas para criminalizarlos después. Sirve para levantar expedientes y luego acusarlos de distintos delitos", alertó.
Sin embargo, Daniel Cáceres, Director del Observatorio del Comisionado Nacional de Derechos Humanos, se mantiene prudente: "Sería muy prematuro para la institución identificar patrones por parte del gobierno. Sin embargo, lo que decimos siempre es que las autoridades más denunciadas aquí, en el Comisionado de Derechos Humanos (CONADEH), son los agentes policiales y militares".
Cáceres denuncia también que se trata de un problema estructural ya que "nunca ha habido una política de seguridad ciudadana adecuada en el país. Se ha utilizado la mano dura en cualquier intervención. El uso de proyectiles de goma está prohibido por parte de las Naciones Unidas, y también hay una prohibición absoluta de apuntar hacia ciertas partes del cuerpo, por ejemplo, la cara", recordó.
Finalmente, el presupuesto general aprobado por el Congreso Nacional no recortó las finanzas de la Universidad Nacional, pero tampoco las aumentó como lo exigían los manifestantes.
Según un nuevo informe del Consorcio de Protección de Cisjordania, los colonos israelíes estarían sometiendo a los palestinos a violencia sexual y otras formas de abuso de género como herramienta para desplazar a las comunidades palestinas en Cisjordania.
El Consorcio de Protección de Cisjordania publicó un nuevo informe, según él cual los colonos israelíes estarían sometiendo a los palestinos a violencia sexual y otros abusos para desplazarlos. Para dicho documento se realizaron 83 entrevistas en 10 comunidades palestinas afectadas por violencia de colonos que tienen restricciones de movimiento.
Allegra Pacheco, jefe de misión del Consorcio de Protección de Cisjordania a cargo de este estudio, señaló en entrevista con RFI que encontraron un patrón de uso de violencia sexual. “Este tipo de violencia incluye el acoso sexual, la exhibición indecente, amenazas de violación, vigilancia de espacios íntimos, hostigamiento, humillación y, en el caso de los hombres, desnudo forzado e incluso intentos de agresión sexual”, indicó.
Pacheco asegura que realizaron la investigación de campo en 10 comunidades y allí descubrieron que el principal detonante que les obligaba a abandonar sus hogares y comunidades era la violencia de los colonos. “El 70% afirmó que la violencia sexual era la más agresiva hacia ellos y el motor que les impulsaba a abandonar sus comunidades. Más de 5.600 palestinos se han visto obligados a desplazarse debido a la violencia de los colonos; 38 comunidades han desaparecido", aseguró.
Según el Consorcio, que es liderado por la ONG Consejo Noruego para los Refugiados (NRC, por sus siglas en inglés), se trata de las comunidades palestinas en la zona más grande de Cisjordania, llamada Zona C, bajo control total de Israel y donde la Autoridad Palestina no puede entrar, según los acuerdos de Oslo. El informe menciona que los incidentes de violencia ocurren frecuentemente en presencia de fuerzas israelíes, que no intervienen.
"Uno de los mayores problemas que vemos en la violencia de los colonos es la falta de rendición de cuentas por parte de las autoridades israelíes para detener a los perpetradores, arrestarlos y exigirles responsabilidades. Esto fortalece a los agresores y los dejan allí”, indicó Pacheco.
El organismo también denuncia que a los agresores no los sacan de los asentamientos y puestos de avanzada que están al lado de la comunidad. “Es como dejar al atracador de bancos, al presunto atracador, dentro del banco. Por lo tanto, la comunidad internacional tiene que ejercer más presión sobre los israelíes para que detengan y retiren a los perpetradores, pero la comunidad internacional también tiene la obligación de proteger a estas comunidades. En este momento, bajo la ocupación, se supone que el ejército israelí debe proteger, pero no lo hace”. Indicó.
La tregua con Líbano no se traduce en alivio para muchos residentes del norte de Israel, que cuestionan al gobierno y consideran insuficiente la respuesta militar frente a Hezbolá. Informa Janira Gómez Muñoz, corresponsal de RFI en Jerusalén.
Aunque el norte de Israel es la zona más castigada por los proyectiles de Hezbolá numerosos habitantes no comparten el alivio general por la tregua de 10 días entre Israel y Líbano y se sienten traicionados por el Gobierno. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, había prometido una "victoria total", pero para muchos esta se ha convertido en un alto el fuego impulsado por Donald Trump con el objetivo de preservar el diálogo entre Washington y Teherán.
Rige una tregua entre Israel y Líbano, pero en el lado israelí de la frontera, a apenas 400 metros del territorio libanés, la desescalada apenas se percibe. Continúan entrando tanques, camiones cisterna y vehículos militares. Además, se escuchan con frecuencia disparos de artillería y explosiones controladas, como se ha podido constatar sobre el terreno.
Estos disparos proceden de las tropas israelíes, que ocupan cerca del 6% del sur de Líbano. El objetivo es convertir la zona en un área deshabitada que funcione como franja de seguridad, similar a la establecida en Gaza. Sin embargo, para los residentes del norte de Israel, estas medidas no son suficientes. Tras semanas de promesas de una derrota total de Hezbolá, muchos se muestran críticos con el alto el fuego. En la principal ciudad fronteriza israelí, incluso, se han cerrado escuelas y edificios públicos como forma de protesta.
"Es como una traición""Estamos muy enfadados con la tregua. Muchísimo. Lo siento como una traición del Estado. Por un lado, nos hablan de seguridad hasta el final; por otro, de un alto el fuego. No tiene sentido", afirma Ori Mogel, residente y reservista.
Mogel, de 32 años, es portavoz de Misgav Am, un kibutz situado junto a la frontera con Líbano y fundado en 1945, antes de la creación del Estado de Israel. Defiende una nueva ocupación militar del sur libanés, pese a los precedentes fallidos, y asegura que su prioridad es mantener a Hezbolá alejado de su familia.
"Es necesario crear una distancia de unos pocos kilómetros. Estaríamos satisfechos con una zona de seguridad de 4, 5 o 10 kilómetros… aunque, si dependiera de mí, serían 200 kilómetros, y cualquiera que entrara allí sería aniquilado".
El miedo marca la vida en las localidades fronterizas. Según un sondeo, el 65% de los residentes se siente abandonado por el Estado. Miles de personas abandonaron la zona en octubre de 2023, cuando Hezbolá abrió un frente en el norte un día después del ataque de Hamás y del inicio de los bombardeos en Gaza. La evacuación fue generalizada y muchos aún no han regresado.
"¿Dónde está la victoria total?"En Kiryat Shmona, principal ciudad del norte, el ayuntamiento ha colocado carteles con el lema "¿Dónde está la victoria total?". El pasado domingo organizó autobuses hacia Jerusalén para manifestarse frente a la Embajada de Estados Unidos. En una de las pancartas podía leerse: "Hezbolá da las gracias a Trump".
David Hai Cabeza, panadero de 67 años nacido en Kiryat Shmona, fue soldado en conflictos anteriores, pero no cree posible una derrota definitiva de Hezbolá.
"No existe una victoria total y permanente sobre Hezbolá. Es imposible dejarlos fuera de combate. Hezbolá es una ideología", sostiene.
Tampoco ve factible la paz. En su opinión, el escenario será de conflicto recurrente: "Cada diez años habrá una guerra. Así son las cosas".
Myriam, judía religiosa de 80 años, ofrece una visión distinta. Celebra poder salir a comprar sin sirenas antiaéreas y se muestra más comprensiva con la tregua promovida por Estados Unidos.
"Netanyahu actúa en función de Trump, porque le ha dado mucho a Israel y no puede decirle que no. Trump dice: 'Intentémoslo, quizá funcione'".
El descontento con la tregua se ha convertido en un elemento de campaña a seis meses de las elecciones en Israel. Según encuestas, el 69% de la población rechaza el acuerdo —una cifra que alcanza el 90% entre los votantes de la coalición de Gobierno— y el 56% prefiere un cambio de primer ministro. Estos datos suponen un nuevo revés para Netanyahu, en un contexto en el que la oposición se acerca o alcanza la mayoría necesaria para relevarlo.
Por primera vez en cuatro décadas, representantes de Israel y de Líbano mantuvieron el martes conversaciones directas a alto nivel. ¿Qué piensa la gente de Beirut de este diálogo con el vecino Estado?
Ahmed, peluquero en el barrio Hamra de Beirut, de mayoría musulmán sunita, se sintió incómodo al ver las imágenes de la reunión, y asegura que la mayoría en su país opina lo mismo sobre el acercamiento con Israel: “Al 80% de la población libanesa les disgusta. Solo le gusta al otro 20%”.
“Esto no me representa”
Según Ahmed, ese 20% lo conforman en buena medida los seguidores de formaciones cristianas. Pone como ejemplo el partido Fuerzas Libanesas que, durante la guerra civil a finales del siglo 20, se alió con Israel.
Si tiene que existir un diálogo, él limita su alcance: “A mí me parece bien que se definan las fronteras y que se frene la guerra, pero sin establecer relaciones de paz. No quiero una embajada israelí en Líbano”, afirma.
En una calle cercana se encuentra un grupo de hombres que la guerra ha expulsado de su pueblo del sur de Líbano, Bint Jbeil. Está a tres kilómetros de Israel y allí se registran estos días los mayores combates.
Mohamed Baydun, el notable de ese municipio, dice no sentirse representado por el diálogo mantenido con los israelíes: “Por descontado que no. Como persona nacida y crecida en el sur del Líbano, como libanés chiita, esto no me representa, ni a mí ni a mi familia. Mi casa está destruida y no sé si has visto lo que ha ocurrido en Bint Jbeil, pero ahora mi pueblo es como Hiroshima”, señala.
El mukhtar Baydun resume en pocas palabras lo que espera de su relación con sus vecinos israelíes: “Que se queden de su lado de la frontera y que nos dejen en paz. Eso es todo lo que queremos”, subraya.
“Me encantaría ir a Jerusalén”
Pero no todos los libaneses piensan así. En Ashrafieh, el distrito cristiano de Beirut, Edmund no cierra la puerta a un posible acercamiento con Israel: “Tenemos que establecer relaciones de paz entre nosotros, pero que no sea entre un fuerte y un débil. Lo que no aceptan que les hagan a ellos, que no nos lo hagan a nosotros”, explica.
Opiniones como éstas son posibles por el modo en el que los bombardeos israelíes evitan por lo general las zonas de mayoría cristiana donde Edmund, como otros, aceptarían recibir turistas israelíes para cumplir a cambio el sueño de visitar Jerusalén.
“¿Por qué no? Si tenemos relaciones de paz, ¿por qué no? Me encantaría ir a Jerusalén para ver las iglesias donde estuvo Jesús. Soy cristiano. Ellos se beneficiarían de esto y nosotros también. No está lejos de nosotros, está a solo una hora”, asegura.
Colombia perdió otro glaciar a causa del cambio climático. El Cerros de la Plaza, ubicado en la Sierra Nevada del Cocuy, en el norte del país fue declarado extinto, con base a datos satelitales. Esta desaparición refleja el peligro que corren los glaciares andinos. RFI conversó con el glaciólogo colombiano Jorge Luis Ceballos que monitorea los glaciares del país.
"Lo que nos están diciendo los glaciares es que este clima no es para nosotros”. Desde la Sierra Nevada del Cocuy, el glaciólogo colombiano Jorge Luis Ceballos observa desde hace varios años el derretimiento glaciar a causa del cambio climático. Su posición de testigo lo convierte también en mensajero de los glaciares tropicales, principalmente ubicados en Suramérica y particularmente frágiles ante el cambio climático.
“Los glaciares aquí en Colombia son como una alarma que se activó desde mediados de los años 80. Ya venían derritiéndose naturalmente desde hace 150, 170 años, pero se aceleró con esta revolución industrial”, explica el científico del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).
Según los datos satelitales, el glaciar Cerros de la Plaza venía degradándose muy rápidamente en los últimos años, “en especial con el último fenómeno El niño, el del 2023-2024”, explica Ceballos.
El aumento de las temperaturas - ligado al efecto invernadero de nuestras emisiones de CO2 -, la disminución de las precipitaciones fueron los principales factores que acabaron con el Cerros de la Plaza, un glaciar particularmente vulnerable dado que apenas superaba los 5000 metros de altitud. “Estos glaciares tropicales ecuatoriales que no superen los 5000 metros de altitud están destinados a desaparecer en el corto plazo”, advierte el glaciólogo.
Ocho glaciares colombianos se extinguieron desde el siglo XIX
En marzo, el Cerros de la Plaza se agregó entonces a la lista de los glaciares colombianos extintos. “El siglo pasado, por ejemplo, se extinguieron ocho pequeños glaciares también por esa misma condición, muy pequeños, muy bajitos”, recuerda el glaciólogo.
Actualmente quedan seis glaciares en Colombia: la Sierra Nevada de Santa Marta, la Sierra Nevada de El Cocuy o Güicán, y cuyo nombre indígena es Sisuma; y cuatro volcanes nevados: el Ruiz y el Santa Isabel, que está próximo a extinguirse, el Tolima y el Huila.
El derretimiento de los glaciares andinos refleja una tendencia global. Según un estudio publicado en la revista Nature Climate Change en 2025, con el aumento de 1,5 grados de la temperatura global, la mitad de los glaciares del mundo desaparecerá de aquí a finales del siglo, un límite de temperatura que muy probablemente será superado si no reducimos drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.
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En el "Enfoque internacional", enfocamos reflectores sobre un tema de la actualidad mundial para analizarlo en profundidad, con entrevistas a expertos y actores del sector político y social.

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