Estamos otra vez de resaca por las recientes elecciones municipales, autonómicas y europeas celebradas el 26 de mayo. Por eso, repasamos algunas de las anécdotas que nos ha dejado la última fiesta de la democracia. La mayoría de ellas han tenido lugar en la España vaciada, como Rojales, el pueblo alicantino en el que desde los años 50 siempre ha sido el alcalde alguien llamado Antonio. O los empates a votos que tuvieron que resolver a cara o cruz lanzando una moneda al aire en Barrado, Cáceres, y en Hombrados, Guadalajara. Por su parte, en Estepa de San Juan, Soria, cuatro de sus siete vecinos eran candidatos a alcalde. En Salcedillo, Teruel, votaron en 12 minutos porque celebraban su romería en honor a la Virgen de la Silla. Pero el récord en votar se lo ha llevado, una vez más, Villarroya, un pueblo de La Rioja que, a pesar de contar para estos comicios con dos electores más, ha cerrado su colegio electoral al minuto y medio de haberlo abierto porque ya habían votado sus ocho habitantes.