Francia hoy

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Francia hoy episodes

  • Francia hoy - Madrugar en el mayor mercado de Europa
    Cada día, 9.500 toneladas de productos frescos pasan por el mercado mayorista de Rungis, cerca de París. El es más grande de Europa. Con la ingeniera agrónoma argentina Carina Rutgerson, RFI descubrió el mundo nocturno y fascinante de Rungis que, en este año 2019, cumple 50 años.
    18 min
  • Francia hoy - Albergue ciudadano de refugiados en París
    Cada día, miles de migrantes llegan a Francia huyendo de países en guerra o de la pobreza, creando una crisis social y política sin precedente. Según cifras aproximativas, cada días, alrededor de mil personas adultos y niños duermen en las calles por falta de espacio en los hogares financiados en parte por el estado. Para ayudarles la ONG “Utopia 56"  puso en marcha un sistema que pone en relación los parisinos con los migrantes para una “acogida ciudadana”. Natalia Olivares estuvo en Porte d'Aubervillier donde llegan los migrantes y siguió a unas de esas familias recién llegadas.
    11 min
  • Gran Debate Nacional: cuando los franceses comparten el micrófono
    El presidente Emmanuel Macron inauguró en enero el "Gran Debate Nacional". Una serie de encuentros abiertos que nacieron en respuesta a las protestas de los chalecos amarillos y en los que cada quien puede expresar públicamente sus quejas o sus propuestas políticas. RFI asistió a una de estas reuniones en París. 
    Un reportaje de Melissa Barra, en París.
    Son las seis y media de la tarde en el distrito 15 de París. Martine Granier, como varios centenares de habitantes de esta zona de la capital francesa, asiste a su segundo debate en el marco del "Gran Debate Nacional". "Me parece muy interesante poder escuchar todo lo que la gente reclama", cuenta. "Quería saber lo que se está reclamando este distrito, para conocerlo mejor. En realidad me di cuenta de que no conocía bien mi barrio."
    La inmensa sala de reunión de la alcaldía del distrito 15 de París acoge su segundo debate nacional, uno de los miles de encuentros que han tenido lugar en Francia entre enero y marzo.
    Esa noche, no hay ningún representante del partido oficialista La República En Marcha (LREM). Fue Philippe Goujon, alcalde del distrito y uno de los jefes del partido opositor de derecha Los Republicanos, quien organizó el encuentro. "Desde principios de enero, vi que los cuadernos de quejas y propuestas, que se dejaron a disposición del público en la alcaldía, se llenaron rápidamente", explica el alcalde, quien recibió más de 300 páginas de reclamos. "La preocupación más grande en este barrio, que me parece representar al país, es la cuestión fiscal, el tema del impuesto pagado por individuos y empresas. A la vez se pide más servicio público pero menos impuestos."
    "Nosotros también tenemos reivindicaciones"
    Durante más de tres horas, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, toman el micrófono por turnos para destacar lo que según ellos se debe mejorar políticamente. El gobierno francés decidió que las consultas se harían en torno a cuatro temas amplios: la fiscalidad, el medio ambiente, la democracia y los servicios públicos.
    En este debate, los participantes se enfocan en los cotidiano, como por ejemplo generalizar el uso de la bicicleta, disminuir el transporte aéreo o mejorar el alumbrado. 
    Una mujer jubilada, que vive en el barrio desde hace 45 años, pide unas rebajas fiscales y poder escoger exactamente a donde va a parar su impuesto. "Nosotros también tenemos reivindicaciones, los que pagamos impuestos muy altos, no solo los tienen los chalecos amarillos", afirma.
    La consulta de esta noche la anima justamente una figura notoria del movimiento de los chalecos amarillos, Thierry Paul Valette, quien también es candidato a las elecciones europeas con una lista llamada "Reagrupamiento de chalecos amarillos ciudadanos". "Esta noche no soy un candidato haciendo campaña", dice Thierry Paul Valette. "Yo debo garantizar el buen funcionamiento y la neutralidad del gran debate. Hace tres años ya que estoy peleando para darle la palabra a los que no la tienen. El gran debate ha sido opacado últimamente por el presidente Emmanuel Macron ya que lo usó para hacer campaña. Todo el mundo lo notó, la gente tuvo la impresión de que se les ha cortado la palabra."
    "Cuando la nevera está vacía las madres no quieren ecología"
    Nos interrumpen los gritos de una mujer en la sala. Una señora que lleva puesto un chaleco amarillo pide que la dejen hablar. "En el primer debate que hubo aquí, llegué a la entrada con mi chaleco y me agredieron verbalmente habitantes del barrio. Me dijeron que no tenía nada que hacer aquí", cuenta. "Ahora acabo de hablar de nuevo y no gustó tampoco porque no tenía que ver con el tema del medio ambiente. A todos nos importa el planeta pero cuando la nevera está vacía las madres no quieren ecología, quieren darle comida a sus hijos."
    Todas las intervenciones de las reuniones serán compiladas y enviadas al Estado, que se encargará de analizarlas y tomar medidas. La diputada oficialista Olivia Grégoire, que representa el distrito 15 de París, aseguró en enero que las ideas del gran debate se traducirán en ley a mitades de 2019, aunque todavía no se sabe de qué manera.
    Para el alcalde Philippe Goujon, candidato a su reelección en las elecciones municipales de 2020, estas reuniones sirven a nivel local, porque permiten según él "enforcarse en modelos de construcción conjunta". "Trataremos de invitar a los habitantes a debatir sobre, por ejemplo, un terreno municipal vacío, para preguntarles 'Qué quieren que hagamos con él?'", imagina en el futuro el alcalde. 
    Poco a poco la sala de reunión de la alcaldía se va vaciando y algunos salen con la sensación de no haber participado en un debate nacional. "La verdad parecía otro consejo de barrio más", lamenta una habitante. "Es una gran terapia de grupo pero la gente necesitaba expresarse." Las consultas locales del gran debate durarán hasta el 15 de marzo, y después se organizarán a nivel regional, con participantes escogidos al azar. En abril, el debate entrará en el Parlamento francés.
    11 min
  • Universidades populares, la democratización del conocimiento
    Educación para todos y de todas las edades. Ese es la premisa de las Universidades Populares, una institución centenaria en Francia donde conviven dos modelos que buscan llenar cierto vacío que dejan las universidades tradicionales.
    La Universidad Sin Fronteras en la ciudad de GEISPOLSHEIM, en Alsacia, el noreste de Francia, es una de las múltiples universidades populares repartidas por el país bajo la idea de que todos pueden tener acceso al conocimiento. Una universidad que ofrece cursos, de idiomas hasta historia del arte. Sus precios y horarios la hacen atractiva sobre todo para adultos mayores, a quienes estaba dedicada en un comienzo este tipo de educación que vio la luz en 1899 en pleno caso Dreyfus, como una respuesta humanista a una sentencia judicial de corte antisemita. Además el débil nivel de instrucción  y una reforma escolar orientada sólo a los niños también hicieron posible el nacimiento de estas estructuras
    ‘No son universidades frecuentadas forzosamente por obreros –comenta Iréne Pereira, profesora de filosofía en la Universidad París Este, Creteil. ‘Creo que desde su origen tuvieron otro público. Los obreros vieron este tipo de enseñanza, por su manera de ser dictado y su contenido, muy alejada de sus aspiraciones. Ya en esa época existía la dificultad de que los obreros asistieran a ese tipo de clases. Hoy podría definir a su público, sobre todo, como gente de clase media, instruida, urbana. Personas que encuentran en las universidades populares un medio de abrir su espíritu en relación a su realidad cotidiana, es una suerte de ocio intelectual’.
    Pero hay otro tipo de universidad popular. Un tipo de enseñanza que volvió en gloria y majestad en el año 2002 cuando el conocido filósofo francés Michel Onfray decidió crear la suya en Caen.
    Para la arquitecta Lise Serra, maestra de conferencias en la Universidad de La Reunión y que en 2016 creó una Universidad Popular en Saint Etienne, ambas experiencias son diferentes, pero compatibles: ‘Desde un punto de vista político, me parece que universidades populares como la de Estrasburgo están sobretodo basadas en un movimiento protestante que busca que la gente tengo cosas que hacer a lo largo del día. Mientras que la universidad popular al estilo de Michel Onfray es más que nada un movimiento filosófico que busca convertir a los habitantes de la ciudad en ciudadanos. Alentar a la ciudadanía a través del saber, del intercambio y por eso es gratuita y abierta a todo el mundo. Son dos tipos de universidades populares que tienen beneficios. Aunque hay que decir que el tipo de universidad popular con cursos es mucho más compleja logísticamente, porque implica otra tipo de enseñanza y un pago por esta’.
    Entrevistados: Grupo de alumnos del curso de español de la Universidad Sin Fronteras en la ciudad de GEISPOLSHEIM, en Alsacia.
    Clemencia, profesora de español.
    Iréne Pereira, profesora de filosofía en la Universidad París Este, Creteil.
    Lise Serra, arquitecta, maestra de conferencias en la Universidad de La Reunión y que en 2016 creó una Universidad Popular en Saint Etienne.
    Realización técnica: Pierre Zanutto.
    15 min
  • Francia hoy - ¿Los chalecos amarillos son de izquierda o de derecha?
    Llevan casi dos meses manifestándose por toda Francia. Se trata de un movimiento heterogéneo de jóvenes precarios, jubilados, desempleados, trabajadores pobres, camioneros, pequeños empresarios, sin portavoces ni interlocutores claros. Algunas veces se les asimila a la extrema izquierda y otras, a la extrema derecha. Angélica Pérez salió a la calle para intentar comprender qué ideología tienen los chalecos amarillos.
    12 min
  • ¿Los chalecos amarillos son de izquierda o de derecha?
    Llevan casi dos meses manifestándose por toda Francia. Se trata de un movimiento heterogéneo de jóvenes precarios, jubilados, desempleados, trabajadores pobres, camioneros, pequeños empresarios, sin portavoces ni interlocutores claros. Algunas veces se les asimila a la extrema izquierda y otras, a la extrema derecha. Angélica Pérez salió a la calle para intentar comprender qué ideología tienen los chalecos amarillos.
    "En la prensa hemos oído que hay extremistas de izquierda y de derecha pero aquí hay gente que nunca se había manifestado y que ahora sale a protestar. Hay gente que nunca había pertenecido a un partido político. Lo que quiere la gente es participar", explica un joven durante la manifestación de París.
    Para el sociólogo especialista en movimientos sociales, Michel Wieviorka, el movimiento chalecos amarillos no es un movimiento político, sino un movimiento cívico con miles de revindicaciones dispares y complicadísimo que se traduzca en un solo partido político. "Ellos defienden la introducción del RIC, el Referendo de Iniciativa Ciudadana, ésta es una reivindicación muy fuerte, la de modificar la democracia y participar en la vida política. Pero hay mucha división entre los que dicen que no quieren participar en elecciones y los que dicen que hay que montar un partido político", asegura Wieviorka.
    "Somos como corderos mirando el desastre. Creo que el RIC significaría responsabilizar a los ciudadanos, que nos saquemos los pañales, somos como bebés esperando a que los grandes jefes actúen por nosotros. Y los políticos ni siquiera se preocupan por el interés general, ni siquiera del suyo", dice una mujer desde la manifestación parisina.
    "El gobierno desprecia a la gente" es una de las frases que más se repite. El movimiento surgió por el rechazo a un nuevo impuesto a los carburantes y un sentimiento de injusticia porque nada más comenzar su mandato, el presidente Emmanuel Macron suprimió el ISF, el impuesto a los más ricos.
    Muchos son los chalecos amarillos que se quejan del dinero que tienen que pagar al Estado, como este jefe de empresa que tiene a su cargo a 36 empleados. "Tenemos demasiadas cotizaciones patronales. Sufrimos demasiado desprecio. Hay demasiada gente en la calle, vagabundos, gente que tiene que comer de la basura. Tenemos a un gobierno que nos desprecia, y que no entiende que el pueblo tiene hambre, y un pueblo que tiene hambre puede ser violento", denuncia el emrpesario.
    Para el sociólogo Michel Wieviorka, se trata de reivindicaciones viejas pero con una novedad: las exigencias van hacia el Estado y no hacia los empresarios. "Toda esta gente no apunta a que los empresarios deben pagar más salario a los trabajadores, no tienen nada que ver con los sindicatos. Apelan al Estado. Esto es completamente nuevo", analiza el sociólogo.
    Dentro del movimiento, durante estos casi dos meses de protestas, hemos visto declaraciones, incluso acciones de extrema derecha como el saludo nazi durante la manifestación en Montmartre en París el 22 de diciembre o la agresión verbal a una anciana judía en el metro.
    Algunos de sus miembros en Internet abrazan las tesis complotistas. Muchos son euroescépticos, otros piden que se cierren las fronteras a los migrantes o que los militares aseguren un gobierno de transición. No son la mayoría, pero esto también existe dentro del movimiento.
    "Lo que podemos saber y comprender hoy en día es que los chalecos amarillos se sitúan un poco fuera del juego tradicional tanto del voto, porque seguro que hay una tasa de abstención muy importante, como de los partidos políticos de gobierno. Sin duda, hay muchos que votan o que votarán por la extrema derecha de Marine Le Pen y en menor medida por la extrema izquierda de Jean-Luc Mélénchon", asegura Eddy Fougier, politólogo e investigador del IRIS, Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas de París.
    Tanto La Francia Insumisa de Mélénchon como la extrema derecha de Le Pen han intentando apropiarse el movimiento. Mélénchon incluso ha expresado su admiración por Eric Drouet, uno de los chalecos amarillos más conocidos y Florian Philippot, ex mano derecha de Marine Le Pen, ha registrado ya la marca 'Chalecos Amarillos' de cara a las elecciones europeas de mayo. Pero no será tan fácil recuperar a un movimiento que no tiene estuctura y que tiene unos perfiles tan poco definidos.
    "A los fascistas ya los echamos en los años 40. Y si hace falta lo volveremos hacer. No hay problema. Y no vamos a permitir que secuestren el movimiento de los chalecos amarillos", dice la chaleco amarillo Michelle.
    12 min

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El magacín semanal "Francia hoy" presenta temas de sociedad o política francesa. Profundizamos en cada tema con el análisis de expertos y numerosos testimonios.

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