Francia hoy

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Francia hoy episodes

  • El pulso entre veganos y carniceros
    Una decena de negocios, principalmente carnicerías, pero tambien charcuterías, queserías y pescaderías, fueron blanco de actos de vandalismo en los últimos meses en Francia. Ataques que la profesión atribuye a grupos veganos. Reportaje.
    Rillettes - una suerte de paté de oca, chuletas de cerdo, filetes de vacuno, pollos de granja. La carnicería de Cédric Neveu, en Epinay-sur-Orge, un pueblo de la región parisina, está bien abastecida y los clientes no faltan. Pero su escaparate está cubierto por tablas de madera que protegen del vidrio quebrado.
    "El ruido nos despertó a las 4 de la mañana, un día sábado. Bajamos al negocio y vimos un grafiti anti-especista y todas las ventanas apedreadas. Encontramos las piedras y vimos a un grupo de cinco o seis personas salir corriendo... Estaban encapuchados, tenían guantes. De acuerdo con el grafiti, son veganos que nos atacaron. Ve, aquí se ven todos los impactos...", cuenta el carnicero Cédric Neveu.
    Como esta carnicería de Epinay-sur-Orge, una decena de negocios, principalmente carnicerías, pero también charcuterías, queserías y pescaderías, fueron blanco de actos de vandalismo en los últimos meses en Francia. Ataques que la profesión atribuye a grupos veganos.
    Aunque no han sido reivindicados, la mayoría de estos actos de vandalismo incluían grafitis anti-especistas. Intransigentes, los activistas anti-especistas quieren instaurar una igualdad perfecta entre el ser humano y el animal, y por lo tanto que dejemos de explotar y comer a los animales.
    18.000 carnicerías artesanales en alerta
    "Esperamos que no vuelva a pasar aquí, pero pienso que habrá otras acciones. Sé que arrestaron a un grupo en Lille, en el norte. Pero es difícil: hay que conseguir pruebas, hay que encontrarlos... Algunos dudaban que fueran veganos... ¡Ahí tienen! Los que fueron detenidos son veganos. No hay que ponerlos todos en el mismo saco. Los que actúan son pequeños grupos, pero están por todos lados. Pero bueno, no todos los veganos son iguales", afirma Neveu.
    El 12 de septiembre, la policía francesa anunció que había detenido durante aquella semana a seis personas, cercanas al movimiento vegano, por su presunta participación en actos de vandalismo contra una carnicería y una pescadería de Lille, al norte del país. Cinco de ellas fueron liberadas, una tendrá que comparecer ante la justicia dentro de unos meses.
    A principios de julio, el sindicato de las 18.000 carnicerías artesanales que hay en Francia, había alertado al gobierno y le había exigido protección, ante la multiplicación de estos ataques. Se han abierto varias investigaciones. La policía y la justicia tendrán que esclarecer quienes son los responsables, pero la Confederación de los carniceros denuncia la radicalización de parte de los grupos veganos y la sobre mediatización del modo de vida vegano, explica Victor Martinet, vocero de la Confederación Francesa de Carnicerías, Charcutería y Catering (CFBCT por sus siglas en francés).
    Activistas no tradicionales
    El veganismo es una práctica alimentaria que excluye el consumo de productos de origen animal: carne, pescado, huevo, leche, queso, pero también lana, cuero o cosméticos. Se trata también de un movimiento de defensa de los animales. Y aunque sigue siendo minoritario, está ganando adeptos en Francia.
    En 2016, la jurista Tiphaine Lagarde creó con su ahora pareja, Ceylan Cirik, la asociación anti-especista “269 Liberación Animal”. Desde entonces han bloqueado mataderos, han rescatado animales y organizado impactantes happenings con sangre falsa para denunciar lo que consideran como “un genocidio” del ser humano contra las otras especies.
    "Es importante para nosotros no ser militantes tradicionales", afirma Tiphaine Lagarde. "En 30 años, el militantismo tradicional, las peticiones, etc. no han logrado nada para la causa animal. Nosotros hemos elegido otra estrategia que se mostró eficaz en otros movimientos sociales, por ejemplo feministas. Hablo de la acción directa, es decir ilegal, ya que no pedimos permiso al Estado para entrar en los mataderos o en las sedes de la industria agroalimentaria. Manifestar en las calles con pancartas es dejar en manos del gobierno el poder de hacer las reformas legislativas que se piden en favor del bienestar animal. Y nunca llegan.
    La acción directa devuelve el poder político a los ciudadanos. Nosotros no mendigamos reformas al gobierno, actuamos y nos vamos a meter entre los cuchillos y las víctimas que son los animales", apunta Lagarde.
    Los colores - rojo, negro y blanco – del logo de la asociación "269 Liberación Animal" recuerdan al movimiento anarco-comunista “Acción Directa” que, a principios de los años 80, justificaba la lucha armada para alcanzar sus fines políticos. La organización "269 Liberación Animal" asegura que no tiene ninguna responsabilidad en los actos de vandalismo que se han registrado contra carnicerías en los últimos meses. Pero Tiphaine Largarde se muestra comprensiva con este tipo de acciones ilegales: "nuestra asociación no es el autor ni convocó a estas acciones, las vitrinas quebradas son acciones autónomas o individuales. Pero no las desacreditamos".
    "Algunas organizaciones animalistas se distancian de estos actos porque temen perder el apoyo de la opinión pública y aparecer violentas. Nosotros, al contrario, pensamos que estas acciones son útiles porque muestran que el movimiento anti-especista tiene enemigos. Y los carniceros forman parte de estos enemigos, ya que participan en esta cadena de explotación de los animales. Es un movimiento revolucionario de alguna forma, que quiere cambiar la sociedad por completo. Y entonces como tal, es necesario recurrir a acciones que pueden parecer violentas. Aunque las vitrinas quebradas solo son cosas materiales... Para mí, la violencia no está del lado de los activistas. La violencia está en los mataderos", prosigue la activista.
    Los vecinos condenan la violencia
    En la carnicería de Cédric Neveu en Epinay-sur-Orge, los clientes son unánimes en condenar estos ataques. "Es lamentable. Cada uno come lo que quiere. Atacar a un artesano... ¿Porqué? Demuestra su estupidez, su idiotez, su intolerancia. Comemos carne desde hace milenios y ahora, repentinamente ¿deberíamos parar?", dice Jean-Pierre, enfadado.
    "Creo que los que cometen estos actos se desacreditan a ellos mismos. Sus actos van en contra de su movimiento. Cualesquiera sean sus ideas, nos las van a hacer avanzar así", subraya Georges mientras su esposa Monique opina que "desde siempre la gente ha equilibrado su alimentación entre carne, pescado y vegetales". "No es sincero vengarse de esta manera. No sirve para nada. Al contrario, croe que provocaron el efecto inverso. Nosotros, por ejemplo, desde aquel momento, venimos casi cada día", agrega. Una vecina, Véronique, incluso le ha traído chocolates a su carnicero para mostrarle su apoyo.
    "Recibimos muchas muestras de solidaridad, si su objetivo era impedir que vendiéramos carne, pues hemos vendido más", apunta el carnicero Cédric Neveu. Creo que nunca se podrá destronar el famoso pollo asado con papas fritas para el almuerzo del domingo. Al francés le gusta el queso, el vino, la buena comida. Creo que se necesitarían siglos y siglos para que dejemos de comer carne."
    Con 86 kilos de carne por año y por habitante, Francia es un país carnívoro pero la tendencia está a la baja. Según un reciente estudio del CREDOC (Centro de estudios sobre las condiciones de vida), los franceses han reducido su consumo de carne en un 12% en los últimos diez años. Los precios al alza, pero también el impacto sobre la salud y las crecientes preocupaciones por el medioambiente explican esta reducción, según la encuesta.
    De hecho, en las calles de Epinay-sur-Orge, otros habitantes, aunque solidarios con su carnicero, ya han cambiado sus hábitos y comen menos carne. "Por razones de salud, decidí comer un poco menos de carne, como practico deporte, además. Me di cuenta que era mejor para las heridas. También es mejor para el planeta", explica Jeff, el cartero. "Pero no vamos a cambiar de la noche a la mañana."
    "Creo que mucha gente se hace preguntas sobre las condiciones de producción y sobre el impacto para la salud', opina Frédéric. "¿Será realmente bueno comer tanta carne? También por el impacto ecológico de la ganadería. Pienso que podríamos vivir con una mejor salud si comiéramos menos carne. También reduciría nuestro impacto sobre el medioambiente. Pero para protestar y alertar, se puede organizar acciones no violentas que abren el debate, que dan argumentos, que dan para pensar... Estos ataques no dan para reflexionar, tienen un efecto repelente", añade.
    Guerra mediática
    La batalla mediática actual entre los carniceros y los veganos más radicales refleja en todo caso un debate creciente en Francia sobre la forma de consumir y de producir carne.
    Desde 2015, los videos crudos de otra asociación, L214, que denuncia el sufrimiento de los animales en los criaderos y mataderos, se han hecho virales en las redes sociales y en los medios.
    Y aunque durante décadas pareció algo natural, hoy se está desmenuzando la “paradoja de la carne”, escribe la periodista Audrey Garric en el diario Le Monde. Y es que, aunque desviemos la mirada, cada día en Francia, se mata a 3 millones de animales, para producir la carne que comemos.
    ¿Podemos seguir explotando los animales y querer su bien-estar a la vez? ¿Podemos amarlos sin dejar de comerlos? Cada quien tendrá que responder.
    13 min
  • Francia hoy - París liberado, una historia de resistencia bajo el paraguas del mito
    La liberación de París en agosto de 1944 es la imagen por excelencia de la victoria de las tropas aliadas comandadas por Charles de Gaulle y el general Leclerc, pero también es la historia de cómo las organizaciones de la resistencia y el pueblo parisino fueron claves para salvar la ciudad del nazismo. 74 años después, la memoria colectiva ha dado una preeminencia especial a este acontecimiento que fue clave para redimirse del trauma de Vichy.
    Por Mireia Rom Salvador.
    13 min
  • Los bistrots de París, ¿una especie en vía de extinción?
    A juzgar por la cifras, los tradicionales bistrots están en peligro de desaparecer del paisaje parisino. Hace 30 años, representaban el 50% de los restaurantes de la capital francesa y hoy sólo llegan al 14%. Una asociación promueve la inscripción de los bistrots en el patrimonio inmaterial de la humanidad.
    Si hubiera que definir a un bistrot parisino, uno podría decir que es el lugar en el que se reúne el pueblo a comer, beber y compartir con los otros sin gastar mucho.
    Con el deseo de que el planeta reconozca estos símbolos de convivencia de la capital francesa, una asociación los ha postulado para que sean inscritos en el patrimonio inmaterial de la Unesco. “Bistrots y terrazas de Paris: el arte de Vivir": el nombre de la propuesta lo explica todo.
    Alain Fontaine, propietario del bistrot “Le Mesturet”, en el barrio de la bolsa de París, preside la gesta para preservar estos “puntos de fijación social amenazados por los sitios de comida rápida, los restaurantes exóticos y la gastronomía a domicilio”.
    Este chef parisino no cuestiona ni la existencia ni la calidad de dichas formas de restauración sino el hecho de que la gente vaya cada vez menos a los tradicionales bistrots y prefiera “comer frente al televisor o el computador, en una gran soledad que se está imponiendo en esta vida moderna a la par de una ausencia de compartir con los otros”.
    La asociación que defiende los bistrot como lugares donde se entreteje la cohesión social de la capital francesa considera que de ser reconocidos por la humanidad como parte de su patrimonio inmaterial será más fácil promoverlos y más difícil transformarlos en otra cosa.
    El Procopio, primer café de Paris
    La cultura parisina de convivencia e intercambio en un café se remonta al siglo XVII. En 1686, el negociante siciliano Francesco Procopio de Coltelli abrió el primer café de la capital francesa en el que se sirvió café y helado a la reputada manera italiana. Situado frente al teatro de la Comedia Francesa “El Procopio” se convirtió en el tertuliadero de eruditos, escritores y hombres de teatro que compartían con parisinos menos ilustres.
    "Por aquí pasó la Revolución francesa, Moliére, Voltaire, Diderot, Marat, Beaumarchais. Yo creo que hoy, cuando la gente desayuna, almuerza o cena en el Procopio no solo degusta lo que hay en el plato, sino que también se come la historia de Francia” afirma su actual director, Éric Giroud.
    Y es que en el Procopio uno se sienta a manteles junto al escritorio de Voltaire o de Russeau que los heredaron al lugar de la misma forma que, por otras razones, Napaleón dejó su bicornio. Cuenta la leyenda que debió trocarlo a cambio del dinero que no tenía a la hora de pagar la cuenta en un acasión que pasó por el café. Lo cierto es que el histórico sombrero de dos puntas hoy en día recibe a la clientela de esta piedra fundacional de los bistrots parisinos en donde la comida también parece pieza de museo servida en platos cuyas recetas datan de varios siglos atrás.
    ¿De dónde viene el término "Bistrot"?
    El origen de la palabra es incierto y discutido. Una creencia común lo atribuye al tiempo de la ocupación rusa tras la batalla de París en 1814 cuando los soldados cosacos, temerosos de ser sorprendidos bebiendo –práctica que les estaba prohibida durante el servicio- imploraban a los meseros que les sirvieran "rápido" con el equivalente en lengua rusa que se pronuncia “bistrot”.
    Sin embargo, varios expertos descartan esta etimología por  razones cronológicas pues la aparición de término bistrot en la lengua francesa data de tres cuartos de siglo después de la presencia rusa.
    Etimológicamente podría venir de otras expresiones locales en Francia. Algunos apuntan a que bistrot proviene del dialecto conocido como poitevin, o de la palabra « bistroque » que en el sur del país significaba empleado doméstico del comerciante de vino y, más tarde, se usó para designar a este último. Esta versión refuerza la hipótesis de que bistrot significaba, a comienzos del siglo XX,  “dueño de restaurante” o “establecimiento en el que se sirve vino”. Otros piensan que se deriva de « bistingo » que en argot quiere decir cabaret. Pero ninguna de estas tesis han convencido a los etimólogos completamente.
    ¿Cómo saber que usted se encuentra en un bistrot y no en un restaurante de Paris?
    He aquí algunas pistas:
    Hay una barra en la que se apoyan codos de todos los orígenes frente a un barman que, a cualquier hora del día, sirve cafés, cerveza y vino a una clientela cuyos nombres y preferencias conoce de memoria.
    Podrá escuchar el ruido del “pequeño huevo duro roto contra el mostrador” del que hablaba Prévert en su poema.
    Los platos guardan la sazón de las abuelas. Generalmente la carta ofrece blanquette de ternera, patas de cerdo, cocido de gallina y el gan clásico, tartare de boeuf (carne, huevo y cebollas crudos) y otros platos tradicionales de la comida francesa.
    Da la impresión de que los clientes están en casa: intercambio de comentarios en voz alta, carcajadas sin pudor y una sensación de que el tiempo se ha detenido al cruzar la puerta.
    Afuera, suele haber una terraza.
    Pero lo más importante para saber que usted se encuentra en un auténtico bistrot de París es que a la hora de pagar la cuenta no le duela el bolsillo.
    13 min
  • Francia hoy - LES GRANDS VOISINS un hospital trasformado en una aldea urbana solidaria
    "Les Grands Voisins" (los grandes vecinos) es un sitio inédito en pleno París donde asociaciones ocuparon legalmente uno de los grandes hospitales de la ciudad construido en el siglo 17.
    Descubra ese sitio donde se conviven inmigrantes albergados, artistas, microempresarios, asociaciones, los vecinos del barrio y quién quiera visitar ese sitio que expone un modo de vivir basado en la solidaridad.
    Lo que fue la maternidad o el servicio de pediatría ahora es Una verdadera aldea urbana pensada como un lugar de economía alternativa y solidaria.
    11 min

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El magacín semanal "Francia hoy" presenta temas de sociedad o política francesa. Profundizamos en cada tema con el análisis de expertos y numerosos testimonios.

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