Cornelio era un Centurión del ejército romano. Era romano, que estaba convertido a Dios; ante quien, estando en ayuno y oración, se le apareció un ángel del Señor y le dijo que hace tiempo Dios estaba observando: que tenía un corazón recto y agradable. Pedro tuvo una visión también. El Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad: habla, muestra, enseña, recuerda, nos guía.