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Con los avances de la medicina moderna hemos descubierto atajos para resistir más cómodamente a enfermedades que en otro tiempo fueron mortales. Pero no hemos avanzado solo nosotros, también lo han hecho los microorganismos.
Las llamadas "superbacterias" son cepas que han conseguido generar resistencia a los antibióticos. De esta forma se han vuelto en una amenaza para la salud a nivel mundial.
Según un estudio de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología, cerca de 170.000 pacientes fueron diagnosticados el año pasado en España por infecciones bacterianas multirresistentes.
Todo esto podría estar presagiando un "futuro no tan lejano" en el que "prácticas médicas que hoy son muy habituales se pueden complicar sobre manera y recordarnos en las que no teníamos antibióticos", explicaba el divulgador científico Jorge Alcalde en 'La Linterna'.
Una de las preguntas clave en este fenómeno es ¿cómo ha sucedido? ¿Qué ha hecho a estas bacterias ...
Hay que reconocer que los millonarios, hijos de millonarios, piensan de otra forma bastante diferente de la gente común. Eso de despachar a todos los habitantes de Gaza y no dejar que vuelvan para convertir aquello en unas urbanizaciones llenas de hoteles y resorts es algo que no se le ocurre a ninguna persona medianamente normal.
No sé, es como si en Guernica, después del bombardeo de la Legión Cóndor, donde murieron 1.654 personas, Franco hubiera dicho que, aprovechando las ruinas, lo mejor iba a ser construir otra ciudad. O como si en Belchite, donde las tropas republicanas en aquel mismo verano del 37 lograron en dos semanas, bombardeando el pueblo, triplicar el número de muertos, 5.000, 5.000 muertos. Y les hubieran dicho que no volviera nadie y se fueran a vivir a otra parte. Por cierto, estos chicos de la memoria histórica solo hablan de Guernica, nunca de Belchite, en Aragón, como si los muertos solo tuvieran derecho a compasión si morían en un bando. Pero vamos a lo ...
Fíjate, siempre solía decir que el principio de la vida es el agua, pero cuando visité por primera vez el Parque Nacional de Timanfaya y caminé por las cercanías de las montañas de fuego, me di cuenta de que antes, mucho antes que el agua, estuvo el fuego. Y el agua seguirá siendo la madre de la vida al formarse en ella el primer aminoácido, pero nuestro abuelo es el fuego que hay en las entrañas de la tierra y que de repente escupe su enorme potencia como ocurrió no hace mucho en la isla de La Palma. Sí, tenemos ahí el Teide, pero el Teide parece demasiado civilizado, como si se hubiera resignado a la jubilación, mientras que en Timanfaya, en ese espacio de polvo y lava, sientes las huellas de esa inmensa caldera de brasas en movimiento que hay en el interior del planeta en el que vivimos.
Recuerdo una conversación con mi amigo Manuel Toaria, a raíz del propio nombre, Timanfaya, que significa montaña que supura. Una denominación cortés, porque el llamarle supurar a esa ...
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