Hace unos años, Mabel montaba torres de telecomunicaciones y vendía propiedades. Nada que ver con la tecnología. Hoy las empresas le pagan para que les resuelva problemas con inteligencia artificial, y nunca tuvo que aprender a programar para lograrlo.
En este episodio charlamos sobre su camino, sobre el caso real de Alejandra y su gomería de cinco sucursales en el Gran Buenos Aires, y sobre una idea que le pega directo al miedo de quedar obsoleto: vos no necesitás convertirte en programador, necesitás traducir tu experiencia en algo que la IA pueda potenciar.
Una conversación sin humo, con casos concretos y aprendizajes honestos sobre cómo reinventarse sin cambiar de industria. ¿Y si el momento de empezar es justo ahora?