Si los árboles tuvieran wifi, los plantaríamos como locos, acabaríamos con la deforestación y salvaríamos el planeta. Qué lástima que sólo produzcan el oxígeno que respiramos. Lo he recordado mientras me quedaba atónita ante una gran noticia. Si hace pocos años, usar un Smartphone nos sonaba a ciencia ficción, lo que nunca hubiéramos podido imaginar, al menos servidora, es poder cargar su batería en una planta. Cuatro jóvenes estudiantes españoles, tres andaluces y un catalán, han logrado acabar con la pesadilla de los móvil-adictos, altamente desesperados en plena naturaleza al no hallar enchufes en cada esquina del bosque. Rafael Rebollo, Pablo Vidarte y Javier Rodríguez han creado Bioo, un sistema para cargar el móvil con la energía de las plantas. Han desarrollado una pila biológica que aprovecha los residuos de la fotosíntesis para generar electricidad. Ahora resulta que la Selva Amazónica va a ser la panacea de los enganchaditos a la pantalla. Bioo es una batería biológica que contiene microorganismos capaces de romper las moléculas de metabolitos que la planta no utiliza para transformarlos en energía.
La idea se lanza ahora con una campaña de micromecenazgo en la plataforma Indiegogo. Por 99 euros, los mecenas del proyecto obtienen una maceta capaz de cargar el móvil dos o tres veces al día, una vez crezca la planta. Tras lanzar la maceta-cargador, los universitarios de ingeniería multimedia se centrarán en fabricar paneles de un metro cuadrado para el jardín. Cuentan que cada panel puede generar una potencia de entre 3 y 40 vatios por lo que alimentar una casa entera requeriría un terreno de cien metros cuadrados, pero puede reducirse esta área a quince metros cuadrados si en lugar de plantas bajas se utilizan arbustos o árboles. Aseguran que aunque la eficacia de los paneles no supera a la de sus homólogos solares, producen electricidad día y noche a una potencia constante. Y añaden que la energía solar y eólica, por el contrario, es más irregular y requiere una instalación mucho más cara. Dicen que una instalación de paneles solares cuesta entre 10.000 y 20.000 euros que se amortizan en diez o veinte años. Y que el precio de cada placa bio de un metro cuadrado será de 300 euros, por lo que los diez necesarios para un hogar medio saldrían por 3.000 euros y se amortiza en unos 4 años.
Los tres estudiantes presentaron su proyecto durante el pasado Mobile World Congress, y está en proceso de patente. De momento han llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento de Sant Cugat del Vallés para que les financie las pruebas en las zonas verdes de la localidad.