En un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas y avances tecnológicos, resurgen con fuerza dos temas clave: el control de arsenales nucleares y las relaciones estratégicas globales. En este contexto, el presidente ruso Vladimir Putin ha propuesto extender por un año el tratado Nuevo START, el último pacto de desarme nuclear aún vigente con Estados Unidos. Este tratado, que expira en febrero de 2026, limita a 1.550 las ojivas nucleares estratégicas desplegadas por cada país, así como la cantidad de lanzadores y sistemas de entrega.
La propuesta busca evitar una nueva carrera armamentista, aunque la falta de verificación e inspecciones desde 2020 ha debilitado su efectividad. Para Moscú, cualquier prórroga exige reciprocidad y garantías de equilibrio estratégico. Mientras tanto, países como España, miembro clave de la OTAN y la UE, enfrentan el desafío de posicionarse con responsabilidad en un tablero cada vez más complejo, donde la estabilidad nuclear está lejos de estar garantizada.